Home
>
Analisis
>
Organizaciones
>
Capital Plural
>
Nelson Mandela y la lucha contra el racismo
plumaje-icon
Capital Plural
Espacio de generación y construcción de ideas para contribuir al fortalecimiento de una cultura de... Continuar Leyendo
6 minutos de lectura
Nelson Mandela y la lucha contra el racismo
Nelson Mandela es un legado de lucha y nos recuerda que el racismo existe, que es necesario seguir hablando de él en todos los espacios sociales para saber cómo combatirlo y seguir impulsando una agenda antirracista y antidiscriminatoria que promueva la igualdad de derechos de todas las personas.
21 de julio, 2022
Por: Ricardo Portilla de la Cruz 
0

La idea de la existencia de razas humanas fue desmentida en el año 2000 con los avances tecnológicos y científicos que dieron la posibilidad de estudiar el genoma humano y demostrar que todas las personas del mundo comparten un 99.99% de similitud en su código genético sin importar nacionalidad, etnia, lugar de origen, tono de piel, estatura, forma de cabello o características fenotípicas en general.

Existe la diversidad fenotípica a partir de ese 0.01% de diferencia genética, que justamente se traduce en diferencias de color de ojos, tono de piel, forma de cabello, etcétera, haciéndonos particulares e irrepetibles como personas; sin embargo, esa pequeña diferencia genética no es suficiente para hablar de razas, puesto que no implica una diferencia en aptitudes físicas o intelectuales. 

Las razas humanas no existen. La idea de raza es una concepción colonialista de control que sirvió de estandarte de superioridad moral, civilizatorio, estético e intelectual para clasificar y jerarquizar el valor de la vida humana de acuerdo a la pertenencia a un grupo poblacional. 

Aunque se haya desmontado la idea de raza, la apariencia física, el tono de piel, el origen étnico y la lengua siguen siendo motivo de conductas racistas y discriminatorias. El racismo existe y la desigualdad a partir de este, también.  

Es por ello que resulta oportuno recordar el 18 de julio, este día fue designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Internacional de Nelson Mandela, en reconocimiento a su aportación en la construcción de una sociedad pacífica, libre y democrática. Nelson Mandela dedicó su vida entera a la lucha por los derechos humanos de las personas históricamente discriminadas, a la promoción por la igualdad de género, a la protección de los derechos de la niñez y a la conciliación y la solución de conflictos como estrategia revolucionaria de cambio para una sociedad más justa e igualitaria. 

Principalmente se entregó y luchó contra la discriminación racial que vivía su país con el régimen de opresión del apartheid (que en afrikáans significa “separación”), el cual fue un sistema de segregación impuesto en 1948 por un partido blanco (el Partido Nacional), heredero de posturas colonialistas y de políticas del nazismo que concedía más derechos y oportunidades de manera legal a las personas blancas en detrimento de la mayoría negra e indígena de Sudáfrica.  

Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mveso, Sudáfrica; en 1944 se afilió al Congreso Nacional Africano (ANC) y fundó, junto con otras personas, la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (ANCYL); durante años organizó campañas pacificas contra la discriminación racial y la explotación de la población negra e indígena, es hasta 1955 que inició una protesta armada, y tras ser arrestado por cinco años y liberado declarado inocente, continuó la lucha armada con la formación del movimiento armado del ANC, Umkhonto we Sizwe (“Punta de lanza de la Nación”); en 1964 fue sentenciado a cadena perpetua, salió de la cárcel en 1990 después de 27 años para tomar una postura de conciliación y negociación en conjunto con la ONU ante el régimen del apartheid. 

En 1991, el apartheid fue suprimido gracias a la presión internacional y a las negociaciones del ANC con el régimen; en 1993, Mandela recibió el Premio Nobel de la Paz por su apuesta por la conciliación, y en 1994, se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente en Sudáfrica.

Mandela representa un ejemplo de lucha y convicción contra el racismo, y aunque los contextos y coyunturas son diferentes, pone en perspectiva la identificación y visibilización del racismo en nuestra realidad. 

En la historia de México no se habla de un apartheid o de algún régimen de opresión que se le parezca de manera formal; sin embargo, la edificación del mito del mestizaje construida por los criollos después de la independencia del país dividió, clasificó y encasilló la diversidad étnica y lingüística de la población, excluyendo a toda persona que se alejara de los parámetros occidentales europeos. Así, toda persona que no fuera descendiente de criollos o no se convirtiera en mestiza fue condenada al rezago y la falta de oportunidades. Las personas indígenas y afromexicanas fueron excluidas de las decisiones económicas y políticas de México, fueron invisibilizadas y negadas (hasta el año 2019 se reconoció constitucionalmente a la población afromexicana, por ejemplo).

Hoy en día basta con recorrer las alcaldías de la Ciudad de México para observar las diferencias raciales y de clase que hay de acuerdo a la colonia en la que nos ubiquemos, y cómo esto puede significar no poder transitar libremente los mismos espacios sin vivir discriminación: muchas veces el tono de piel, la vestimenta, los rasgos fenotípicos y la apariencia en general, importan para poder entrar o no a un lugar; para que te den o no un trabajo; para que puedas transitar libremente por la calle sin que haya un perfilamiento racial.

Ejemplo de ello, como se menciona en el artículo de investigación “Skin Color and Social Mobility: Evidence From Mexico” de Raymundo M. Campos-Vazquez y Eduardo M. Medina-Cortina (2019), es que las personas morenas o racializadas (indígenas y afromexicanas) ganan 57% menos que las personas de piel clara; en la mayoría de los comerciales de televisión presentan a personas blancas (70% en contraste con el 30% de personas morenas o racializadas), según lo publicado por Gómez. H. en El color del privilegio

Para continuar con los ejemplos sobre racismo, es 43% más fácil conseguir un trabajo para las mujeres de piel clara a diferencia de las mujeres racializadas, según se dio a conocer en la investigación “Por mi raza hablará la desigualdad”, de OXFAM México. Por su parte, en la Ciudad de México, de acuerdo a la Encuesta sobre discriminación EDIS 2021, realizada por el COPRED, la percepción del grupo más discriminado recae en las personas de piel morena, seguido de las personas indígenas en segundo lugar. 

De forma general —y si se hace una diferencia por género— en comparación con los hombres blancos o de piel clara, los hombres negros tienen 46% menos probabilidades de alcanzar mejores niveles de vida; los que hablan una lengua indígena, 59% menos; y los indígenas de piel morena u oscura, 74% menos. Por otro lado, las mujeres negras tienen 60% menos probabilidades de tener mejores oportunidades económicas; las indígenas de piel morena u oscura, 68% menos; y las hablantes de lenguas indígenas, 71% menos en comparación con las mujeres blancas o de piel clara como lo reveló la investigación de OXFAM México. 

Lo anterior también se traduce en que las personas pueden tener más obstáculos cuando tienen varias de estas características racializadas y que la discriminación y el racismo puede ser multifactorial e interseccional cuando se cruza con otras categorías o condiciones como lo son el género, la clase social, el lugar de residencia, la orientación sexual o las discapacidades. 

El racismo y la discriminación deben atenderse de acuerdo a las problemáticas de cada contexto, no es el mismo racismo el que (aún) se vive en Sudáfrica que el que se ve todos los días en México, cada lugar tiene una historia particular que construye una red de significados; en nuestro caso: la conquista, la colonización y el mito del mestizaje.  

Nelson Mandela es un legado de lucha y nos recuerda que el racismo existe, que es necesario seguir hablando de él en todos los espacios sociales para saber cómo combatirlo y seguir impulsando una agenda antirracista y antidiscriminatoria que promueva la igualdad de derechos de todas las personas. 

 

* Ricardo Portilla de la Cruz es asesor de educación en la Subdirección de Capacitación y Educación del COPRED. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia
Tú puedes ayudarnos a seguir.
Se parte del equipo
Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.
image