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Arrecifes mexicanos: refugios de vida y sustento económico y cultural
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ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México,... Continuar Leyendo
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Arrecifes mexicanos: refugios de vida y sustento económico y cultural

Pocos países tienen una diversidad arrecifal tan amplia como México: desde los arrecifes del Caribe mexicano hasta los arrecifes complejos del Golfo de México y la Península de Yucatán, cuyos sistemas someros y mesofóticos forman un corredor ecológico de valor incalculable.
14 de enero, 2026
Por: Antar Miajil Pérez Botello

Los arrecifes de coral son uno de los ejemplos más contundentes de cómo la naturaleza puede esculpir belleza, complejidad ecológica y resiliencia en apenas unos metros cuadrados.

A escala planetaria, los arrecifes de coral cubren menos del 0.2 % del fondo marino, pero sostienen cerca del 25 % de la biodiversidad marina conocida. Su productividad y complejidad es tan alta que la científica Nancy Knowlton los llama “selvas tropicales del mar”, no por analogía poética, sino por la enorme densidad de especies que conviven en tan poco espacio.

La belleza de los arrecifes —esa explosión de colores, texturas y formas que cautiva a cualquier buzo— no es un capricho estético de la naturaleza. Es el resultado de millones de años de evolución, competencia, simbiosis y adaptación. Los colores vibrantes que vemos bajo la luz azul son compuestos fotoprotectores utilizados para moderar la radiación solar. La complejidad tridimensional del arrecife no solo es bonita: es refugio. Es estructura que permite que un pez juvenil sobreviva a sus primeros días de vida.

Desde la superficie hasta profundidades donde la luz se vuelve azul oscuro, estos ecosistemas sostienen economías, alimentan comunidades y guardan secretos evolutivos que han comenzado a revelarse apenas en las últimas dos décadas. Los arrecifes mesofóticos, esos que viven entre los 30 y 150 metros de profundidad, son uno de esos secretos.

Los arrecifes mesofóticos fueron, por décadas, territorios casi invisibles. La investigación moderna apenas comienza a dimensionar su relevancia: pueden funcionar como refugios profundos para especies que sufren blanqueamiento en aguas someras, manteniendo poblaciones reproductivas activas incluso durante eventos extremos.

Pocos países tienen una diversidad arrecifal tan amplia como México: desde los arrecifes del Caribe mexicano hasta los arrecifes complejos del Golfo de México y la Península de Yucatán, cuyos sistemas someros y mesofóticos forman un corredor ecológico de valor incalculable.

Para miles de familias mexicanas, los arrecifes son sustento económico y cultural. Las pesquerías de pargos, meros y langostas dependen directamente de la salud del arrecife.

Un estudio reciente documenta que los arrecifes saludables pueden aumentar entre dos y cuatro veces la biomasa de peces comerciales. En México, muchas cooperativas pesqueras dependen del arrecife no solo como hábitat de los peces, sino como lugar donde se transmite conocimiento, identidad y orgullo comunitario.

Sin arrecifes, no hay pesquerías artesanales viables. Y sin pesquerías artesanales, se rompe un tejido social construido durante generaciones.

Por la parte ecológica, los arrecifes mexicanos —especialmente los mesofóticos del Caribe y los del sur del Golfo de México— son hábitats de transición que conectan ecosistemas profundos con zonas costeras.

Un trabajo realizado en el Caribe reveló que los Arrecifes Mesofóticos pueden mantener conectividad genética con poblaciones de aguas poco profundas de corales como Orbicella faveolata y Montastraea caverdnosa. Cada inmersión científica en estos hábitats descubre algo nuevo: especies raras, interacciones desconocidas, patrones de energía que desafían los modelos actuales.

En los arrecifes mesofóticos, la belleza la vemos en tonos cafés, magentas profundos y anaranjados que apenas brillan bajo la luz tenue. La vida aquí transita a un ritmo distinto; el tiempo se alarga y el crecimiento es más lento, pero igual de sofisticado. Los corales pueden vivir siglos y las esponjas filtran litros de agua, generando microcorrientes que sostienen al ecosistema entero.

Aunque son más difíciles de alcanzar, los arrecifes mesofóticos están lejos de ser intocables: pueden sufrir impactos por la pesca profunda, exploración y explotación de hidrocarburos, así como por la degradación de la capa superficial que los conecta con el mundo iluminado de arriba.

Un dato científico que te lleves a casa

Algunos corales mesofóticos del Golfo de México crecen tan lentamente que un solo coral negro (Leiopathes sp.) puede vivir más de 2,000 años, convirtiéndose en uno de los animales más longevos del planeta. Cada centímetro de ese coral es historia oceánica pura: cambios de temperatura, productividad y corrientes documentados en su esqueleto como si fuera un archivo geológico viviente.

* Antar Mijail Pérez Botello es doctor en Ciencias Biológicas por la UNAM, especialista en Ciencia en Oceana.

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Imagen BBC
Por qué Venezuela tiene las reservas de petróleo probadas más grandes del mundo
6 minutos de lectura

A lo largo de más de 100 años de desarrollo petrolero tradicional en Venezuela, se han descubierto alrededor de 75.000 millones de barriles de reservas producibles en unos 320 campos petrolíferos, entre los que se incluyen 28 yacimientos petrolíferos gigantes.

11 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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El petróleo venezolano ha ocupado las portadas de todos los medios del mundo en estos primeros días de 2026, tras la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por tropas de EE.UU. y las palabras de Donald Trump sobre la riqueza petrolera del país sudamericano.

No es casualidad que Venezuela sea un país petrolero: su posición geográfica, su historia tectónica, la extensión de sus cuencas sedimentarias y la interacción entre clima, relieve y tiempo geológico crearon condiciones únicas para generar y preservar hidrocarburos a escala mundial.

Venezuela está dividida en dos mitades en sentido geológico. Cada parte queda a un lado y a otro de la cordillera de los Andes que se extiende por el oeste y suroeste del país, atravesando los estados de Táchira, Mérida y Trujillo. En esta cadena montañosa destacan el Pico Bolívar, con más de 5.000 metros sobre el nivel del mar, y la Sierra de Mérida.

La existencia de grandes cadenas montañosas en conjunción con cuencas planas tienen mucho que ver en la formación de yacimientos y en cómo se acumuló el crudo a lo largo de los años.

Y aunque las condiciones de su subsuelo son similares a las que se dan en otras potencias petroleras, incluidas su vecina Colombia, unos pocos factores geológicos extremadamente raros son los que llevaron al terreno venezolano a crear la Faja Petrolífera del Orinoco, considerada la mayor acumulación de hidrocarburos del mundo, y los yacimientos del Lago de Maracaibo.

Esas mismas características provocaron, a lo largo de los siglos, que el crudo venezolano sea extrapesado y ácido, rico en azufre y difícil de procesar.

“El crudo pesado -como el de Venezuela- es especialmente importante para la producción de diésel y combustible para aviones”, explica Mauro Ratto, cofundador y director de inversiones, Plenisfer Investments, parte de Generali Investments.

“No es bueno ni malo, simplemente es que tiene otros usos distintos de los que puede tener el crudo ligero. Así es como hay que expresarlo. Es un producto diferente”, dice a BBC News Mundo el geólogo y profesor de la Universidad de Virginia Tech, Philip Prince.

Petrolero visto al amanecer en el Lago de Maracaibo.
Getty Images
Estados Unidos incautó a principios de enero dos petroleros vinculados al crudo venezolano.

¿Por qué Venezuela tiene tanto petróleo?

“Se debe a la forma en que está configurada. Además de tener una roca madre realmente buena y una roca reservorio excepcional, todo encaja a la perfección para tener estos grandes recursos petrolíferos en tierra firme en un volumen tremendo”, responde Prince.

Choque de placas tectónicas

Venezuela se sitúa en el borde norte de América del Sur, en una zona de interacción compleja entre la placa tectónica Sudamericana, la placa del Caribe y la de Nazca.

Este contexto tectónico ha generado cuencas sedimentarias profundas, sistemas de fallas, pliegues y trampas estructurales que acumulan el petróleo a la espera de ser descubierto. Son los elementos geográficos ideales para la acumulación.

“Las placas tectónicas se empujan entre sí. El borde de la placa sudamericana está siendo tragado bajo la placa del Caribe, como si se tratase de una máquina quitanieves apilando roca que tiene literalmente kilómetros de espesor. Por eso, se forman cuencas que se llenan de sedimentos”, cuenta Prince.

“El choque tectónico entierra la roca madre y genera el petróleo, y luego el petróleo migra a esas nuevas capas de sedimentos y se abre camino hacia la parte exterior”, añade.

Lo que el profesor nos describe que los choques tectónicos crean cadenas montañosas elevadas que permiten que los sedimentos que contienen el petróleo se desplacen como si volcáramos un plato hacia uno de sus lados. Ese lado que recoge todo es, por ejemplo, la Faja del Orinoco o los yacimientos del Lago de Maracaibo.

Mapa geográfico de Venezuela con los Andes Venezolanos señalados además de los principales yaciemientos petrolíferos.
BBC

“Las vastas reservas del país se explican quizás mejor si se reconoce que las cuencas actuales son remanentes de áreas sedimentarias mucho más amplias que probablemente alimentaron las trampas geológicas. Esta historia implicó migración y remigración a larga distancia”, escribió el geólogo K. H. James en un artículo en el Journal of Petroleum Geology.

Básicamente, ese cinturón petrolero del Orinoco es casi como si fuera el lugar al que ha ido a parar todo el petróleo de las profundidades de la cuenca.

Ingredientes iniciales del petróleo

Desde sus inicios en la década de 1910 y hasta 1975, la industria petrolera venezolana estuvo operada por empresas privadas, lideradas por las legendarias empresas de la época: Shell, Exxon, Chevron, Mobil, Texaco, Gulf Oil, Sinclair y Phillips, por mencionar algunas.

El primer gran descubrimiento petrolero fue el campo Mene Grande en la cuenca occidental de Maracaibo en 1914. Desde entonces y hasta 1917, se descubrieron varios yacimientos importantes, incluyendo el legendario y gigantesco Campo Costero Bolívar, todos en el occidente de Venezuela.

En la Cuenca Oriental, la producción comercial de petróleo comenzó en 1937 con el descubrimiento del yacimiento de Oficina. A finales de la década, Venezuela producía 560.000 barriles diarios y se había convertido en el tercer mayor productor mundial de petróleo, después de Estados Unidos y la Unión Soviética.

A lo largo de más de 100 años de desarrollo petrolero tradicional en Venezuela, se han descubierto alrededor de 75.000 millones de barriles de reservas producibles en unos 320 campos petrolíferos, entre los que se incluyen 28 yacimientos petrolíferos gigantes.

Pero sus enormes reservas se crearon hace cientos de millones de años.

El Pico Bolívar con la cumbre nevada.
Getty Images
La tectónica de placas influyó crucialmente en la creación de petróleo en Venezuela al generar cuencas sedimentarias.

“En el subsuelo venezolano hay una secuencia gruesa de rocas sedimentarias de grano fino que se deposita en el agua y tiene mucho contenido orgánico. Esta es la fuente del petróleo. Tiene pequeños cuerpos, un poco de plancton y algas, cosas microscópicas que utilizan la fotosíntesis en el agua del océano para vivir. En realidad, esos son los ingredientes iniciales del petróleo”, explica Prince.

Es decir, hace millones de años, existían pantanos prehistóricos con abundantes algas y fitoplancton, y esos materiales se acumularon y acabaron enterrados. Las reacciones químicas a largo plazo, bajo altas presiones, convirtieron toda esa materia orgánica descompuesta en petróleo.

El otro de los elementos indispensables para la formación de los enormes yacimientos es la roca madre del Cretácico, que se encuentra por todas partes en Venezuela, es de muy alta calidad y tiene un enorme potencial para generar petróleo.

“En Venezuela, la roca reservorio es una buena arenisca. Es realmente muy buena para retener el petróleo en el subsuelo y además vemos todas estas fallas que son vías excelentes para trasladar el petróleo a estas pequeñas estructuras geológicas que llamamos trampas, situadas básicamente para recogerlo bajo tierra, de modo que se pueda perforar y extraer”, concluye el geólogo.

Línea gris de separación
BBC

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