Ser trans, ¿es una moda? ¿Borramos mujeres? ¿Bajamos las ventas de los autos Tesla? ¿A qué baño debemos entrar? ¿Existen las infancias trans? ¿Qué hay de las destransiciones?
Nadie nace sabiendo que es trans* (o cis*), hasta que le pone nombre a esa serie de experiencias relacionadas a su identidad y que van ocurriendo en su vida.
Cuando naces y te asignan un sexo conforme a los genitales, te van “inculcando” lo que es “propio de hombres y mujeres”, a lo que nombramos género. ¿Quién lo hace? La familia, la sociedad, los medios de comunicación, y se refuerza en la interacción con otras personas en la escuela, en las instituciones, cuando acudes al médico. El entorno siempre está dirigido a asignarte un género en función de tus genitales. No, no está en tu “ADN” ni en sus cuatro bases nitrogenadas, eso lo construimos socialmente: ponte pantalón o ponte falda, tener cabello largo o cabello corto para saber cómo “tratarte”, o la brecha salarial; estereotipos y mandatos que el feminismo, el antirracismo y el mismo movimiento trans* desafían.
Todas las personas podemos desobedecer mandatos arcaicos, construir otras formas de ser y relacionarnos; sabemos que es urgente erradicar el patriarcado que subordina lo femenino ante lo masculino, encontrar otras formas de habitar el mundo superando las desigualdades, reparando las violencias que se han hecho en la historia para no repetirlas y, en ese espacio, en el cuerpo que soy, en la persona que soy.
¿Qué pasa si soy una mujer viéndose a sí misma y me asignaron ser hombre? ¿Qué pasa si soy un hombre y me dijeron que soy mujer? ¿Qué pasa si ni hombre ni mujer son identidades que describen mi realidad?
La Visibilidad Trans ha cambiado a lo largo del tiempo y la manera en la que queremos ser visibles. El prefijo trans* alude al latín transitio o transitare: pasar de un lado a otro; una experiencia de vida que ha sido común en diferentes culturas a lo largo del tiempo. Actualmente, cuando nos referimos a personas trans*, describimos un paraguas de identidades conformado por las mujeres trans, hombres trans, personas no binarias y aquellas que, parcialmente o de manera fluida, se identifican o no con determinado género. En tanto, una persona cis* es aquella que se identifica con la identidad asignada al nacer.
En el 2009 la activista Rachel Crandall, junto con un grupo de personas en Michigan, Estados Unidos, propusieron el 31 de marzo Día de la Visibilidad Trans como un día para celebrar la existencia de las personas trans, pues señalaban que ya había un día de luto, consciencia y llamado de justicia: la remembranza trans, el 20 de noviembre. Esta fecha se ha popularizado desde hace 17 años a lo largo del mundo.
La lucha por los derechos civiles y políticos es histórica. Comencemos con mencionar los disturbios de Stonewall en la ciudad de Nueva York en 1969, donde las demandas de las personas de la diversidad sexual (que también eran trabajadoras sexuales, personas afro, personas en situación de calle, exprivadas de la libertad) eran por la libertad de asociación, el dejar de ser expulsadas de casa y perseguidas por la policía, detener el acoso de las iglesias y sus comunidades, demandaban un trato digno, trabajo, salud, vivienda, buscaban dejar de ser vist*s como enferm*s por ser gays, lesbianas, travestis. Su lucha se extendió con otros movimientos de liberación hacia los 70, cuando surgieron demandas para garantizar la atención médica y los servicios de salud como una respuesta contra el VIH. Fue hasta el 17 de mayo 1990 cuando la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar como una enfermedad a la homosexualidad.
En 2001 se dio la lucha por el matrimonio igualitario, siendo Paises Bajos el primer país que reconoció el matrimonio entre dos personas del mismo género; respecto al cambio de nombre y género en los documentos, tenemos como referente a Argentina, a través de la Ley Nº 26.743 en el año 2012 que causó un revuelo a nivel mundial por su progresividad; el derecho a la igualdad y no discriminación en México abrió la puerta en 2011 a la Reforma Constitucional que agregaba en su artículo 1ro. la controversial categoría de preferencia sexual y que ahora busca reformarse. Los derechos no los logró una sola persona, ha sido un trabajo en comunidad.
Para el caso de México, en 1979 se llevó a cabo la primera marcha del Orgullo Homosexual, la cual inauguró un ejercicio de visibilidad de las identidades diversas que en ese entonces eran maricas, tortilleras y vestidas. En 2007 entró en vigor la Ley de Sociedades de Convivencia que reconoce la asociación de familias diversas en el entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México; en 2008 fue la primera reforma al Código Civil del DF que permitió el reconocimiento de la identidad de género vía judicial, donde se solicitaban peritajes y se tenía que atravesar por un juicio ante un juez de lo familiar. En 2009 se llevó a cabo el reconocimiento del primer matrimonio de parejas del mismo género en Ciudad de México; para 2014, después de años de lucha se aprueba el reconocimiento de la identidad en la capital del país sin juicios y sin peritajes.
Actualmente hay 23 entidades del país donde es posible libremente obtener tu reconocimiento de identidad vía trámite administrativo para personas mayores de edad y, pese a fallos históricos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que se armonizan con la Opinión Consultiva 24/2017 de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, aún hay resistencia en 11 congresos locales para legislar en esta materia. Aún hay una deuda con las infancias: sólo en los Consulados de México, en Sinaloa, Baja California Sur y en el municipio de El Salto, Jalisco, existe el reconocimiento de la identidad sin límite de edad, es decir, se les puede cambiar su nombre a las infancias, y sólo en cinco estados se puede llevar a cabo el proceso de reconocimiento de la identidad de género para personas mayores de 12 años: Ciudad de México, Jalisco (El Salto), Oaxaca, Morelos y Sinaloa.
Todo ello no es casualidad. Hoy, en el día de la Visibilidad Trans, es necesario enfatizar que los convencionalismos siguen prevaleciendo en los Congresos, en donde se sigue cuestionando el reconocimiento de los derechos por prejuicios de quienes se supone tienen que garantizar la más amplia protección. No es muy lejano el ejemplo: el 7 de marzo de 2025, por mayoría de votos en contra, el Congreso de Jalisco no aprobó el reconocimiento de la identidad de las infancias trans. Las personas legisladoras, que por ley y en función de sus atribuciones tienen que respetar y ejecutar el marco de derechos humanos, decidieron no garantizar el principio de progresividad del derecho al libre desarrollo de la personalidad ni acatar la sentencia plasmada en la Acción de Inconstitucionalidad 72/2022 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que ordenaba al Congreso legislar a favor del reconocimiento de la identidad de las infancias trans. Esto se dio en un clima de opiniones conservadoras, entre ellas las declaraciones del gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, quien declaró no estar de acuerdo con que las infancias accedan al cambio de nombre y género en sus documentos, esto sin tomar en cuenta que ya se reconoce este derecho desde una administración pasada vía decreto del ejecutivo local. Y lo que más sorprende es que no se quiso escuchar la experiencia de las al menos 14 familias de menores trans que han vivido el proceso de la entrada en vigor del decreto por el cual se autoriza en el municipio de El Salto el reconocimiento de la identidad de género, ni se tomó en cuenta los diversos estudios hechos por sociedad civil y la propia Organización de los Estados Americanos.
Las demandas del movimiento trans al Poder Legislativo en México son diversas y en diferentes niveles; van desde la aprobación de una Ley Integral Trans y el Cupo Laboral Trans a nivel Federal, que aborda las materias de salud, trabajo, vivienda, educación; pasan por la tipificación del transfeminicidio o el reconocimiento del feminicidio o crímenes de odio hacia personas trans, hasta la prevención, atención y reparación de las violencias desde la justicia restaurativa en lo comunitario y local, así como la erradicación de los discursos de odio.
Son aquellos que toman una o más características de una persona o población y crean una narrativa basada en prejuicios para construir pánicos morales, es decir, ideas basadas en prejuicios negativos que buscan generar desaprobación social y, por consecuencia, obstaculizan el acceso a derechos y libertades. Los discursos de odio hacia personas trans* se pueden observar cuando los medios colocan a las personas trans* como personas que “actúan ser hombres o mujeres”, que son el resultado de “fetiches”, son “enfermas”, “son personas peligrosas”, “fraudulentas”, o se manifiestan en las ideas fundamentalistas que sostienen que las personas trans* van acabar con “el modelo de familia”. No hay que minimizarlos. Los prejuicios escalan y se pueden manifestar con palabras de desaprobación, chistes que después se convierten en declaraciones y acciones de polític*s elect*s a través de procesos democráticos que se supone deben respetar las leyes y, entre ellas, los derechos humanos. No hay imparcialidad ante los prejuicios.
Los discursos de odio se materializan en violencias o acciones antiderechos. Un ejemplo son los decretos del presidente Donald Trump al inicio de su segunda administración como presidente de los Estados Unidos, dirigidos a “frenar la ideología de género” o el “discurso woke”, y resalta el decreto donde especifica que “sólo existen hombres y mujeres”; esto afecta directamente a las personas trans que ya tenían el reconocimiento de la identidad en sus documentos y que, por consecuencia, vuelven a tener el nombre registral. O la decisión de bloquear cualquier tipo de financiamiento para la justicia social o para dar respuesta a la pandemia de VIH, además de las deportaciones masivas de personas migrantes sin oportunidad de un proceso justo. Esto es una afrenta contra las políticas de igualdad, inclusión y no discriminación.
Este mismo modelo de oponerse a los derechos humanos lo podemos ver en Argentina: el gobierno del presidente Javier Milei eliminó diferentes ministerios, entre ellos el Ministerio de las Mujeres, lo que representa un retroceso y nos invita nuevamente a mirar la cronología de las luchas por la dignidad humana y la relación que tiene con las personas de la diversidad sexual.
Las preguntas del inicio son una invitación a responderlas o plantearlas de forma personal y colectiva: ¿realmente la caída de las ventas de Tesla se deben al movimiento trans, como declaró públicamente Elon Musk, empresario y encargado del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Estados Unidos? ¿O representa la consecuencia de un recalcitrante fascismo que ha desincentivando las ventas y/o es simplemente una tendencia económica?
¿Existe el borrado de mujeres? ¿Por qué el reconocimiento de la identidad de las mujeres trans eliminaría los derechos de las mujeres cis*? Desde la aparición de los matrimonios de personas del mismo género, ¿se eliminó el matrimonio heterosexual?
¿Tiene justificación basada en datos la advertencia de que las mujeres trans en los baños y los deportes son peligrosas? ¿No son las mujeres trans más atacadas por las mujeres cis, hombres cis en los baños? ¿No son las mujeres trans las que son expulsadas de espacios en lugares donde la mayoría son personas cis*?
¿No son las personas trans a las que se les niegan derechos, como practicar un deporte, y se ven confrontadas por grupos de personas cis* insistiendo que no pueden participar en ninguna categoría? ¿Quién es el peligro para quién?
En el caso de las infancias trans, el temor infundado de que destransicionen es constante en los debates basados en prejuicios. En cualquiera que fuera el caso, el acompañamiento integral y la garantía de derechos debe de prevalecer, es decir, el trato digno a una persona en la infancia que decide transicionar se debe de otorgar en todo momento; una persona en infancia que transiciona no lo hace como un signo de violencia sino como parte de su autonomía progresiva y su identidad humana.
Una persona adulta destransicionando o retransicionando es un llamado a la escucha, a acompañar éticamente como familia, como sociedad. Es una decisión donde es importante mirar los factores que orillan a esa persona: ninguna transición o destransición debe ser forzada, siempre debe ser informada integralmente.
La Visibilidad Trans tiene muchas aristas, las experiencias de vida de las personas trans no son lineales. Han sido 11 años de acompañar a juventudes trans, infancias trans, adultos trans mayores en situaciones críticas que nos contactan en las redes sociales del Colectivo Red de Juventudes Trans buscando asesoría legal, o por solicitud de apoyo para comida o en situaciones derivadas del abandono familiar. Veo en todes elles una lucha por una vida digna y el respeto a su libre desarrollo de la personalidad.
La vida de las personas trans no debería de ser una batalla constante que les agote, les precarice, les mantenga superando obstáculos cotidianamente. El día de la visibilidad trans es un homenaje a la existencia de las personas trans y un respiro en medio del exterminio de las vidas trans; un espacio de celebración, memoria, reflexión colectiva y apuesta por la vida.
La Visibilidad Trans es un desafío ante las voces cis*odiantes que buscan a toda costa que “no hagamos ninguna transición”, y hacen apología a las terapias de conversión. ¿Qué buscan los discursos de odio, que destransiciones para cumplir con el modelo eugenésico de cómo debería ser una persona?
¿Puede el 0.9 % de la población trans (hombres, mujeres, personas no binarias) en México borrar al 51 % de mujeres cis* en México? ¿Quién borra a quién?
Cuando se trata de hablar del baño, hay “permisos” que una gran mayoría de personas cis* se dan. Por ejemplo, asegurar que deben de existir medidas para que las personas trans vayamos a baños que corresponden a nuestro “sexo”. Esto es peligroso porque habilita contextos de violencia para las personas trans, es un modelo de híper vigilancia que habilita el acoso para aquellas personas que no se ajustan a los estereotipos de hombre y mujer, afectando incluso a mujeres cis*. No resuelve de fondo las problemáticas que pueden suceder en un baño, como la violencia sexual en espacios sanitarios, donde la mayoría se ejerce de hombres cis* contra mujeres cis* y que debe ser atendida, prevenida y reparada por parte de los espacios que tengan baños público. Negarle el derecho a usar los servicios sanitarios no hace frente a problemáticas que existen y es peligrosa la idea de verificar los genitales, eso viola el consentimiento, o el juzgar a la persona por su apariencia violenta directamente su derecho a la igualdad y no discriminación; constituye un acto de discriminación que causa daño moral y que debe ser reparado, como lo ha declarado la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el Amparo 15/2020 caso que promovimos Equis Justicia para las Mujeres A. C. y Red de Juventudes Trans en México.
Lía García, performer y mujer trans* habla de ser simultaneidades cuando se refiere al Movimiento Trans. Todas las personas haciendo simultáneamente acciones por la comunidad trans y otros movimientos. Retomo este concepto para decir que el movimiento trans no es un movimiento identitario centrado en la corrección política, no es un juego sin sentido de uso de nombres, pronombres, palabras. El centro es el respeto al libre desarrollo de todas las personas y la autodeterminación, algo que por primera vez pusieron en el mapa de los derechos humanos las personas indígenas.
Visibilidad Trans significa dar a conocer que las personas trans existen, que la diversidad de manifestaciones del género existe y un llamado a cambiar la forma en la que nos percibe el mundo.
¿Ser visible? No es que no me veas (mido casi 1,80) el punto es cambiar los ojos con los que me miras. Transiciona esa mirada de miedo a una de empatía, esa mirada de desconfianza a una mirada objetiva, esa ignorancia activa de la que habla Blas Radi a una consciencia continúa de que la existencia de las personas cis* no puede estar por encima de las personas trans*. Es una construcción continua de respeto mutuo, de eliminar las barreras que impiden que tengamos las mismas oportunidades.
Ser trans no debería ser motivo para perder mi empleo, para vivir acoso en la calle, para que me corran del baño, me acusen de fraude, me persigan o me cueste la vida misma.
¿Quién paga la fianza de lxs prexsx trans? ¿Quién cuida a las mujeres trans* después de los intentos de transfeminicidio? ¿Quién acuerpa el dolor y acerca las herramientas para la autogestión y emancipación? ¿Quién redistribuye? ¿Quién repara a las personas trans?
Los derechos de las personas trans se han logrado gracias a las personas que han decidido ser visibles y nos permiten ver a través de sus historias y activismo cuáles son las conductas, actitudes u omisiones que deben transformarse para garantizar el buen vivir. Es importante mencionar a aquellas personas trans que eligen la no visibilidad, pero que están detrás de esfuerzos para el reconocimiento de los derechos y libertades.
El día de la Visibilidad Trans es un buen día para abrir oportunidades, construir políticas enfocadas que se puedan correlacionar, cohabitar con políticas de igualdad, inclusión. Integrar a las personas trans* en los espacios laborales, escolares, de salud, privados o públicos.
Ser visible en tiempos de guerra contra las vidas trans es un llamado de vida, a celebrar las transiciones, a construir un mundo más habitable ante la crisis climática, a generar con paciencia estrategias preventivas, un llamado a la gestión de las emociones y organizarnos colectivamente.
Este día de la Visibilidad Trans viene acompañado por un llamado colectivo contra el retroceso en los derechos y a favor de garantizar la permanencia y fortalecimiento de los derechos ya reconocidos; un llamado a frenar los discursos de odio que esparcen prejuicios contra personas trans y cobran vidas.
La visibilidad es colectiva, se necesitan personas aliadas para construir espacios seguros y habitables para todas las personas. Ser trans se escribe en plural: transiciona una persona y transiciona el entorno.
La lucha de las personas trans es la lucha por la dignidad humana y un desafío de los paradigmas. Es momento de plantear preguntas para identificar, desmontar y erradicar los discursos de odio, y construir estrategias para la permanencia de los derechos, su progresividad y armonización con leyes, decretos, sentencias vigentes.
El día de la visibilidad trans es un buen momento para asociar a las personas trans con la justicia social, la libertad y el derecho al libre desarrollo, así como con las luchas de los grupos históricamente silenciados por los sistemas de opresión, que se movilizan simultáneamente por la dignidad humana y están abriendo caminos para otros mundos posibles.
*Jessica Marjane es mujer trans*, creadora de contenido, fundadora y abogada de Red de Juventudes Trans México y consultora para empresas, organizaciones civiles e instituciones en temas de igualdad y no discriminación.
Sandra Hernández elaboró un proyecto que explora los desafíos diarios de los cubanos por el colapso económico de su país.
La principal fuente de inspiración de la fotógrafa mexicana Sandra Hernández es un libro póstumo.
“Lo infraordinario”, del escritor francés Georges Perec, es un inventario de la realidad y de la vida cotidiana, temas que Hernández también ha convertido en protagonistas de su obra fotográfica.
“Los registros fotográficos de la memoria muchas veces suelen enfocarse en sucesos extraordinarios, es decir, lo blanco y lo negro de la humanidad”, explica en entrevista con BBC Mundo.
“A mí me gusta concentrarme en lo gris, porque es donde muchos convergemos. Sin importar el lugar, son historias con las que la mayoría puede conectar y explorar sentimientos que son universales”.
Así nació su último trabajo fotográfico, “Sobreviviendo a lo imposible”, un proyecto que explora los desafíos diarios que enfrentan los cubanos por el colapso económico de su país “más allá de los clichés”.
“La primera imagen (arriba) dice muchísimo de la típica situación de una familia en Cuba”, afirma Hernández.
“Es una isla en donde la mayoría de las casas están llenas de mujeres, madres que cuidan a sus hijos, porque los padres suelen estar ausentes. Muchos hombres migran primero para hacer dinero y poder llevarse a sus familias”, explica.
La economía cubana se ha reducido un 12% desde 2019. El gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel culpa a las sanciones estadounidenses y a la pandemia de covid-19 de la crisis.
La gran depresión ha desatado una espiral inflacionaria, escasez de agua, combustible y productos básicos, además de apagones diarios que afectan a grandes sectores de la población.
“Cuba es lo imposible”, enfatiza Hernández, citando al célebre novelista cubano Reinaldo Arenas.
Sandra Hernández ha sido testigo de cómo la producción en las panaderías se ha reducido progresivamente debido a la escasez de ingredientes, lo que ha provocado un racionamiento generalizado de alimentos.
La escasez y los racionamientos han dificultado la vida de los cubanos y ha impulsado la emigración.
“Varios panaderos de El Criollo, en Trinidad, me preguntaron si puedo sacarlos de Cuba”, cuenta Hernández.
“Me dijeron que habían visto fotos de México y que les gustaría vivir allí”.
La fotógrafa mexicana explica que la vida doméstica en Cuba a menudo se desborda hacia las calles, debido a la crisis, las condiciones de hacinamiento y la falta de espacio adecuado en muchos hogares.
Quizá eso puede ayudar a explicar por qué cada vez menos cubanas quieren tener hijos.
Según las últimas cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), en 2024 se registraron un total de 71.000 nacimientos, 19.075 menos que en 2023, “la cifra más baja de las últimas décadas”.
Asimismo, refleja que la población cubana, que durante años fue de poco más de 11 millones de personas, hoy ronda los 9,7 millones.
La isla tiene ahora la misma población que tenía hace 40 años.
En la Cuba actual también es común que los abuelos se encarguen del cuidado infantil en los hogares, especialmente cuando ambos padres trabajan.
“Muchos tienen problemas de salud, pero incluso así tienen que cuidar a sus nietos mientras los padres salen a ver qué encuentran, a ‘rifársela’ como decimos en México”, explica Hernández.
Si bien la población cubana está en caída libre debido a la migración y la baja tasa de natalidad, los adultos mayores son el único grupo poblacional que aún sigue creciendo.
Cuba cuenta hoy con una de las poblaciones más envejecidas de América Latina.
Más de un cuarto de la población tiene 60 años de edad o más, según las últimas cifras oficiales.
De acuerdo al Observatorio Cubano de Derechos Humanos, solo el 20% de los adultos mayores de 65 años encuestados tienen acceso a los medicamentos que necesitan.
Sandra Hernández visitó Cuba por primera vez en 2022 y desde entonces ha realizado tres viajes a la isla.
Asegura que se ha enamorado tanto de Cuba como de su gente.
“Los cubanos son gente resiliente, sumamente cálida y alegre”, añade.
“La gente en Cuba está muy ávida de contar sus historias, de ser vistas. Muchos turistas que van a tomar fotos se quedan en la calle, sin mucho interés en lo que sucede en la vida de los cubanos, que incluso viven con sus puertas abiertas”.
Hernández señala que los cubanos se sienten abandonados: “Ya no esperan ayuda, se saben olvidados y entre ellos han estado acompañándose en una situación que es extrema”.
Sandra Hernández explica que muchos estudiantes cubanos abandonan sus estudios debido a las dificultades económicas, obligaciones familiares o falta de interés.
Casi el 90% de los cubanos vive en la pobreza extrema, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.
Según expertos, la isla experimenta una de las olas de emigración más importantes de su historia.
Más de 850.000 migrantes cubanos han llegado a Estados Unidos desde 2022, según cifras publicadas a finales del año pasado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés).
En su última visita a Cuba, Sandra vivió un apagón de tres días a principios de noviembre producto del huracán Rafael.
“Fue un huracán de categoría 3. No fue tan intenso, pero en un país como Cuba, donde todo está colgado de un hilo, fue devastador”, recuerda.
La fotógrafa describe el apagón como un momento de mucha angustia, pero a la vez extremadamente conmovedor: “Yo sabía que en algún momento me iba a regresar a México, pero atestiguar cómo los cubanos tratan de resolver tal situación no fue fácil”.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.
Utilizamos cookies propias y de terceros para personalizar y mejorar el uso y la experiencia de nuestros usuarios en nuestro sitio web.