
La semana pasada el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco dio a conocer en redes sociales imágenes perturbadoras de un predio en Teuchitlán en el que había crematorios clandestinos, restos de ropa y pertenencias personales, cientos de tenis, libretas, en fin, huellas de un exterminio masivo. Pero, al decir de la líder del colectivo, dicho predio no sólo funcionaba como un lugar de exterminio, sino que era un centro de reclutamiento del Cartel Jalisco Nueva Generación.
Las imágenes macabras y la revelación de un centro de adiestramiento constituyen un escándalo que ojalá se sostenga en el tiempo, y sobre todo en nuestra conciencia. Que para quienes están acostumbrados a convivir con imágenes fuertes, el hallazgo haya resultado especialmente impactante, dimensiona el tamaño de la tragedia. Es claro que escaló la evidencia.
Por supuesto que para que dicho predio hubiera podido operar con ese volumen de gente fue necesaria la colusión de autoridades de todos los niveles, y no sólo hay que ubicar y castigar a quienes permitieron por omisión o comisión esos atropellos, sino asumir de una vez que la impunidad está más que enquistada en nuestro tejido institucional, y actuar en consecuencia.
Cuando digo que hay que seguir escandalizándonos con la tragedia de Teuchitlán es para no normalizarlo, para conservar nuestra capacidad de indignación, y para desterrar de una vez la narrativa del oficialismo según la cual, esas imágenes, esas masacres, esas evidencias, no forman parte de nuestra realidad y es siempre la prensa enemiga, nacional o extranjera, la que amplifica con mala leche las cosas. Las imágenes son demasiado perturbadoras como para dejarlas fácilmente en el olvido.
Pero también ojalá nos recuerden que debemos revisar la ruta que estamos emprendiendo para solucionar el problema de la delincuencia organizada y la recuperación de nuestra propia soberanía en territorio nacional. Y ahí, por desgracia, no todo son buenas noticias.
Es celebrable que por la vía de los hechos se esté abandonando la estrategia de abrazos no balazos, pero si anticipamos qué podrá pasar con el acceso a la justicia bajo la muy desaseada y poco confiable manera en que se va a reformar el Poder Judicial, el optimismo no tiene cabida. Cancelar la meritocracia e instaurar un régimen electivo es la peor manera para fortalecer la impartición de justicia.
Y si le sumamos el debilitamiento sistemático a nuestro incipiente federalismo, tampoco nos podemos ilusionar con fiscalías o policías locales que puedan desarrollar capacidades para hacer frente a tragedias como las de Teuchitlán. Tiempos difíciles a los que ojalá nunca nos acostumbremos.
* Rodrigo Morales M. (@rodmoralmanz) fue consejero electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal y en el Instituto Federal Electoral. Actualmente es consultor internacional en materia electoral.

Residentes de Dubái se han mantenido bajo resguardo mientras la ciudad es atacada por misiles y drones como parte de la ofensiva de Irán en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel.
Durante dos días, los residentes de Dubái se han mantenido principalmente en sus casas mientras la ciudad es atacada por misiles y drones, parte de un ataque lanzado por Irán en toda la región en respuesta al último ataque contra el país por parte de Estados Unidos e Israel.
Hoteles de lujo y su principal aeropuerto, el de mayor tráfico de pasajeros del mundo, resultaron dañados.
La BBC ha hablado con residentes de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), así como con turistas, quienes describen situaciones que se alejan de la rutina diaria.
Becky Williams, residente de la ciudad, dijo que el sábado vio unos 15 misiles “lanzados desde atrás de mi casa”, refiriéndose a los misiles disparados por las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos para interceptar proyectiles iraníes. “Se pueden oír las intercepciones en el aire”.
Pero añadió que ella y su familia mantenían la calma y confiaban en que el ejército de los Emiratos Árabes Unidos defendería su espacio aéreo, afirmando que creía que “todo se calmaría pronto”.
Los ataques de Irán en represalia a los ataques estadounidenses e israelíes continuaron el domingo.
En Palm Jumeirah, el lujoso archipiélago artificial de Dubái, el hotel de cinco estrellas Fairmont The Palm sufrió una gran explosión.
Los restos de un dron interceptado provocaron un incendio menor en la fachada exterior del hotel de cinco estrellas Burj Al Arab, según informaron las autoridades.
Otro residente de Dubái declaró a la BBC: “Lo que hemos vivido en las últimas 24 horas es solo una fracción de lo que otros han vivido en zonas de conflicto, así que esto pone las cosas en perspectiva”.
Mientras tanto, los planes de Satya Jaganathan para una excursión el domingo se vieron frustrados por los sucesos. “Y aquí estamos, resguardándonos en casa”, dijo.
La mujer, de 35 años de edad, comentó que la familia y las mascotas de su hermana tuvieron que refugiarse en su apartamento porque vivían cerca del puerto de Jebel Ali, donde “caían muchos escombros”.
El sábado, las autoridades informaron que los restos de una “interceptación aérea” provocaron un incendio en un atracadero del puerto, el noveno más transitado del mundo.
“Todavía hay relativa calma, ya que solo se oyen ruidos fuertes cada pocas horas, pero da miedo porque este no es el Dubái al que estamos acostumbrados”, explicó Jaganathan.
El Aeropuerto Internacional de Dubái también sufrió daños en lo que las autoridades han calificado de “incidente”.
Miles de vuelos han sido suspendidos con origen y destino en Oriente Medio, en una de las interrupciones más graves de los viajes globales desde la pandemia de covid-19.
Judy Trotter debía regresar a Londres de sus vacaciones el sábado, pero al llegar al aeropuerto le informaron que todos los vuelos estaban cancelados.
“He conocido gente muy disgustada por sus planes de viaje; había miles de personas en el aeropuerto; conocí a gente que me dijo que se estaban perdiendo funerales”, declaró.
Añadió que muchos pasajeros “estaban en tránsito, de paso” y ahora están varados.
Trotter fue una de los aproximadamente 1.000 pasajeros varados que fueron enviados a un hotel, donde se les advirtió que se mantuvieran alejados de las ventanas.
“Hay muchos cristales en el hotel, lo cual es preocupante”, dijo, y añadió que escucharon “varios misiles a lo largo del día”.
Otra turista británica, Kate Fischer, dijo que ella y su familia están “muy asustados”.
El sábado por la noche, ella y su pareja prepararon una bolsa de emergencia mientras los niños dormían, dijo, y añadió que “empapó albornoces y toallas” en agua por si necesitaban “escapar durante la noche en caso de incendio”.
Este domingo, dijo, fue un día extraño.
“Es una experiencia surrealista estar rodeada de gente que intenta disfrutar de sus vacaciones y entretener a sus hijos mientras vemos humo visible de zonas cercanas que han sido alcanzadas por drones o misiles”.
Vicky Pattison se encontraba entre quienes tuvieron que refugiarse en Dubái, un destino popular entre los ricos y famosos.
Pattison estaba disfrutando de un descanso con su esposo, Ercan Ramada, pero su vuelo de ida a Australia fue cancelado.
En su Instagram escribió: “Pensamos en todos los que se sienten inquietos e inseguros en este momento”.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.