
La salud pública rara vez se juega en abstracto: se define en la movilidad de las personas, en la cobertura de los servicios y en las condiciones sociales donde vive la población. En febrero de 2025, la confirmación de sarampión en un niño de nueve años en Chihuahua, tras regresar de Texas, encendió una alerta epidemiológica. Aunque el virus había ingresado previamente por otros puntos del país, fue en el norte donde encontró condiciones propicias para la transmisión local.
El caso no solo activó protocolos sanitarios; también mostró que, aun con avances institucionales, los brotes siguen concentrándose donde la cobertura preventiva y las condiciones sociales son más frágiles. Así se perfila lo que podríamos llamar la geografía de la desigualdad en salud.
Tras haber alcanzado el estatus de eliminación en 2016, como ha ocurrido en diversos países, la reintroducción del virus en un contexto de alta movilidad internacional y brechas en la cobertura de vacunación ha generado nuevos desafíos epidemiológicos.
Al 18 de febrero de 2026, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica reporta 10 mil 199 casos confirmados y 31 defunciones. Además, más de 27 mil casos de enfermedades febriles exantemáticas permanecen en estudio, lo que indica que la vigilancia deberá mantenerse activa en los próximos meses.
La dispersión en las 32 entidades refleja una alerta nacional, con mayor intensidad en el norte del país, pero con implicaciones para todo el territorio.
La propagación del sarampión suele seguir las mismas líneas de desigualdad social que otros problemas de salud. Dos factores estructurales ayudan a explicar su reaparición.
El primero es la disminución de la cobertura de vacunación. Para 2023, la cobertura de la vacuna SRP en México cayó a 76 %, lejos del 95 % necesario para garantizar la inmunidad colectiva. La pandemia de COVID-19 interrumpió servicios preventivos y redujo la asistencia a unidades de salud, dejando a muchas personas en un “limbo preventivo” . El resultado es claro: el 92.4 % de los casos confirmados no contaban con antecedentes de vacunación.
El segundo factor es la movilidad laboral y social. Chihuahua concentra más de 4 mil 500 casos confirmados. La dinámica de recepción de jornaleros agrícolas, junto con condiciones de hacinamiento en algunos campamentos y albergues, facilita la transmisión aérea del virus. En estos contextos, las campañas de salud enfrentan mayores desafíos logísticos y culturales para llegar a toda la población.
Las infancias siguen siendo el grupo más afectado. Los mayores números de casos se registran entre niñas y niños de 1 a 4 años (1,468 casos), seguidos por el grupo de 5 a 9 años (1,237). También destaca la incidencia en personas jóvenes adultas de 25 a 29 años (1,144 casos), un grupo con alta movilidad laboral y social, que puede funcionar como puente de transmisión hacia los hogares.
Los lactantes menores de un año presentan una de las tasas de incidencia más altas del país: 55.26 por cada 100 mil habitantes, debido a que aún no alcanzan la edad regular para su primera dosis. Frente a este escenario, la Secretaría de Salud ha considerado la aplicación de la llamada dosis cero entre los 6 y 11 meses de edad, y la instalación de módulos de vacunación en puntos de alta movilidad. Estas medidas buscan fortalecer la protección temprana en contextos epidemiológicos exigentes.
La experiencia internacional muestra que la vacunación no es solo una herramienta clínica, sino un instrumento de cohesión social. Cuando la cobertura se mantiene alta, protege incluso a quienes aún no pueden vacunarse. Cuando baja, la enfermedad reaparece.
El desafío no es únicamente sanitario, sino también territorial y social: garantizar que las campañas lleguen a poblaciones móviles, rurales o con menor acceso a servicios, reforzar los sistemas de vigilancia y recuperar los niveles de inmunización previos a la pandemia.
En ese sentido, la vacunación sigue siendo una de las políticas públicas más efectivas y solidarias. Por ello, siguiendo las recomendaciones de la Secretaría de Salud y de las autoridades sanitarias, es importante acudir al centro de salud más cercano para verificar el esquema de vacunación propio y el de niñas y niños.
Proteger la salud individual también protege a la comunidad. En contextos de alta movilidad y riesgo epidemiológico, la prevención sigue siendo nuestra mejor herramienta.
¡Vacúnate!
* José Noé Rizo Amézquita es investigador en Salud y Seguridad Social en la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS). Docente del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, la Universidad Westhill y la Universidad INFUS. Egresado del INSP y de la Universidad de Guadalajara, con entrenamiento en Johns Hopkins y la Universidad de Copenhague.

Los escándalos han perseguido al hermano del rey Carlos III a lo largo de su vida.
Fue el segundo hijo de Isabel II, pero el primero en nacer cuando ella ya era reina. Un bebé muy deseado por la reina, segundo en la línea sucesoria del trono británico hasta que nació su sobrino William, y ahora caído en desgracia.
Este jueves fue arrestado bajo sospecha de mala conducta en cargo público.
No se conocen los detalles específicos de las acusaciones de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público que están siendo investigadas.
Sin embargo, las acusaciones previamente reportadas incluyen que habría compartido informes de viajes comerciales, remitido un informe confidencial sobre inversiones en Afganistán y entregado un informe del Tesoro a un contacto empresarial personal.
El exduque de York se desempeñó como enviado comercial del Reino Unido entre 2001 y 2011, viajando por todo el mundo y disfrutando de acceso privilegiado a altos contactos gubernamentales y empresariales a nivel internacional.
En 2010, Andrés aparentemente remitió al difunto delincuente sexual Jeffrey Epstein informes gubernamentales sobre visitas a Vietnam, Singapur y China, según parecen mostrar archivos relacionados con el fallecido financiero que fueron publicados recientemente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Los documentos también parecen indicar que Andrés envió a Epstein información sobre oportunidades de inversión en oro y uranio en Afganistán.
De acuerdo con la normativa oficial, los enviados comerciales tienen el deber de mantener la confidencialidad sobre información sensible comercial o política relacionada con sus visitas oficiales.
Andrés Mountbatten Windsor, que hasta noviembre de 2025 era conocido como el príncipe Andrés, cayó en desgracia en la última década, desde que se destapara su amistad con el financiero estadounidense y fuera acusado de abusar sexualmente de una menor.
Andrés niega cualquier conducta indebida relacionada con los archivos Epstein.
El expríncipe se enfrentó previamente a acusaciones de Virginia Giuffre que se resolvieron extrajudicialmente.
Giuffre alegó que la obligaron a mantener relaciones sexuales con Andrés en varias ocasiones, incluyendo una en la isla privada de Epstein a principios de la década de los 2000.
El acuerdo alcanzado entre Giuffre y el expríncipe no incluyó ninguna admisión de irregularidades por parte de este último.
Andrés se retiró de sus funciones reales en 2019, alegando que las acusaciones habían supuesto una “perturbación” para la familia real.
Posteriormente, perdió sus títulos militares y patrocinios reales cuando Giuffre interpuso una demanda civil contra él en Estados Unidos en 2022.
Andrés fue despojado de su título de príncipe en octubre de 2025, el mismo mes en que se publicaron las memorias póstumas de Giuffre y al mismo tiempo que salían a la luz nuevos detalles sobre su relación con Epstein.
Nacido el 19 de febrero de 1960 -este jueves, día de su arresto, justo cumplió 66 años-, Andrés es el tercer hijo de Isabel II y su esposo, el príncipe Felipe, y hermano del actual monarca británico, Carlos III.
A diferencia de lo que ocurrió con sus hermanos mayores, Carlos y Ana, Andrés llegó a la familia cuando la reina ya era monarca.
Andrés y su hermano menor, Eduardo, que se llevan más de una década con Carlos y Ana, pudieron pasar más tiempo con su madre y forjar un vínculo más estrecho. Gran parte de la prensa británica siempre asumió que Andrés fue el hijo favorito de la monarca, al que apoyó incluso en algunos de los momentos más difíciles.
Y la vida de Andrés no ha estado exenta de esos momentos.
Diversas biografías cuentan que no fue un alumno especialmente brillante. Asistió a la Escuela Primaria Heatherdown, en Berkshire, Inglaterra, y al colegio Gordonstoun, en Moray, Escocia, el duro internado al que habían asistido tanto su padre como su hermano Carlos.
Se formó como oficial naval en el Britannia Royal Naval College, para titularse posteriormente como piloto de helicóptero con el Brazo Aéreo de la Flota de la Marina Real.
Como subteniente de la Marina Real asignado al buque HMS Invincible, Andrés voló misiones de helicóptero en la Guerra de las Falklands o Malvinas en 1982.
Se retiró de la Marina en 2001 con el rango de comandante, después de 22 años de servicio activo (aunque los últimos los pasó en un puesto de escritorio). Fue también en 2001 que fue nombrado Representante Especial de Comercio e Inversión de Reino Unido.
También asumió entones funciones más tradicionales propias de los miembros de la familia real, como el apoyo a organizaciones benéficas y la participación en eventos y ceremonias.
Andrés se casó en 1986 con Sarah Ferguson, a la que la prensa británica bautizó como “Fergie”, tras lo que recibió el título de “Duque de York”. Tuvieron dos hijas: Beatriz, nacida en 1988, y Eugenia, en 1990.
Su matrimonio y posterior separación en 1992 dio lugar a miles de artículos en la prensa británica. Ese fue un año de escándalos para la familia real, que la propia Isabel II describió como annus horribilis (año terrible).
En 1996 se divorciaron formalmente, aunque la pareja mantuvo una buena relación, e incluso compartieron vacaciones y residencias.
La vida de Andrés siguió acaparando titulares tras abandonar las fuerzas armadas.
La prensa sensacionalista publicó a menudo imágenes del entonces Duque de York en fiestas en yates, rodeado de mujeres en topless, y lo relacionaron sentimentalmente con distintas mujeres, desde modelos hasta empresarias.
Esta es la época en la que Andrés trabajó como representante especial de UK Trade and Investment (UKTI), un organismo del gobierno para el comercio y la inversión, una suerte de cargo de embajador comercial sin remuneración.
Su papel consistía en promover las empresas británicas internacionalmente, publicitar Reino Unido a los potenciales inversores y establecer relaciones para apoyar los intereses empresariales británicos, todo eso apoyado en “la singular posición del duque, que le da un acceso sin igual a miembros de familias reales, jefes de Estado, ministros de gobierno y ejecutivos de compañías”, según describía el organismo.
Este rol lo llevó a viajar en delegaciones por todo el mundo con los gastos pagados.
Sus grandes desembolsos, incluido su uso de helicópteros, hicieron que algunos periódicos lo bautizaran como “Andy, el millas aéreas”.
Durante años, los periodistas comentaban cómo los viajes de Andrés al exterior, que supuestamente trataban sobre negocios del gobierno, parecían llevarlo a través de pistas de esquí, campos de golf y otros lugares exóticos.
Tampoco salió indemne del escándalo financiero que rodeó a su exesposa Sarah Ferguson, cuando esta fue grabada en 2010 ofreciendo venderle acceso al príncipe a un reportero que se hacía pasar por un empresario.
Su secretario privado indicó en ese momento que “las insinuaciones e indirectas” que rodeaban al entonces duque no tenían fundamento.
Andrés tuvo que abandonar el cargo de embajador comercial en 2011, tres años después de que Epstein fuera condenado por delitos sexuales contra menores.
El entonces príncipe había aparecido en fotografías con Epstein después de que este cumpliera su pena de prisión.
En 2019, una entrevista marcó un punto de inflexión en la caída en desgracia de Andrés.
El entonces aún príncipe habló con el programa Newsnight de la BBC, en el que ofreció sorprendentes justificaciones sobre sus encuentros con Virginia Giuffre que no hicieron sino ahondar en la desconfianza de la opinión pública hacia Andrés.
Entre otras cosas, dijo que el relato de Giuffre de que lo había conocido sudando y bailando en un club nocturno de Londres antes de tener relaciones sexuales con él no podía ser cierto porque él no sudaba tras haber sufrido un trauma en la guerra de las Falklands/Malvinas.
Tampoco convencieron sus explicaciones de que fue a ver a Epstein a Nueva York para comunicarle que su amistad había llegado a su fin, o que la historia de Giuffre tenía errores porque esa noche él había llevado a su hija a una pizzería a celebrar su cumpleaños.
La entrevista inspiró la película “Scoop” de Netflix.
En 2021, Virginia Giuffre presentó una demanda civil contra Andrés en Estados Unidos, alegando que abusó de ella cuando tenía 17 años, algo que él siempre negó.
Al año siguiente, Andrés renunció a sus títulos militares (incluido el título honorífico de vicelamirante que había recibido en 2015) y a los patrocinios reales.
No consiguió que la demanda se desestimara y finalmente llegó a un acuerdo económico con Giuffre, del que no se desvelaron los términos económicos.
Cuando se desclasificaron parte de los documentos de Epstein en 2025, el nombre de Andrés Mountbatten Windsor aparecía en varios de ellos.
En octubre de 2025, apremiado por palacio y por la opinión pública, Andrés renunció a todos sus títulos. Poco después, Carlos III le retiró el rango de príncipe.
Este jueves Andrés Mountbatten Windsor se convirtió en el primer miembro de la familia real británica en ser arrestado desde Carlos I en 1647, durante la guerra civil inglesa.
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