
“La tecnología no es buena ni mala; lo que importa es cómo la usamos”.
Yuval Noah Harari
La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías más influyentes del siglo XXI, transformando de manera profunda la economía, el trabajo y la educación a nivel mundial.
No se trata solo de avances técnicos o de innovación científica, sino de cambios que ya forman parte de la vida cotidiana de millones de personas.
Vivimos una revolución tecnológica que avanza a gran velocidad y que constantemente abre nuevas posibilidades: desde la automatización de procesos productivos hasta la transformación de los dispositivos que usamos a diario, como los teléfonos celulares, que poco a poco evolucionan hacia nuevas interfaces, como los lentes inteligentes.
Esta nueva era tecnológica ha llegado para quedarse. Frente a ello, como sociedad, enfrentamos un reto central: decidir cómo queremos convivir con estas herramientas.
La inteligencia artificial puede facilitar tareas, mejorar servicios y ampliar oportunidades, pero también puede profundizar desigualdades o generar nuevas formas de exclusión si no se usa de manera responsable.
Tal como señala Yuval Noah Harari, la tecnología no es buena ni mala en sí misma; su impacto depende de las decisiones humanas que la orientan.
A nivel internacional, países como China, Corea del Sur, Estados Unidos y diversas naciones europeas han incorporado la inteligencia artificial de acuerdo con sus propios modelos económicos y sociales. En estos contextos, la IA se ha convertido en un motor de crecimiento, innovación y competitividad global.
En China, la robotización ha transformado la industria manufacturera, especialmente en sectores como la electrónica y la automotriz, donde fábricas altamente automatizadas utilizan robots inteligentes para aumentar la productividad
En Corea del Sur, uno de los países con mayor densidad de robots industriales en el mundo, la IA se aplica tanto en la industria como en los servicios y el sistema educativo, fortaleciendo una economía basada en el conocimiento y la innovación.
En Estados Unidos, la inteligencia artificial impulsa sectores como la tecnología, la logística y la salud, mediante el uso de robots en centros de distribución, sistemas automatizados y análisis avanzado de datos.
En Europa, particularmente en países como Alemania, la robotización se ha integrado de forma más regulada, combinando la automatización con formación técnica de alta calidad y la protección de los derechos laborales.
En contraste, nuestro país enfrenta un escenario económico complejo, marcado por el estancamiento y bajos niveles de inversión privada.
Esta realidad nos obliga a plantear preguntas fundamentales: ¿qué condiciones necesitamos crear para atraer inversión? ¿Cómo garantizar seguridad y certeza jurídica? ¿Cómo ofrecer reglas claras que permitan planear a largo plazo? Pero, sobre todo, ¿cómo prepararnos para los cambios tecnológicos que ya están redefiniendo la economía mundial?
La incertidumbre sobre el rumbo económico, sumada a factores como la dependencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la posición del país en el contexto internacional, exige una visión más amplia y estratégica
Pensar únicamente en soluciones inmediatas resulta insuficiente cuando el mundo avanza hacia una economía cada vez más digitalizada.
A pesar de la relevancia de estos temas, en la agenda pública nacional suelen quedar relegados.
Con frecuencia, el debate político se centra en escándalos y confrontaciones que buscan atraer la atención mediática, mientras asuntos estratégicos como la inteligencia artificial, la educación, la seguridad y el combate a la corrupción reciben una atención limitada, a pesar de su impacto directo en la vida cotidiana de la ciudadanía.
Frente a este escenario, el verdadero desafío no es únicamente adoptar la inteligencia artificial, sino aprender a usarla para innovar y mejorar la vida colectiva. Para ello, la educación desempeña un papel fundamental.
Preparar a niños y jóvenes desde el sistema educativo para comprender la IA, utilizarla de manera ética y desarrollar pensamiento crítico será clave para que esta revolución tecnológica contribuya al desarrollo económico, profesional y humano.
La Inteligencia Artificial puede ser una gran aliada para el futuro, pero su impacto dependerá de nuestras decisiones como sociedad.
El debate no debe quedarse en la tecnología en sí, sino en el tipo de país, de economía y de convivencia humana que queremos construir en esta nueva era digital.
* Elio Villaseñor Gómez es director de Iniciativa Ciudadana para la Promoción del Diálogo A. C. (@Iniciativa_pcd).

El incidente ocurrió a plena luz del día. Existen múltiples videos grabados por transeúntes desde diversos lugares. Pero incluso los hechos básicos están siendo cuestionados.
La muerte a disparos de Renee Nicole Good en Mineápolis a manos de un agente de ICE, siglas en inglés del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, está dejando al descubierto las profundas divisiones en la política estadounidense y amenaza con avivar un debate ya conflictivo sobre la política migratoria.
El incidente ocurrió a plena luz del día. Existen múltiples videos grabados por transeúntes desde diversos lugares. Sin embargo, incluso los hechos básicos están siendo cuestionados.
Casi inmediatamente después del incidente comenzaron a formarse dos versiones completamente diferentes. Cualquier ambigüedad en los videos compartidos en línea fue aprovechada: se utilizaron diferentes ángulos y capturas de pantalla para impulsar una narrativa particular.
Y en el escenario público, funcionarios estatales y federales discreparon abiertamente.
Según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, Renee Good fue la culpable. Al alejarse de los agentes de ICE “utilizó su auto como arma” en un “ataque terrorista doméstico”, dijo Noem.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, culpó a una “agitadora profesional” y a un “movimiento radical de izquierda, violento y de odio” en una publicación en su plataforma en redes Truth Social.
Los demócratas a nivel nacional, así como autoridades estatales y locales de Minnesota, presentaron un panorama completamente diferente.
Jacob Frey, alcalde demócrata de Mineápolis, dijo que un agente federal utilizó fuerza letal en forma “temeraria”. También exigió a los agentes de inmigración que abandonen la ciudad. “ICE, ¡lárgate de una maldita vez!”, afirmó Frey.
El gobernador de Minesota, Tim Walz, calificó el incidente de “totalmente predecible” y “totalmente evitable”, argumentando que fue consecuencia directa del aumento de agentes federales de inmigración en Minneapolis y sus alrededores en los últimos días.
“Llevamos semanas advirtiendo que las peligrosas y sensacionalistas operaciones de la administración Trump son una amenaza para nuestra seguridad pública”, declaró el miércoles.
Esta clara división entre el gobierno federal y los funcionarios locales se ilustró aún más el jueves por la mañana, cuando la Oficina de Aprehensión Criminal de Minesota anunció que el Departamento de Justicia y el FBI ya no cooperarían en la investigación del incidente.
Las agencias federales, informó la Oficina, serán las únicas responsables de la investigación sobre el uso de fuerza letal por parte del agente de ICE.
Que Minesota se haya convertido en el epicentro de un creciente conflicto sobre la aplicación de la ley migratoria en los últimos meses es a la vez previsible e irónico.
Es irónico porque la muerte de Good ocurrió a pocos kilómetros de donde, en 2020, la policía de Mineápolis mató a George Floyd durante un intento de arresto, lo que desencadenó protestas del movimiento Black Lives Matters en todo el país, incluyendo algunas en esta ciudad que se tornaron violentas.
Walz puso en alerta a la Guardia Nacional del estado y advirtió a los cientos de manifestantes que han salido a las calles que no recurran a la violencia.
El papel central de Minesota en este último estallido no sorprende, ya que marca la culminación de un conflicto, una controversia y un escándalo que se venían gestando durante meses.
El reciente aumento en acciones migratorias se produce después de que Trump ridiculizara a la numerosa población inmigrante somalí del estado -la mayoría de los cuales son ciudadanos estadounidenses- tras la condena de miembros de la comunidad por fraude en la distribución de la ayuda federal por la epidemia de COVID-19.
“Cientos de miles de somalíes están estafando a nuestro país y destrozando ese otrora gran estado”, declaró Trump en noviembre. “No vamos a tolerar este tipo de atentados contra la ley y el orden por parte de personas que ni siquiera deberían estar en nuestro país”.
Bajo presión, Walz abandonó su candidatura a la reelección la semana pasada ante el aumento de acusaciones de corrupción en los servicios sociales estatales, como la asistencia infantil y la ayuda alimentaria.
El incremento de acciones migratorias en el estado es solo el ejemplo más reciente del uso de funcionarios federales por parte de la administración Trump para atacar a comunidades sospechosas de tener altas tasas de inmigrantes indocumentados. El uso de la fuerza durante esta operación tampoco es un incidente aislado.
El incidente de Minesota fue al menos el noveno caso de disparos vinculados a operaciones migratorias desde septiembre; todos involucraron a personas que fueron atacadas mientras se encontraban en sus vehículos, según el New York Times.
La intensidad con la que se han llevado a cabo las acciones migratorias en una lista cada vez mayor de ciudades en todo Estados Unidos, ha provocado protestas y demandas de funcionarios demócratas para una mayor supervisión, rendición de cuentas y moderación por parte de agentes del orden.
El muerte de Good ya ha dado a estos esfuerzos una nueva urgencia entre sus defensores.
Los funcionarios de la administración Trump, por su parte, siguen adelante y citan el mandato que dicen haber recibido de los votantes en las elecciones presidenciales de 2024. Alegan además que la drástica reducción de entradas de indocumentados a Estados Unidos es evidencia de que sus esfuerzos han resultado eficaces.
Y refutaron enérgicamente el argumento de que el video del incidente en Minneapolis sea prueba de un uso indebido de fuerza letal.
“La manipulación es desproporcionada y no la tolero”, escribió el vicepresidente J.D. Vance en una publicación en X. “Este hombre estaba haciendo su trabajo. Ella intentó impedir que lo hiciera”.
Si bien calificó el incidente de trágico, añadió que “la responsabilidad recae sobre esta mujer y todos los radicales que enseñan a la gente que la inmigración es la única ley con la que los alborotadores pueden interferir”.
Walz, en sus siguientes declaraciones públicas, se apresuró a rebatir ese argumento: “Personas en puestos de poder ya emitieron juicios, desde el presidente hasta la vicepresidenta y Kristi Noem, y dijeron cosas que son verificablemente falsas, verificablemente inexactas”.
“Determinaron el carácter de una madre de 37 años que ni siquiera conocían”, concluyó.
Parece que incluso las pruebas en video están abiertas a la interpretación en este momento. Cada persona ve las mismas imágenes y saca conclusiones decididamente diferentes, que con frecuencia, quizás como era de esperar, refuerzan sus posiciones previamente establecidas.
El abismo en la política estadounidense parece tan inmutable como desalentador.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.