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México: un país de acogida sin política de acogida
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México: un país de acogida sin política de acogida

¿Puede México sostener el papel de país de acogida mientras su política migratoria sigue orientada al control y no a la protección? ¿Hasta cuándo el presupuesto, la voluntad política y la transparencia acompañarán al discurso? ¿Qué significa garantizar derechos cuando la espera se ha vuelto una forma encubierta de frontera?
16 de octubre, 2025
Por: Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes - REDODEM

La madrugada del 1 de octubre de 2025, alrededor de 800 personas salieron desde la frontera  sur de México rumbo a la Ciudad de México. Esta vez, su objetivo es regularizar su situación migratoria y permanecer en nuestro país al quedarse sin opciones para continuar hacia Estados Unidos. Se trata de la primera caravana conformada tras la toma de posesión de Donald Trump en enero de este año, un hecho que determinó las trayectorias migratorias en y por México, y que observamos como red: la cancelación, de facto, de su derecho a solicitar y recibir asilo en ese país.

Este cambio reconfiguró las necesidades de protección internacional que el Estado mexicano está obligado a garantizar, ante el endurecimiento de la política antiinmigratoria y la cancelación de facto de las vías de asilo en Estados Unidos –como la suspensión de CBP One y la aplicación del Título 8–. De manera paralela, las opciones para permanecer y regularizar su situación migratoria en el país se redujeron drásticamente. El sistema de asilo en México opera muy por encima de su capacidad y con recursos limitados: en 2025 la COMAR cuenta con apenas 47.8 millones de pesos anuales, un presupuesto insuficiente frente al volumen de solicitudes. Lo que por ley debería resolverse en 45 días puede tardar hasta 11 meses, afectando directamente la vida de las personas dejándolas en la incertidumbre total ante la falta de derechos como el acceso al empleo formal, salud, educación y vivienda.

Aunado a esto, diversas organizaciones de la sociedad civil han alertado sobre situaciones que suponen una barrera adicional para acceder a su derecho a solicitar y recibir refugio en México, por ejemplo, el cobro ilegal de lugares en las filas para acceder a las oficinas de Iztapalapa y las redes de coyotaje que lucran con asesorías falsas. A ello se suma el costo económico que enfrentan las personas para trasladarse, pagar transporte o ausentarse del trabajo, muchas veces sin certeza de ser atendidas. Medios como Conexión Migrante han advertido que la falta en el acceso a la información sobre los tiempos y procesos administrativos genera efectos desalentadores y forman parte de una estrategia disuasoria y en contravención del artículo 19 de la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, que establece el derecho de las personas solicitantes a recibir información clara y gratuita sobre su proceso –una garantía que hoy se incumple sistemáticamente–.

De acuerdo con una solicitud de transparencia presentada en un informe técnico por el Grupo de Trabajo de Política Migratoria (GTPM), el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) y KIND, tan solo entre enero y julio de 2025 más de 50,000 personas solicitaron asilo ante la COMAR, frente a las 80,000 solicitudes de 2024. Aunque el índice de aprobación se mantiene alto —92.4 % en 2024—, el volumen actual ha vuelto insostenible la capacidad institucional para garantizar el derecho a solicitar y recibir refugio.

Para los albergues socios de la REDODEM, los retos persisten. Tras años –2022 y 2023 y parte de 2024– de flujos masivos que saturaron las redes de atención, hoy los albergues registran una reducción drástica en los ingresos, aunque con mayores exigencias en la atención humanitaria que pueden brindar ante el incremento en nivel de violencia y crueldad a las violaciones a derechos humanos que viven en su tránsito por el país.

Esta tendencia refleja una estrategia de violencia institucional operada a través de procesos administrativos que no atienden a las necesidades de las personas y contravienen incluso a principios y normas del derecho internacional. La reducción en la presencia visible de personas migrantes no implica menor movilidad, sino un reforzamiento de los mecanismos de contención y desgaste que vulneran el derecho a migrar con dignidad y recibir protección internacional.

El intento de las personas integrantes de la caravana hacia la capital del país refleja que México se ha convertido, de facto, en un país de acogida sin una política de acogida. Aunque el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 contempla un incremento del 119.8 % para la COMAR, con un monto proyectado de 109 millones de pesos, este aumento sigue siendo marginal frente a las necesidades reales de atención y los compromisos del Estado en materia de protección internacional. El contraste es evidente: el Instituto Nacional de Migración (INM), principal operador de la política antiinmigratoria, mantiene un presupuesto de 1,961 millones de pesos, casi 18 veces superior al de la institución responsable de garantizar el derecho al refugio.

¿Puede México sostener el papel de país de acogida mientras su política migratoria sigue orientada al control y no a la protección? ¿Hasta cuándo el presupuesto, la voluntad política y la transparencia acompañarán al discurso? ¿Qué significa garantizar derechos cuando la espera se ha vuelto una forma encubierta de frontera?

* La Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes – REDODEM (@RedodemMX) es una red nacional de albergues, casas para migrantes y organizaciones en 14 estados del país.

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Imagen BBC
Por qué las protestas en Irán que ya han dejado “miles de muertos” no tienen precedentes
7 minutos de lectura

Irán ya ha vivido protestas antes, las más recientes en 2022, pero ¿por qué las manifestaciones actuales se consideran diferentes en alcance y objetivos?

13 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Las protestas antigubernamentales en Irán, que, según corresponsales de la BBC y un funcionario iraní ya han dejado al menos dos mil muertos, han alcanzado un nivel nunca visto en los 47 años de historia de la República Islámica, según numerosos expertos y testigos presenciales.

Jiyar Gol, corresponsal de la BBC en persa, aseguró que el número de muertos debe ser de miles, y añade que, si bien el gobierno ya ha recurrido antes a la fuerza, esta vez no tiene precedentes.

La agencia de noticias Reuters, por su parte, informó que un funcionario de seguridad iraní afirmó que el número de muertos podría rondar las 2.000 personas. La fuente indicó que la estimación incluía tanto a personal de seguridad como a civiles, y culpó a “terroristas” de las muertes.

Mientras la gente sale a las calles en ciudades de todo el país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con “dar duro donde más duele” si las autoridades reprimen a los manifestantes y ha afirmado que EE.UU. “está listo para ayudar”.

Si eso ocurre, las autoridades iraníes han prometido responder con ataques a los aliados e intereses estadounidenses en la región.

Pero ¿en qué se diferencian estas protestas —y la respuesta del gobierno iraní a los levantamientos— de las manifestaciones anteriores en el país?

Amplio alcance

Una fotografía compuesta de tres manifestaciones diferentes en tres ubicaciones geográficas de Irán, que muestra grandes multitudes marchando.
BBC
Los expertos dicen que las protestas actuales no tienen precedentes en su escala y alcance.

Los expertos sostienen que la escala y la extensión de las protestas de este año no tienen precedentes.

El investigador en sociología Eli Khorsandfar afirma que, si bien se han producido manifestaciones en las principales ciudades iraníes, también se han extendido a pequeñas localidades, “cuyos nombres quizá muchos desconozcan”.

Irán ya ha vivido protestas. El llamado Movimiento Verde de 2009 lideró la protesta de la clase media contra el presunto fraude electoral. Aunque fue de gran magnitud, se centró en las grandes ciudades. Otras protestas importantes en 2017 y 2019 se limitaron a las zonas más pobres.

Mapa que muestra dónde tuvieron lugar las protestas en Irán
BBC

Las protestas recientes más comparables se produjeron en 2022, cuando estallaron manifestaciones tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, de 22 años.

La joven había sido detenida por la policía moral iraní por su forma de llevar el velo.

Esas protestas se intensificaron rápidamente tras la muerte de Amini, pero alcanzaron su punto álgido seis días después, según múltiples informes.

En cambio, las protestas actuales parecen más grandes, más amplias y parecen crecer de manera más consistente desde que comenzaron el 28 de diciembre.

Una persona lleva una pancarta con la inscripción
Ameer Alhalbi/Getty Images
Las protestas se extendieron Irán y en todo el mundo tras la muerte en 2022 de Mahsa Amini

“Muerte al dictador”

Al igual que las protestas de 2022, los levantamientos actuales tienen sus raíces en un reclamo específico que pronto se transformó en demandas de un cambio sistémico profundo.

“El movimiento de 2022 comenzó con el problema de las mujeres. Pero también se reflejaron en él otras reivindicaciones… Las protestas de diciembre de 2025 comenzaron con cuestiones que parecían económicas y, en muy poco tiempo, llegaron a transmitir mensajes compartidos”, afirma Khorsandfar.

A finales de diciembre, los comerciantes del bazar se declararon en huelga en el centro de Teherán, en respuesta a las fuertes fluctuaciones del tipo de cambio del rial iraní frente al dólar estadounidense.

Las protestas se extendieron a las regiones más pobres del oeste del país. Al igual que en 2022, las provincias de Ilam y Lorestán fueron algunos de los principales epicentros.

Hacia finales de diciembre, se llevaron a cabo marchas en las que participaron miles de personas mientras millones de iraníes, también de clase media, se enfrentaban a una grave crisis económica y a un rápido aumento de los precios. Desde entonces, la gente que marcha por las calles corea “¡Muerte al dictador!”.

Exigen la destitución del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y del régimen que preside.

Una imagen de Reza Pahlavi vestido con un traje y cabello canoso haciendo un gesto con una mano levantada.
Getty Images
Figuras prominentes en el exilio como Reza Pahlavi, hijo del antiguo sha, parecen estar influyendo en las protestas, pero los analistas dicen que esto no significa necesariamente apoyo para que él esté en el poder.

El factor Pahlavi

Las protestas de 2022 parecieron no tener líderes y pronto se desvanecieron.

En cambio, las manifestaciones actuales cuentan con figuras —algunas como el exiliado Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado en 1979— que intentan moldear o liderar las marchas desde la distancia.

Esto podría explicar en parte por qué se mantienen durante más tiempo.

En las protestas actuales, los cánticos que exigen el regreso de los Pahlavi se han escuchado más que nunca.

Pahlavi se autoproclamó sha de Irán durante su exilio en Estados Unidos.

Sus llamamientos a corear consignas en las calles han sido ampliamente compartidos. Los jóvenes iraníes se han animado indirectamente a unirse a las manifestaciones a través de las redes sociales.

La magnitud de las recientes protestas en ciudades como Teherán demuestra la eficacia del llamamiento de Pahlavi.

Analistas afirman que, como resultado, la presencia de una figura conocida de la oposición parece haber reforzado para algunos manifestantes la idea de que existe una alternativa viable en caso de la caída del gobierno actual.

Otros indican que cualquier indicio de apoyo a Pahlavi no implica necesariamente un deseo de retorno a la monarquía.

Más bien, es una expresión de desesperación por encontrar cualquier alternativa al gobierno clerical, sobre todo ante la ausencia de figuras visibles y laicas de la oposición dentro del país.

Amenaza de intervención de Trump

Donald Trump vestido con chaqueta de traje y camisa de cuello abierto rodeado de micrófonos. La imagen está tomada desde abajo.
Chip Somodevilla/Getty Images
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado a un Irán que ha perdido varios aliados clave.

Otro factor que distingue a las protestas de 2025, incluso de las de 2022, es Estados Unidos.

Las manifestaciones de este año, a diferencia de las anteriores, parecen contar con el apoyo de la Casa Blanca.

Trump ha amenazado con atacar las posiciones del gobierno en apoyo a los manifestantes, algo que nunca había ocurrido antes.

Durante el movimiento de protesta de 2009 contra el presunto fraude en las elecciones presidenciales, los manifestantes coreaban: “¡Obama, Obama, o con ellos o con nosotros!”.

El expresidente estadounidense Barack Obama, que asumió el cargo en 2009, lamentó más tarde no haber apoyado de forma más visible a los manifestantes en las calles en aquel momento.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, dijo que las manifestaciones están siendo manipuladas por “los enemigos de Irán”.

Sin embargo, el problema para él es que su país tiene menos amigos que en los últimos años.

Las autoridades iraníes han perdido aliados clave: Bashar al Assad ha sido derrocado como presidente de Siria y Hezbolá en Líbano también se ha visto significativamente debilitado por la acción militar israelí.

Mujeres con velos negros sostienen una imagen del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei
Morteza Nikoubazl/NurPhoto via Getty Images
A pesar de que aún cuenta con apoyo en el país, las protestas actuales se han centrado en la eliminación del régimen liderado por el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.

El legado de la guerra

A diferencia de las manifestaciones de 2022, las protestas de este año se concretaron meses después de la guerra de 12 días con Israel y de los posteriores ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.

El periodista Abbas Abdi cree que estos incidentes brindaron a las autoridades iraníes la oportunidad de forjar cierto tipo de solidaridad y cohesión social, pero que el gobierno no la aprovechó.

Algunos expertos también sugieren que el duro golpe al ejército iraní el año pasado ha destrozado el aura y el prestigio de la Guardia Revolucionaria Islámica como principal institución militar del país ante los ojos de los iraníes.

Inspirándose en el espíritu de las manifestaciones de 2022, Khorsandfar ve un cambio duradero en las protestas actuales: en entrevistas con mujeres que salieron a las calles hace tres años, muchas le dijeron que su mayor logro fue superar el miedo a un estado represivo.

*Con información y análisis de BBC News Persian, BBC Global Journalism y Neda Sanij, periodista de Oriente Medio.

BBC

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