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Epstein y el nuevo canibalismo
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Epstein y el nuevo canibalismo

Lo que en estos días estamos atestiguando con los archivos Epstein no es otra cosa sino el desvelamiento de aquel pequeño grupo de ricos y poderosos que se creen más allá de cualquier otro humano. Estamos frente a un ritualismo religioso terriblemente perverso, para el que la vida humana es sacrificable, que el dinero y la fama todo lo pueden, que en este mundo hay quienes nacieron para ser amos y señores del resto, y que no hay justicia más la que el dinero puede comprar.
05 de febrero, 2026
Por: Elías González

La reciente liberación de más documentos del caso Epstein, específicamente las miles de páginas de correos que involucran a una larga lista de políticos, empresarios, cineastas y poderosos del mundo, nos tienen entre la consternación, la indignación y la impotencia. ¿Habrá consecuencias? Esa es la gran pregunta. ¿Finalmente se tomarán acciones contra los crímenes cometidos, algunos de ellos imposibles siquiera de nombrar? ¿O terminará siendo un escándalo que simplemente pase de moda, mostrando la impunidad de quienes sádica y despóticamente controlan y destruyen el mundo?

Entre los atroces actos que los archivos revelan, que van desde la trata de personas y violaciones, hasta la pedofilia y el tráfico de sustancias, dos crímenes escandalizan por su crueldad: el asesinato, o mejor dicho, el sacrificio humano y el canibalismo. Estos dos últimos comúnmente relacionados a ámbitos religiosos. No pude dejar de preguntarme, ¿será que detrás de toda esta mierda hay un macabro telón religioso de fondo?

Cuando leía notas o escuchaba comentarios en torno a dichos actos, entre el horror y el coraje, se me venía a la mente el libro Para una teología política del crimen organizado, de Claudio Lomnitz, publicado en el 2024. Sin afán de “explicar” el fenómeno Epstein, del cual todavía falta mucho por desvelar, me pareció que traer a colación los análisis de Lomnitz en torno al “nuevo canibalismo” y su papel en el narcotráfico mexicano puede, si no brindar luz a la cuestión, sí empujarnos a hacernos preguntas pertinentes. Si mis especulaciones tienen algo de sentido (y no pretendo que lo tengan, puesto que no soy experto en ninguno de los temas que aquí abordo), esta podría ser una clave tanto para comprobar una vena religiosa en estos actos de lesa humanidad, como para entender un poco mejor qué es lo que está operando.

En su estudio de ciertos rituales del narcotráfico mexicano, Lomnitz se atreve a anunciar la reaparición del canibalismo, pero con características muy diferentes a sus manifestaciones precristianas. En un mundo occidentalizado, el sacrificio humano y el canibalismo se convirtieron en un tabú, un pecado, una auténtica abominación. Van en contra de los dos grandes pactos que, independientemente de si se cree o no, están en la base ontológica de toda teología política moderna: el pacto de Dios con Abraham al perdonar la vida de Isaac, prohibiendo así el sacrificio humano, y el nuevo pacto de Dios en Cristo, víctima que se entrega, desmantelando así, según Renée Girard, la invisibilidad del sacrificio mimético del chivo expiatorio. Después del acontecimiento Cristo, todo sufrimiento del inocente es un escándalo que no puede ser justificado, por más que se intente. Sobre esto está construido todo el andamiaje del Derecho moderno.

Hoy, sin embargo, el canibalismo ha vuelto a aparecer. No como renacimiento de su antigua forma, sino “como un atropello a la ley y a la moral que sirve para sellar un pacto secreto”. Este secretismo es fundamental. En el contexto que estudia Lomnitz, el del narco mexicano, el secreto es un mecanismo para crear complicidad y fidelidad. A través de rituales que involucran el sacrificio de víctimas para posteriormente ser ingeridas, se inicia a los novicios del grupo a través del consumo de la carne del enemigo para así adquirir sus poderes, pero también se genera en automático un secreto compartido que, si se traiciona al grupo, el traidor termina por condenarse a sí mismo, puesto que denunciar a los otros es una forma de auto implicarse en actos de canibalismo, totalmente repudiados por la sociedad. Estos rituales suceden también entre líderes, que al compartir el ritual, crean un secreto que nadie quiere revelar.

Y es que el dinero no funcionaba más como garantía de lealtad. Se podría comprar la fidelidad y la traición, por lo que era necesario suplirlas con el terror o con la construcción de complicidades que pudieran proteger los secretos del grupo. Nadie quiere ser reconocido como caníbal, porque, de nuevo, es de lo más penado, junto con el incesto, en nuestra sociedad cristiana-occidental. Y el narco, especialmente las élites, se mueven en dos mundos, en dos economías: la ilícita para producir y la lícita para gastar, la teología satánica para atentar contra la ley y la teología cristiana para estudiar en buenos colegios, vivir en buenos barrios, comprar buenos carros, etc. En palabras del autor: “Es ésta, finalmente, la naturaleza del nuevo canibalismo: un acto que sella un pacto de complicidad y silencio, en una sociedad que se ahoga en un mar de sospechas”.

Según Lomnitz, el nuevo canibalismo en México ha ido evolucionando: del canibalismo como ritual de reclutamiento pasó al canibalismo como símbolo de complicidad tácita, hasta convertirse en la máxima expresión de una nueva economía de castas. Vale la pena leer directamente al autor: “El nuevo sacrificio humano pone las bases rituales para el establecimiento de un nuevo sistema de castas, en que hay algunos ‘animalitos’ (nombre que utilizó un narcosatánico) (…) que pueden ser usados para alcanzar los fines propios de una casta superior, al grado incluso de que se les puede matar y hasta comer”. Se crean así “zonas de silencio” o de sacrificio, en donde grupos armados salen de cacería de migrantes para posteriormente comerlos. Hay vidas que no valen nada, las vidas de las castas sacrificables, catalogables como tales tanto por el narco como por el Estado y el Mercado.

En esta arquitectura del horror, la desaparición de personas es una condición necesaria para el nuevo sacrificio humano. Es, podemos decir, el rostro visible del crimen invisibilizado. Tratado como desaparición de lo que probablemente devino en hacerse de una vida sacrificable en estos nuevos rituales.

Así, nace una nueva moralidad fantasma que opera bajo las sombras y en las mismas personas que por otro lado viven dentro de la moralidad establecida cuando son figuras públicas, pero detrás tienen otra vida. “La última variante del nuevo canibalismo sirve entonces para sellar la unión entre los miembros de la sociedad secreta”. Sociedades secretas más o menos organizadas que operan en los intersticios de la economía legal, pues no existen de forma independiente de esta, sino que incluso son su otra cara. “Para producir, los empresarios de la economía ilícita deben crear organizaciones que se apartan tajantemente de la moral, pero para gastar el dinero que acumulan necesitan volver a la sociedad que han violentado”.

¿En qué sentido resuena lo anterior con el caso Epstein y todos los involucrados? Por un lado se trata de ámbitos distintos, y al mismo tiempo no, ya que miembros de cárteles mexicanos también aparecen en los archivos Epstein. Si bien sería erróneo calcar los análisis de Lomnitz sobre el crimen organizado mexicano a los magnates caníbales, sí podemos encontrar escalofriantes paralelismos que nos llevan a sugerir que quizás nos encontramos ante dos rostros diferentes del mismo fenómeno: el nuevo canibalismo y la teología política de la muerte.

Epstein, Diddy o el narco mexicano, todos parecen crear rituales que implican actos que comprometen a sus participantes, forjando una red de secretismo que por otro lado también es de complicidades, iniciaciones para formar parte de grupos selectos, apertura a negocios, tráfico y consumo de todo tipo sin importar el nivel de ilegalidad o inmoralidad, y el nepotismo. ¿Dónde está lo religioso en estos fenómenos? En la misma ritualidad. El mito no existe por sí mismo. Es el rito el que crea y mantiene el mito. Una vez que el rito desaparece, el mito se desmantela. La danza de la lluvia no se sostiene porque después de danzar llueve, sino por el hecho de que la danza se sigue repitiendo una y otra vez. El gran error del pensamiento moderno radica en considerarse más allá del mito, y por lo tanto independiente de la religión. Por el contrario, la modernidad es igual de religiosa que cualquier otro constructo mitológico humano, al estar lleno de rituales de diversos tipos.

La creación de castas es otro mecanismo religioso por excelencia. Presente, ya vimos cómo, en el entramado de la teología política del crimen organizado, pero claramente también en Epstein. Es evidente que para los involucrados hay niveles de seres humanos, incluso algunos que ni siquiera merecen tal nombre. De otro modo, ¿cómo justificar las redes de trata de personas, el sacrificio humano y el canibalismo si no es a través de la repetición de rituales que crean un mito que estipula que hay vidas que valen y otras que no, vidas sacrificables en aras de su divertimento? Dividen la humanidad entre depredadores y presas, en algunos casos sexuales o esclavas, pero en otras la literalidad se vuelve gore.

Lo que en estos días estamos atestiguando con los archivos Epstein no es otra cosa sino el desvelamiento de aquel pequeño grupo de ricos y poderosos que se creen más allá de cualquier otro humano. Quizás se consideran dioses olímpicos, merecedores y bien habientes de la vida de todas y todos los demás, para consumirlos y usarlos a su gusto, viviendo una doble vida entre lo legal y lo ilegal, utilizando estos ámbitos como corbatas o vestidos según la fiesta de disfraces a la que toca ir.

Estamos frente a un ritualismo religioso terriblemente perverso. Un nivel de idolatría que ningún profeta se pudo haber imaginado. Un símbolo tan claro como el hecho de que Epstein tenía una cuenta bancaria con el nombre de Baal, divinidad babilónica que en la Biblia se le relaciona con los sacrificios humanos, raya ya en lo grotesco por su ridícula obviedad.

En la medida en que estos ritos se continúan perpetuando, los mitos que reproducen se fortalecen: que la vida humana es sacrificable, que unos valen y otros no, que el dinero y la fama todo lo pueden, que en este mundo hay quienes nacieron para ser amos y señores del resto, y que no hay justicia más la que el dinero puede comprar.

Bienvenidas y bienvenidos al nuevo canibalismo.

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Imagen BBC
Los detalles inéditos sobre la muerte de Jeffrey Epstein que revelaron los últimos archivos divulgados
4 minutos de lectura

Veinte nuevas fotografías que acaban de ser divulgadas muestran a Epstein inmediatamente después de su muerte.

05 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Advertencia: esta historia tiene contenido gráfico que podría resultar perturbador para algunos lectores.

El gobierno estadounidense publicó fotos inéditas que muestran el cuerpo de Jeffrey Epstein tendido en una camilla y siendo atendido por médicos inmediatamente después de su muerte.

Veinte imágenes, muchas de las cuales son demasiado gráficas para mostrarlas, se publicaron como parte de un informe desclasificado del FBI sobre la muerte de Epstein cuando estaba bajo custodia, así como de la autopsia y documentos internos de la prisión.

Estas imágenes se encuentran entre los millones de documentos publicados el viernes por el Departamento de Justicia de EE.UU. (DoJ) en la última parte de la divulgación de los archivos de Epstein.

Epstein fue encontrado muerto en su celda el 10 de agosto de 2019. Estaba recluido en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York antes del juicio en su contra por cargos de tráfico sexual y conspiración.

El informe del FBI, titulado “Investigación sobre la muerte de Jeffrey Epstein”, parece ser una indagación sobre su muerte realizada por la oficina local de la agencia en Nueva York.

El informe de 23 hojas lleva la anotación de “no clasificado” estampada en cada página.

Los documentos sin editar, consultados por BBC Verify, muestran primeros planos del cuello de Epstein y signos visibles de lesiones.

También contienen detalles de la autopsia y un informe psicológico sobre su salud mental en los días previos a su suicidio.

Varias fotos muestran a Epstein tendido en una camilla mientras los médicos intentan reanimarlo. Están fechadas el 10 de agosto de 2019 y son las 06:49 hora local, unos 16 minutos después de que lo encontraran inconsciente en su celda.

Se desconoce la ubicación de las fotos, pero Epstein fue trasladado a un hospital cercano a las 06:39, donde fue declarado muerto, lo que sugiere que fueron tomadas allí.

Otras tres fotos tienen notas que indican que fueron tomadas en un hospital. Muestran un primer plano de su cabeza y una lesión visible en el cuello. El nombre de Epstein aparece en cada fotografía, pero su primer nombre está mal escrito como “Jeffery” en lugar de Jeffrey en algunas de las imágenes.

Una captura de pantalla que muestra la parte superior del informe del FBI sin editar. Dice:
Department of Justice

BBC Verify realizó búsquedas inversas de imágenes de las fotos recién divulgadas del cuerpo de Epstein y no pudo encontrar versiones anteriores publicadas en línea antes del 30 de enero.

También encontramos otro material que corrobora la información divulgada en los archivos, incluyendo un informe de 89 páginas de la autopsia de Epstein presentado por el Departamento de Justicia y la Oficina del Médico Forense en Jefe (OCME) de Nueva York, y correos electrónicos de la oficina local del FBI en Nueva York que contienen las mismas imágenes censuradas.

Partes del informe post mortem de Epstein realizado por la OCME también aparecen en el informe, incluyendo imágenes de dos fracturas en el cartílago tiroides de Epstein en el cuello.

El informe del FBI incluye una cronología de seis páginas de la detención de Epstein en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York desde su arresto por cargos federales de tráfico sexual el 6 de julio de 2019 hasta su muerte.

Revela que Epstein fue puesto bajo vigilancia por riesgo de suicidio después de que intentó suicidarse el 23 de julio de 2019.

Epstein acusó a su compañero de celda, Nicholas Tartaglione, un ex agente de policía que enfrenta cargos de asesinato, de intentar matarlo en ese momento.

Los trabajadores de emergencia atienden a Epstein en la imagen de la izquierda; a la derecha se puede ver la mano de Epstein con una etiqueta que muestra su nombre y fecha de muerte.
BBC

En una reunión con un psicólogo al día siguiente, Epstein declaró que “no tenía ningún interés en suicidarse” y que “sería una locura quitarse la vida”, según el documento.

El 25 de julio declaró que “estaba muy involucrado con el caso para pelearlo, tengo una vida y quiero volver a vivir mi vida”, según el informe del psicólogo.

Otros documentos publicados por el Departamento de Justicia muestran que el director de la prisión aconsejó que Epstein no fuera alojado solo y enfatizó en la necesidad de realizar “revisiones cada 30 minutos” de su celda y “rondas sin previo aviso”.

El compañero de celda de Epstein fue liberado el día antes de su muerte.

La noche del 9 de agosto, los guardias de la prisión tampoco realizaron las revisiones programadas para las 3:00 y las 5:00, según consta en los documentos de la prisión, y el sistema de cámaras de la unidad también estaba fuera de servicio. Su cuerpo fue descubierto durante una revisión matutina realizada por el personal.

Una segunda versión censurada del mismo informe del FBI, de solo 17 páginas, también se publicó como parte de los archivos de Epstein.

No incluye el informe del psicólogo ni la cronología de su detención, y las imágenes del archivo están censuradas. No está claro por qué se incluyeron en los archivos las versiones censuradas y no censuradas del informe.

Se contactó al Departamento de Justicia para obtener comentarios. El FBI declinó hacer comentarios.

Información adicional de Josh Cheetham

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BBC

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