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Bad Bunny o el conejo de Troya de la “nueva” masculinidad latina
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6 minutos de lectura

Bad Bunny o el conejo de Troya de la “nueva” masculinidad latina

Lamento aparecer como un aguafiestas. Pero esta me parece una ocasión oportuna para hablar de algunos de los claroscuros de la actuación de Bad Bunny en el Súper Tazón 60 y del propio personaje. ¿Qué hay de los aspectos problemáticos (porque los hay, siempre los hay) de la figura del joven y exitoso boricua?
13 de febrero, 2026
Por: Alí Siles

“Ahora todos quieren ser latino, pero les falta sazón, batería y reguetón”, recitaba Bad Bunny, trepado en un simulado poste con cables de alta tensión entre la maleza que representaba los pastizales puertorriqueños, en medio del estadio. Un estadio abarrotado que albergaba el Súper Tazón, el evento de deporte-entretenimiento anual más importante en la televisión estadounidense y que, por extensión, era seguido por millones de personas alrededor del mundo. Lo hacía, además, en castellano, como haría el espectáculo de medio tiempo casi en su totalidad; la primera vez que algo así ocurría en la ya algo longeva tradición del evento, este año en su edición número 60.

La ultraderecha estadounidense había dado su veredicto desde hacía meses, cuando se anunció la participación del artista en el evento: se trataba de una afrenta a la quintaesencia estadounidense (o sea, la blanquitud protestante). Donald Trump calificó el espectáculo como “atroz” y lo mismo hicieron centenares de voces afines a su postura política-ideológica. Por otro lado, muchos más medios, comentaristas y personas opinadoras comúnmente descritas como “liberales” —opositoras, por definición de lo MAGA 1— se rindieron ante el puertorriqueño, calificando su actuación como lo más alegre y festivo que habían visto nunca en ese espacio, una celebración de lo latino y del multiculturalismo que, desde su perspectiva, es lo que hace maravilloso a los Estados Unidos.

La audiencia mexicana no fue inmune al encanto de la isla estilizado por Benito Antonio Martínez Ocasio (el nombre de pila del cantante); las redes sociodigitales se colmaron de halagos y comentarios celebrando su representación de la latinidad y su recordatorio de que América es también el nombre del continente que se extiende más allá de las fronteras de Estados Unidos, e incluye a las naciones del caribe. Incluso, el comentarista de la cadena ESPN en español, John Sutcliffe, autodefinido como mexicoamericano, confesó haberse emocionado hasta las lágrimas con el show, mientras soltaba frente a cámara un: “viva Bad Bunny”.

Ante esta sensación de triunfo simbólico, lamento aparecer como un aguafiestas. Pero esta me parece una ocasión oportuna para hablar de algunas de los claroscuros de la actuación y el propio personaje de Bad Bunny. Parafraseando el popular y picaresco meme: muy (Puerto) Rico y todo, pero… ¿qué hay de los aspectos problemáticos (porque los hay, siempre los hay) de la figura del joven y exitoso boricua?

Martínez Ocasio saltó a la fama a finales de la década pasada. Irrumpió con fuerza en el género musical llamado “urbano” que, también desde entonces, domina los registros de popularidad en América Latina y, más recientemente, a nivel mundial. Esa etiqueta designa a una serie de variantes musicales producidas principalmente por artistas de origen caribeño, centro y sudamericano. Entre ellas reina, indiscutida, el reguetón, que tiene una profunda raigambre popular y de los estratos más oprimidos en esa geografía; un ritmo contagioso y altamente festivo, que invita al goce corporal. Hasta ahí, todo bien. Pero, como muchas otras expresiones musicales, es problemático en la medida en la que reproduce y/o enaltece una serie de estereotipos, actitudes, creencias y mandatos de género que algunas personas describirían como “tóxicos”.

Más allá de consideraciones moralinas de buenas conciencias agraviadas por lo explícito de las letras de Bad Bunny, y de la mayoría de las canciones de reguetón, hay un problema más profundo con la música, la estética y la práctica simbólica de Benito. La imagen de Bad Bunny es la de un varón a tono con los tiempos, sensible a una serie de problemáticas sociales, desafiante de normas y convenciones en torno al género y la sexualidad; lo mismo puede aparecer en un video caracterizado como mujer, usar faldas o vestidos en apariciones públicas, que desdeñar el matrimonio como una institución opresora (tanto para mujeres como para hombres) en sus canciones. Todo ello desafía el orden de género “tradicional” cis-heteronormativo que aún impera en la región latinoamericana. Pero sus letras y su obra entrañan conceptos naturalizados sobre qué son y cómo actúan los hombres, que forman parte parte del modelo normativo de masculinidad que sostiene —precisamente— ese orden de género desigual contra el que, en apariencia, se revela.

La imagen alternativa y disidente de Benito tiene que ver, sobre todo, con la estética y la apariencia varonil tradicional, y la posibilidad de subvertirla de manera individual. Pero mientras da la apariencia de novedad, como un conejo de Troya, en el interior permanecen —invisibles— aspectos de la masculinidad como proyecto hegemónico que sigue articulando la opresión de múltiples grupos y la jerarquización de formas diversas de ser varón. Y que siguen naturalizando el sustrato sexista, machista y misógino —a veces más y a veces menos aparente— en los discursos y las prácticas del género urbano en particular, y de la industria del entretenimiento en general. La literatura especializada se ha referido a este tipo de masculinidad como “híbrida” (Bridges y Pascoe, 2014) 2, una forma de representar la masculinidad tomando prestados elementos estéticos de colectivos históricamente oprimidos por la masculinidad hegemónica (caracterizados como femeninos, afeminados, etc.), para distanciarse discursivamente de la hegemonía sin romper de fondo con ella ni desarticularla.

Un par de ejemplos pueden ayudar a ilustrar lo anterior. La hipersexualidad ha sido y sigue siendo uno de los elementos fundantes de la masculinidad más hegemónica. Desde muy jóvenes los varones sexualizamos nuestra convivencia, por medio del lenguaje, el juego, y la competencia. Se trata de una sexualidad predominantemente heterosexual, que sigue teniendo la apariencia de naturalidad biológica. Por eso Benito tiene novias desde el kínder, y repartidas por toda Hispanoamérica. Y no es que elija no relacionarse con ellas a través del modelo tradicional de amor (monógamo y heterosexual), sino que, simplemente, “no puede” enamorarse. Por otro lado, la competitividad y el control siguen al centro en esta performance de masculinidad “urbana”. El boricua reconoce y valida en su música el deseo sexual de las mujeres, favoreciendo su emancipación. Pero nos deja claro que sabe bien lo que ellas quieren: un “bicho cabrón” como el suyo. El valor en la jerarquía del intercambio (hetero)sexual reside en el falo, y el desempeño sexual de los hombres es en realidad el protagonista. Por eso, el más “cabrón” se queda con las mujeres, mientras los demás están naturalmente destinados a una posición subalterna; si no son atractivos y no tienen un desempeño sexual arrollador, quedarán debajo en la jerarquía masculina (tal vez, incluso, como INCEL 3).

Finalmente, no está de más decir que si bien la representación cultural es relevante, tiene sus límites. Mientras Bad Bunny ponía a perrear a millones de personas, muchas otras permanecían en centros de detención en Estados Unidos debido a su estatus migratorio, miles han sido deportadas, y otras tantas continúan siendo explotadas por la maquinaria al servicio del capital. Ni que decir del “sazón” latinoamericano que sigue colocando a la región como la más peligrosa para las mujeres según CEPAL, y también para muchos hombres.

Como dijo Benito, “seguimos aquí”, dando la batalla por el reconocimiento y el respeto de los pueblos latinoamericanos. Y también por visibilizar las múltiples formas en la que tenemos que seguir desmontando la visión machista, sexista y misógina con la que se nos ha construido como varones. Seguiremos

* Alí Siles (@AliSilesB) es investigador en el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM (@CIEGUNAMy especialista en masculinidades.

 

1 Las siglas del eslogan político Make America Great Again que se utilizan para referirse a todo lo relacionado al trumpismo, y a sus seguidores y adeptos.

2 Bridges, T. y Pascoe C.J. (2014). Hybrid Masculinities: New Directions in the Sociology of Men and Masculinities. Sociology Compass 8(3). 246-258.

3 El término derivado de la expresión en inglés Involuntary Celibate (célibes involuntarios) que varios hombres enojados con mujeres y hombres atractivos reivindican, y ha llevado a algunos a cometer actos de violencia.

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Imagen BBC
Qué se sabe sobre cómo EU vende el petróleo de Venezuela y le envía el dinero al gobierno de Delcy Rodríguez
11 minutos de lectura

Desde la caída de Nicolás Maduro, Estados Unidos se ha hecho cargo de la comercialización del petróleo de Venezuela, así como de la transferencia y administración de los recursos procedentes de estas ventas. BBC Mundo te cuenta cómo funciona este proceso y qué dudas genera.

13 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Sorpresa, confusión, preocupación, alivio, optimismo, mucha incertidumbre…

Esas fueron algunas de las muchas emociones y sentimientos que experimentaron los venezolanos el pasado 3 de enero cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que a partir de ahora su país asumiría las riendas de la industria petrolera venezolana.

“El negocio petrolero en Venezuela ha sido un fracaso”, dijo el mandatario estadounidense. “Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura petrolera gravemente dañada y empiecen a generar dinero para el país”, afirmó Trump pocas horas después de que el entonces presidente venezolano, Nicolás Maduro, hubiera sido capturado en una operación de las fuerzas militares estadounidenses.

Sus palabras generaron sentimientos encontrados entre los venezolanos que son conscientes del deterioro en el que ha caído la industria petrolera de su país en el último cuarto de siglo debido a problemas como la desinversión, la corrupción, las malas políticas y las sanciones internacionales, pero que, al mismo tiempo, tienen un fuerte vínculo de identidad con el petróleo, al que perciben no solamente como una fuente de la riqueza nacional sino como un recurso que les pertenece a todos.

Esta semana, el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, se convirtió en el funcionario estadounidense de mayor rango en visitar Venezuela en más de dos décadas.

Wright se reunió Rodríguez y aseguró que Trump está comprometido en transformar la relación con Caracas, para “llevar comercio, paz, prosperidad, empleos y oportunidades al pueblo de Venezuela en asociación con Estados Unidos”.

Pero ¿qué significa exactamente que EE.UU. se vaya a hacer cargo de la industria petrolera venezolana?

Se trata de una pregunta que sigue sin tener una respuesta precisa, pero que en las semanas que han transcurrido desde la detención de Maduro ha ido tomando forma.

Cómo EE.UU. está vendiendo el petróleo de Venezuela

Un tanquero con petróleo de Venezuela en Texas. El barco tiene el caso pintado de rojo y la parte superior pintada de blanco.
Getty Images
Se espera que el volumen de crudo venezolano destinado a EE.UU. se incremente.

El 6 de enero, apenas tres días después de la detención de Maduro, Trump publicó un mensaje en Truth Social anunciando que el gobierno de la presidenta temporal de Venezuela, Delcy Rodríguez, le iba a entregar a EE.UU. entre 30 millones y 50 millones de barriles de petróleo (equivalentes a entre uno y dos meses de producción venezolana a los niveles actuales)

El mandatario señaló que el crudo se vendería a precios de mercado y que él iba a controlar el fruto de esa venta para asegurarse “de que sea usada en beneficio del pueblo de Venezuela y de EE.UU.”.

Al día siguiente, el Departamento de Energía de EE.UU. (DOE, por sus siglas en inglés) informó en un comunicado que ese país había empezado a comercializar el petróleo de Venezuela con el volumen de barriles mencionado antes e indicó que aplicarán este mecanismo de forma indefinida.

La petrolera estatal venezolana, Pdvsa, confirmó las negociaciones sobre un acuerdo de este tipo con EE.UU., pero no mencionó que fuera a aplicarse de forma indefinida y lo equiparó al que rige con la petrolera estadounidense Chevron. “Está basado en una transacción estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes”, apuntó.

En su comunicado, el DOE dijo que EE.UU.había contactado a las “principales empresas comercializadoras de materias primas del mundo y a bancos clave” para ejecutar y dar apoyo financiero a estas ventas de crudo.

Posteriormente se sabría que eran Vitol y Trafigura, dos de las compañías más grandes del mundo dedicadas a la comercialización de materias primas. Entre ambas manejan diariamente un volumen de petróleo suficiente para satisfacer el consumo combinado de México, Alemania, India y Japón, según Bloomberg.

Gran parte del crudo que estas empresas recibieron fue inicialmente almacenado a la espera de ser vendido. Bloomberg informó que estas compañías adquirieron ese petróleo a un precio de US$15 por debajo del costo del barril de crudo Brent y lo estuvieron ofrecieron a refinerías en la Costa del Golfo de EE.UU. a entre US$8 y US$9 menos que el Brent.

Históricamente, el petróleo venezolano se ha vendido en un rango aproximado entre US$5 y US$15 por debajo del Brent dependiendo de la calidad del crudo, de las condiciones de la venta y de la situación del mercado (cuando el precio del petróleo en el mundo subía, el diferencial se reducía, pero cuando el precio bajaba, tendía a ampliarse).

Según la prensa estadounidense, Trafigura y Vitol fueron escogidas para estas primeras transacciones por ser compañías que tenían la capacidad para hacerse cargo del crudo venezolano y colocarlo rápidamente en el mercado.

Caracas
Getty Images

Mecanismo de corto plazo

Según explicó el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, la venta de este crudo era importante porque Venezuela se estaba quedando sin capacidad para almacenar el petróleo – debido al bloqueo marítimo impuesto por Trump desde diciembre- y además al gobierno de Delcy Rodríguez se le iba agotando el dinero para hacer frente a gastos esenciales.

“Venezuela se estaba quedando sin capacidad de almacenamiento. Estaban produciendo petróleo, estaban perforando, pero no tenían dónde guardarlo ni cómo moverlo. Y estaban enfrentando una presión fiscal. Necesitaban dinero y lo necesitaban de inmediato para pagar a los policías, a los trabajadores de la salud y las operaciones diarias del gobierno”, dijo en una comparecencia ante el Senado.

Rubio afirmó que este crudo venezolano se está vendiendo a precios de mercado, superiores a los que estaba recibiendo el país antes de la detención de Maduro.

“China estaba recibiendo este petróleo con un enorme descuento de unos US$20 por barril, y ni siquiera lo estaban pagando con dinero. Se estaba usando para amortizar la deuda que Venezuela les debía. Este es el petróleo del pueblo venezolano y se estaba entregando a los chinos como trueque”, dijo.

El diplomático aseguró que estas primeras ventas se hicieron a través de un mecanismo de corto plazo que no será definitivo.

“Estamos usando ese mecanismo de corto plazo tanto para estabilizar el país como para asegurarnos de que los ingresos petroleros que se generan vayan en beneficio del pueblo venezolano y no a financiar el sistema que existía en el pasado”, dijo.

“Esperamos pasar a un mecanismo que permita que ese petróleo se venda de manera normal, en una industria petrolera normal, no una dominada por compinches, ni por el soborno y la corrupción”, agregó.

¿Qué pasa con el dinero?

Un hombre con una camisa blanca camina por la acera frente a una pared con un letrero que dice
Getty Images
La asignación final de los dólares recibidos por Venezuela es definida por el Banco Central de Venezuela, pero en teoría se hace siguiendo parámetros acordados con EE.UU.

El 14 de enero, las autoridades estadounidenses anunciaron que ya se había realizado la primera venta de crudo venezolano por un monto de US$500 millones.

Ese dinero, sin embargo, no está bajo el control de las autoridades venezolanas sino de las estadounidenses.

Asdrúbal Oliveros, economista y consultor empresarial venezolano, dijo a BBC Mundo que el dinero se está depositando en una cuenta que mantiene el Banco Central de Venezuela en el banco estadounidense JP Morgan, desde donde es transferido a una cuenta en Qatar, que funciona como una suerte de fideicomiso entre EE.UU. y el gobierno de Venezuela.

“Desde allí, el dinero se distribuye a bancos venezolanos para la venta de dólares en el mercado cambiario o para cubrir las necesidades que tenga el país, previa aprobación de Estados Unidos y del fideicomiso”, señaló.

En su comparecencia ante el Senado, Marco Rubio dijo que el dinero está en una cuenta que pertenece a Venezuela, pero cuyo uso está bloqueado por las sanciones estadounidenses. Explicó que se decidió enviarlo a Qatar para solventar una dificultad jurídica derivada del hecho de que EE.UU. no reconoce al gobierno venezolano como legítimo y para evitar que los acreedores de la deuda venezolana intenten hacerse con el control de esos fondos para cobrar lo que se les debe.

“Si algo de ese dinero tocara un banco estadounidense, incluso si estuviera en una cuenta a nombre de los venezolanos, sería inmediatamente embargado por varios acreedores a los que eventualmente habrá que atender. Pero, a corto plazo, eso impediría que las autoridades venezolanas recibieran los fondos que necesitan para operar”, explicó.

¿Y cómo está llegando este dinero a la economía venezolana?

Tienda en Caracas
Getty Images
Está por ver cómo el dinero de los ingresos petroleros ayuda a estabilizar la economía venezolana.

Cómo se gasta el dinero

Hasta ahora, los fondos están siendo adjudicados a través de subastas que realiza el Banco Central de Venezuela (BCV) y a las que empresas y personas naturales pueden acceder a través de cuatro bancos venezolanos.

Estos interesados deben presentar la documentación requerida, indicando además cuántos dólares requieren y a qué precio están dispuestos a comprarlos, según confirmaron fuentes de la banca venezolana a BBC Mundo.

Estas ofertas son informadas al BCV, que es quien finalmente decide a quién se le asignan las divisas, en qué cantidad y a qué precio.

¿Cuál es el criterio para estas asignaciones? Según señaló en un mensaje en X el economista Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica, para el 30 de enero los fondos se habían asignado de esta forma: un 80% para sectores prioritarios como alimentos y medicinas, un 15% a otros sectores productivos y un 5% a personas naturales.

Esas asignaciones, en teoría, deben estar en línea con lo que se acuerde con EE.UU., según explicó Rubio en el Senado.

“Hemos creado un mecanismo temporal mediante el cual se pueden atender las necesidades del pueblo venezolano a través de un proceso que hemos creado en el que ellos [el gobierno de Delcy Rodríguez] presentarán cada mes un presupuesto: ‘Esto es lo que necesitamos que se financie’. Y nosotros les indicaremos desde el principio en qué no se puede usar ese dinero. Ellos han sido muy cooperativos en este sentido. De hecho, se han comprometido a usar una parte considerable de esos fondos para comprar medicinas y equipos directamente de EE.UU.”, contó.

“Estamos usando ese mecanismo temporal tanto para estabilizar el país como para asegurarnos de que los ingresos petroleros que se están generando actualmente beneficien al pueblo venezolano y no financien el sistema que existía en el pasado”, agregó.

Rubio agregó que están diseñando un mecanismo de auditoría posterior -pagado con los propios recursos venezolanos- para verificar cómo se está gastando el dinero.

Más dinero, no tanta transparencia

Un hombre cuenta dólares en una estación de gasolina. La imagen muestra sus manos, los dólares y al fondo se ve un auto con un surtidor de gasolina.
Getty Images
Se espera que el flujo de divisas en la economía ayude a estabilizar el mercado cambiario y facilite el control de la inflación en Venezuela.

La falta de transparencia es una de las mayores preocupaciones existentes en torno a todo este proceso puesto en marcha entre el gobierno de Trump y el de Delcy Rodríguez.

“No sabemos con claridad quién aprueba la distribución de los fondos, qué criterios se utilizan para asegurarse de que el dinero realmente se destine a la compra de alimentos, combustible o al pago de salarios, y cuánta supervisión o rendición de cuentas existe para garantizar que los fondos se estén desembolsando como corresponde”, señala a BBc Mundo David L. Goldwyn, presidente de la consultora Goldwyn Global Strategies y presidente del Grupo Asesor de Energía del Atlantic Council.

Asdrúbal Oliveros considera que hace falta mejorar el sistema de subastas para que sea más transparente e incluya reglas más claras de participación, sobre cómo se fija el tipo de cambio y cómo se refleja esa tasa de cambio.

“El BCV pública una tasa de cambio todos los días que debería reflejar los resultados de esa subasta. Hasta ahora eso no ha ocurrido del todo. Creo que el sistema es susceptible de mejoras muy importantes que no solamente dependen de las sanciones, sino también de gestión interna del BCV”, señala.

En todo caso, hasta la fecha, el BCV ha puesto a subasta unos US$800 millones a través de la banca siguiendo un ritmo que, de mantenerse, podría llegar en el primer trimestre de 2026 hasta US$1.400 millones. De ser así, se ubicaría en niveles similares a los del último trimestre de 2025, cuando por ser época de Navidad suele haber más demanda de divisas, según comentó en X Alejandro Grisanti. Una buena señala para la economía.

“Que el programa esté colocando volúmenes comparables en un trimestre de baja estacionalidad fortalece el anclaje del mercado y reduce el riesgo de episodios cambiarios abruptos, siempre que la ejecución mantenga consistencia”, escribió el economista.

Y es probable que siga fluyendo mucho más dinero a través de este mecanismo temporal de venta de crudo pues, según Rubio, probablemente se gestionarán a través del mismo unos US$2.500 millones o US$3.000 millones.

Aunque le preocupa tanto la falta de celeridad de todo el proceso como la insuficiente transparencia, Asdrúbal Oliveros cree que estos mecanismos constituyen un avance en comparación con el escenario previo que vivía Venezuela: una situación en la que había dificultades para vender el crudo debido a las sanciones y el gobierno cobraba de forma poco transparente, a través de intermediarios y recurriendo muchas veces a criptomonedas.

“La perspectiva ahora es que haya más estabilidad cambiaria, una reducción de la inflación que es bastante preocupante en este en este momento. Y, por supuesto, también impacta en la dinámica de crecimiento. Esto ayudaría a tener un poco más de estabilidad, a que el sector privado pueda operar en mejores condiciones. Si ese dinero también se traduce en mejoras en servicios clave como electricidad e infraestructura, potenciará el crecimiento. Entonces, la perspectiva en el mediano plazo es positiva”, apunta.

David L. Goldwyn señala que el proceso hasta ahora ha sido favorable en términos de sus efectos anticorrupción, al imponer controles sobre la forma en la que el gobierno venezolano dispone de los recursos y, en términos económicos, al haber aumentado la disponibilidad de divisas en la economía, lo que parece haber detenido la devaluación del bolívar.

Sin embargo, advierte que el camino no está exento de retos.

Destaca que estas primeras ventas se han hecho con petróleo almacenado en buques y en cantidades relativamente pequeñas, en comparación con el tamaño de la economía venezolana.

“Una pregunta importante es qué tan eficiente será este proceso cuando se amplíe y cuando se trate de volúmenes mayores: qué tan rápido podrán tomarse decisiones y qué tan efectivas serán”, dice.

“Es demasiado pronto para saber si este es un sistema eficaz para estabilizar la economía. En la medida en que el dinero realmente se destine a alimentos, combustible, energía, salarios e incluso inversión en la rehabilitación de infraestructura crítica, eso será positivo para la economía venezolana, pero necesitan ingresos. Necesitan muchos más ingresos para lograr la estabilización”, advierte Goldwyn.

BBC

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