
Los ministros de culto suelen ser figuras respetadas en sus comunidades en todo el mundo, en especial en México; sin embargo, los datos nos muestran que ni ellos están exentos de ser víctimas de la violencia que se vive en el país, ya que del 2000 al 2025, 84 ministros de culto de todas las religiones han sido asesinados en México.
Debido a ello, podemos ver situaciones que serían impensables en otros países. Por ejemplo, que 40 sacerdotes hayan tomado un curso en la Universidad Pontificia de México, para aprender a dialogar con el crimen organizado, ante el ambiente de violencia que se vive en México. O que un sacerdote de Chucándiro, Michoacán, Alfredo Gallegos Lara, oficia misa portando una pistola, lo cual le ganó el apodo de “Padre Pistolas”. Arguye que carga con el arma debido a la inseguridad que se vive en la región donde reside.
La alta cantidad de ministros de culto que han perdido la vida en México en los últimos años se debe en gran medida a dos fenómenos que confluyen. El primero es que la criminalidad no respeta investiduras y, por ende, los sacerdotes, pastores y ministros también se vuelven objetivo de la criminalidad. La segunda es que muchos de ellos, por su labor, se convierten en personajes incómodos para los líderes criminales, porque alzan la voz en favor de los ciudadanos o señalan los excesos de las organizaciones criminales.
Al respecto, el Centro Católico Multimedial ha llevado a cabo un seguimiento de los atentados en contra de religiosos de la fe católica en los últimos años. Sin embargo, no se ha medido con suficiencia los ataques en contra de ministros de culto de otras religiones, que también han sido víctimas del crimen organizado y del crimen convencional.
Es por ello que me di a la tarea de revisar, contrastar y limpiar los registros del Centro Católico Multimodal y agregar los ataques en contra de ministros de culto de otras religiones, incluyendo sólo a las figuras que detentan un lugar en la jerarquía de todas ellas, para tener un estimado de cuántos han sido asesinados en el periodo del 2000 al 2025. En el siguiente enlace se puede acceder a la base de datos resultante.
En total hay 84 asesinatos perpetrados de 2000 al 2025, ya que en el presente año no se ha registrado ninguno. En la siguiente gráfica se puede observar cómo la incidencia fue baja de 2000 al 2006, con tres años en dicho periodo en ceros y con una máxima concentración de casos en 2005 con tres. A partir de 2007 los eventos son cada vez más frecuentes, llegando en 2010 y 2011 a los cinco asesinatos. El punto más alto de homicidios lo tenemos de 2013 a 2018, con tres años seguidos con seis muertes violentas de ministros de culto y con nueve asesinatos en 2018. A partir de 2019 remitió un poco la violencia contra los religiosos, pero se ha mantenido estable la cifra de homicidios entre tres y cuatro casos por año, tal como se puede ver en la siguiente gráfica.

Respecto a las entidades de mayor riesgo para los ministros de culto, estas son Ciudad de México y Guerrero, ambas con nueve casos. Le sigue Chihuahua con ocho asesinatos, Chiapas y Veracruz con siete, Baja California y Estado de México con seis, Michoacán con cinco, Oaxaca, Jalisco, Tamaulipas y Guanajuato con tres, Coahuila, Puebla, Morelos y Durango con dos y Aguascalientes, Nayarit, Sinaloa, Nuevo León, Hidalgo, Tlaxcala y Colima con un asesinato cada una.
Por otro lado, hay nueve entidades que no registran ningún homicidio de ministros de culto, que son Baja California Sur, Sonora, Zacatecas, San Luis Potosí, Querétaro, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Tal como se muestra en el siguiente mapa.

Es justo advertir que la mayor concentración de casos se localiza en el centro y centro-sur del país, con un marcado epicentro en la confluencia de la Ciudad de México, Estado de México, Guerrero y Michoacán. Por el contrario, la península de Yucatán parece ser la zona más segura para los ministros de culto, debido a la ausencia de homicidios en dicha zona en los últimos años.
Cuando llevamos el análisis a nivel municipios, Ciudad Juárez se vuelve la demarcación más peligrosa, ya que en dicha ciudad han sido asesinados cuatro ministros de culto, pero también destacan Tijuana y la alcaldía Gustavo A. Madero, en donde se registraron tres homicidios violentos de religiosos en cada uno de ellos.
Otro dato importante es la religión que profesaban estos ministros de culto. Al respecto 64 de los 84 religiosos practicaban el catolicismo, que es el culto más difundido en el país. Le siguen 13 casos que se adscribían a alguna de las ramas del cristianismo evangélico, dos casos de la Iglesia Pentecostal y con un caso encontramos a ministros de la Iglesia Bautista, los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día, la Iglesia Presbiteriana y la Iglesia de la Santa Muerte. Tal como lo muestra la siguiente gráfica.

Dentro de los ataques perpetrados en contra de pastores evangélicos hay una alta concentración de casos en el sur, con cuatro asesinatos en Chiapas, dos en Veracruz y uno en Oaxaca, por lo que no se puede descartar un elemento de intolerancia religiosa.
Respecto a la forma en la que se ejecutó el homicidio, en 54 de los 84 casos se utilizaron armas de fuego, en 11 de los homicidios la muerte fue provocada por contusiones, muchas veces producto de torturas derivadas de secuestros, en diez casos el deceso fue provocado por heridas con arma blanca, en siete de ellos la muerte fue por asfixia, en un caso se utilizaron narcóticos y en otro se llevó a cabo el desbarrancamiento de un vehículo.
Una de las grandes áreas grises de estos casos es que la mayoría de los asesinatos no han sido resueltos y las investigaciones no han avanzado, al grado que en 79 de los 84 casos no se puede determinar la organización criminal que lo perpetró, si es que hubo alguna. En los cinco restantes, dos se atribuyen al Cártel de Sinaloa, uno a los Caballeros Templarios, uno a la Familia Michoacana y uno al fuego cruzado entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Frente a esta crisis que pone en riesgo la vida y la integridad de los ministros de culto de todas las religiones, hay pocas acciones implementadas por el Gobierno Federal o los gobiernos locales, de manera que se pueden proponer algunas medidas para mejorar la seguridad de estos líderes religiosos:
* Víctor Manuel Sánchez Valdés (@victorsanval) es profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especialista en seguridad pública y doctor en políticas públicas por el CIDE. Correo de contacto: [email protected].

Trump presidirá la junta, que forma parte de su plan de 20 puntos para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás.
La administración Trump ha nombrado al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y al ex primer ministro británico, Tony Blair, como dos de los miembros fundadores de su Consejo de Paz para Gaza.
El enviado de Trump a Oriente Medio, Steve Witkoff, y el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, también formarán parte de la “junta ejecutiva fundadora”, según informó la Casa Blanca en un comunicado emitido el viernes.
Trump presidirá la junta, que forma parte de su plan de 20 puntos para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás.
Se espera que supervise temporalmente la gestión de Gaza y gestione su reconstrucción.
También forman parte de la junta ejecutiva fundadora Marc Rowan, director de una firma de capital privado; el director del Banco Mundial, Ajay Banga; y el asesor de seguridad nacional estadounidense, Robert Gabriel.
Cada miembro tendrá una cartera “crucial para la estabilización y el éxito a largo plazo de Gaza”, según el comunicado de la Casa Blanca.
Trump había dicho el jueves que se había formado la junta, calificándola de “la junta más grande y prestigiosa jamás reunida en cualquier momento y lugar”.
La Casa Blanca anunció que se nombrarán más miembros de la junta en las próximas semanas.
Tony fue primer ministro de Reino Unido de 1997 a 2007 y llevó a su país a la guerra de Irak en 2003. Tras dejar el cargo, se desempeñó como enviado para Oriente Medio del Cuarteto de potencias internacionales (EE.UU., la UE, Rusia y la ONU).
Esto se produce tras el anuncio de un comité tecnocrático palestino independiente de 15 miembros, el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), encargado de gestionar la gobernanza diaria de la Gaza de posguerra.
Ali Shaath, exviceministro de la Autoridad Palestina (AP), que gobierna partes de la Cisjordania ocupada que no están bajo control israelí, presidirá este nuevo comité.
El comunicado de la Casa Blanca de este viernes también indicó que Nickolay Mladenov, político búlgaro y exenviado de la ONU para Oriente Medio, será el representante de la junta sobre el terreno en Gaza, trabajando con el NCAG.
El plan de Trump establece que también se desplegará una Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza para entrenar y apoyar a las fuerzas policiales palestinas, y el comunicado de la Casa Blanca indicó que el mayor general estadounidense Jasper Jeffers encabezará esta fuerza para “establecer la seguridad, preservar la paz y establecer un entorno duradero libre de terrorismo”.
La Casa Blanca indicó que se estaba formando una “junta ejecutiva de Gaza” independiente que contribuiría a la gobernanza e incluye algunos de los mismos nombres que la junta ejecutiva fundadora, así como otras personas designadas.
El plan de paz de Estados Unidos entró en vigor en octubre y desde entonces ha entrado en su segunda fase, pero todavía hay una falta de claridad sobre el futuro de Gaza y de los 2,1 millones de palestinos que viven allí.
En virtud de la primera fase, Hamás e Israel acordaron un alto el fuego en octubre, así como un intercambio de rehenes por prisioneros, una retirada parcial de Israel y un aumento de la ayuda humanitaria.
A principios de esta semana, Witkoff afirmó que la segunda fase contemplaría la reconstrucción y la desmilitarización total de Gaza, incluyendo el desarme de Hamás y otros grupos palestinos.
“Estados Unidos espera que Hamás cumpla plenamente con sus obligaciones”, advirtió, señalando que estas incluyen la devolución del cuerpo del último rehén israelí fallecido. “De no hacerlo, habrá graves consecuencias”.
Sin embargo, el alto el fuego es frágil, y ambas partes se acusan mutuamente de reiteradas violaciones.
Casi 450 palestinos han muerto en ataques israelíes desde la entrada en vigor del alto el fuego, según el Ministerio de Salud de Gaza, dirigido por Hamás, mientras que el ejército israelí afirma que tres de sus soldados han muerto en ataques de grupos palestinos durante el mismo período.
Las condiciones humanitarias en el territorio siguen siendo graves, según la ONU, que ha insistido en la necesidad de un flujo sin restricciones de suministros esenciales.
La guerra en Gaza se desencadenó tras el ataque liderado por Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas y otras 251 fueron tomadas como rehenes.
Más de 71.000 personas han muerto en ataques israelíes en Gaza desde entonces, según el Ministerio de Salud del territorio.
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