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Leaving Fearland
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Pluma, lápiz y cicuta
Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarraya, 2018). Handle with... Continuar Leyendo
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Leaving Fearland
La mayor aportación de este documental y de las denuncias que han inundado los medios de este país en las últimas semanas es, sin duda, que se abrió el debate sobre las razones por las que una víctima de cualquier tipo de violencia sexual acepta continuar teniendo contacto, cercanía o incluso, manifestaciones de amor hacia su perpetrador.
01 de abril, 2019
Por: América Pacheco
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Hace semana y media me atreví a ver por fin el documental Leaving Neverland del cineasta inglés Dan Reed y que causó estupor e indignación desde su estreno en el Festival Sundance el 29 de enero de este año. Sin embargo, las redes comenzaron a rugir hasta su estreno en HBO.

Para todo aquel que viva de forma permanente bajo una piña debajo del mar, y no tenga idea de qué documental trata este espacio, les doy contexto: Leaving Neverland es el testimonio visual de cuatro horas de duración que cuenta la historia de Wade Robson y Jimmy Safechuck, dos de los chicos que fueron abusados por el ídolo del Pop Michael Jackson a los 7 y 10 años respectivamente. Ojo que utilizo la afirmación “fueron abusados” y no “presuntamente abusados” como dicta el canon de la presunción de inocencia por una personalísima razón: les creo totalmente. Al margen de que los testimonios de ambos tuvieron influencia de peso para absolver a Michael Jackson en los careos judiciales y posterior juicio realizado al cantante en 2004, su testimonio actual, como hombres maduros, padres de familia y esposos, merece mi credibilidad absoluta por los hechos que destrozaron su infancia y su adultez funcional.

Hace algunos días leí en la -impecable- reseña del colaborador del periódico español ABC, Hugues, lo siguiente: “…el relato me parece demasiado prolijo, demasiado simétrico y bien compuesto que lo hace sospechoso. El arco de emociones es muy similar en los dos y está tan bien construido, es tan elocuente, como para explicar retractaciones y omisiones”. Por supuesto que estoy de acuerdo. Incluso, también considero que el documental es carente de ética en innumerables sentidos, como afirma Hugues. Sin embargo, las víctimas de abuso infantil -al igual que sus abusadores- detentan patrones identificables desde Deimos, la segunda luna de Marte.

Los niños cuya inocencia fue destrozada por un pedófilo guardan secretos no para su beneficio propio, sino para el beneficio de sus padres. El perfil del pedófilo es claro en este sentido: intimidar mediante una amenaza a la integridad del niño o a la de sus progenitores. Hacer lo correcto para un adulto rara vez es fácil. La complejidad de lo anterior se multiplica cuando lo correcto debe emanar de un infante. Apoyándonos en el sociólogo francés Pierre Bourdieu y su profundo análisis sobre «violencia simbólica», quizás sea más fácil entender el complejo infierno de manipulación del que tiene que emerger –al fin- la denuncia pública al agresor.

De acuerdo a Bordieu, la violencia simbólica se caracteriza por ser una violencia invisible, soterrada, subyacente, implícita o subterránea. Los individuos que la ejercen recurren a medios muy sofisticados o personalizados para ejercer su poder sobre otros, como una deuda, un favor, una acción que impacte en la vida cotidiana de la víctima. En el caso de MJ y sus onerosos obsequios a los chiquillos que veían en él la personificación de un Dios del Olimpo en carne y hueso, construyó en su psique una obligación inacabable que acabó convirtiéndose en una deuda personal. “Dar es también un modo de poseer” y, en esta posesión implícita de los pequeños, participaron gustosos sus propios padres (verdaderos monstruos), quienes, “cegados” por el lujo y prebendas que su mediocre existencia jamás les permitió siquiera soñar, ayudaron vergonzosamente a construir la célebre “generosidad” del cantante y que devino en el escándalo de pedofilia del showbiz estadounidense más mediatizado de los últimos veinte años.

El argumento más usado por los detractores del documental y que, es sin duda la debilidad más grande del testimonio de Wade y James, es la devoción y apoyo público a MJ que hicieron patente por más de veinte años, identifica un síntoma inobjetable de la violencia simbólica: a pesar de que las víctimas tengan «creencias morales socialmente inculcadas», este tipo de violencia sutil transforma las relaciones de sumisión y eufemiza el abuso y lo transforma en afecto, amor intenso y devoción desmedida. Este tipo de violencia es tan sutil y refinada que pasa desapercibida para cualquiera, incluso para las víctimas.

El Rey del Pop está venturosamente bien muerto y nadie en su sano juicio moral buscaría resarcir un daño imposible de anular. La mayor aportación de este documental y de las denuncias que han inundado los medios de este país en las últimas semanas es, sin duda, que se abrió el debate sobre las razones por las que una víctima de cualquier tipo de violencia sexual acepta continuar teniendo contacto, cercanía o incluso, manifestaciones de amor hacia su perpetrador.

La violencia simbólica y la violencia concreta son capaces de coexistir sin contradicción alguna. Las personas que viven con ella nunca la olvidan. La suprimen. La traspapelan. La colocan dentro de la vasija más opaca y la colocan en la repisa más alta de su alacena. No la etiquetan para alertar a otros que dentro de la vasija se encuentra el peor de los venenos conocidos por el hombre, pero no lo hacen por maldad o falta de valentía. Esconder el peor de sus heridas los sumerge en el más dolorosa de las culpas como no tienen idea. Saben, en la profundidad de su sentido común que tienen que alertar a otros, pero esto los acerca peligrosamente a un dolor tan oscuro e insoportable. Y la culpa los visita cuando duermen o los despierta de madrugada en un bucle atroz e infinito. Escapar del planeta miedo es una hazaña heroica porque la atmósfera no es respirable para todos los organismos.

Este texto está dirigido sobre todo a los que se han encargado de denostar a priori el silencio y a la aparente complicidad de las víctimas que, después de años deciden levantar la voz: no todos tienen la fuerza de los grandes, camaradas, entendamos eso. Para algunas almas rotas, el simple subirse al banquito que les permitiría alcanzar la vasija envenenada, los arrojaría a un abismo sin retorno. Los invito a consultar los índices de suicidio relacionados con abuso sexual en este país. Se llevarán una sorpresa por tan triste estadística. El instinto primitivo de sobrevivir es más fuerte en otros. Aprendamos a rechazar a priori cualquier forma larvada de violencia, porque es mortífera en cualquiera de sus facetas. Coloquémonos del lado de la justicia, reprobemos frontalmente y al unísono cualquier tipo de explotación violenta. Creámosle a las víctimas hoy más que nunca.

Ustedes no saben del dolor de gritar – al fin- que fuimos objeto de abuso, de violencia y que ni siquiera la gente que te trajo al mundo sea capaz de creerte o defenderte. Porque quien te abusó, quizás es de la familia. A lo mejor es un hermano, el tío que salvó a la familia de la miseria. El sacerdote que bautizó a tres generaciones. El escritor que ganó el Alfaguara. O la estrella más grande del Pop del último siglo.

Y si eres tú, amado lector, una víctima de abuso sexual, quiero que sepas algo: Yo sí te creo.

 

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Australia realiza un ‘Swiftposio’; académicos analizan por qué Taylor Swift es un fenómeno global
8 minutos de lectura
Australia realiza un ‘Swiftposio’; académicos analizan por qué Taylor Swift es un fenómeno global
La mayor aportación de este documental y de las denuncias que han inundado los medios de este país en las últimas semanas es, sin duda, que se abrió el debate sobre las razones por las que una víctima de cualquier tipo de violencia sexual acepta continuar teniendo contacto, cercanía o incluso, manifestaciones de amor hacia su perpetrador.
14 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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Desde el momento en que puso el disco Fearless en su reproductor de CD cuando tenía 14 años, Georgia Carroll ha estado fascinada por Taylor Swift.

Una década y media después, ahora se la promociona como la única persona en el mundo con un doctorado sobre la superestrella.

¿Su valoración? “Por el momento, no sería exagerado decir que es una de las personas más poderosas del mundo”, afirmó.

Es por eso que Carroll se encontraba entre los numerosos expertos que llegaron a Melbourne esta semana para un simposio académico internacional que intenta explicar cómo Swift se ha vuelto tan influyente.

El evento, el primero de su tipo, abrió el telón del Eras Tour de la cantante estadounidense en Australia y contó con más de 400 presentaciones de decenas de disciplinas de estudio e instituciones académicas de todo el mundo, lo que generó una oleada de entusiasmo y titulares a nivel mundial.

“Comenzó como una broma”

La idea del Swiftposio nació en julio como un tuit medio en broma con apenas unas decenas de “me gusta”. Pero cuando los organizadores anunciaron silenciosamente el evento meses después, se volvió viral internacionalmente de la noche a la mañana.

Los organizadores se despertaron con la cobertura de la BBC, la revista Rolling Stone y la CNN.

“Pensé: tengo que enviarle un correo electrónico a mi jefe”, dijo Eloise Faichney, doctora en cultura y comunicación, con una sonrisa.

“Nuestra pequeña conferencia de repente se convirtió en un gigante”, agregó.

Los fanáticos también estaban desesperados por participar, y el domingo, cientos de personas (anuncios ambulantes de pedrería, botas de vaquero y el labio rojo característico de Swift) acudieron en masa al icónico teatro Capitol de Melbourne solo para escuchar conferencias sobre la megaestrella.

En un taller de fabricación de pulseras de la amistad con entradas agotadas, Soumil, de 19 años, afirmó que el evento, dirigido por la el Royal Melbourne Institute of Technology, está ayudando a sanar las heridas dejadas el escándalo por la venta de entradas para el Eras Tour.

“Es divertido seguir siendo parte de todo esto”, le dijo a la BBC.

Fans posan con una gigantografía de Taylor Swift.
Las entradas para eventos de fans se agotaron a velocidad de rayo. Foto: RMIT University/T J Garvie

Pero los organizadores se apresuran a aclarar que la conferencia, respaldada por siete universidades de Australia y Nueva Zelanda, no es una convención de fans.

“Aunque algunos de nosotros somos fanáticos, para nosotros ciertamente se trata de intentar tomar en serio a alguien como ella en el mundo académico”, aseguró Emma Whatman, doctora en feminismo.

“Esta no es una celebración acrítica”, señaló.

Influencia “divina”

No se puede negar que la Taylormanía se extendió por el mundo el año pasado (la cantante fue nombrada Persona del año 2023 por la revista Time) y no está claro cuándo podría desaparecer.

El pasado domingo, Swift, de 34 años, volvió a dominar los titulares con fotografías de ella y su novio futbolista Travis Kelce tras ganar este el Super Bowl.

La semana pasada en los Grammy se llevó a casa el cuarto premio al álbum del año de su carrera.

Incluso sus gatos, su publicista y sus amigos de la infancia gozan de reconocimiento y seguidores leales.

“De alguna manera se ha convertido en la superestrella más divina del planeta, más grande de lo que pensé que era posible”, dijo en la conferencia Brittany Spanos, una de las oradoras principales y reportera de Rolling Stone que en 2020 impartió el primer curso universitario sobre la cantante.

Pero Taylor Swift se ha encontrado durante mucho tiempo en el centro de grandes momentos y debates culturales, desde que saltó al estrellato cuando era adolescente.

Kanye West interrumpe a Taylor Swift en el escenario de los VMA de 2009.
Su infame encuentro con Kanye West en 2009 fue uno de esos momentos. Foto: Getty Images

Se ha convertido en una de las artistas más famosas y con mayores ingresos de todos los tiempos, a la vez que genera conversaciones sobre todo, desde regalías de streaming y propiedad de la música hasta misoginia y cultura de la cancelación.

Obviamente, la conferencia tuvo un panel completo dedicado a la Swiftonomía, un término acuñado para explicar el gigantesco impacto de la artista en las economías de las ciudades donde canta.

Pero también hubo expertos que detallaron cómo se utilizan sus hits para entrenar a los jóvenes en reanimación cardiopulmonar y debates apasionados sobre la forma en que su romance con Kelce está ayudando a las niñas a sentirse como en casa en eventos deportivos tradicionalmente dominados por hombres.

Taylor Swift y Travis Kelce se besan después del Super Bowl.
La atención hacia Swift también ha resultado en un aumento masivo en los ingresos de la NFL, la liga estadounidense de fútbol americano. Foto: Reuters

Incluso hubo un análisis lírico de sus actitudes hacia el transporte público (irónicamente, a medida que ha aumentado su uso de aviones privados en la vida real, también lo han hecho las canciones que hacen referencia a trenes y autobuses).

Y cuando el público de la conferencia se había cansado de escuchar los discursos, se les ofreció un dueto entre la artista y un clon de inteligencia artificial incómodamente preciso de la voz de una Swift más joven, para contrastar cómo ha cambiado su sonido en los últimos 17 años.

Para aficionados a la literatura, en la conferencia un dúo de madre e hija leyó poesía sobre el desprecio que la sociedad muestra hacia los intereses de las mujeres jóvenes, un tema que provocó la adoración en la multitud.

Y para los nerds de la política, una académica presentó cómo los parlamentarios australianos usan a Taylor Swift para parecer identificables.

Madeline Pentland, de 27 años, encontró más de 30 intervenciones de políticos que citaban sus letras más icónicas.

Descubrió que los hombres eran más propensos a citar a la cantante, pero tendían a usar las letras como ataque político o burla, mientras que las mujeres eran mucho más propensas a usarlas para apoyar temas de debate.

Madeline Pentland
La popularidad de Swift entre los políticos sorprendió a la historiadora Madeline Pentland. Foto: BBC.

Sin embargo, lamentó lo que cree que son algunas oportunidades perdidas: “Pensé que habría algo de Bad Blood aquí y allá, ¡pero no encontré ninguna referencia!”.

En los últimos días solamente, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, bromeó con las conjeturas de que la vida amorosa de Swift es parte de un complot para amañar el Super Bowl y ayudarlo a ser reelegido, mientras que los fanáticos de la cantante hicieron correr por internet que la regrabación del álbum Reputation era inminente.

Clare Southerton, doctora en sociología, dijo estar interesada en todo lo que esto puede enseñarnos sobre las crecientes comunidades conspirativas.

También hubo debates incómodos sobre lo terriblemente implacable que puede ser la base de fans de Swift o sobre cómo su música refleja el colonialismo.

La académica Aimee-Sophia Lim, quien estudia cómo la artista está inspirando el activismo político en el sudeste asiático, dijo ser una gran admiradora, pero a menudo se siente decepcionada por el “feminismo blanco y centrado en Estados Unidos” de Swift.

“Quizás las personas negras y las del Sur Global deberían ser las que defiendan sus intereses y sus comunidades (…), pero el alcance de Taylor es innegable”, le aseguró a la BBC.

“Sería fantástico si lograra ampliar su activismo, así tal vez podría dar una plataforma a otras personas para que puedan hablar en nombre de sí mismas”.

El tema central del Switposio: ¿Cómo se volvió tan poderosa?

No todo el mundo está subido al tren de Taylor Swift.

Sabrina, quien pensaba salir de Melbourne antes del Eras Tour, no puede comprender los niveles demenciales del atractivo o la influencia de Swift.

“No entiendo todo este alboroto… realmente no entiendo lo que está pasando aquí”, le dijo a la BBC.

Pero Carroll afirmó que todo se reduce a la marca ampliamente identificable que Swift ha construido y a la “intensa conexión” que ha logrado cultivar con sus fans, muchas de las cuales sienten que han crecido con ella.

“Taylor ha pasado toda su carrera haciendo creer a sus fans que podían ser sus amigas”, añadió.

“Y ella ha hecho toda una serie de cosas que hacen que los fanáticos quieran actuar de una manera que guste” a la cantante, señaló.

Agregó que eso a veces puede conducir a comportamientos preocupantes, como ir a acosar en la boda de una amiga de Swift, gastar decenas de miles en mercadería y boletos, y obsesionarse con cada uno de sus movimientos.

Georgia Carroll
Carroll conoce de primera mano el poder de Swift. Getty Images

A lo largo del ‘Swiftposio’, organizado por la Universidad de Melbourne, asistentes compararon a Swift con Elvis, Michael Jackson, Madonna y Beyoncé.

Aunque para Spanos es difícil compararla con artistas de una época diferente, cree sin dudarlo que ella es la artista más popular del planeta en este momento.

“Será considerada la mejor compositora de su generación (…) y también una de las mejores compositoras de todos los tiempos”, opinó.

Carroll sostiene que Taylor Swift ha podido llevar su fama a otro nivel gracias a esa amplia e increíblemente motivada base de fans.

“[Para otros artistas], su esfera de influencia no se extiende demasiado fuera de su base de fans. Pero eso ya no es así para Taylor”, dijo.

Y es bueno (y debería haber ocurrido hace mucho tiempo) que la gente se esté interesando en eso, añadió.

Hace un año, cuando recibió su doctorado, la gente se reía del tema de sus estudios. Ahora dio un discurso de apertura en una de las conferencias académicas más publicitadas del mundo.

“Es como, ¡Dios mío, todo el mundo lo entiende!”, exclamó.

“No vamos a estar simplemente sentados en esta conferencia siendo fans –eso ocurrirá– pero hay muchas cosas que estudiar a Swift puede decirnos sobre el mundo”.

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BBC

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