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Autócratas, deterioro democrático y riesgo de guerra mundial
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Roberto Heycher Cardiel Soto es especialista en materia político-electoral, comunicación política e innovación. Dos décadas... Continuar Leyendo
4 minutos de lectura

Autócratas, deterioro democrático y riesgo de guerra mundial

La pregunta ya no es si enfrentamos una crisis global, sino si la erosión de la democracia nos está empujando, paso a paso, hacia una nueva guerra mundial.
02 de febrero, 2026
Por: Roberto Heycher Cardiel

No es irresponsable preguntarse hoy a dónde nos llevan los autócratas. Lo verdaderamente temerario sería fingir que no vemos el rumbo. El mundo avanza entre sobresaltos, con democracias fatigadas, instituciones debilitadas y liderazgos que han sustituido la cooperación por la confrontación. Bajo la superficie de elecciones formales y discursos patrióticos, se acumulan tensiones económicas, sociales y geopolíticas que recuerdan, con inquietante familiaridad, los años previos a la Segunda Guerra Mundial. La pregunta ya no es si enfrentamos una crisis global, sino si la erosión de la democracia nos está empujando, paso a paso, hacia una nueva guerra mundial.

Imagen generada por Roberto Heycher Cardiel con las herramientas Grok y GPT. Representa la volatilidad del entorno de riesgo de una guerra global.
Imagen generada por Roberto Heycher Cardiel con las herramientas Grok y GPT. Representa la volatilidad del entorno de riesgo de una guerra global.

 

El Reporte Global de Riesgos 2026 del Foro Económico Mundial funciona como un espejo incómodo. Al mirarlo, lo que aparece no es una crisis aislada, sino una constelación de riesgos que se alimentan entre sí. En el centro del diagnóstico hay una ausencia decisiva: la colaboración. Aquello que, tras la Segunda Guerra Mundial, permitió construir un orden internacional basado en reglas, instituciones y cooperación, hoy se encuentra erosionado. En su lugar, la confrontación se ha instalado como método, como lenguaje y como reflejo automático.

Dos riesgos destacan con claridad: la confrontación geoeconómica y los conflictos armados entre Estados. Ambos están íntimamente ligados a la desaceleración económica global, al aumento de la deuda, a la inflación persistente y, sobre todo, al crecimiento de la desigualdad. Cuando la economía se estanca y las expectativas se rompen, las sociedades se polarizan; y cuando se polarizan, el terreno se vuelve fértil para el autoritarismo.

La historia nos ha enseñado que las grandes guerras no estallan solo por misiles o ejércitos, sino por ideas, por discursos que convierten al adversario en enemigo y al enemigo en amenaza existencial. Por eso, la manera en que los países procesan estos riesgos desde su política interna es crucial. Allí donde existe inteligencia colectiva, instituciones sólidas y deliberación democrática, los conflictos pueden atemperarse. Donde no, lo que se pierde no es solo crecimiento económico, sino libertades básicas.

El problema es que las tendencias actuales del liderazgo político no invitan al optimismo. La erosión institucional comenzó dentro de los Estados y, desde ahí, ha contaminado también a los organismos multilaterales creados precisamente para evitar otra catástrofe global. Todo empieza en lo nacional, en lo local, cuando aparecen los artistas del engaño: líderes que vacían a la democracia de contenido, pero conservan sus rituales. Elecciones que parecen libres, discursos que invocan al pueblo, pero palabras que ya no defienden el pluralismo, la libertad de expresión ni los derechos humanos. Son grandes oradores, pero sin verdad.

Los malos siguen ganando

En 2021, la periodista Anne Applebaum lo advirtió con claridad en The Atlantic: los malos están ganando. Los nuevos autócratas no llegan al poder con tanques, sino con votos. Ganan elecciones y, desde el gobierno, erosionan lentamente la democracia. Manipulan el discurso público, controlan tribunales, asfixian a la oposición y colonizan los medios. Todo de forma gradual, casi imperceptible. Por ello afirmo que la actual erosión democrática es un proceso incoloro, insípido e inodoro.

Este fenómeno no pertenece a una sola ideología. Hoy, gobiernos de derecha y de izquierda desafían el canon democrático con el mismo desprecio por las reglas. Hacia afuera, vulneran el derecho internacional; hacia adentro, restringen derechos fundamentales. El paralelismo histórico es inquietante. En los años previos a la Segunda Guerra Mundial coexistieron y chocaron democracias liberales, dictaduras totalitarias y regímenes autoritarios nacionalistas. Aquella guerra fue militar, sí, pero sobre todo fue una guerra ideológica.

La diferencia con los años cuarenta es que hoy los líderes cuentan con herramientas mucho más sofisticadas: algoritmos, propaganda digital, ingeniería social y cooptación institucional con fachada electoral. Todo esto ocurre en un contexto de crisis múltiples, competencia por recursos estratégicos y alta polarización geopolítica. El debilitamiento de las democracias, donde hay división de poderes, pluralismo y Estado de derecho, reduce los espacios para la paz y la cooperación global.

El futuro en las urnas

La democracia ganó la Segunda Guerra Mundial. No por azar, sino porque ofrecía un horizonte más humano frente a la barbarie. Evitar una tercera pasa, necesariamente, por defender y revitalizar la democracia. No solo votando, sino recuperando la verdad como valor público, la justicia como límite al poder, la igualdad como condición de dignidad y el diálogo como método.

Hoy, la gran contienda no es únicamente entre partidos o bloques geopolíticos. Es entre dos caminos: la guerra o la paz, la democracia o el autoritarismo. Recordarlo en cada elección, en cada debate público y en cada decisión colectiva ya no es un acto de idealismo. Es una cuestión de supervivencia.

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Imagen BBC
Quién era Alex Pretti, el manifestante al que agentes del ICE mataron a tiros en Minnesota, Estados Unidos
6 minutos de lectura

Pretti, enfermero de 37 años, murió el sábado en Mineápolis tras recibir varios disparos de un agente federal de migración de Estados Unidos.

25 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, murió el sábado en Mineápolis tras recibir varios disparos de un agente federal de migración de Estados Unidos.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) afirmó que Pretti fue abatido tras acercarse a agentes de la Patrulla Fronteriza portando una pistola semiautomática de 9 milímetros, sin especificar si la blandió.

Videos grabados por testigos y difundidos poco después muestran a Pretti con un teléfono en la mano mientras varios agentes tratan de reducirlo hasta que uno de ellos comienza a disparar contra él.

En las imágenes, que dejan muchas interrogantes sobre lo sucedido en los menos de 30 segundos que duró el forcejeo, no se aprecia que el manifestante agarrara un arma.

El DHS compartió una fotografía de la pistola que supuestamente portaba la víctima.

Familiares de Alex Pretti confirmaron que poseía un arma de fuego y que tenía el permiso correspondiente para portar un arma oculta en Minesota, aunque aseguraron que nunca lo habían visto llevarla consigo.

En un comunicado difundido horas después de la muerte de Pretti, su familia calificó de “mentiras repugnantes” las explicaciones de las autoridades.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, exhibe el arma que supuestamente llevaba la víctima.
Getty Images
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, exhibió el arma que supuestamente llevaba la víctima.

El tiroteo ocurrió en un contexto de creciente tensión en la ciudad por la intensa campaña de redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), que ha provocado fuertes protestas de un sector de la ciudadanía.

Estas se intensificaron después de que el pasado 7 de enero un agente del ICE matara a tiros a la ciudadana estadounidense Renée Nicole Good en Mineápolis.

Alex Pretti, también ciudadano estadounidense, es la segunda persona que muere a manos de agentes de migración en Mineápolis.

La familia supo de su muerte por una llamada de un periodista de Associated Press (AP), según reportó la agencia estadounidense.

Esta indicó que, tras ver los videos del tiroteo que comenzaron a propagarse en redes sociales, los parientes de Pretti intentaron obtener información de las autoridades sin éxito, hasta que el médico forense del condado de Hennepin les confirmó que había un cuerpo que coincidía con el nombre y la descripción de su hijo.

Captura de pantalla de uno de los videos del suceso.
Reuters
Captura de pantalla de uno de los videos del suceso.

Enfermero y amante de la naturaleza

Pretti trabajaba como enfermero de cuidados intensivos en un hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos.

En declaraciones a The New York Times, un compañero del hospital lo definió como un amigo de buen corazón con sentido del humor y apasionado de su trabajo.

Alex Pretti
Reuters
Alex Pretti amaba su trabajo de enfermero, según sus allegados.

Alex Pretti nació en Illinois y creció en Green Bay, Wisconsin, donde practicó fútbol americano, béisbol y atletismo en la escuela secundaria Preble High School, según indicaron sus familiares a AP.

Durante su adolescencia en Wisconsin fue boy scout y cantó en el coro Green Bay Boy.

Estudió en la Universidad de Minnesota, donde se graduó en 2011 con una licenciatura en biología, sociedad y medio ambiente.

Comenzó a trabajar como científico investigador antes de volver a la universidad para formarse como enfermero titulado.

Pretti vivía solo en un condominio de cuatro apartamentos situado a unos 3,2 kilómetros del lugar donde fue abatido.

Sus vecinos lo describieron como tranquilo y solidario.

“Es una persona maravillosa. Tiene un gran corazón”, indicó a AP una vecina que vive en la misma urbanización.

Ciudadanos acuden al lugar del suceso para dar homenaje al fallecido.
Reuters
Ciudadanos acudieron al lugar del suceso para dar homenaje al fallecido.

Como enfermero trabajaba largas jornadas y en su tiempo libre le gustaba disfrutar de la naturaleza, además de practicar ciclismo.

Estaba muy unido a su perro Joule, que murió hace un año.

Días antes de este sábado, contó a sus padres que le dio una propina de US$100 a un trabajador latino que reparó la puerta de su garaje, según relata AP.

“Amaba este país, pero odiaba lo que cierta gente le estaba haciendo”, declaró su madre, Susan Pretti, a la agencia.

Indignado con Trump y el ICE

Según los testimonios de sus allegados, Pretti se sentía indignado con las políticas migratorias del gobierno de Trump, así como con las operaciones del ICE en Mineápolis y en todo el país, por lo que se implicó en las protestas tras la muerte de Renée Good.

Su padre, Michael Pretti, afirmó que su hijo “se preocupaba mucho por la gente y estaba muy molesto con lo que estaba pasando en Mineápolis y en todo Estados Unidos con ICE, como millones de personas más”.

“Pensaba que era terrible, ya sabes, secuestrar niños, simplemente agarrar a la gente de la calle. Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, así que participó en protestas”, agregó.

Michael Pretti aseguró que él y su esposa habían hablado con su hijo semanas antes sobre los riesgos de manifestarse.

“Le dijimos que protestara, pero que no se involucrara, que no hiciera nada estúpido. Y él dijo que lo sabía”, lamentó..

Personas con pancarta
Reuters
La muerte de Pretti intensificó las protestas y se multiplicaron las muestras de indignación en Mineápolis.

Pretti tenía armas de fuego y ocasionalmente llevaba un rifle a un campo de tiro, según relataron a AP sus vecinos, a quienes les sorprendía la idea de que portara una pistola por la calle.

“Nunca me pareció el tipo de persona que llevara un arma”, declaró una vecina.

La agencia también citó a su exesposa, Rachel N. Canoun, quien aseguró que no le sorprendía que Pretti participara en protestas.

Ella lo describió como alguien que sentía profundamente las injusticias, aunque nunca lo conoció como alguien que confrontara físicamente a otras personas.

Su exesposa confirmó que la víctima había obtenido su permiso para portar un arma oculta unos tres años antes.

El comunicado de su familia

Horas después de la muerte de Pretti, la familia emitió un comunicado. Lo reproducimos de forma íntegra:

Estamos desconsolados, pero también muy enojados.

Alex era una persona de buen corazón que quería mucho a su familia y amigos, y también a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero de la UCI en el hospital de veteranos de Mineápolis. Alex quería marcar la diferencia en este mundo. Lamentablemente, no estará con nosotros para ver el impacto que tuvo. No uso la palabra “héroe” a la ligera. Sin embargo, su último pensamiento y acto fue proteger a una mujer.

Las mentiras repugnantes que la administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas. Alex claramente no tenía un arma cuando fue atacado por los matones cobardes y asesinos de ICE de Trump. Tenía su teléfono en la mano derecha y la mano izquierda vacía levantada por encima de la cabeza, intentando proteger a la mujer que ICE acababa de empujar al suelo, mientras le rociaban gas pimienta.

Por favor, difundan la verdad sobre nuestro hijo. Era un buen hombre. Gracias.

“”
BBC

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