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Presidenta Sheinbaum
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Presidenta Sheinbaum
Paradójicamente, el primer problema que ha enfrentado Claudia Sheinbaum después de ser electa no lo generó la oposición -disminuida a una mínima expresión-, sino el presidente que la impulsó y sus propios compañeros de partido y coalición.
09 de junio, 2024
Por: Ernesto Núñez Albarrán

La elección presidencial del 2 de junio estaba decidida con meses de anticipación, según lo anticipaban casi todas las encuestas de preferencias electorales; lo que no estaba previsto es que Claudia Sheinbaum ganara en 2024 con una ventaja mayor a la obtenida por Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de 2018.

“Hasta a mí me cepilló”, dijo el presidente en la semana, con una mezcla de sorpresa, admiración hacia su heredera y sorna hacia los opositores.

El triunfo de la primera mujer que será presidenta de México fue inobjetable, descolocó a la oposición (que aún se sigue preguntando qué pasó) y está marcado por todo tipo de símbolos y significados.

Uno de los más importantes es que el arribo de Claudia Sheinbaum -y de miles de mujeres más- a cargos públicos, como fruto de una sola jornada electoral, implica un quiebre estructural en el sistema político emanado de la Revolución Mexicana, que fue fundado y diseñado por hombres, y que durante décadas fue dominado y recreado casi exclusivamente por varones, con una visión patriarcal y machista.

Además de Sheinbaum, llegarán al poder en los próximos meses una nueva jefa de Gobierno de la Ciudad de México y tres gobernadoras en estados donde siempre había habido hombres al frente: Morelos, Guanajuato y Veracruz.

Cuando se concreten las tomas de protesta, en el nuevo mapa político nacional habrá 13 entidades gobernadas por mujeres, y no nueve, como ocurre actualmente.

Otros cientos de mujeres llegarán a los Congresos locales, alcaldías y ayuntamientos en todos los estados del país, y habrá al menos 250 diputadas federales y 64 senadoras en la próxima Legislatura que se instala el 1º de septiembre.

Las reformas de paridad sustantiva, aprobadas en 2019, habrán rendido frutos indiscutibles, y México será la economía más grande del mundo gobernada por una mujer presidenta.

Desafíos de este mandato

Claudia Sheinbaum ha recibido un respaldo popular mayúsculo y un mandato claro: continuar con la llamada “cuarta transformación”, pues es innegable que su triunfo estuvo respaldado por la popularidad de un presidente que llegó a su elección con alrededor del 70 por ciento de aprobación ciudadana, quien -además- se encargó de estar presente permanentemente en el proceso electoral.

De hecho, tanto López Obrador como Claudia Sheinbaum plantearon el 2 de junio como un referéndum en torno al rumbo que ha tomado el país desde 2018. “Que continúe la transformación o regrese la corrupción”, decía Sheinbaum en todos sus discursos.

Pero, aún ganado el “referéndum”, Sheinbaum ha comenzado a enfrentar problemas emanados de la súper mayoría con la que ganaron las fuerzas políticas que la postularon.

La ganadora de las elecciones será declarada presidenta electa hasta el mes de agosto, cuando el Tribunal Electoral califique y declare la validez de los comicios, pero su próximo mandato enfrenta desde hoy un primer desafío que, en esta semana, ya le ha causado problemas: el famoso “Plan C” de López Obrador.

El “plan C” es un paquete de 18 iniciativas de reforma constitucional que presentó López Obrador al Congreso el pasado 5 de febrero, cuyo proceso legislativo se puso en marcha en el último periodo ordinario de la Legislatura saliente y que hoy laten -como una bomba de tiempo- en la incipiente transición.

Entre esas reformas se propone la elección por voto popular de ministros, magistrados y jueces del Poder Judicial; una reforma electoral que trastoca el funcionamiento del INE; la eliminación de la representación proporcional (lo que acabaría con la pluralidad), y la desaparición de organismos autónomos como el INAI, garante del derecho ciudadano al acceso a la información.

Para visualizar tan solo uno de los impactos del “Plan C”, pongo un ejemplo: si las elecciones del 2 de junio se hubieran jugado con las reglas propuestas por López Obrador respecto a la eliminación de las plurinominales, Morena y sus aliados hubieran ganado 257 diputaciones federales; es decir, más del 80 % de las 300 que constituirían la Cámara de Diputados, y se hubiera llevado 60 (93 %) de los 64 escaños en el Senado.

El contenido de dichas reformas es considerado tóxico por la oposición, por muchos especialistas y, por lo visto en estos días, también por los mercados. La sola posibilidad de que el oficialismo tenga mayoría calificada afectó el tipo de cambio y el Índice de Precios y Cotizaciones al día siguiente de los comicios.

Días después, cuando los legisladores de Morena salieron a advertir que el “plan C” va en septiembre, el dólar se disparó a más de 18 pesos.

Ante el nerviosismo, han sido notorios los esfuerzos de la doctora Claudia Sheinbaum por tranquilizar a los mercados. Confirmó la intención de ratificar a Rogelio Ramírez de la O. en la Secretaría de Hacienda, le pidió difundir un mensaje y difundió una foto en una reunión con él. Luego nombró a alguien tan moderado como el exrector Juan Ramón de la Fuente coordinador del equipo de transición. Y, finalmente, tuvo que salir a declarar que las reformas se van a dialogar e incluso someter a Parlamento abierto.

Esas son buenas noticias, pero la mala es que todo parece indicar que a López Obrador sí le corre prisa para que su plan C se apruebe, o al menos avance, en septiembre, cuando se instale la nueva Legislatura y a él le queden aún 30 días en el poder.

El presidente no parece dispuesto a hacerse a un lado para que la presidenta electa brille con luz propia, actúe libremente y decida, entre otras cosas, la agenda legislativa de su primer año de gobierno.

En los próximos meses viviremos una transición intensa: López Obrador hará su gira de despedida; las autoridades electorales resolverán juicios de impugnación y emitirán constancias de mayoría; se instalará un nuevo Congreso y todos los partidos políticos harán sus balances y ajustes internos. Cambiarán nueve gubernaturas y se renovarán los poderes municipales en casi todo el país. La primera presidenta de México integrará su gabinete y comenzará a tomar los hilos del enorme poder que le ha otorgado el electorado.

Paradójicamente, su primer problema no lo está generando la oposición -disminuida a una mínima expresión-, sino el presidente que la impulsó para llegar al poder y sus propios compañeros de partido y coalición, que le han advertido que debe cumplir el mandato que les otorgó “el pueblo” con más de 35.8 millones de votos.

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Imagen BBC
Hunter Biden: las polémicas y escándalos del hijo del presidente de Estados Unidos
10 minutos de lectura
Hunter Biden: las polémicas y escándalos del hijo del presidente de Estados Unidos

El hijo de Joe Biden recibió la primera condena de la historia a un familiar directo de un presidente en ejercicio en Estados Unidos.

12 de junio, 2024
Por: BBC News Mundo
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Hunter Biden fue declarado culpable de los tres cargos que enfrentaba por mentir sobre su consumo de drogas al comprar un arma.

Un jurado del estado estadounidense de Delaware declaró culpable al hijo del presidente Joe Biden tras una semana de testimonios de testigos y presentación de pruebas en el juicio penal.

El primer cargo era por hacer una declaración falsa para la adquisición de un arma de fuego, el segundo por hacer una declaración falsa para obtener el arma en los registros y el tercero es por posesión ilegal de un arma de fuego.

Hunter Biden acude al tribunal acompañado de su esposa, Melissa Cohen Biden.
Getty Images
Hunter Biden acompañado de su esposa, Melissa Cohen Biden.

Todos ellos corresponden a delitos graves que conllevan sentencias con un máximo de 25 años de prisión en total y una multa de US$750.000, si bien expertos creen que la pena a la que se enfrentaría el hijo de Joe Biden podría ser mucho más reducida.

Hunter Biden es el primer familiar directo de un presidente en ejercicio en afrontar un juicio penal, si bien los delitos fueron cometidos antes del mandato de su padre.

¿Quién es Hunter Biden y por qué es tan polémico?

Tragedias, adicciones y sospechas de tráfico de influencias

Hunter de niño junto a su familia.
Getty Images
Hunter perdió a su madre y a su hermana en un accidente de tráfico.

A sus 54 años, Hunter Biden arrastra un pasado en el que se intercalan tragedias, adicciones y sospechas de tráfico de influencias.

Hunter fue criado en una familia donde todos trabajaban para contribuir a la carrera política de su padre.

En 1972 su padre, de apenas 29 años, compaginaba su campaña electoral para el Senado por el estado de Delaware con la crianza de los tres hijos que tenía con su esposa Neilia: Beau, de 3 años; Hunter, de 2; y Naomi, que aún era una bebé.

Biden se encontraba en Washington DC cuando su familia, que iba en un auto a comprar un árbol de Navidad en Delaware, sufrió un accidente de tráfico. Neilia y Naomi murieron.

Beau y Hunter resultaron heridos, pero sobrevivieron. Según Hunter ha contado en entrevistas más de una vez, el recuerdo más antiguo que tiene es el de despertarse en el hospital y oír a su hermano susurrarle: “Te quiero, te quiero”.

Al mes siguiente, Joe Biden asumió el cargo de senador en el mismo hospital, al lado de la cama de su hijo Beau.

Una carrera que levanta sospechas

Joe Biden jurando como senador.
Getty Images
Joe Biden se juramentó como senador ante la cama de uno de sus hijos, herido en el accidente en el que murieron su madre y su hermana.

Hunter creció recordando a Neilia como mommy (mamita) y llamando mom a Jill Jacobs, la mujer con quien su padre se casó en 1977.

Él y su hermano pasaban mucho tiempo en el Senado, sentándose en el regazo de su padre mientras este trabajaba o jugando en las oficinas de otros senadores, como le contó a la revista The New Yorker para un reportaje publicado en 2019 con el título: “¿Pondrá en peligro Hunter Biden la campaña de su padre?”.

Hunter se graduó de la Universidad Georgetown con un título en Historia en 1992, tras compaginar sus estudios con varios trabajos no cualificados con los que contribuía a sus gastos de manutención.

Al año siguiente, hizo un voluntariado en el Cuerpo de Voluntarios Jesuita de Oregón, donde conoció a Kathleen Buhle, con quien se casó a los pocos meses y tuvo una hija. Con los años, la familia aumentó con la llegada de otras dos niñas.

Después de casarse, ingresó en la Escuela de Derecho de Georgetown para trasladarse luego a la de Yale, donde no había conseguido entrar directamente.

Biden padre y sus hijos.
Getty Images
Joe Biden siempre ha estado muy unido a sus hijos, Hunter y Beau.

La prensa estadounidense ha señalado durante décadas la relación entre los empleos de Hunter y los de su padre.

“Desde entonces [cuando se graduó de abogado], gran parte de la carrera de Hunter Biden ha coincidido con el trabajo de su padre como senador y vicepresidente”, se lee en un reportaje publicado en julio de 2019 en el diario The Washington Post.

“Es cierto que muchos hijos de padres influyentes terminan con empleos muy buenos. Pero el caso de Biden es preocupante. Después de todo, es un senador que durante años ha sermoneado contra lo que según él es la influencia corrupta del dinero en la política”, se leía en un artículo de 1998 de The American Spectator.

¿A qué se refieren? A puestos como el de vicepresidente sénior en el banco MBNA (uno de los mayores donantes de su padre en aquel entonces), el de lobista en el Congreso, o el de miembro de la junta directiva de la empresa ucraniana de gas natural Burisma Holdings poco después de que su padre (entonces vicepresidente de EE.UU.) ofreciera ayuda a Ucrania para que incrementara su producción de gas.

Frente a las sospechas de tráfico de influencias, padre e hijo siempre han defendido que no hablan el uno con el otro sobre sus trabajos.

“Esa narrativa que ha sido sugerida y desarrollada por el aparato político de derechas es falsa de manera demostrable”, dijo Hunter sobre el caso Burisma Holdings en un comunicado enviado a The Washington Post.

Hunter se unió en 2014 a la directiva de esa empresa, la mayor compañía de producción de gas de Ucrania.

En el verano boreal de 2019, un militar denunció que el entonces presidente Donald Trump había presionado a su homólogo ucraniano para que colaborara en su intento de probar que Joe Biden había intentado, como vicepresidente, que se apartara de su cargo a un fiscal que investigaba supuestas irregularidades cometidas por su hijo en este país europeo, aunque sobre el fiscal en cuestión pesaban sospechas de connivencia con la corrupción.

El asunto acabó provocando el primer impeachment (juicio político) contra Trump, al que se acusó de haberse valido de su cargo de presidente para dañar a un rival político, aunque finalmente el Senado -de mayoría republicana- lo exoneró.

Los negocios con China

En 2013, Hunter Biden asumió un puesto en la junta directiva de BHR, una firma de capital privado china, primero como miembro no remunerado y luego como propietario de una participación del 10% en el fondo.

La empresa se registró en Shanghái menos de quince días después de que Hunter volara con su padre en un viaje oficial de este como vicepresidente a China y se reuniera con el director ejecutivo de BHR, pero sólo para tomar “una taza de café”, dijo más tarde el hijo del mandatario.

Después de que su padre dejara el cargo en 2017, Hunter se asoció con el magnate petrolero chino Ye Jianming en un proyecto de gas natural en Luisiana.

El acuerdo fracasó después de que Ye fuera detenido por las autoridades chinas acusado de corrupción y posteriormente desapareciera.

Drogas y alcohol

Hunter Biden
Reuters

Pero Hunter Biden no solo genera polémica por su vida profesional, sino también por la personal.

En la entrevista con The New Yorker, el abogado y empresario habló abiertamente de la lucha contra su adicción a las drogas y el alcohol, una batalla que libra desde hace décadas.

Ha entrado y salido de varios centros de rehabilitación, ha recurrido al yoga y a la meditación, ha tomado medicinas para disminuir la ansiedad por la abstinencia y fármacos que causan náuseas cada vez que se consume alcohol.

Estuvo internado en una clínica de Tijuana, México, que ofrecía un tratamiento con ibogaína, una sustancia natural psicoactiva prohibida en EE.UU., y hasta participó en un programa que le obligaba a llevar consigo un alcoholímetro con cámara incorporada.

Sin embargo, ha recaído muchas veces a lo largo de su vida.

En 2013, por ejemplo, consiguió que la Marina lo admitiera pese a su edad. A los pocos meses, sin embargo, fue expulsado: el examen de orina que le practicaron el primer día de servicio dio positivo en cocaína.

Aunque en esa ocasión, Hunter negó haber consumido drogas y atribuyó los resultados a un cigarrillo que, dijo, le regalaron unos sudafricanos que conoció en la calle.

Su adicción al alcohol y a drogas como la cocaína y el crack dañó la relación con su esposa, que terminó de deteriorarse cuando, en 2015, el sitio web de noticias conservador Breitbart lo acusó de ser un usuario de Ashley Madison, un servicio de citas para gente casada.

Piratas informáticos habían atacado Ashley Madison, dando a conocer el nombre de muchos de sus usuarios. Uno de ellos era Robert Biden, quien según Breitbart, era Hunter, algo que este negó.

Otra pérdida y un escándalo

Ashley, Hunter y Beau Biden en una imagen de 2012.
Getty Images
Ashley, Hunter y Beau Biden en una imagen de 2012.

En sus recaídas, Hunter siempre contó con la ayuda de una de las personas más importantes en su vida: su hermano Beau.

Beau se perfilaba como el sucesor de Joe Biden en el legado político de su familia. “Estaba bastante seguro de que Beau podría haber postulado a la presidencia algún día y que, con la ayuda de su hermano, podría haber ganado”, escribió Joe Biden.

Estas palabras las escribió en su libro “Prométeme, papá: un año de esperanza, dificultades y propósito”, en el que el patriarca habla sobre lo duro que fue perder a su hijo mayor.

Beau murió en 2015. Los dos años previos había sido sometido a todo tipo de tratamientos para intentar eliminar un tumor cerebral hasta que falleció cuando le retiraron la asistencia respiratoria.

Según le dijo un antiguo asistente de la Casa Blanca a The New Yorker, pese a todos los errores que Joe Biden pueda haber cometido, lo que “parece redimirlo” ante sus votantes es “cómo responde a las tragedias y lo que aprende de ellas”.

Su hijo Hunter, sin embargo, sufrió una recaída y se vio afectado por el escándalo de Ashley Madison al poco tiempo de la muerte de Beau.

Al ya no estar con Kathleen, comenzó a apoyarse en su cuñada, Hallie, con quien compartía la pérdida de Beau.

Al año siguiente, empezaron una relación que, si bien intentaron mantener en secreto por el escándalo que podía causar que estuviera saliendo con la viuda de su hermano, esta acabó saliendo a la luz.

A esto se sumó un proceso de divorcio amargo con Kathleen. Pero la relación con Hallie no duró mucho por, según él, las críticas constantes que recibían.

El caso de la pistola

Al subir al estrado en el juicio en Delaware a Hunter Biden hace unos días, Hallie Biden testificó que el hijo del presidente la había introducido al crack y comprado drogas en su presencia. También dijo que su uso frecuente lo dejaba “agitado” y “muy nervioso”.

Dos meses después de un período en rehabilitación en 2018, Hunter Biden compró una pistola; lo que su equipo de defensa sostiene fue una compra impulsiva, bajo la presión del agresivo dueño de una tienda de armas.

Los fiscales dijeron que mintió en el formulario de solicitud de armas de fuego al afirmar que no estaba consumiendo drogas en ese momento. Los abogados de Hunter Biden argumentaron que él no se consideraba un adicto y que en ese momento estaba limpio.

Hallie Biden, quien dijo al tribunal que había confrontado a Hunter Biden por su consumo de drogas, encontró el arma y las municiones mientras limpiaba nuevamente “restos de crack y parafernalia [de drogas]” de su vehículo.

Ella describió cómo, en un momento de pánico, metió el arma en una bolsa de compras y la arrojó a un contenedor de basura, 11 días después de la compra del revólver.

“No quería que él se lastimara ni que los niños lo encontraran y se lastimaran”, dijo.

Al final el arma desechada llegó a la policía local y al FBI, desembocando en el juicio en el que Hunter Biden acaba de ser hallado culpable.

La información de una ruptura “amistosa” entre Hallie y Hunter surgió en 2019, menos de una semana después de que Joe Biden lanzara su tercera candidatura a la presidencia.

Pocas semanas después, Hunter se casó con la cineasta sudafricana Melissa Cohen después de un vertiginoso romance de seis días. La pareja tiene un hijo.

Hablando en 2019 sobre su lucha contra la adicción, Hunter Biden dijo: “No te deshaces de ella. Uno descubre cómo lidiar con ella”.

La computadora olvidada

Una computadora portátil abandonada por Hunter en un taller de reparación de Delaware y el contenido sórdido hallado de su disco duro también ocuparon un lugar destacado en la campaña presidencial de 2020.

El equipo de Biden argumentó en ese momento que se trataba de una “campaña de desprestigio” diseñada por desinformación rusa, pero el disco duro ha sido autenticado por los medios estadounidenses y el FBI lo tiene.

El análisis de su contenido proporcionó pruebas de los amplios ingresos de Hunter por su trabajo en China y Ucrania, así como pruebas de su consumo de alcohol y drogas.

Mientras el presidente Biden acelera su campaña de reelección, los problemas con la justicia de su hijo, quien enfrentará un juicio por evasión fiscal en los próximos meses, están demostrando ser una distracción no deseada.

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BBC

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