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AMLO y la sucesión, en su “testamento político”
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AMLO y la sucesión, en su “testamento político”
En su libro “Gracias”, Andrés Manuel López Obrador relata cómo intervino para conducir el proceso interno en Morena y asegurar una sucesión sin alternancia en 2024; denuesta a la candidata opositora y augura el triunfo inevitable de Claudia Sheinbaum.
11 de febrero, 2024
Por: Ernesto Núñez Albarrán
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Partamos de una obviedad: el presidente Andrés Manuel López Obrador no va a acepar que nadie que no sea Claudia Sheinbaum gane las elecciones del 2 de junio. Es obvio, pero no por eso menos grave.

En su libro “Gracias”, editado por Planeta, y que comenzó a circular el pasado viernes, López Obrador hace varias referencias al proceso de sucesión presidencial 2023-2024, que él mismo no le hubiera tolerado a ninguno de los presidentes en cuyos mandatos él fue candidato.

En las últimas páginas del libro, López Obrador describe su estado de ánimo en el ocaso de su sexenio y anticipa lo que, según él, será el resultado inequívoco de los comicios: “También estoy sereno y contento porque Claudia Sheinbaum, quien me ha sustituido en la dirección del movimiento de transformación, representa una auténtica garantía de que tendremos un provenir de más justicia y más honestidad en nuestro México lindo y querido”.

AMLO deja ver que, para él, el complejo proceso electoral iniciado en septiembre -y cuyas campañas comenzarán hasta el 1º de marzo- es un mero trámite, pues el resultado ya está claro.

Alienta así la narrativa que su partido y sus simpatizantes han venido construyendo desde hace meses: la inevitabilidad del triunfo de Claudia Sheinbaum.

Es cierto: la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México aventaja a Xóchitl Gálvez por casi 20 puntos porcentuales en todas las encuestas, y Jorge Álvarez Máynez no sale del sótano de los 7 u 8 por ciento. Pero falta toda la campaña.

La certeza del presidente -y sus seguidores- en un resultado predeterminado detona dudas importantes: ¿qué van a hacer si no gana su candidata?, ¿AMLO aceptará el resultado electoral y entregará pacíficamente la banda presidencial a la oposición?

No parece que lo haría, a juzgar por lo que opina de la principal contrincante de su candidata, y que él se permite escribir en un libro que, probablemente, forme parte de futuros litigios electorales:

“Como nació en un pueblo de Hidalgo, pensaron que su origen sería útil para ofrecer una supuesta imagen popular, cuando en realidad es ladina e igual de clasista y racista que los conservadores de mayor rango o nivel en la escala económica, social y política el país”, así describe el presidente de la República a la candidata de la coalición PAN-PRI-PRD en la página 509 de su libro.

El último capítulo del libro que, según el propio López Obrador, será el último que publique, es un diario de los últimos meses de 2023 y su “adiós” de la política. En él, hace un relato de cómo predijo que sus adversarios pondrían a Gálvez en la candidatura.

“Di a conocer en la mañanera que el supremo poder conservador, a través de Claudio X. González, decidió apoyar a Xóchitl Gálvez, una mujer que ha trabajado con ellos en puestos de diversa naturaleza: con Fox sirvió como coordinadora de los pueblos indígenas y con Peña gobernó en la entonces delegación Miguel Hidalgo, donde viven los más ricos del país”, relata en su diario del 3 de julio de 2023.

En esa misma página, el presidente vuelve a anticipar el resultado electoral del próximo 2 de junio:

“Obviamente, la gente no se deja engañar, no se traga ese anzuelo, como ya se ve, aunque la oligarquía y los medios de manipulación (SIC) se empeñen en inflarla, el globo no ha levantado ni levantará, porque en estos nuevos tiempos de transformación, el pueblo no permite que alcen el vuelo los falsarios, los oportunistas y los corruptos”.

Del dedazo al ritual de El Mayor

El “diario de los últimos meses de 2023”, que el presidente deja para la posteridad en sus anticipadas memorias, inicia con una confesión: cómo decidió que el 5 de junio de 2023 -un año antes de las elecciones y un día después del triunfo de la maestra Delfina Gómez en el Estado de México-, él se convertiría en el conductor del proceso interno de Morena; una precampaña anticipada no prevista en las leyes electorales, tolerada por el INE y el Tribunal Electoral e imitada por los partidos del frente opositor.

AMLO cuenta cómo reunió a la dirigencia de Morena, a los gobernadores del partido, a la ganadora de las elecciones mexiquenses y a los cuatro aspirantes a la candidatura presidencial, en el restaurante El Mayor, a un costado del Palacio Nacional, a las 8 de la noche del 5 de junio.

“Les di a conocer una propuesta inspirada en el ideal democrático que busca la superación final de viejas y aberrantes prácticas como el autoritarismo, la imposición, los pactos tras bambalinas, en la oscuridad, y la intromisión de la figura presidencial mediante los arcaicos rituales del tapado, el dedazo y el destape”.

Vaya paradoja: el presidente obsesionado por la sucesión critica la intromisión de la figura presidencial en las elecciones.

Párrafos después, el presidente narra feliz cómo volvió a reunir a las “corcholatas” -en el libro no les llama así, por cierto-, en la concentración del 1º de julio convocada en el Zócalo para celebrar el quinto aniversario de las elecciones de 2018. “Ese día quedó de manifiesto que estaban actuando con urbanidad política: ninguno llevó porra y se tomaron foto juntos. No los presentamos para evitar aplausos o abucheos. No hubo nota para nuestros opositores y voceros”.

Páginas después, AMLO muestra una tabla con las encuestas que el 6 de septiembre convirtieron a Claudia Sheinbaum en la dirigente del “movimiento de transformación”, y relata la cena del 7 de septiembre, donde nuevamente frente a gobernadores y dirigentes del partido, entregó el bastón de mando a Sheinbaum, en la terraza del restaurante El Mayor.

“Con Claudia se garantiza la continuidad de nuestro movimiento de transformación; la conozco desde hace 23 años, siempre hemos trabajado juntos y es una mujer preparada, con convicciones y, sobre todo, honesta”, así comienza a describir a su sucesora.

En las páginas siguientes, recuerda algunas anécdotas de Sheinbaum: cuando Pepe Barberán se la recomendó como secretaria del Medio Ambiente en la Ciudad de México, en el año 2000; el café que se tomaron en el Sanborns de Insurgentes para formalizar la invitación a su gobierno en la Ciudad de México, y -el único dato que no se conocía- sus planes originales para ella en 2018.

López Obrador cuenta que originalmente había contemplado que Sheinbaum fuera la secretaria de Gobernación, en caso de ganar las elecciones, y Ricardo Monreal, candidato a jefe de Gobierno en la capital.

“Al final, como es un poco terca o, para decirlo con elegancia, perseverante, como ya saben quién, decidió participar en la contienda interna y la ganó, al igual que la elección constitucional para jefa de Gobierno”.

AMLO y las elecciones

El “testamento político” de López Obrador tiene 548 páginas, y dedica cientos de páginas al tema electoral. El quinto capítulo lo titula “La primera elección presidencial y el fraude del 2006”; el capítulo 12, “La campaña de 2012”; el 13, “Otra vez el fraude”, y el 17, “El 1º de julio de 2018”.

En ellos, narra nuevos detalles sobre la intervención de los ex presidente Vicente Fox y Felipe Calderón para cerrarle el paso en las elecciones de 2006 y 2012, y los intentos fallidos de “la oligarquía” para tratar de impedir su triunfo en 2018.

Cuenta que, incluso, en los últimos meses de la campaña de 2018, un grupo de empresarios trató de convencer a Carlos Slim, dueño del Grupo Carso, de ser el candidato sustituto de Ricardo Anaya y José Antonio Meade. AMLO asegura que el propio ingeniero Slim le confirmó esa intención y le contó que decidió rechazar la invitación. “…él tenía otro oficio. Era y sigue siendo un hombre de negocios y, por cierto, nada tonto”.

Cuando habla de las elecciones de 2006 y 2021, AMLO describe a los consejeros del INE y el Tribunal Electoral como “personajes acomodaticios, sin convicción, seleccionados a modo para formar parte del engranaje del régimen antidemocrático”. Cuando narra el 2018, no dedica una sola palabra al sistema electoral.

En 2024, el presidente está seguro del resultado del 2 de junio. En su libro, confiesa que ha hecho todo lo necesario para asegurarle a su “movimiento” una sucesión sin alternancia; no escribe una sola palabra que configure un escenario distinto al del triunfo de Claudia Sheinbaum.

AMLO se despide cuando aún le quedan casi ocho meses de gobierno. “A finales de septiembre me jubilaré y no volveré a participar en nada público”, dice, antes de citar un poema de Amado Nervo: “¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”.

 

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“Es como si el país hubiera ganado la lotería”: la nueva riqueza de Guyana, el Dubái de Sudamérica
12 minutos de lectura
“Es como si el país hubiera ganado la lotería”: la nueva riqueza de Guyana, el Dubái de Sudamérica
En su libro “Gracias”, Andrés Manuel López Obrador relata cómo intervino para conducir el proceso interno en Morena y asegurar una sucesión sin alternancia en 2024; denuesta a la candidata opositora y augura el triunfo inevitable de Claudia Sheinbaum.
12 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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Los hermanos Shiv y Hemant tenían 19 y 16 años respectivamente cuando se fueron de Guyana a Canadá, en 1982.

En aquel momento dejaban atrás uno de los países más pobres del mundo, siguiendo los pasos de otros miles de jóvenes guyaneses en busca de una vida mejor.

En Norteamérica, formaron familias e hicieron carreras en el sector inmobiliario y las finanzas.

En 2021, 39 años después, tomaron el camino inverso.

“Era hora de volver”, le dijo Shiv Misir, que ahora tiene 60 años, a BBC Brasil.

Los hermanos se vieron atraídos por los miles de millones de petrodólares que han impulsado la economía de Guyana en los últimos años.

Crearon una empresa inmobiliaria especializada en la venta y la renta de propiedades de alto valor en la capital del país, Georgetown.

Shiv y Hemant son dos representantes de la nueva clase media que ha surgido en (o regresado a) el país en los últimos años desde el inicio de la exploración petrolífera en el país.

Desde 2019, esa exploración ha transformado a la antigua colonia británica en una de las economías de más rápido crecimiento del mundo.

Shiv Misir, empresario guyanés
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
Shiv Misir salió de Guyana a los 19 años en busca de una vida mejor y regresó hace dos años atraído por los dólares del petróleo.

Un boom económico sin precedentes

Guyana es un país situado en el norte de Sudamérica, entre Surinam y Venezuela.

Tiene poco más de 800.000 habitantes y surgió como una colonia, inicialmente holandesa, para la producción de caña de azúcar.

Hasta 1966 no se declaró independiente de Reino Unido.

En 2015, la petrolera estadounidense Exxon Mobil anunció el descubrimiento de gigantescos yacimientos de petróleo económicamente viables en las costas del país.

En los años siguientes, un consorcio formado por Exxon Mobil, la también estadounidense Hess y la china CNOOC perforó pozos a poco más de 200 kilómetros de la costa guyanesa.

Hasta la fecha se han descubierto reservas de aproximadamente 11.000 millones de barriles de petróleo, pero estimaciones más recientes sugieren que este volumen podría alcanzar los 17.000 millones.

Esto sería más que todas las reservas probadas de petróleo de Brasil, estimadas en 14.000 millones de barriles.

Hasta 2019, Guyana tenía una economía basada en la agricultura de subsistencia, la minería de oro y diamantes y la explotación forestal.

A partir de ese año, los ingresos del petróleo empezaron a darle un impulso significativo al Producto Interior Bruto (PIB) del país.

En 2020, el entonces ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, llegó a comparar al país con una de las ciudades de Emiratos Árabes Unidos que se ha convertido en símbolo de la riqueza generada por el petróleo.

“Es la nueva Dubái de la región”, dijo Guedes.

Y es que los números realmente están llamando la atención.

“Es como si el país hubiera ganado la lotería”

Georgetown, Guyana
Getty Images
En los últimos años, la economía de Guyana ha sido una de las de más rápido crecimiento en el mundo.

El Fondo Monetario Internacional estima que, entre 2019 y 2023, el PIB del país pasó de US$5.170 millones a US$14.700 millones, un salto de 184%.

Solo en 2022, el crecimiento del PIB fue de un impresionante 62%.

Asimismo, el PIB per cápita (la riqueza del país dividida por el número de habitantes) pasó de US$6.477 en 2019 a US$18.199 en 2022.

Para comparar, esa cifra es más del doble del PIB per cápita en 2022 de Brasil y más del triple del de Guatemala.

“Es como si el país hubiera ganado la lotería. Es una oportunidad que solo se presenta una vez en la vida. Hay mucho optimismo en el país”, le dijo a BBC Brasil Diletta Doretti, representante del Banco Mundial para Guyana y Surinam.

A raíz del crecimiento generado por el petróleo, otros sectores de la economía del país también han crecido.

Según el FMI, el crecimiento del PIB no relacionado con el petróleo en 2022 fue del 11,5%.

Los efectos son visibles en las principales ciudades del país, como la capital, Georgetown.

Se pueden ver grúas y obreros trabajando en proyectos de infraestructura como hospitales, autopistas, puentes y puertos, así como en la construcción de hoteles de lujo para cadenas internacionales como las estadounidenses Marriott y Best Western.

A lo largo de las nuevas autopistas, hay docenas de almacenes recién construidos repletos de tractores, excavadoras y otros equipos pesados de construcción para satisfacer la demanda de las obras en el país.

Una empresa china construye el que será un hotel de la cadena estadounidense Best Western en Georgetown.
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
Una empresa china construye el que será un hotel de la cadena estadounidense Best Western en Georgetown.

Una nueva clase media

Fue debido a este auge económico que los hermanos Misir decidieron regresar a Guyana, aunque no de forma definitiva.

Desde 2021, ambos viajan con frecuencia entre Toronto (Canadá) y Georgetown para dirigir su nuevo negocio.

Explican que el dinero generado por el petróleo ha creado oportunidades tanto para la clase media emergente como para la actual élite del país.

“La gente se siente más segura. Sienten que forman parte de algo de lo que pueden beneficiarse”, afirma Misir.

“Hay muchos ricos en Guyana que se dedican al sector inmobiliario o que trabajan en la cadena de suministro de la industria petrolera”.

Shiv Misir dice que conoce a otros guyaneses que viven en Estados Unidos o Canadá e invierten en propiedades o tierras en Guyana con la esperanza de beneficiarse del auge del petróleo.

Cuando llegan a Guyana, pasan automáticamente a formar parte de la nueva clase media.

“Hay muchos guyaneses que están volviendo, ellos procuran vivir en urbanizaciones cerradas, en casas modernas y con seguridad privada, con todas las comodidades que tenían antes, porque pasaron la mayor parte de su vida en países como Estados Unidos y Canadá”, dice Misir.

Acostumbrado a tratar con clientes de alto poder adquisitivo, Misir comenta que parte de la élite del país sigue teniendo la costumbre de hacer compras en el extranjero y que por eso aún no hay tiendas de lujo en el país.

Tienda en Georgetown, Guyana
Getty Images
El auge económico en el país provocado por el petróleo ha impulsado otros sectores económicos.

Un mercado vibrante

A pesar de haber sido colonizado por holandeses y británicos, el país, al igual que sus vecinos en el Caribe, mantiene estrechos vínculos comerciales y culturales con Estados Unidos, a poco más de cuatro horas de vuelo.

Según Misir, la mayoría de la élite guyanesa manda a sus hijos a estudiar a Estados Unidos, Canadá o Europa y aprovecha las visitas a sus hijos para hacer turismo y disfrutar del estilo de vida de estos países.

El empresario afirma que, en los últimos años, el rápido crecimiento de la economía también ha fomentado la apertura de negocios enfocados en la élite del país.

“Nuestro negocio, por ejemplo, es uno de ellos”, explica.

La agencia inmobiliaria de los hermanos Misir funciona en un pequeño local en el centro comercial MovieTowne, que abrió sus puertas en Georgetown en 2019, el mismo año en que comenzó la exploración comercial de petróleo en el país.

En la misma planta, también hay bodegas de vinos importados y perfumerías con marcas famosas como Dior.

Las zonas donde se cultivaba caña de azúcar y arroz, antes fuentes importantes de riqueza para el país, ahora dan paso a casas de lujo y urbanizaciones cerradas en los suburbios de Georgetown.

Es un cambio que muestra las transformaciones que está experimentando el país y cómo el nuevo dinero que circula está creando nuevos hábitos y paisajes.

Uno de los nuevos centros comerciales es el Amazonia Mall, ubicado en la orilla oriental del río Demerara, a poco más de media hora en auto del centro de la ciudad.

Desde la distancia, se puede ver el letrero de una de sus principales tiendas: una franquicia de Starbucks.

El local se inauguró en abril de 2023, tiene más de 200 metros cuadrados y 50 empleados. A menudo está lleno.

Starbucks le dijo a BBC Brasil que la apertura de la tienda en el país se debió a que el país es ahora “un mercado vibrante“.

Suburbios de Georgetown, Guyana
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
En áreas que alguna vez se utilizaron para cultivar caña de azúcar y arroz ahora se construyen casas de lujo y urbanizaciones cerradas.

En los ojos del mundo

Hay otros indicios de la rapidez con la que la nueva riqueza petrolera está llegando a Guyana.

El país ha empezado a atraer empresas de varios países que buscan contratos para construir obras de infraestructura que el país necesita desde hace décadas.

Las cifras oficiales muestran que el gobierno destinó US$187 millones a proyectos de infraestructura como carreteras y puertos en 2019, el primer año de exploración comercial de petróleo en el país.

Para 2023, esa cifra llegó a US$650 millones, un incremento del 247%.

“Vivo aquí desde hace casi dos años. Cada vez que viajo fuera del país, noto la diferencia cuando vuelvo”, dice Diletta Doretti, del Banco Mundial.

“Se está construyendo mucha infraestructura, como nuevas carreteras y hoteles. También se percibe el gran número de misiones de negocios que llegan al país”.

En medio de un flujo de recursos sin precedentes, el país se ha convertido en una especie de zona de obras de construcción global.

Guyana también está siendo cortejada por países que ofrecen créditos para financiar a los contratistas.

“Tenemos empresas del bloque europeo, China, India, Estados Unidos, Canadá y Brasil”, le dijo a BBC Brasil Deodat Indar, quien ocupa el cargo equivalente al de viceministro de Obras Públicas de Guyana.

China aparece en ese tablero como uno de los principales jugadores.

Un consorcio de empresas chinas, por ejemplo, ganó la licitación para construir un nuevo puente sobre el río Demerara. La obra fue financiada por el Banco de China.

Trabajadores chinos y guyaneses de una obra de construcción en Guyana
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
Trabajadores chinos y guyaneses construyen un puente sobre el río Demerara.

El proyecto se considera vital para el desarrollo del país, porque el puente sustituirá a uno que lleva más de 30 años en uso y cuyo flujo se interrumpe varias veces al día para que los barcos pasen.

El nuevo puente tendrá una estructura colgante y permitirá que los barcos pasen por debajo. El proyecto está valorado en US$260 millones.

Empresarios chinos también son responsables de la construcción de hoteles y una serie de hospitales contratados por el gobierno de Guyana.

Pero China tiene competidores. En 2022, un contratista de India ganó un concurso por US$106 millones para construir una autopista.

Austria también ofreció crédito para que una empresa de ese país construyera un hospital público contratado por el gobierno de Guyana. El valor del proyecto asciende a US$161 millones.

Algunas empresas traen consigo empleados de sus propios países. Es el caso del consorcio chino que construye el puente sobre el río Demerara. Las obras del proyecto se dividen entre trabajadores chinos y guyaneses.

A finales de 2023, Guyana pasó a estar en el foco internacional debido a la larga disputa entre Venezuela y ese país por la región de Esequibo, después de que el gobierno venezolano realizara un referéndum para anexionarse esa región.

El Esequibo, con aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados, representa el 70% del territorio de Guyana. Es una región rica en minerales como oro, cobre y diamantes, y recientemente también se han descubierto en ella enormes yacimientos de petróleo y otros hidrocarburos.

Esequibo
Getty Images
El Esequibo, un territorio que constituye el 70% del territorio de Guyana actualmente, es objeto de una larga disputa entre ese país y Venezuela.

Riqueza y desigualdad

David Hinds es guyanés y lleva casi cuatro décadas viviendo entre Estados Unidos y su país natal.

Es profesor en la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.) y está especializado en estudios sobre el Caribe y la diáspora africana.

Hinds explica que Guyana es un país con una división social y de clases muy marcada.

Entre los siglos XVII y XIX, el país fue colonizado por europeos que utilizaron la mano de obra de africanos esclavizados para producir azúcar.

Con la abolición de la esclavitud en 1833, Reino Unido empezó a llevar a Guyana inmigrantes de Asia Oriental, especialmente de la región que hoy es India, así como chinos y portugueses.

Según el gobierno, el 39,8% de la población tiene origen indio, el 30% son de ascendencia africana, el 10,5% son indígenas y el 0,5% tienen otros orígenes, como chinos, holandeses y portugueses.

Hinds afirma que las políticas adoptadas por el entonces Imperio británico propiciaron que los inmigrantes de origen asiático y portugués trabajaran en áreas como el comercio y la incipiente industria del país.

“Los descendientes de indios y portugueses forman parte de la élite económica de Guyana”, afirma.

Los descendientes de africanos esclavizados, en cambio, explica Hinds, empezaron a trabajar en empleos poco calificados o en la función pública.

El profesor afirma que los “nuevos ricos” de Guyana acaban procediendo de esa misma élite económica que se instaló en el país.

“Las personas que están aprovechando (el auge económico) son las que ya están arraigadas en la élite de Guyana“, dice el profesor.

BBC Brasil preguntó al gobierno guyanés sobre la marcada desigualdad social en el país, pero no hubo respuesta.

Georgetown, Guyana
Getty Images
Según datos recientes del Banco Mundial, Guyana y Surinam son los países más desiguales de Sudamérica.

“Nuevo Dubái”

El empresario Richard Singh vende autos importados en Georgetown.

En el centro de la ciudad, observa cómo sus empleados pulen cuidadosamente los más de 20 carros parqueados en su concesionario.

Es aficionado a los automóviles y a la tecnología desde la infancia. Vende carros usados, en su mayoría importados de países como Japón, donde, al igual que en Guyana, llevan el volante al lado derecho.

Según él, a pesar de los dólares procedentes del petróleo, la élite del país sigue prefiriendo los autos usados porque los impuestos para importar carros con cero kilómetros son demasiado altos y el país sigue careciendo de mano de obra y de acceso a piezas de repuesto, lo que haría prácticamente imposible el mantenimiento de ese tipo de vehículos.

Entre BMW importados y autos de fabricantes japoneses, Singh le dijo a BBC Brasil que hubo un cambio en su clientela desde el inicio de las exploraciones petrolíferas en el país.

Su negocio ya no sólo es frecuentada por pequeños empresarios locales y profesionales independientes.

Ahora también lo frecuentan grandes corporaciones extranjeras ligadas a la industria del petróleo y el gas, que buscan vehículos para sus empleados y ejecutivos.

Singh, que conoce los hábitos de consumo de la élite guyanesa, afirma que ve que está apareciendo una especie de “nueva clase media” en el país.

“Sí, hay una nueva clase media. Se sitúa justo por encima de la antigua clase media de Guyana”, afirma Singh.

El aumento de ganancias le permite a Singh seguir una de sus pasiones: el automovilismo.

En mayo del año pasado, por ejemplo, viajó a Miami para ver la Fórmula 1.

Pero el empresario cree que el tan comentado auge de la economía del país aún no ha alcanzado su punto máximo.

“Soy muy optimista. Creo que Guyana está a punto de explotar [económicamente]”, dice Singh.

Entre auto y auto, Singh coincide en la comparación con Dubái con un tono esperanzador.

“Siempre vi historias sobre Dubái. En los años 90, si ibas allí, era todo arena y desierto. Ahora, ni siquiera lo reconocerías”, afirma.

“Tengo la esperanza y la ambición de que dentro de 20 años la gente mire atrás y diga: ‘No puedo creer que eso fuera Guyana’. Espero que eso ocurra aquí también“.

Richard Singh
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
El empresario Richard Singh vende autos importados en Georgetown.
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