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Time of your Life: mexicomanía, antes y ahora
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Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy... Continuar Leyendo
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Time of your Life: mexicomanía, antes y ahora
Hoy se conmemora en los Estados Unidos el día del Presidente, que conjuga los natalicios de dos de sus jefes del Ejecutivo más representativos: su Padre Fundador George Washington (1732-1797) y el Gran Emancipador Abraham Lincoln (1809-65), nacidos ambos en el mes de febrero. No escapan a la curiosidad de los medios de ese país variaciones mexicanas de los presidentes que acá nos han gobernado, a trompicones y golpes de efecto, pero con acrítica prensa en épocas cruciales del desarrollo como democracia híbrida, vacilante.
17 de febrero, 2014
Por: Daniel Gershenson
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Para Thomas L. Friedman, oráculo que desde su púlpito en la que es tal vez la principal página editorial del mundo, la del New York Times tan caro a Carlos Slim, Ernesto Zedillo era ‘Don Quijote, con doctorado de Yale’ (en el remotísimo 17 de diciembre de 1995). El autor citaba a una fuente en el gobierno de Bill Clinton que tachaba al mexicano como inocente y loco, por partes iguales y en el mejor de los sentidos, topándose con él a solas mientras el priísta escuchaba la Obertura 1812 de Tchaikovsky. Información por demás de muy poca utilidad para los lectores del diario, pero típica del nivel de discurso que buscaba descifrar el enigma de su liderazgo. Sus intenciones.

Estampita de Ernesto Zedillo (presidente de México,1994-2000). José A. Contreras.net
Estampita de Ernesto Zedillo (presidente de México,1994-2000). José A. Contreras.net

Su sucesor panista Vicente Fox, que representó la gran esperanzade la transición inacabada al desbancar al PRI de Los Pinos para después caer estrepitosamente de la gracia de un pueblo que estuvo dispuesto a darle el beneficio de la duda, para los pundits -como Tony Karon, de la afamada revista Time– fue durante la luna de miel con el establishment norteamericano (por lo menos, hasta los sucesos del 11 de septiembre de 2011 en Nueva York, Washington y Pennsylvania, cuando se modificaron radicalmente sus prioridades nacionales) otro Caballero de la Triste Figura, pero más grandulón y con pintorescas botas de vaquero.

Vicente Fox (2000-06), el Pazguato con Botas. Cuartoscuro/Animal Político
Vicente Fox (2000-06), el Pazguato con Botas. Cuartoscuro/Animal Político

Pero por supuesto, antes que Zedillo el presidente que lo designó después del asesinato de Luis Donaldo Colosio, Carlos Salinas de Gortari, asumió la primera magistratura tras un proceso desaseado en 1988 con el decidido apoyo de Acción Nacional dependiendo de su legitimidad en el ejercicio del poder, y los medios internacionales se volcaron en tentativas para entender lo que movía –para usar un término muy en boga- a ese grupo de jóvenes, la mayoría educados en universidades al norte del Río Bravo, que iban a sacar al país del subdesarrollo y colocar a México en las Grandes Ligas. La firma del Tratado de Libre Comercio selló la percepción, entre la comentocracia, de que Salinas era uno de los más exitosos líderes en el mundo. Tinglado que se vino abajo durante el último tramo de su gestión.

De acuerdo a Time y al escritor de la pieza John Moody, Salinas era ‘el hombre atrás de la máscara’ (recién obtenido el Premio Nobel de Literatura para Octavio Paz, se estilaba entonces intercalar ‘sesudas’ disquisiciones sobre la naturaleza ambigua, casi hierática del rostro del Hombre Fuerte del momento, como brotado espontáneamente de las páginas del Laberinto de la Soledad; firewall).

Estampita de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). José A. Contreras.net
Estampita de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). José A. Contreras.net

[contextly_sidebar id=”ac5d4f7ec0bdaef433b56d4e8c2c7836″]Recuerdo también cómo, después de las elecciones intermedias de 1991 donde el PRI arrasó para afianzarse en la recta final del salinismo, severa reivindicación de sus causas, aceitado con innumerables fondos discrecionales y el apoyo del programa Solidaridad, a ojos del Wall Street Journal ese trabuco y su timonel Salinas incurrieron en excesos que tenían que corregirse. Para tal efecto, recomendaba el brain trust dar marcha atrás en los estados de Guanajuato y San Luis Potosí, sugerencia que aparentemente fue tomada al pie de la letra revirtiendo los sucios triunfos tricolores, e instalando a gobernadores interinos en su lugar.

Más recientemente, el abuso de la hipérbole, la agitada prosa de Saving Mexico, por Michael Crowley (lectura completa limitada a suscriptores) bosqueja a Peña Nieto –cortesía del autor de un perfil que es portada de la edición internacional de esa revista- como Redentor de México, junto con sus comparsas Miguel Osorio Chong y Luis Videgaray, fotografiados en páginas interiores, constituyéndose en la mente del escritor de marras como Comité para la Salvación de México. Literal.

El Triunvirato Tricolor: Osorio, Líder indiscutido Peña y Videgaray (chequen que el secretario de Hacienda, campeón del mundo porta una corbata similar a la del narcisista presidente y ex gobernador del Estado de México). Time.
El Triunvirato Tricolor: Osorio, Líder indiscutido Peña y Videgaray (chequen que el secretario de Hacienda, campeón del mundo porta una corbata similar a la del narcisista presidente y ex gobernador del Estado de México). Time.

Para The Economist, y sin el menor dejo de ironía, el artículo ‘Todos los Hombres del Presidente’ (paráfrasis del libro de Woodward y Bernstein que describió en los setenta del siglo pasado el auge y caída de la presidencia de Richard Nixon, producto del escándalo Watergate), reedita los años dorados del Salinismo exacerbado.

Ecos de tiempos lejanos. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, el apoyo de Estados Unidos a la causa aliada –el ataque japonés a la base de Pearl Harbor vendría el 7 de diciembre del año siguiente, 1941- y a dos años de la expropiación petrolera, llegó a México el celebérrimo fotógrafo de guerra Robert Capa (1913-54), para tramitar su residencia en los Estados Unidos. Con ese propósito, debía ausentarse seis meses de su país adoptivo.

Se le encomendó cubrir la violenta campaña de 1940, donde el partido oficial aplastó a la oposición que encabezaba el general Juan Andreu Almazán.

Revisemos el excelente artículo ‘Robert Capa en México’. de Bruno H. Piché en Letras Libres, edición de octubre 2010. Describe Piché la prosa del artículo de Life que nos presenta al Caudillo de los años 1940 a 46 -vencedor gracias a un omnipresente aparato electoral- de la siguiente manera:

‘… Ávila Camacho aparece como “un hombre afable”, cuya amistosa mirada revela “una profunda tranquilidad interna”, así como el carácter de un político sosegado que gobernará al país con la ayuda de hombres decididamente pragmáticos, conocedores de los engranajes que mueven la maquinaria política nacional, en abierto contraste con los “teóricos sociales” en cuyas agitadas mentes se fraguaron las principales reformas del cardenismo. En la visión de life, gracias a su talante ordinario y cordial el próximo presidente de México casi no parece mexicano, “tiene poca o ninguna sangre indígena” y con facilidad sería una figura popular en cualquier comunidad estadounidense, “especialmente entre hombres de negocios activos, amantes del deporte y de intelecto no enrarecido…’

Cualquier parecido con los comentarios de Michael Crowley casi 75 años después, en Time Magazine, tiene particular resonancia en la actual coyuntura, con reformas aprobadas como la energética que han tornado atractiva –de nueva cuenta- a la República Mexicana para los inversionistas.

Primera muerte de las elecciones, 7 de julio de 1940. London Evening Standard
Primera muerte de las elecciones, 7 de julio de 1940. London Evening Standard
Camiones durante la campaña de Ávila Camacho a la presidencia. Magnum.
Camiones durante la campaña de Ávila Camacho a la presidencia. Magnum.
Las Fuerzas Vivas apoyan a Ávila Camacho. Art Tattler.
Las Fuerzas Vivas apoyan a Ávila Camacho. Art Tattler.
Artículo de Life, tan certero como el reciente de EPN del 24 de febrero de 2014. Letras Libres.
Artículo de Life, tan certero como el reciente de EPN del 24 de febrero de 2014. Letras Libres.

 

Ávila Camacho en la portada de Time, edición 19 de abril de 1943. Debajo de su rostro, dibujo del continente como pectoral o puente entre Norte, Centro y Sudamérica. Las exageraciones de este tipo no sólo son privativas de ciertos medios mexicanos. Time
Ávila Camacho en la portada de Time, edición 19 de abril de 1943. Debajo de su rostro, dibujo del continente como pectoral o puente entre Norte, Centro y Sudamérica. Las exageraciones de este tipo no sólo son privativas de ciertos medios mexicanos. Time.

Foto 10

Flash forward. Antes de la portada del Presidente Perdonavidas a todo color, Peña ocupó este espacio en vísperas de asumir el poder. En otra edición, la de los 100 personajes más influyentes del 2013, Bill Richardson (demócrata ex gobernador de Nuevo México, ex delegado de su país a las Naciones Unidas) lo equiparaba con Reagan por su carisma, Obama por su intelecto (¡!), y Clinton por sus aptitudes políticas. Parrafadas delirantes, dignas de las alucinaciones que de vez en cuando se leen en publicaciones adictas al régimen del maniquí mexiquense.

Columpiándonos entre el pasado del que no supimos o pudimos sacudirnos, y la incertidumbre de un futuro puntualmente hipotecado, reeditamos coberturas añejas que se siguen redactando-como por acto reflejo- ayer mismo. Urge, por lo pronto, salvarnos de nuestros múltiples salvadores.

 

 

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