
Este fin de semana estuvo marcado en nuestro país por dos acontecimientos que reflejan a cabalidad la respuesta del Estado mexicano ante la violencia criminal. El funeral de Nemesio “El Mencho” Oseguera, tras la entrega del cuerpo a sus familiares el sábado, fue custodiado por fuerzas de seguridad federales. Rubí Patricia Gómez, madre buscadora parte del colectivo “Corazones Unidos por una misma Causa, A.C.”, fue asesinada previo a la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a la ciudad como parte de una gira por la entidad, acompañada por la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, Martha Lidia Pérez Gumercindo.
Las críticas y señalamientos no se hicieron esperar: el cortejo fúnebre de “El Mencho” recibió protección federal bajo el argumento de que no querían que otros grupos criminales actuaran en su contra. La presidenta salió a recorrer Sinaloa en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, tan solo 24 horas después de que asesinaran a Rubí. Colectivos de búsqueda denunciaron el abandono que enfrentan las madres buscadoras y los colectivos mientras realizan su labor en territorio, y señalaron que el asesinato era una muestra de la impunidad. Finalmente, la crítica a la protección del funeral de “El Mencho” tocó otro punto fundamental: mientras que las familias buscadoras pasan años sin noticias sobre sus desaparecidos, familiares de un jefe criminal recibieron todas las atenciones para poder tener un funeral.
Me interesa denunciar la indolencia por parte del gobierno federal. No significa que la familia de Nemesio Oseguera no debiera ser atendida por el Estado para recibir su cuerpo y darle sepultura. Independientemente de lo reprobable que fue la carrera criminal y el legado asesino del capo, la paradoja política y social que enfrentamos como país es que no podemos negarle derechos fundamentales a ninguna persona. Sin embargo, esa misma paradoja sirve para denunciar la situación de indefensión y riesgo permanente que enfrentan las familias buscadoras. Solo en algunos casos, y después de mucha presión pública, es que los colectivos reciben un apoyo gubernamental a regañadientes. Las familias no deberían pelear por algo que es su derecho y obligación inmediata del Estado mexicano.
También cabe denunciar la impunidad que permite estas asimetrías. Cuando los órganos de justicia en todos los órdenes de gobierno se niegan a hacer su trabajo, evaden su responsabilidad judicial y política: dar de alta una ficha de búsqueda, formar bien las carpetas de investigación, seguir los indicios y procurar que dentro de las primeras 48 horas la familia tenga noticias o información sobre la persona desaparecida. Existe impunidad para que delincuentes y autoridades corruptas actúen en perjuicio de la población mediante robos, extorsiones, secuestros y desapariciones forzadas. Los grandes capos y los colectivos de búsqueda existen por la impunidad: el Estado les falla mientras que, por acción u omisión, crea las condiciones para que las empresas criminales crezcan.
Mientras la indolencia y la impunidad sean la marca del Estado mexicano, enfrentaremos estas asimetrías entre los grandes jefes criminales y las víctimas de desaparición forzada. Ambas caras demuestran las vidas que le importan al Estado, e incluso, por qué le importan: en el caso de “El Mencho”, por la respuesta de otros grupos criminales que ahora buscarán disputar el control de las empresas criminales que existen gracias a la impunidad en todos los órdenes de gobierno; en el caso de Rubí Patricia Gómez, la impunidad de que fuera asesinada y la indolencia de no contar con protección, demuestran que quienes buscan solo una respuesta (incluso renunciando a una promesa de justicia), no le importan al Estado mexicano.

El presidente estadounidense difundió un mensaje en video en sus redes sociales en el que aseguró que el objetivo del ataque es acabar con el programa nuclear y con el régimen iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que su país ha lanzado “importantes operaciones de combate” en Irán y ha llamado a los iraníes a sublevarse contra el gobierno de los ayalatolás.
“Vamos a destruir sus misiles y arrasar su industria misilística. Quedará totalmente destruida”, afirmó Trump en una declaración en video de ocho minutos publicada en las primeras horas de la mañana en EE.UU. en su red social Truth, poco después de que se informara sobre explosiones en Teherán.
El presidente se dirigió a los iraníes e instó a que utilizaran los ataques a gran escala de EE.UU. para derrocar al régimen.
“Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Será de ustedes. Esta será probablemente su única oportunidad durante generaciones”, declaró. “La hora de su libertad está cerca”.
También dijo a los miembros de las fuerzas de seguridad iraníes que se les daría “inmunidad” si deponían las armas, o de lo contrario “se enfrentarían a una muerte segura”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también se dirigió en un mensaje a los iraníes: “Nuestra acción conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome su destino en sus propias manos”.
Trump acusó al régimen liderado por Alí Jamenei de librar una “campaña interminable de derramamiento de sangre y asesinatos en masa contra Estados Unidos” y aseguró que con el ataque buscan “defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní, un grupo cruel de gente muy dura y terrible”.
El gran objetivo de la operación a gran escala es acabar con el programa nuclear iraní y derrocar al régimen, según la declaración del presidente.
“Siempre ha sido política de Estados Unidos, en particular de mi administración, que este régimen terrorista jamás pueda poseer un arma nuclear. Lo repito: jamás podrán poseer un arma nuclear”, afirmó el presidente, quien añadió que en la Operación Martillo de Medianoche del pasado mes de junio, “destruimos el programa nuclear del régimen en Fordow, Natanz e Isfahán”, los principales centros nucleares iraníes.
Trump declaró que Irán ha rechazado todas las oportunidades para renunciar a sus ambiciones nucleares y ha seguido desarrollando misiles de largo alcance que pueden amenazar a sus aliados en Europa, a las tropas estadounidenses en el extranjero y que “pronto podrían llegar a territorio estadounidense”.
Teherán firmó en 2015 un acuerdo para restringir su programa nuclear con los cinco miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China) y la Unión Europea, pero Trump retiró a su país del acuerdo en 2018, durante su primera presidencia.
El presidente dio a entender que la operación lanzada este sábado tendrá un mayor alcance que la del pasado junio, y que podría incluso producir bajas estadounidenses.
“Las vidas de valientes héroes estadounidenses podrían perderse y podríamos tener bajas”, señaló.
Trump aseguró también que el régimen iraní lleva 47 años coreando “Muerte a Estados Unidos” y ha librado una “campaña interminable de derramamiento de sangre y asesinatos en masa contra Estados Unidos”.
El mandatario recordó la toma de la embajada de su país en Teherán en 1979 por los seguidores del ayatolá Jomenei, el ataque suicida contra un cuartel en Beirut en 1983 en el que murieron 241 militares estadounidenses (y 58 franceses) y el ataque también suicida contra el destructor USS Cole en el año 2000 sobre el que, según Trump, Irán tenía conocimiento y “probablemente estuvieron involucrados”.
Acabar con los “grupos terroristas que patrocina” Irán también es, según Trump, uno de los objetivos del ataque.
El presidente acabó su declaración dirigiéndose al “gran y orgulloso pueblo de Irán”, al que aseguró que la hora de la libertad estaba cerca.
“Manténganse a resguardo. No salgan de sus casas. Es muy peligroso afuera. Caerán bombas por todas partes”, dijo.
A principios de enero, Trump amenazó con bombardear Irán cuando las fuerzas de seguridad reprimieron las protestas antigubernamentales que tuvieron lugar a nivel nacional, matando al menos a 6.480 personas, según activistas de derechos humanos. Advirtió entonces que los responsables “pagarían un alto precio” y dijo a los manifestantes que “la ayuda está en camino”.
Pero, días después, el presidente señaló que había recibido garantías del gobierno de Irán de que “las matanzas habían cesado” y su atención se centró en el programa nuclear del país, que ha estado en el centro de una larga disputa con Occidente.
Este sábadoTrump señaló, sin embargo, que esta será, probablemente, “la única oportunidad en generaciones” de cambiar al régimen y hacerse con el control del gobierno.
“Durante muchos años, han pedido la ayuda de Estados Unidos, pero nunca la han recibido. Ningún presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer esta noche”, dijo el mandatario estadounidense.
En la misma línea, Netanyahu, en un mensaje público difundido por sus redes sociales, declaró que “ha llegado el momento de que todos los sectores del pueblo iraní —los persas, los kurdos, los azeríes, los baluchis y los ahwazíes— se liberen del yugo de la tiranía y creen un Irán libre y que busque la paz”, dijo el primer ministro.
“Este es el momento de actuar. No lo dejen pasar”, sentenció Trump.
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