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#ElMundoMundial La TRI-bu
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Mexicana de Coyoacán, adicta al deporte, le he entrado a todos menos al Nado Sincronizado... Continuar Leyendo
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#ElMundoMundial La TRI-bu
Escoltados por la policía (algo nos saben), los integrantes de la TRI-bu fuimos recorriendo diferentes zonas de Recife, que tiene áreas de muchos y muy juntos edificios. Lugares que recuerdan a Taxco, a Veracruz de los 70's, con tres edificios impecables, coloridos y, al cuarto, la fachada es una desgracia de abandono y moho; partes empedradas, cachos de buen pavimento seguido de topes y baches.
25 de junio, 2014
Por: Georgina González Toussaint
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Tal y como lo advertí, los pasajeros del “crucero peligroso” tocamos tierra sin necesidad de sacar las trajineras inflables. Capitanía de puerto entró en razón comprendiendo que la marea era producto de la ola interna que traemos los mexicanos en estos futboleros casos y sanseacabó.

¡Todos ataviadííísimos! Máscaras, atuendos prehispánicos made in China, caras pintadas, gorros, sombreros, banderas, cornetas, matracas, taparrabos y rabos tapados. Ese momento de fiesta en que el “pro hombre y el gusano” (apuntara Serrat) bailan y se dan la mano sin importarles la facha.

La TRI-bu
La TRI-bu

Previo al desembarque nos reúnen en el centro ceremonial del barco, un teatro llamado Panteón -ya ni la amuelan, si estaba más animada la cosa que parecía burla el nombrecito. La banda aprovecha para afinar instrumentos. Cada grupo afinando su cántico, su bonito albur, su mentada fina, su guarrada. A ver si más adelante me animo a divulgar alguna lindura de la picarezca nacional.

Teatro Panteón
Teatro Panteón

La toma de Recife fue en “orden y con progreso”, tal como lo sugiere la bandera brasileña. Pudo haber tenido que ver el hecho de que el chofer nos sorrajó de fea manera y a todo volumen la versión más vieja de Pájaro perdido con Roberto Carlos, pero de nada le sirvió, en menos de lo que pita un árbitro ya le habían recetado la más original y setentera versión de al Chofi no se le para.

Escoltados por la policía (algo nos saben), los integrantes de la TRI-bu fuimos recorriendo diferentes zonas de Recife, que tiene áreas de muchos y muy juntos edificios. Lugares que recuerdan a Taxco, a Veracruz de los 70’s, con tres edificios impecables, coloridos y, al cuarto, la fachada es una desgracia de abandono y moho; partes empedradas y cachos de buen pavimento, seguido de topes y baches.

Recife sobre ruedas
Recife sobre ruedas
Recife Taxco...
Recife Taxco…
Recife Veracruz...
Recife Veracruz…

El paisaje y las calles rumbo al estadio son por momentos un lugar de la zona comercial de Cuautla: lo mismo venden ropa que electrodomésticos, frutas, arreglan llantas o rematan albercas portátiles. Más adelante es un homenaje a Coyuca de Benítez o Tierra Colorada con puestos y gente sobre la acera, que en su mayoría es reclamada por la naturaleza. El brasileño amable, saludador, grita ¡Meshicó! alternadamente con el ¡Brasiu! Nosotros, los impresentables, respondemos con el eeeeeeh puutooo…

Recife Cuautla...
Recife Cuautla…
Recife.
Recife.

Las calles que dan a la avenida pudieran ser las de cualquier primer cuadro de un pueblo o municipio en nuestro centro y sureste después de los festejos patrios, con hileras de banderitas o listones verde amarella ya escurridos por la lluvia de diez días. Así, con ese paisaje y ánimo veracruzano, fuimos llegando a la sucursal reloaded del Pirata Fuente.

El pirata Pirata Fuente
El pirata Pirata Fuente

En el estadio la historia ya se conoce. Tenemos al entrenador que peor cara pone cuando festeja, pero que mejor cara le ha dado a una selección en muchos mundiales. Yo (que soy de lágrima fácil) lloré con el himno del fair play, tal vez por la ternuris que me da comprobar que ha valido queso su loable mensaje. Canté nuestro himno a moco tendido, fiel a mi certificado numero 99 357 315 de DT mexicano que somos los que vemos un juego de fútbol. Le grité al Piojo que sacara a Gio y metiera al Chicharito, lloré cuando entendí que Rafa ha perdido tantas veces la cabeza, sólo para venirla a encontrar bien puesta y dirigida en el remate más sonoro y afortunado de su historia, que también era la nuestra.

“… y retiemble en su centro la tieeeerrrraaaaa…”

Tuve un conato de bronca con los de arriba, que a pesar de ser TRI-bu me bañaron de chela sin remordimiento alguno. Me ardí cañón, pero para su desgracia se les cayó un gorrito monííísimo y tricolor, el cual querían a grito pelado que se los devolviera. ¡Mis vidas! Abracé a mis vecinos de asiento, incluido un mega rorro norteño (holaaa) y a Ronquijote de la lancha, maravilloso personaje con quien comparto camarote y desde cuya camita surgen los más estereofónicos sonidos y me hacen sentir que voy en un galeón español de inicios de alguno de esos siglos pasados, tan pasados como quisiéramos que quedaran los amargos mundiales donde no hemos sabido morirnos con honor.

El juego termina, ya no hay mesura alguna. La picarezca nacional entona “amigo croata, ahí te va la reá…jale…” Usted sabrá ponerle fin al cántico. En undosportres la TRI-bu arrasa con lo que encuentra, chelas, botanas, souvenirs. Los autobuses toman forma de carros alegóricos, ¡un bañinho por favor! es el grito de guerra, ignorado por el chofer aduciendo razones de seguridad. Pero yo estoy segura que fue en venganza por haberle tenido que bajar al CD de los éxitos de Roberto Carlos, y al chofi no se le paró el camión hasta llegar a puerto.

El abordaje era la agonía y el éxtasis, uno causado por litros de chela sin baño y sudor sin desodorante, y el otro por el triunfo de quienes habiendo pasado de panzazo han ido poniéndole el pecho a las balas.
Nos dieron las doce y nada de irse a descansar, estos bárbaros tuvieron a bien programarnos la salida a Natal a las dos de la mañana -esa crónica en la próxima entrega. Por lo pronto les digo que mi camarote luce bien con el gorrito tricolor como trofeo de mi primera bronca chelera. Con él pienso ponerle un silenciador a Ronquijote de la lancha.

¡La TRi-bu suena Sancho, signo de que vamos avanzando!

 

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