
La conversación sobre longevidad suele presentarse como un fenómeno aspiracional: más años de vida, más innovación, más oportunidades económicas. La silver economy despierta un enorme entusiasmo. Veamos las cifras en Europa: para finales de 2025, se estima que la economía plateada europea movilizará 6,4 billones de euros de PIB (el 32 % del total comunitario) y generará 88 millones de empleos (el 38 % del empleo en la UE). Detrás de este entusiasmo existe un sistema silencioso que sostiene todo y es casi invisible: el cuidado.
No hay autonomía, envejecimiento activo, ciudades amigables e incluyentes ni innovación posible sin cuidado. La economía plateada funciona porque alguien cuida. Aunque esa afirmación parezca obvia, se ha convertido en una verdad políticamente incómoda, económicamente ignorada y estructuralmente feminizada.
El cuidado es una infraestructura económica global, aunque las y los expertos no le llamen así. El mundo vive una transformación demográfica sin precedentes. Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12 % al 22 % según la Organización Mundial de la Salud. Para 2030 una de cada seis personas tendrá más de 60 años. La demanda de cuidados crece a un ritmo que ningún país, desarrollado o en desarrollo, puede ignorar.
La prestación de cuidados, remunerados y no remunerados, es un elemento central de nuestras sociedades. La Organización Internacional del Trabajo lo dice claramente: “En todas partes, las mujeres y las niñas están realizando más de tres cuartas partes de todo el trabajo no remunerado y dos tercios de los trabajadores remunerados son mujeres”. México no es la excepción. El INEGI señaló que el trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados, generado principalmente por mujeres, llegó a un valor económico de 8 billones de pesos en el 2024, lo que equivale a 23,9 % del Producto Interno Bruto (PIB) de México. Este porcentaje sería aún mayor si se contabilizaran el costo real del tiempo, la salud mental y el desgaste emocional de las personas cuidadoras.
OXFAM presenta cifras más impactantes aún cuando calculó que el valor del trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres de más de 15 años asciende a 10.8 billones de dólares anuales. Esa cifra supera el valor del sector tecnológico global. Aun así, el cuidado sigue tratado como un “asunto doméstico”, no como un pilar económico.
Quienes llevan esta carga a nivel internacional son las mujeres. La feminización del cuidado es un fenómeno universal.
¿Quiénes son las personas cuidadoras? En Europa casi tres de cada diez europeos (28 %) se declaran cuidadores, con una edad media de 47 años. La mayoría de ellos están en activo (71 %) y residen en zonas urbanas (55 %). ) 9 de cada 10 apoyan a un familiar (progenitor o abuelo) y este acompañamiento se da principalmente por tres razones: edad avanzada, enfermedad o discapacidad.
En Japón, el envejecimiento poblacional ha generado falta de mano de obra y de personas que puedan dedicarse a los cuidados. Esto ha generado una espiral negativa para el desarrollo profesional de las mujeres porque muchas están renunciando a sus trabajos, y la independencia económica que ello les brinda, para dedicarse a los cuidados de personas en su familia. El factor cultural, igual que en México, tiene un gran peso: se espera que sean las mujeres quienes se dediquen a esto y sean el sostén de la unidad familiar.
El cuidado sostiene la vida cotidiana, las economías domésticas y los sistemas públicos de salud y bienestar. Aun así, quienes lo llevan sobre los hombros, en su inmensa mayoría mujeres, enfrentan la paradoja de ser indispensables e invisibles al mismo tiempo.
Un tema obligado y vinculado a la economía de los cuidados es el de la salud mental. Diversos estudios señalan que las personas cuidadoras presentan un riesgo tres a cinco veces mayor de padecer depresión, ansiedad y agotamiento físico y emocional y que el burnout, el aislamiento social y el estrés financiero son una constante en sus vidas. Ese costo no aparece en ninguna contabilidad nacional ni en proyecciones de sostenibilidad fiscal, peor aún, ni siquiera es tomado en cuenta ni reconocido por la sociedad, las instituciones o las familias que se benefician de dicho trabajo.
Lo que no se mide no se puede cambiar y lo que no se cambia se agudiza.
En este contexto, las empresas también desempeñan un papel central. Son un eslabón crítico que sigue ausente en esta conversación.
La Silver Economy no puede consolidarse si el sector privado mantiene modelos de liderazgo vertical, patriarcales, rígidos y ciegos a los ciclos de la vida. Las empresas de hoy operan bajo paradigmas de toma de decisiones, de liderazgo y legales diseñados para un mundo que ya no existe y que se construyó el siglo pasado e inclusive el antepasado.
Pocas personas acaban de comprender que el talento senior es un activo estratégico para el desarrollo empresarial y la productividad. Sin embargo, la discriminación por edad y género, la penalización del cuidado y la falta de flexibilidad laboral continúan como norma corporativa global.
Las empresas que no entiendan la relación entre cuidado, longevidad y talento perderán competitividad en una economía que inevitablemente se volverá más longeva.
Otros temas vinculados a la economía de cuidados son la innovación y la tecnología. El mercado de los cuidados ha posibilitado el desarrollo de tecnologías que van de teleasistencia y plataformas de relevo hasta robots sociales y sistemas basados en IA. La tecnología podría aligerar cargas, mejorar la calidad de vida y democratizar el acceso a cuidados. Sin embargo, también puede intensificar desigualdades si se diseña sin perspectiva de género, sin inclusión digital, sin estándares éticos para personas mayores y si no toman en cuenta los niveles de ingreso de las personas.
Los modelos más avanzados -Japón, Países Bajos, Corea, Dinamarca- han mostrado que la innovación verdadera no consiste en producir gadgets, sino en rediseñar sistemas completos de apoyo, autonomía, visibilización y dignidad.
El mundo celebra la longevidad como logro de nuestra “avanzada civilización”. La economía plateada se posiciona como la gran oportunidad económica del siglo XXI, pero ninguna proyección, ningún mercado y ninguna política será sostenible si seguimos sosteniendo el envejecimiento global sobre un sistema de cuidados precarizado, feminizado, emocionalmente insostenible e institucionalmente rezagado.
La economía plateada no debe verse exclusivamente como un mercado, implica una reorganización profunda de cómo sociedades enteras entienden la vida, el trabajo, la interdependencia y el valor del tiempo humano.
Sin un sistema global de cuidados, remunerados, con perspectiva de género, profesionalizados y sobre todo, reconocidos y dignificados, no habrá silver economy posible.

Tras un período de incertidumbre, el Instituto Nobel Noruego confirmó que Machado está a salvo y se encuentra camino a la ciudad europea.
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, no pudo asistir a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, llegará a Oslo en las próximas horas, según informaron el Instituto Nobel Noruego y su hija, quien recogió el galardón y pronunció el discurso de agradecimiento en su nombre.
Después de un período de incertidumbre, en el cual los funcionarios del Instituto Nobel habían informado de la ausencia de la galardonada y de desconocer su paradero, se ha confirmado que se encuentra a salvo y camino a la capital Noruega.
“La Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ha hecho todo lo posible para acudir hoy a la ceremonia. Un viaje en una situación de peligro extremo. Aunque no podrá asistir a la ceremonia ni a los eventos de hoy, nos complace profundamente confirmar que está a salvo y que estará con nosotros en Oslo”, expresó el instituto en un comunicado.
Estaba previsto que Machado asistiera a la ceremonia en el ayuntamiento de Oslo, la cual fue encabezada por los reyes Harald y Sonja, y líderes latinoamericanos incluyendo los presidentes de Argentina, Javier Milei, y de Ecuador, Daniel Noboa.
Durante la semana previa hubo especulaciones en torno a la presencia de la galardonada y, temprano este miércoles, se dijo que no estaría en la ceremonia y que se desconocía su paradero.
Aunque Machado no llegó al evento, la ceremonia siguió adelante y su hija, Ana Corina Sosa Machado, recibió el premio y pronunció un discurso en nombre de su madre.
En octubre, el Comité del Premio Nobel decidió entregarle el reconocimiento a la opositora por sus “incansables esfuerzos para promover los derechos y libertades en Venezuela” y por favorecer “una transición justa y pacífica hacia la democracia”.
“María Corina Machado ha dedicado años a trabajar por la libertad del pueblo venezolano”, subrayó la institución, la cual agregó que “el férreo control del poder por parte del gobierno venezolano y su represión contra la población no son fenómenos únicos en el mundo”.
“Dios mío… No tengo palabras”, fue la primera reacción de la opositora al conocer en octubre pasado la noticia de que se convirtió en la primera venezolana en recibir el premio.
“Este es el logro de un movimiento, de una sociedad. Ciertamente no merezco un premio así, pero lo recibo con humildad y agradecimiento en nombre del pueblo de Venezuela”, agregó durante la conversación telefónica que mantuvo con Kristian Berg Harpviken, presidente del Comité Noruego del Premio Nobel de Paz.
La presencia de Machado había sido anunciada semanas atrás por el Instituto Nobel. Y, por ello, se pensaba que lograría viajar hasta la capital noruega.
A la opositora no se le ve en público desde el pasado 9 de enero, cuando encabezó una manifestación en Caracas contra la juramentación de Nicolás Maduro para un tercer mandato consecutivo.
A finales de 2024, Machado anunció que pasaría a la clandestinidad, en medio de la ola de represión con la que las autoridades venezolanas respondieron a las protestas desatadas en el país tras los cuestionados resultados de las elecciones presidenciales, que dejaron más de 2.000 detenidos, entre ellos decenas de dirigentes opositores.
La dirigente se ha convertido en la principal voz de la disidencia frente al gobierno de Maduro, quien asumió el poder en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez.
En octubre de 2023 fue elegida como candidata unitaria de la oposición en unas elecciones primarias, pero las autoridades le impidieron participar en las elecciones presidenciales celebradas el 28 de julio de 2024.
Sin embargo, Machado no se quedó de brazos cruzados y respaldó al diplomático Edmundo González Urrutia, quien, de acuerdo con las actas recabadas por la oposición, ganó los comicios con el 66% de los votos, aunque el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó vencedor a Maduro sin mostrar pruebas que sustentaran esa decisión.
La figura de Machado se hizo familiar para los venezolanos a partir de 2003, cuando desde la organización Súmate impulsó el proceso activar un referendo que buscaba revocar el mandato del entonces presidente Chávez.
En 2010, fue elegida diputada y en 2012 mantuvo un tenso intercambio con el desaparecido mandatario, cuya política de nacionalizaciones de empresas cuestionó.
“Expropiar es robar”, le espetó, mientras que Chávez le replicó: “Hasta ladrón me llamó. Me llamó ladrón delante del país”.
El fiscal general venezolano, Tarek William Saab, advirtió hace unas semanas a la opositora que, si abandonaba el país, la consideraría una “fugitiva” y buscaría arrestarla en caso de que intentara regresar.
Desde 2014 pesa sobre Machado una prohibición de salida del país impuesta por un tribunal venezolano en respuesta a su presunta participación en los sucesos violentos en los que derivó una marcha celebrada en Caracas el 12 de febrero de 2014.
Por este caso fue encarcelado el exalcalde y exprecandidato presidencial Leopoldo López.
Pese a que ha transcurrido más de una década desde aquellos hechos y a que Machado jamás fue procesada penalmente, la medida judicial se ha mantenido.
Menos duro se mostró el ministro del Interior, Diosdado Cabello, quien ha pasado los últimos días anunciado la partida de Machado.
“La vamos a extrañar”, dijo en el programa que conduce en la televisión estatal.
“El equipo está instalado desde hace días en Noruega. Y aunque la maquinaria mediática anda con el cuento de que nadie sabe dónde está, la realidad es menos poética. La mujer dejó el pelero (se fue) con la misma elegancia con la que Edmundo González gestionó su salida exprés del país. Nada de desaparición ni drama, pura logística de manual y aviones que viajan en silencio con inmunidad diplomática”, declaró.
*Con información de última hora de la agencia Reuters
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