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Una nueva guerra en el Golfo Pérsico (Parte 2)
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Internacionalista por el ITESM y maestro en Ciencia Política por El Colegio de México. He... Continuar Leyendo
7 minutos de lectura

Una nueva guerra en el Golfo Pérsico (Parte 2)

Los objetivos estratégicos inmediatos de Estados Unidos e Israel se han concentrado en degradar las principales capacidades de defensa y proyección ofensiva de Teherán: su programa nuclear, el desarrollo de misiles balísticos y drones de largo alcance, y su capacidad naval en el Golfo Pérsico.
04 de marzo, 2026
Por: Adrián Marcelo Herrera Navarro

Tras la muerte de Jameneí, Irán implementó su doctrina conocida como “defensa en mosaico descentralizada” (Decentralised Mosaic Defence), un concepto desarrollado por la Guardia Revolucionaria que consiste en dispersar sus estructuras de mando, sistemas de armas y unidades operativas a lo largo de múltiples nodos geográficos y organizacionales. En la práctica, este modelo reduce la dependencia de un centro único de decisión y otorga mayor autonomía a comandos regionales para ejecutar operaciones de forma independiente. El resultado es un entorno operativo más fragmentado y menos predecible, en el que pueden producirse acciones que no necesariamente reflejan los intereses estratégicos de Teherán, como sería el caso de los bombardeos contra Omán o los ataques contra infraestructura civil o energética en diversos países del Golfo.

Este re-equilibrio interno podría traducirse en una expansión acelerada de las capacidades militares del país. En ese escenario, no puede descartarse una postura más ambiciosa respecto al futuro del programa nuclear, particularmente si desaparecen los contrapesos políticos más moderados que anteriormente habían limitado su desarrollo, sobre todo si se considera que Jameneí era el principal freno al interior del régimen que limitaba su avance debido a sus posturas abiertamente anti-nucleares.

Más allá del eventual interés en debilitar al régimen iraní, los objetivos estratégicos inmediatos de Estados Unidos e Israel se han concentrado en degradar las principales capacidades de defensa y proyección ofensiva de Teherán: su programa nuclear, el desarrollo de misiles balísticos y drones de largo alcance, y su capacidad naval en el Golfo Pérsico. Estos tres componentes constituyen los pilares de la disuasión iraní y son percibidos en Washington y Tel Aviv como la amenaza estructural más relevante para su arquitectura de seguridad regional.

Al margen de la discusión estrictamente nuclear, el programa de misiles y drones otorga a Irán la capacidad de alcanzar bases estadounidenses desplegadas en Medio Oriente y territorio israelí, mientras que su fuerza naval, particularmente a través de tácticas asimétricas, sustenta la posibilidad de cerrar o interrumpir el tránsito en el Estrecho de Hormuz y, con ello, afectar el flujo de hidrocarburos que sale del Golfo Pérsico. Esta medida es considerada como la “opción nuclear” estratégica de Teherán por su impacto potencial en la economía global.

En este contexto, el conflicto ha escalado no solo en intensidad, sino también en alcance, tanto por el número de actores involucrados como por sus efectos sobre la economía global y la seguridad regional. A nivel mundial, el principal foco de riesgo sigue siendo el Estrecho de Hormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa por vía marítima. Si bien la Guardia Revolucionaria ha anunciado su cierre y ha amenazado e incluso atacado a los buques petroleros que transitan por el estrecho, por lo que varias navieras han suspendido el movimiento de sus barcos por la zona, el estrecho no ha sido bloqueado por completo, entre otras razones porque se trata de una operación militarmente compleja, pero sí se mantiene latente la posibilidad de un intento de cierre más agresivo como medida extrema por parte de Teherán.

A la par las tensiones han afectado la infraestructura energética en la región, lo que ya impactó los mercados internacionales, pues el precio del crudo subió con fuerza tras los ataques, con alzas de más de 10% ante el temor de interrupciones en el suministro y el alza de los costos de transporte. Sobre todo, tras el cierre temporal de la refinería de Ras Tanura en Arabia Saudita tras un ataque con un drone. De igual forma el precio del gas natural licuado ya subió más de 50% debido a que Qatar detuvo la producción de gas tras un ataque en el puerto de Ras Laffan.

Otra consecuencia global del conflicto es la posibilidad de que varios países revisen y refuercen sus capacidades de defensa. Aunque aún no existen decisiones formales ampliamente documentadas, se ha señalado que la guerra podría acelerar esa tendencia, especialmente en los países del Golfo, cuyas vulnerabilidades estructurales en particular en infraestructura energética y estabilidad económica han quedado más expuestas. Por lo que es previsible que busquen incrementar su gasto militar, profundizando una dinámica que ya venía consolidándose desde antes del conflicto. Esta reacción se explica, en parte, porque históricamente estos países han dependido del paraguas de seguridad estadounidense y hoy enfrentan una creciente percepción de incertidumbre sobre ese respaldo, lo que los ha llevado a explorar proveedores alternativos en Europa para diversificar sus garantías de seguridad.

Cabe destacar que el conflicto se está expandiendo más allá de Irán. Tras la muerte de Jameneí, Hezbollah reactivó su ofensiva en contra de Tel Aviv y lanzó proyectiles desde Líbano hacia el norte de Israel. La respuesta israelí incluyó bombardeos en territorio libanés, sobre todo en Beirut, reabriendo un conflicto que pone en riesgo la ya frágil estabilidad política, económica y de seguridad del país. De esta forma, la participación de actores como Hezbollah y los ataques en el Líbano muestran que la crisis se está convirtiendo en un conflicto más amplio con la capacidad de reconfigurar las dinámicas de estabilidad y seguridad de gran parte de los países del Medio Oriente, más allá del Golfo Pérsico.

En este contexto, Washington enfrenta una clara urgencia estratégica por concluir las operaciones en el menor tiempo posible. Medios israelíes han reportado que, tras el asesinato de Jameneí y la expansión de los contraataques iraníes en diversos países de la región, la Casa Blanca exploró canales de comunicación con Teherán para evaluar la posibilidad de un cese al fuego. Incluso el propio presidente Donald Trump ha declarado que la ofensiva contra Irán está planeada para durar unas cuatro semanas o menos.

Este horizonte temporal no responde únicamente al cálculo sobre cuánto tomaría alcanzar los objetivos estratégicos planteados por Washington, sino también a preocupaciones internas relacionadas con la disponibilidad de munición crítica, en particular interceptores antiaéreos y misiles de precisión. Se trata de una limitación que Estados Unidos ya arrastraba desde enfrentamientos previos con Irán, en los que una porción significativa de su arsenal fue empleada y cuya reposición no se ha completado plenamente, lo que condiciona la viabilidad de sostener una campaña prolongada.

El problema para los Estados Unidos es que los inventarios de misiles defensivos como los sistemas THAAD, Patriot y otros sistemas de defensa están siendo consumidos a un ritmo que podría agotar sus reservas. Sobre todo, si Irán mantiene ataques de forma sostenida, mientras que la producción actual no permite reponer esas reservas con la rapidez necesaria. Teherán es consciente de esto y por ello busca desgastar con drones relativamente baratos las reservas estratégicas de los sistemas antiaéreos israelíes y estadounidenses. Esta restricción logística ha sido señalada internamente por altos mandos militares estadounidenses, quienes han advertido a la Casa Blanca sobre los riesgos de una campaña prolongada, lo que limita la capacidad de mantener una campaña de bombardeo continuo más allá de unas pocas semanas.

Este límite material condiciona el horizonte del conflicto y amplía sus riesgos, pues presiona a Washington a lograr sus objetivos cuanto antes. Por lo que Estados Unidos necesita gestionar una salida al conflicto en el corto plazo o se arriesga a quedar atrapado en una confrontación prolongada sumamente costosa no solo económica sino políticamente. En ese escenario, el principal beneficiado de un conflicto prolongado sería Irán, cuya estrategia se centra en resistir hasta que el costo político, militar y económico de continuar los ataques resulte insostenible para Washington e Israel. Al mismo tiempo, Teherán ha apostado por aumentar deliberadamente los costos para los aliados de Estados Unidos y desgastar la posición de ambos países mediante una política de defensa más agresiva y orientada a la resiliencia del régimen.

En este contexto, la guerra ya representa un punto de inflexión en la arquitectura de seguridad de Medio Oriente. Lo que comenzó como un intercambio de ataques directos entre Estados Unidos, Irán e Israel ha evolucionado hacia una confrontación regional con múltiples frentes y amplias implicaciones militares, energéticas y políticas. La posibilidad de una guerra aérea sostenida, los ataques contra infraestructura energética y la participación de actores como Hezbollah han ampliado el foco de inestabilidad más allá de un enfrentamiento inicialmente acotado entre Estados Unidos, Israel e Irán. Por lo que incluso si Washington logra encontrar una salida al conflicto o cumplir sus objetivos tácticos inmediatos, el costo estratégico puede ser mayor, con un Irán mucho más agresivo, una región más militarizada, más polarizada y con menos márgenes para la contención y la diplomacia.

 

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Imagen BBC
“No es el Dubái que conocemos”: miedo e incredulidad por los ataques de Irán en la meca del turismo de lujo de Medio Oriente
4 minutos de lectura

Residentes de Dubái se han mantenido bajo resguardo mientras la ciudad es atacada por misiles y drones como parte de la ofensiva de Irán en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel.

01 de marzo, 2026
Por: BBC News Mundo
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Durante dos días, los residentes de Dubái se han mantenido principalmente en sus casas mientras la ciudad es atacada por misiles y drones, parte de un ataque lanzado por Irán en toda la región en respuesta al último ataque contra el país por parte de Estados Unidos e Israel.

Hoteles de lujo y su principal aeropuerto, el de mayor tráfico de pasajeros del mundo, resultaron dañados.

La BBC ha hablado con residentes de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), así como con turistas, quienes describen situaciones que se alejan de la rutina diaria.

Becky Williams, residente de la ciudad, dijo que el sábado vio unos 15 misiles “lanzados desde atrás de mi casa”, refiriéndose a los misiles disparados por las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos para interceptar proyectiles iraníes. “Se pueden oír las intercepciones en el aire”.

Pero añadió que ella y su familia mantenían la calma y confiaban en que el ejército de los Emiratos Árabes Unidos defendería su espacio aéreo, afirmando que creía que “todo se calmaría pronto”.

Los ataques de Irán en represalia a los ataques estadounidenses e israelíes continuaron el domingo.

En Palm Jumeirah, el lujoso archipiélago artificial de Dubái, el hotel de cinco estrellas Fairmont The Palm sufrió una gran explosión.

Los restos de un dron interceptado provocaron un incendio menor en la fachada exterior del hotel de cinco estrellas Burj Al Arab, según informaron las autoridades.

Otro residente de Dubái declaró a la BBC: “Lo que hemos vivido en las últimas 24 horas es solo una fracción de lo que otros han vivido en zonas de conflicto, así que esto pone las cosas en perspectiva”.

Una imagen satelital del puerto de Jebel Ali, después de que uno de los atracaderos se incendiara debido a los restos de un misil interceptado, en Dubái.
Reuters
Una imagen satelital del puerto de Jebel Ali, después de que uno de los atracaderos se incendiara debido a los restos de un misil interceptado, en Dubái.

Mientras tanto, los planes de Satya Jaganathan para una excursión el domingo se vieron frustrados por los sucesos. “Y aquí estamos, resguardándonos en casa”, dijo.

La mujer, de 35 años de edad, comentó que la familia y las mascotas de su hermana tuvieron que refugiarse en su apartamento porque vivían cerca del puerto de Jebel Ali, donde “caían muchos escombros”.

El sábado, las autoridades informaron que los restos de una “interceptación aérea” provocaron un incendio en un atracadero del puerto, el noveno más transitado del mundo.

“Todavía hay relativa calma, ya que solo se oyen ruidos fuertes cada pocas horas, pero da miedo porque este no es el Dubái al que estamos acostumbrados”, explicó Jaganathan.

El Aeropuerto Internacional de Dubái también sufrió daños en lo que las autoridades han calificado de “incidente”.

Miles de vuelos suspendidos

Miles de vuelos han sido suspendidos con origen y destino en Oriente Medio, en una de las interrupciones más graves de los viajes globales desde la pandemia de covid-19.

Judy Trotter debía regresar a Londres de sus vacaciones el sábado, pero al llegar al aeropuerto le informaron que todos los vuelos estaban cancelados.

“He conocido gente muy disgustada por sus planes de viaje; había miles de personas en el aeropuerto; conocí a gente que me dijo que se estaban perdiendo funerales”, declaró.

Añadió que muchos pasajeros “estaban en tránsito, de paso” y ahora están varados.

Los pasajeros varados hacen cola en el servicio de atención al cliente de Qatar Airways en el Aeropuerto Internacional I Gusti Ngurah Rai en Indonesia después de que se cancelaran los vuelos a Doha, Dubái y Abu Dabi tras los ataques contra Irán lanzados por Estados Unidos e Israel.
Reuters
La cancelación de vuelos hacia y desde Medio Oriente ha dejado varados a miles de pasajeros en aeropuertos alrededor de todo el mundo.

Trotter fue una de los aproximadamente 1.000 pasajeros varados que fueron enviados a un hotel, donde se les advirtió que se mantuvieran alejados de las ventanas.

“Hay muchos cristales en el hotel, lo cual es preocupante”, dijo, y añadió que escucharon “varios misiles a lo largo del día”.

Otra turista británica, Kate Fischer, dijo que ella y su familia están “muy asustados”.

El sábado por la noche, ella y su pareja prepararon una bolsa de emergencia mientras los niños dormían, dijo, y añadió que “empapó albornoces y toallas” en agua por si necesitaban “escapar durante la noche en caso de incendio”.

Este domingo, dijo, fue un día extraño.

“Es una experiencia surrealista estar rodeada de gente que intenta disfrutar de sus vacaciones y entretener a sus hijos mientras vemos humo visible de zonas cercanas que han sido alcanzadas por drones o misiles”.

Vicky Pattison se encontraba entre quienes tuvieron que refugiarse en Dubái, un destino popular entre los ricos y famosos.

Pattison estaba disfrutando de un descanso con su esposo, Ercan Ramada, pero su vuelo de ida a Australia fue cancelado.

En su Instagram escribió: “Pensamos en todos los que se sienten inquietos e inseguros en este momento”.

BBC

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