
Imágenes creadas al estilo Ghibli, ¡quedaaan canceladas!
¿Quéééé?
Usuarios de X comparten una carta supuestamente presentada por el Studio Ghibli para anunciar medidas legales en contra de usuarios que han dado un uso a la herramienta de inteligencia artificial (IA) para recrear imágenes de la vida diaria y convertirlas en animaciones al estilo Ghibli.
Pero, no te asustes, se trata de una carta apócrifa.
Aunque uno de los fundadores de la compañía de animación japonesa, Hayao Miyazaki, sí se ha posicionado en contra de la IA, hasta el momento no hay un anuncio oficial sobre acciones legales en contra de personas o empresas que, por medio de la IA, imiten su estilo. Además, de acuerdo con el medio japonés NHK, Studio Ghibli negó la veracidad de la carta.
La carta apócrifa se ha viralizado tanto en la comunidad hispana como en la de habla inglesa en X. En conjunto, las publicaciones que comparten la carta cuentan con más de 4 millones de visualizaciones y 19 mil ‘me gusta’.
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El logo con el que está membretado no corresponde con el oficial de Studio Ghibli.

Tampoco hay registro en internet sobre el despacho de los representantes legales que la firman, quienes supuestamente se llaman “Sakura & Hoshino LLP”. Pero el nombre en realidad hace referencia a Koji Hoshino, quien fue presidente de Studio Ghibli hasta 2023.
También, se encontró que es probable que la carta fuera generada con ayuda de inteligencia artificial. Un análisis de la carta con las herramientas de QuillBot y ZeroGPT, que sirven para la detección del uso de IA en generación de texto, arrojaron que existe una probabilidad entre 71% y 86% de ser generada artificialmente.

Finalmente, ni la dirección de correo electrónico ni el teléfono que aparecen en la carta existen, pues no es posible contactarse a través de estos medios. Al intentar enviar un mensaje al correo ‘[email protected]’, este fue rebotado.

Mediante la herramienta de búsqueda inversa de imagen, Google Lens, El Sabueso encontró que el usuario ‘@tj_littlejohn’, en X, fue el primero en difundir la carta el 27 de marzo. En su publicación, refiere estar contactando a un equipo legal y se expresa a favor del uso de la IA.
Horas antes, este usuario había anunciado el lanzamiento de una aplicación para celulares llamada ‘Gib’, la cual prometía ser como un “Instagram con fotografías al estilo Ghibli”. Sin embargo, tras el revuelo causado, el usuario admitió más tarde que la aplicación no existía.
Por otro lado, un usuario de habla hispana retomó la carta apócrifa y la editó para hacerla pasar como si esta estuviera dirigida hacia él. “Hermano, nos cayó la ley (sic)”, se lee en su publicación de X.

En la carta, se leen exigencias contra la empresa ‘Gib Studio LLC’ por propiedad intelectual. Tales como el cese del uso del nombre de Studio Ghibli y de referencias a su estilo de animación y de personajes.
Hasta el momento, Studio Ghibli no se ha posicionado públicamente sobre el uso de la IA, ni ha anunciado acciones legales. Pero en 2016, Miyazaki –fundador del estudio– señaló que nunca desearía incorporar el uso de esta tecnología en su trabajo, pues le parecía un “insulto a la vida misma”.
Esta declaración ha sido retomada nuevamente tras la reciente incorporación de una función en ChatGPT para convertir fotografías al estilo de anime Ghibli, lo que ha generado que más imágenes del estilo se distribuyan por el internet. La carta apócrifa circuló en este contexto.
En conclusión, la carta que circula para anunciar que Studio Ghibli interpondrá acciones legales en contra de usuarios por el uso de inteligencia artificial para imitar sus animaciones es falsa. Hasta el momento, la compañía de animación japonesa no ha anunciado este tipo de medidas.

Como madre, Ellie Leonard sintió que no había misión más importante que encontrar justicia para las víctimas de Jeffrey Epstein.
Mientras los archivos del caso Epstein acaparan titulares en todo el mundo, no son solo los principales medios de comunicación los que examinan los millones de documentos: también han despertado un amplio interés del público en línea.
Entre los periodistas ciudadanos independientes que se han unido al esfuerzo de examinar los archivos está la escritora estadounidense Ellie Leonard, quien trabaja con otros para revisar el último lote de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
“Tengo que hacerme a la idea de que no puedo revisar las 3,5 millones de páginas”, dijo Leonard a la BBC.
Leonard asegura que al principio no sabía nada sobre Jeffrey Epstein, pero comenzó por investigar sus vínculos con Donald Trump, inspirada por su interés en la justicia social y su oposición a las políticas económicas y de inmigración del presidente.
La última entrega de material publicada el 30 de enero incluye tres millones de páginas, 180.000 imágenes, 2.000 videos y varios nombres conocidos como Richard Branson, Bill Gates y Elon Musk.
Nada indica que aparecer en los documentos implique algún delito. Muchas personas que han aparecido en publicaciones anteriores han negado cualquier ilícito en relación con Epstein.
Leonard dice que renunció a su trabajo en la escuela de su hijo a finales de diciembre de 2025 para dedicarse a la tarea de examinar los documentos, pero con las entregas de archivos más grandes pronto se dio cuenta de que necesitaría ayuda.
La última publicación llegó semanas después de la fecha límite establecida por la Ley de Transparencia de Archivos de Epstein, que el presidente estadounidense Donald Trump firmó en noviembre. Esta exigía la publicación completa de todos los documentos relacionados con Epstein.
Leonard invitó a personas de todo el mundo a ayudarle a examinar los archivos y, como ella dice, “la gente respondió a mi llamado”.
Estima que más de 1.000 periodistas ciudadanos de países que van desde Corea del Sur hasta Noruega se han unido a su proyecto en la plataforma en línea Substack. Tienen intereses y especializaciones tan diversas como el psicoanálisis, las métricas de datos y el derecho.
Leonard tiene experiencia en simplificar documentos políticos complejos para ayudar a los votantes a estar más informados, y sintió que podía ayudar de manera similar con los archivos de Epstein.
Sin embargo, su motivación radica principalmente en obtener justicia para las víctimas cuyos relatos a menudo no han recibido credibilidad.
“Cuando las mujeres se presentan o las sobrevivientes se presentan y cuentan su historia, voy a creerles. Voy a darles el beneficio de la duda”, dice.
“Luego voy a comenzar a buscar las cosas que dicen e ir a encontrar estas cosas. Creo que es realmente importante validar sus historias de esa manera”.
Una clave es que el enfoque del grupo difiere del de muchas organizaciones de medios más grandes.
En lugar de comenzar por el principio de cada nuevo lote de documentos publicados, donde generalmente se encuentran los clips, capturas de pantalla y citas más ampliamente difundidos y comentados, ella aconseja a su grupo comenzar en otro lugar.
“Cuando sale un nuevo lote de archivos, hay muchos momentos destacados de los que la gente hablará una y otra vez… y tienden a venir del principio de los archivos”, explica.
“Así que siempre recomiendo que las personas se distribuyan y comiencen en el medio, comiencen cerca del final, trabajen hacia atrás, porque todo está desordenado”.
Al dividir los documentos de esta manera, dice que el grupo puede comparar notas más fácilmente, identificar vacíos y evitar duplicar el trabajo de los demás.
“Todos buscan con su propia habilidad en su propia sección de los archivos, y todos aunamos nuestras mentes”, dice.
Leonard argumenta que la conversación pública a menudo gravita hacia las figuras más reconocibles mencionadas en los documentos, las “grandes personalidades” que dominan los titulares cuando se publica nuevo material.
Pero ella dice que ese enfoque puede oscurecer otras partes de los archivos que son igualmente significativas.
“Creo que hay cosas más pequeñas que contienen más detalles en este caso”, dice Leonard.
Los intercambios de correos electrónicos, las comunicaciones internas y los pequeños fragmentos de evidencia, dice, “actúan como recibos para las historias de los sobrevivientes”.
Señala el ejemplo de una mujer que dio el nombre de Epstein a las autoridades en una etapa temprana del caso.
“Maria Farmer habló con el FBI en 1996. Bueno, ahora podemos ver realmente su informe del FBI. Y prueba que lo que ella decía era verdad, corrobora lo que ha dicho durante décadas”.
Farmer, una artista que trabajó para Epstein, había dicho al FBI que Epstein había robado fotos personales que ella tomó de sus hermanas de 12 y 16 años.
Denunció que creía que Epstein vendió las fotos a posibles compradores, y dijo que la amenazó con quemar su casa si le contaba a alguien lo sucedido.
Farmer también afirmó que Epstein le había pedido que tomara fotos para él de niñas en piscinas.
Tras la publicación de los archivos, Farmer dijo que se sentía “reivindicada” después de casi 30 años.
Leonard dice que es el efecto acumulativo de los indicios lo que encuentra más sorprendente, la forma en que llenan los vacíos y confirman las líneas de tiempo.
“Puedo ver qué pensaba la gente, con quién hablaban, quiénes eran sus amigos, dónde bajaron la guardia, y luego qué información nos daban en esas conversaciones”.
“Realmente creo que la sustancia de este caso vendrá de esas conversaciones, porque nunca pensaron que serían públicas”.
Leonard dice que aborda los documentos sin la experiencia y el enfoque de un reportero de noticias tradicional, pero con las habilidades analíticas que moldeó durante sus estudios unviersitarios de Historia Clásica.
“El periodismo tradicional se trata de tener estándares, tener guardianes”, dice.
“Creo que yo realmente me enfoco en las citas y la búsqueda de hechos”.
Aún así, aún consulta a periodistas capacitados que conoce y comparte borradores antes de publicar.
“Recibo mucho ánimo de ellos. Y creo que eso me permite avanzar y saber que he contado la historia con el mejor de mis conocimientos”.
Como madre, Leonard dice que para ella este trabajo es una cuestión de “responsabilidad”.
“Soy madre, y haré lo que sea necesario para hacer del mundo un lugar mejor para mis hijos y un lugar más seguro”.
Espera que su trabajo de investigación llegue a una conclusión.
“Necesita tener un final para estas sobrevivientes, y necesitan encontrar justicia”, dice.
“Creo que el objetivo, la razón por la que todos trabajamos tan duro, es encontrarla”.
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