
Un ícono de los medios y la cultura pop, Paris Hilton ha sido el centro de atención desde que apareció junto a su hermana Nicky a fines de los años 90. Su vida ha sido un torbellino de fama, fiestas y escándalos, pero lo que realmente destaca es su increíble capacidad de sobrevivencia en un entorno lleno de presión.
Todo comenzó en São Paulo, 2012, cuando Paris se presentó como DJ en un espectáculo de Jennifer López, mencionó en una entrevista para Folha de Sao Paulo. Aunque su carrera musical está en pleno desarrollo ahora, sus inicios en las luces de la fama fueron a través de redes sociales y la búsqueda constante del estrellato.
“Mi vida ocurría en las pistas de baile, pero los paparazzi solo mostraban lo que había afuera”, reflexiona la socialité. Ciertamente, su imagen ha sido utilizada como un símbolo de glamour y riqueza, siendo su nombre prácticamente un “dirección” en el mundo del espectáculo.
Durante los 2000, Paris se encontró atrapada en un ciclo de exposición mediática brutal. Las revistas de chismes catapultaron su vida personal al estrellato, convirtiéndola en un objeto de entretenimiento en lugar de una socialité. Quizás fue esta experiencia la que hizo que Paris se vuelva fuerte y resiliente.
“Si sobreviviste a los 2000, puedes sobrevivir a cualquier cosa,” afirma con determinación.
La cultura del tabloide trataba a las mujeres jóvenes como un espectáculo: “Nadie nos dijo que esto iba a pasar, todo fue normalizado”. Este duro entorno le enseñó a manejar la presión y construir un imperio que hoy supera los 300 millones de dólares.
Paris Hilton fue expuesta de forma inconveniente y vituperada por su estilo de vida. Sus amigas del momento: Britney Spears, Lindsay Lohan y Nicole Richie fueron conocidas por ser grandes fiesteras y vivir fuera de control. El juicio que se hizo sobre ellas fue muy radical. Hoy Paris Hilton reflexiona de la forma en la que fueron tratadas.
“El principio fue divertido, pero la presión aumentó…” comparte Paris, reflexionando sobre sus vivencias. Cada desafío la fortaleció, y a través de conexiones con otras colegas, como Nicole Richie y Britney Spears, celebra su resiliencia y la de sus amigas, quienes también navegaron por los turbulentos mares de la fama.
“Britney, en particular, tuvo que ser muy fuerte para superar tanto. Estoy muy orgullosa de mis chicas. Todas somos íconos y muy resilientes”, añadió Hilton.
Con el lanzamiento de su álbum “Infinite Icon” y el acompañamiento de un equipo de documentaristas, Paris no solo busca revivir su música, sino también compartir su auténtica historia: desde los traumas durante su adolescencia hasta su lucha por la libertad en las noches de fiesta. Su vida es un recordatorio de que, a pesar de las dificultades, siempre hay una oportunidad para crear algo significativo.
El nuevo documental “Infinite Icon: A Visual Memoir” se estrena este 30 de enero exclusivamente en cines. En esta obra biográfica, la artista revela capítulos inéditos de su vida pública y privada, ofreciendo una perspectiva honesta y sin filtros sobre su trayectoria frente a las cámaras.
Puntos clave:
Estreno: 30 de enero (Solo en cines).
Temática: Memoria visual, verdad detrás de la fama y empoderamiento personal.
Sitio web oficial: InfiniteIconMovie.com.
Hoy, Paris Hilton no solo es una celebridad, sino un símbolo de superación. Su historia es un testimonio de la magia y las dificultades que conlleva la fama, recordándonos que, aunque el camino puede ser desafiante, la perseverancia y la fuerza son las claves para sobrevivir en el siempre cambiante mundo de la cultura pop.

Los saunas y los baños en agua fría están en auge, pero ¿qué dice realmente la ciencia sobre sus beneficios?
Si echas una mirada a las redes sociales, te encontrarás con información que asegura que los saunas y los baños fríos son casi una cura milagrosa, que refuerzan el sistema inmunitario, queman grasa y solucionan todo, desde dolores articulares hasta el bajo estado de ánimo.
Pero la realidad, según los expertos, tiene más matices.
“Mucha gente confía ciegamente en la exposición al calor y al frío, pero aún no tenemos pruebas suficientes para afirmar que sea categóricamente beneficiosa”, afirma la Heather Massey, profesora asociada de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, especializada en entornos extremos y fisiología.
Massey explica que nuestros cuerpos son “increíblemente” capaces de mantener estable la temperatura corporal, normalmente entre 36,5 °C y 37 °C.
En la vida cotidiana, muchos de nosotros rara vez desafiamos ese sistema, pasando largos periodos en espacios con calefacción o aire acondicionado.
No obstante, calentar o enfriar el cuerpo crea un pequeño estrés, afirma, lo cual puede desencadenar respuestas adaptativas o protectoras.
Para algunas personas el sauna es una recompensa después del ejercicio, mientras que para otras es un atractivo en sí mismo.
Muchos asiduos lo recomiendan, convencidos de que 15 minutos de calor intenso hacen maravillas para el cuerpo y la mente.
Y sin duda puede sentirse bien.
“Cuando te sientas en un sauna y sudas, puedes sentirte más suelto, más libre, con un poco más de movilidad, y tus dolores y molestias pueden desaparecer un poco por sí solos”, le explica Massey al podcast What’s Up Docs de la BBC.
“Así que definitivamente hay algún beneficio al usar el sauna, pero la pregunta es si se trata de un beneficio para la salud a largo plazo o más bien algo psicológico”, agrega.
Massey señala que en un estudio reciente, varias personas realizaron sesiones repetidas de jacuzzis y los resultados mostraron cambios en la insulina y la presión arterial.
“Estamos empezando a explorar si calentar el cuerpo podría ayudar a las personas que viven con enfermedades crónicas”, cuenta.
Aun así, insta a la cautela con las afirmaciones contundentes sobre la salud, ya que la evidencia científica sólida aún es limitada.
“Nunca hemos hecho un ensayo adecuado sobre el sauna”, dice. “Sospecho que encontraremos beneficios en el futuro, pero aún no lo hemos logrado”.
Por ahora, dice, es razonable disfrutar del ritual por cómo te hace sentir, sin asumir que es un atajo garantizado para una mejor salud.
Y si pruebas saunas o jacuzzis, Massey recomienda precaución: “Comienza poco a poco”, y consulta primero con tu médico de cabecera si tienes alguna enfermedad subyacente o estás embarazada.
Algunas personas van en la dirección contraria. Los grupos de natación en agua fría son cada vez más populares y los chapuzones matutinos ya son habituales en playas, lagos y ríos.
Massey, que ha cruzado el canal de la Mancha a nado y ha competido en el campeonato mundial de natación en hielo, nada en agua fría una vez a la semana, pero solo pasa un par de minutos en el agua.
Al principio le resulta doloroso, pero ese impacto inicial es justo lo que la gente busca.
“Cuando te sumerges por primera vez, experimentas una respiración entrecortada y acelerada”, explica. La frecuencia cardíaca y la presión arterial se incrementan, y las hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, se disparan.
“Esa respuesta alcanza su punto máximo a los 30 segundos y luego disminuye muy rápidamente”, añade.
La exposición repetida reduce la respuesta de impacto y, tras varios baños cortos, puede reducirse en aproximadamente un 50%.
Al igual que con los saunas, la gran pregunta es si los beneficios provienen de la temperatura en sí o de todo lo que la rodea.
La natación en agua fría suele practicarse al aire libre y en compañía. “Es una actividad con múltiples mecanismos: naturaleza, movimiento y conexión social, y todos están interrelacionados”, afirma Massey.
El presentador del podcast, el doctor Chris van Tulleken, coincide en que es difícil separar esos factores: “No sabemos si el beneficio reside en el agua fría en sí o en estar con un grupo de personas divertidas y hacer algo desafiante juntos”.
Para Massey, sin embargo, el punto de partida no es la temperatura, sino el disfrute.
“Hablo con personas que salen a correr cada semana y describen exactamente la misma sensación que otras personas experimentan nadando en agua fría”, dice.
“Lo importante es encontrar algo que disfrutes, que puedas hacer con regularidad e idealmente que puedas compartir con otros, ya que crear un grupo de amigos en torno a una actividad puede reducir el estrés psicológico”.
Esto puede ser cualquier cosa, desde jardinería, observación de aves, unirse a un coro o simplemente caminar con amigos.
Así que, aunque los saunas y los baños fríos no sean esenciales para la buena salud, dice Massey, aún pueden ofrecer algo positivo.
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