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Marilia regresa a México y tendrá un concierto en el Centro Cultural España
Marilia regresa a México y tendrá un concierto en el Centro Cultural España
4 minutos de lectura

Marilia regresa a México y tendrá un concierto en el Centro Cultural España

La cantante española que triunfó en México con el dueto Ella baila sola regresa para cantar en un mundo donde hace mucha falta su esperanza y su fe en el futuro
24 de abril, 2024
Por: Noroeste / Redacción
@animalmx 

Hace 25 años, Marilia aterrizó en México, era parte del dúo Ella baila sola y sus canciones como “Amores de Barra”, “Cuando los sapos bailen flamenco y “Lo echamos a suertes” encabezaban las listas de popularidad de todos los países de Latinoamérica.

El éxito de 2 chicas que unían sus voces y sus canciones para construir uno de los mitos musicales más fulgurantes de los años 90 duró 3 discos: “Ella Baila Sola”, “E.B.S” y “Marta y Marilia”.

Después de culminar su ciclo como dueto, Marilia decidió seguir en el camino de la música, le dio la vuelta al mundo cantando los éxitos de aquellos 3 discos mientras componía nuevas canciones.

Un cuarto de siglo después, el mundo ya no es el mismo: una pandemia, la tiranía del reguetón, el surgimiento de los corridos tumbados, millennials, generación Z y Alpha, el internet, otro mercado de la música y, sin embargo, Marilia coge su guitarra y vuelve a caminar por el mundo.

México ha sido un destino especial para la trovadora y es el primer país que visitará para cantar sus nuevas canciones, después vendrán Chile y Colombia, y luego el resto del mundo.

El 26 de abril, sus seguidores la podrán escuchar en el Centro Cultural España, en la Ciudad de México.

Marilia cantante

México en el corazón

Después del enorme éxito que vivió, cualquiera pensaría que Marilia desapareció del mundo de la música, pero no fue así; ella siguió cantando, visitó México en varias ocasiones, llegó a presentarse en la Arena México y en diferentes escenarios de la República, y ahora regresa con nuevas canciones.

Nuestro país es la primera parada de Marilia en la promoción de su nuevo disco, un lugar que le trae buenos recuerdos y donde siempre se ha sentido como en casa.

“A México llevo las ganas de compartir todas esas canciones que nos unieron, y también tengo muchas ganas de quedarme un tiempo, para mí México es una tierra que me llama”, asegura Marilia.

Todavía en España, por los rumbos del barrio de Chamartín, Marilia recuerda sus primeros viajes a México y la impresión que le causó esa explosión cultural de cada región que visitó.

“Yo siento que México son muchos méxicos, la primera impresión es una, pero luego vas descubriendo todos esos colores, toda esa vida que tiene cada rincón. Me sorprendió mucho la riqueza cultural, por eso me gustaría estar un tiempo”.

Invitada por el Centro Cultural España para presentar su nuevo disco en la Ciudad de México, Marilia se reencontrará con sus seguidores para cantar sus primeras canciones y los temas de su nuevo disco.

Pero antes de aterrizar en la Ciudad de México, Marilia participó en la entrega de los Premios Platino, que se realizaron el 20 de abril, en Cancún.

La rebelión de la esperanza

Marilia está convencida que en el mundo siempre habrá un espacio para la esperanza y amor, nació y creció rodeada de música, un oficio al que le ha dedicado la vida y que le gusta compartir con los demás.

El título de su nuevo disco, “Bailar conmigo”, es un juego de palabras donde recuerda su dueto original y el regreso al camino de la música, aunque en esta ocasión quiere bailar con ella misma y con sus seguidores.

“Es un disco que me conecta mucho con el origen, se llama ‘Bailar conmigo’ como un guiño al camino, pero también se llama ‘Bailar conmigo’ para bailar contigo”.

A pesar de cantar en un mundo donde la industria de la música ha cambiado completamente, Marilia sigue siendo la misma, sus canciones llegan cargadas de esperanza, de cambio, de felicidad.

“Todas las canciones de mi nuevo disco son un camino a la libertad, es un viaje que comienza por dentro, la música siempre me ha permitido conectar con los demás”.

En “Una cueva en el invierno”, Marilia relata su andar por el camino y la búsqueda de sus sueños, para después interpretar “Hay un ángel en mi habitación”, un ser que la ilumina y que la ayuda a escuchar su voz.

En “Te estamos esperando”, una de las canciones más aplaudidas del disco, Marilia le canta al amor, recordando lo maravilloso que puede ser ver el mundo sin miedo.

Marilia responde con un alegato a la diversidad cuando se le pregunta su opinión sobre la música que ahora celebra la violencia y contra de la mujer.

“La música refleja lo que vemos y es un mundo que todos vamos construyendo. Me gusta que podamos expresarnos y elegir lo que nos ayuda a caminar más felices. Me gusta que existan estilos diferentes, nos enriquece”.

La cantante defiende un mundo donde toda la música tiene un sitio, y donde cada cantante puede ofrecer lo que guarda dentro de sí.

Marilia quiere seguir bailando, pero se niega a seguir bailando sola, esta vez quiere bailar contigo.

Marilia en la Ciudad de México

Concierto:

  • Lugar: Centro Cultural España
  • Fecha: 26 de abril
  • Hora: 20:00 horas

Charla con seguidores:

  • Casa Pepe
  • 25 de abril
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Imagen BBC
“¿Qué empresa en su sano juicio va a invertir en Venezuela?”: los obstáculos que enfrenta la apuesta de Trump por el petróleo venezolano
7 minutos de lectura

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, pero la industria estatal ha estado desprovista de inversiones durante muchos años.

16 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Después de que lanzó en enero la operación para la detención del gobernante venezolano Nicolás Maduro, el presidente de EE.UU., Donald Trump, prometió explotar las reservas petroleras del país sudamericano, las más grandes del mundo.

Trump afirma ahora que tiene previsto visitar Venezuela, aunque aún no se ha fijado una fecha.

Sus comentarios, realizados el viernes pasado, se produjeron después de que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, completara un viaje de dos días a Venezuela para ver cómo el país está empezando a reabrir su sector petrolero a las empresas estadounidenses.

La visita de Wright se produjo poco después de que la Asamblea Nacional venezolana aprobara una ley para permitir la inversión privada y extranjera en su industria petrolera, tras dos décadas de estricto control estatal.

A los ojos de Trump, se trata de una gran oportunidad de negocio para el sector petrolero estadounidense: “Vamos a extraer cantidades de petróleo como pocas personas han visto”, afirmó en una conferencia de prensa a mediados de enero, tras una reunión con los directivos del sector energético en la Casa Blanca.

Pero para las empresas petroleras estadounidenses que Trump quiere que inviertan fuertemente en Venezuela, la pregunta es sencilla: ¿salen las cuentas?

Complicado

William Jackson, economista jefe de mercados emergentes de Capital Economics, afirma que el objetivo del presidente estadounidense es “reactivar el sector petrolero de Venezuela y utilizar esa energía para aumentar la oferta y reducir los costos para el consumidor, lo que posiblemente proporcionaría una fuente de ingresos para que un gobierno venezolano más favorable reconstruyera la economía tras años de mala gestión”.

Sin embargo, para las empresas energéticas estadounidenses hay enormes dificultades prácticas que superar. La petrolera estatal venezolana, Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), es una sombra de lo que fue.

Los gobiernos de Maduro y su predecesor, Hugo Chávez, exprimieron la empresa al máximo y utilizaron el dinero para financiar el gasto social en vivienda, salud y transporte, así como una inédita expansión del Estado.

Pero no invirtieron en mantener los niveles de producción de petróleo, que se han desplomado en los últimos años, en parte, pero no solo, debido a las sanciones de Estados Unidos, que ahora podrían revisarse.

“En Venezuela, se trata de una infraestructura que se ha degradado tras muchos años de abandono”, afirma Jackson. “Hace diez o quince años, Venezuela producía 1,5 millones de barriles al día más que en la actualidad”.

Mónica de Bolle, investigadora principal del Instituto Peterson de Economía Internacional, coincide en que PDVSA se encuentra en una situación precaria.

“Hay muchas cosas que hay que desechar por completo y reconstruir desde cero”, afirma a la BBC. “De hecho, si las restricciones políticas no importaran, lo mejor sería desmantelar PDVSA, pero eso no va a suceder”, continúa.

“Es un gran símbolo nacionalista, está ligada a la soberanía. ¿Estarían los venezolanos dispuestos a hacer lo que diga Estados Unidos y rendirse? No lo creo”.

Plataformas petroleras venezolanas en alta mar
AFP via Getty Images
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, pero la industria ha estado desprovista de inversiones.

Muchas reservas, poca producción

Trump ha pedido a las empresas petroleras estadounidenses que inviertan al menos US$100. 000 millones en restaurar la maltrecha infraestructura de Venezuela, algo absolutamente necesario para que su plan de aumentar las ventas pueda hacerse realidad.

Oficialmente, Venezuela tiene 300.000 millones de barriles de reservas de petróleo, pero en 2023 solo exportó 211,6 millones de barriles, por un valor aproximado de US$4.000 millones.

Comparado con Arabia Saudita, que ocupa el segundo lugar, con 267.000 millones de barriles de reservas, el país de Medio Oriente tuvo exportaciones por valor de US$181.000 millones en el mismo periodo, es decir, 45 veces más.

Así que, al menos sobre el papel, hay margen para mejorar.

Sin embargo, Jackson afirma que existen dudas sobre el verdadero tamaño de las reservas petroleras de Venezuela.

Durante la presidencia de Chávez, Venezuela reclasificó sus reservas. Anteriormente, se pensaba que solo había 80.000 millones de barriles de petróleo extraíble, pero en 2011 la cifra comunicada casi se había cuadruplicado.

Ese cambio estadístico fue posible gracias a los altos precios del petróleo en ese momento, que permitieron que proyectos anteriormente inviables parecieran factibles.

“Hubo un gran salto que la gente ha cuestionado”, afirma Jackson. “Pero ahora el mundo está inundado de petróleo y no está claro que los mismos cálculos sigan siendo válidos”.

Factores en contra

Cuando Chávez asumió la presidencia de Venezuela en 1999, los precios del petróleo estaban subiendo. A principios de la década de 2010, un barril solía alcanzar unos US$100, lo que proporcionaba a Caracas mucho dinero para invertir en programas sociales. Pero con los precios actuales rondando los US$65, el país parece menos atractivo como inversión.

El petróleo de Venezuela también es de peor calidad que el de Arabia Saudita. Su crudo ácido y pesado es difícil de extraer y refinar, mientras que su alto contenido en azufre lo hace corrosivo para los oleoductos.

El resurgimiento de la industria venezolana podría plantear problemas a Canadá, que produce un petróleo igualmente viscoso y exporta gran parte de él a Estados Unidos, pero los analistas consideran que el riesgo es menor.

Según un estudio de Capital Economics, el petróleo canadiense debería seguir teniendo un precio competitivo, incluso si aumenta la producción venezolana.

Mientras tanto, la crisis económica de Venezuela ha provocado el éxodo de casi ocho millones de personas que se han marchado en busca de una vida mejor.

Esto incluye conocimientos técnicos esenciales para mantener en funcionamiento las bombas de petróleo: ahora que los ingenieros cualificados que antes trabajaban para PDVSA ejercen su profesión en otros lugares, el sistema sigue funcionando a duras penas con una plantilla mínima.

Policías venezolanos frente a una protesta en Caracas por los bajos salarios.
AFP via Getty Images
Se dice que las empresas petroleras estadounidenses también están preocupadas por la actual situación de seguridad en Venezuela.

¿Puede lograrlo EE.UU.?

Thomas Watters, director general y responsable del sector del petróleo y el gas de la empresa de investigación S&P Global Ratings, afirma que las empresas estadounidenses tienen la capacidad de reparar la infraestructura de Venezuela, pero que debe tener sentido desde el punto de vista económico.

“Al fin y al cabo, las empresas petroleras y de gas tienen que aportar valor a los accionistas”, afirma. “Cuentan con muy buenos gestores. Se puede construir cualquier cosa, siempre y cuando se pueda pagar”.

“Pero se necesita un precio del petróleo que lo haga rentable. A menos que se pueda generar suficiente dinero para justificarlo, es muy difícil que la industria se recupere”.

Además, las empresas petroleras estadounidenses ya han sufrido consecuencias negativas por operar en Venezuela en otras ocasiones. En 2007, grandes firmas como ExxonMobil y ConocoPhillips vieron cómo se embargaban sus activos al negarse a permitir que PDVSA tomara el control mayoritario de sus proyectos.

Acudieron a los tribunales internacionales y se les concedieron enormes indemnizaciones por daños y perjuicios -US$8.300 millones en el caso de ConocoPhillips- que nunca se han pagado.

Dado que el actual gobierno venezolano sigue prácticamente intacto, con la vicepresidenta Delcy Rodríguez como mandataria interina, será muy difícil disipar los temores de una nueva expropiación.

Además, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, ha declarado que el gobierno de Trump no tiene previsto ofrecer garantías de seguridad a las empresas petroleras en Venezuela, una omisión preocupante en un país donde los grupos paramilitares vinculados al gobierno, conocidos como “colectivos”, suelen actuar como bandas criminales.

Sin mayores incentivos gubernamentales, las empresas petroleras se mostrarán reacias a dar un paso que podría resultar muy costoso. No es de extrañar, pues, que el director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, haya calificado a Venezuela de “inviable para la inversión” en su estado actual.

Tanque de almacenamiento en una instalación petrolera en Venezuela con el nombre de Pdvsa y el lema:
Getty Images
Hugo Chávez usó los recursos de la industria petrolera para financiar su proyecto socialista dentro y fuera de Venezuela.

Es revelador que Trump no haya vuelto con una oferta de incentivos para promover la inversión. En cambio, amenazó con bloquear la inversión de ExxonMobil en Venezuela. La política es “todo palo, nada de zanahoria”, afirma De Bolle, del Instituto Peterson usando la expresión en inglés que significa “todo castigo, nada de premio”.

“Y no parece que entiendan que necesitan zanahorias”, añade.

En opinión de De Bolle, el gobierno de Trump tiene una “visión imperialista” de América Latina que la lleva a considerar los recursos de la región como de su propiedad. Para ella, la aversión de las empresas petroleras privadas hacia Venezuela es una barrera bienvenida a ese tipo de apropiación de recursos.

“Es un momento en el que uno piensa: ‘Gracias a Dios que Estados Unidos no tiene una empresa petrolera estatal'”, afirma. “Necesitan al sector privado, pero por el momento, este no se mueve. ¿Y qué empresa en su sano juicio va a invertir dinero en Venezuela?”.

Pero si la producción petrolera de Venezuela acaba aumentando, ¿podría hacer bajar los precios mundiales del petróleo? Los analistas se niegan a pronunciarse.

“Depende de la escala en la que se produzca”, afirma Jackson, de Capital Economics.

“La situación es muy fluida, muy opaca, y hay un gran ángulo geopolítico. Estamos en las primeras etapas en lo que respecta a la producción venezolana”, apunta.

BBC

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