
¡Se acabó la “familia perfecta”! El clan Beckham acaba de saltar por los aires y esta vez no son rumores de tabloides británicos. Brooklyn Beckham decidió que ya tuvo suficiente y soltó una bomba en sus redes sociales que dejó a todo el mundo con la boca abierta: la relación con sus padres, Victoria y David, está totalmente rota.
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“No me están controlando, me estoy defendiendo por primera vez en mi vida”, sentenció el hijo mayor del exfutbolista y la ex-Spice Girl. Aquí te contamos los detalles más jugosos (y tóxicos) de este divorcio familiar.
Sir David Beckham: Desde hoy es caballero británico por orden del Rey Carlos III
Brooklyn asegura que lleva meses aguantando faltas de respeto hacia él y su esposa, Nicola Peltz. Según el comunicado, el drama empezó desde antes del “sí, acepto” en 2022:
El chantaje del nombre: Brooklyn afirma que sus padres intentaron sobornarlo para que renunciara a los derechos de su propio nombre, algo que afectaría su marca personal y la de sus futuros hijos.
“No eres de sangre”: La noche antes de la boda, su familia le habría soltado a Nicola que ella no era “de sangre”, marcando una raya muy clara.
El desplante de Victoria: Confirmó lo que era un secreto a voces; su madre se negó a diseñar el vestido de novia de Nicola a última hora.
“Semanas antes de nuestro gran día, mis padres me presionaron e intentaron sobornarme repetidamente para que renunciara a los derechos de mi nombre, lo que nos habría afectado a mí, a mi esposa y a nuestros futuros hijos […] La noche antes de nuestra boda, miembros de mi familia me dijeron que Nicola ‘no era de sangre”, narra Brooklyn, que también acusa a Victoria Beckham de negarse “a última hora” a diseñar el vestido de su esposa.
Esta es la parte que ya inundó X (antes Twitter) de memes. Brooklyn describió un momento súper bizarro durante la fiesta de bodas:
“Donde debía ser mi baile romántico con mi esposa, mi madre estaba allí esperándome… Bailó muy inapropiadamente sobre mí delante de todos. Nunca me he sentido más incómodo o humillado”.
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Parece que Victoria no pudo soportar no ser el centro de atención y, según su hijo, “secuestró” el escenario frente a los 500 invitados mientras Marc Anthony cantaba.
El joven, que ha saltado de ser fotógrafo a chef, confesó que su vida ha sido un show para mantener la reputación de la “Marca Beckham”. Reveló que creció con una ansiedad abrumadora debido al control de sus padres y que todo era una fachada para los eventos de prensa y desfiles de moda.
Incluso acusó a sus padres de usar a sus hermanos para atacarlo en redes sociales antes de bloquearlo el verano pasado. ¡Vaya dinámica familiar!
Mientras el drama familiar entre los Beckham y los Peltz sigue ardiendo y se plantea un subtexto en el que hay un tema de dinero, prestigio y apellidos, queda claro que el conflicto no es solo personal, sino de dos mundos financieros completamente opuestos.
Aquí te explicamos por qué la pelea de Brooklyn y Nicola contra David y Victoria es, en el fondo, un choque de castas económicas:
La fortuna de David y Victoria, estimada en unos 660 millones de dólares, es puro sudor y esfuerzo individual.
David: De las canchas del Manchester United y el Real Madrid a ser un ícono publicitario global.
Victoria: De ser una Spice Girl y el rostro del girl power a consolidarse como una diseñadora de alta costura. Su marca personal es su mayor activo; si ellos no trabajan, la marca no brilla.
Los suegros de Brooklyn juegan en otra liga. Nelson Peltz, el padre de Nicola, es un tiburón de las finanzas en Estados Unidos con una fortuna que ronda los 1,800 millones de dólares.
Poder real: Nelson no solo tiene dinero, tiene influencia en gigantes como Disney.
Diferencia abismal: Los Peltz triplican la fortuna de los Beckham. Para ellos, el dinero no es un contrato publicitario, es una herencia que se gestiona desde escritorios de poder.
Aunque su familia es billonaria, Nicola ha labrado su propio camino en Hollywood. Con un patrimonio personal de 50 millones de dólares, la joven ha pasado de actuar en ‘Transformers’ y ‘Bates Motel’ a debutar como directora en 2024 con la película ‘Lola’.
Al final, parece que el “desprecio” del que habla Brooklyn nace de este choque: los Beckham cuidan su imagen porque es su negocio, mientras que los Peltz ya nacieron con el poder que el dinero compra. Sin embargo, esto no tiene fecha de terminación o resolución.
Aunque esto parece que solo es un episodio más de ‘La rosa de Guadalupe’, las cosas están muy tensas en la poderosa familia. Por ahora, ni David ni Victoria han dicho ni “pío”. El matrimonio siempre se ha caracterizado por mantener una imagen impecable, pero tras estas declaraciones de su propio primogénito, el control de daños va a estar difícil.

Después de ayudar a Trump a llegar a la Casa Blanca en un cambio histórico, algunos latinos sienten que no está mejorando la economía en Estados Unidos.
Cuando el exdemócrata Sam Negron acudió a las urnas para votar por Donald Trump en 2024, lo hizo con una sola cosa en mente: la economía.
“No me gustaba pagar US$7 por huevos”, dijo Negron, agente de policía estatal de Pensilvania en Allentown, una ciudad de mayoría latina. “Pero básicamente fueron todos sus argumentos… hacer de Estados Unidos un país fuerte de nuevo”.
Negron, quien se pasó al Partido Republicano en 2019 tras décadas como demócrata, no estaba solo.
Cuando Trump logró una victoria electoral decisiva en 2024, lo hizo con el respaldo de millones de votantes latinos que lo impulsaron a la meta.
En esas elecciones, Trump recibió un porcentaje mayor del voto latino que cualquier otro republicano en la historia de Estados Unidos, con el 46% de ese electorado votando a su favor.
Pero un año después de esa victoria, han comenzado a surgir grietas en ese apoyo.
Una nueva encuesta de CBS News, socio estadounidense de la BBC, muestra que el apoyo a Trump entre los latinos estadounidenses ha caído a 38 %, una marcada disminución desde el máximo de 49% alcanzado a principios de febrero de 2025, tras su regreso a la Casa Blanca.
El voto latino es vasto y diverso: abarca comunidades de distintas ascendencias, poder económico y tamaño relativo.
Sin embargo, en conjunto, forman el bloque de votantes no blancos más grande del país, con un total de más de 36 millones de personas.
Los datos muestran que el avance de Trump entre estos votantes en 2024 se debió, en gran medida, a su insatisfacción con la economía en los últimos años de la administración Biden.
Una encuesta del instituto Pew sugirió que el 93% de los latinos que votaron por Trump consideraron la economía como su principal preocupación, con la delincuencia violenta y la inmigración muy por detrás.
Esas mismas preocupaciones podrían estar volviendo a perseguir a Trump.
Los datos de la nueva encuesta de CBS muestran que una mayoría significativa de latinos (61 %) desaprueba la gestión de la economía por parte de Trump, mientras que el 69 % desaprueba su gestión de la inflación.
La gran mayoría afirmó que evalúa el desempeño de la economía estadounidense a través de los precios.
El estratega republicano Mike Madrid, crítico de Trump y uno de los observadores más reconocidos de la política latina, afirma que los votantes latinos se han “vuelto completamente en contra” de Trump, principalmente por la economía.
Esta tendencia, dice, es una repetición de la situación en la que se encontraron los demócratas durante las elecciones de noviembre de 2024.
“El giro latino hacia la derecha se debió más a que los latinos abandonaron el Partido Demócrata (debido a la economía) que a que se sintieran obligados a apoyar al Partido Republicano”, señala.
“Mucha gente de aquí votó por Trump esta vez, porque no pasaba nada con Biden”, afirma Moses Santana, residente de una zona predominantemente latina del norte de Filadelfia, donde Trump obtuvo apoyo en 2024.
“Pero la situación sigue siendo difícil… las personas de bajos ingresos definitivamente están sintiendo el impacto de los precios”, agrega Santana, quien trabaja en un centro de reducción de daños causados por drogas.
“Muchos creen que Trump tiene mucho que ver con sus problemas”.
La evaluación de Santana fue compartida por John Acevedo, un agente inmobiliario de 74 años residente de Pasadena, California. “La economía no va bien. Los precios han subido”, señaló. “Prometió que bajarían. No lo han hecho”.
Aunque los funcionarios de la Casa Blanca apuntan a la reducción de los precios de la gasolina, los ingresos arancelarios y la inversión extranjera como éxitos económicos, las encuestas indican que un amplio espectro de estadounidenses sigue preocupado por la desaceleración del mercado laboral, los altos precios y los problemas de asequibilidad.
La inflación se mantuvo en el 2,.7% en diciembre por segundo mes consecutivo, muy por encima del objetivo de la Reserva Federal, debido principalmente al aumento de los costos de los alimentos y la vivienda.
Esto significa que los precios no están bajando, como ha afirmado Trump, sino que están subiendo a un ritmo más lento.
Trump, por su parte, ha responsabilizado repetidamente a Biden de los problemas económicos persistentes.
La inflación alcanzó un máximo de 40 años del 9.1% durante el mandato de Biden en junio de 2022, cuando las economías mundiales aún enfrentaban las disrupciones vinculadas con la pandemia y con la guerra de Ucrania.
Pero disminuyó al final de su mandato.
El argumento del presidente es uno que al menos algunos de sus partidarios latinos están dispuestos a considerar.
Lydia Domínguez, nacida en México, veterana de la Fuerza Aérea con 10 años de servicio y miembro de la Junta Escolar del Condado de Clark en Las Vegas, dice que cree que para esta administración ha sido “bastante difícil”, hasta el momento, reactivar la economía, a pesar de que ella lo considera su mejor esfuerzo.
“Sin duda, han sido muy productivos al conseguir que las empresas vinieran a establecer fábricas aquí en Estados Unidos”, señala, y agrega que, si bien los precios se mantienen altos, reconoce el mérito de Trump por “empoderar” a las empresas y a sus empleados.
Incluso entre algunos firmes partidarios de Trump, las preocupaciones económicas generan sentimientos encontrados sobre el presidente.
Entre ellos se encuentra Amanda García, ganadera que vive cerca de Rio Grande City, Texas, en la frontera con México.
Si bien García está ampliamente satisfecha con el gobierno de Trump, en particular con su gestión de la frontera y la inmigración, afirma que ha tenido que enfrentar las perturbaciones del mercado causadas por sus campañas arancelarias.
“Realmente afecta a la economía y nos impacta a nosotros (los ganaderos) en otro nivel”, indica. “A veces, se trata simplemente de que (Trump) tuitea algo (sobre comercio), y eso molesta a alguien y puede tener un gran impacto”.
Y agrega: “No creo que él a veces se dé cuenta”.
Otros votantes latinos han expresado su preocupación por las operaciones de control migratorio de Trump, que incluyen redadas de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en todo el país y la deportación de más de 600 mil personas tan solo entre enero de 2025 y principios de diciembre.
“Estoy en contra de todo eso”, indicó Rebeca Pérez, trabajadora de un restaurante en la ciudad californiana de Oxnard, donde se produjeron redadas migratorias a gran escala en sus lugares de trabajo en junio.
“Se supone que este es un país libre para todos, pero no lo es”.
Pérez añadió que en Oxnard, uno de los centros agrícolas de California, se han desperdiciado productos en las granjas porque los trabajadores tienen demasiado miedo de presentarse.
La encuesta de CBS reveló que el 70% de los latinos desaprueba la gestión de Trump de la inmigración, muy por encima del promedio nacional del 58%.
Si bien los latinos se mostraron divididos en su apoyo a los objetivos de deportación de Trump, el 63% dijo que no le gusta la forma en que los está implementando actualmente.
Sin embargo, varios latinos que hablaron con la BBC afirmaron apoyar las redadas migratorias y las presentaron como una forma de proteger los empleos y el sustento de inmigrantes legales y ciudadanos estadounidenses.
“Como ser humano, los compadezco. Son pobres en sus países”, afirma Sam Negron, el agente de policía de Allentown. “¿Pero adivina qué? Yo soy pobre en el mío”.
Al igual que con la economía, la campaña migratoria de Trump también ha generado sentimientos encontrados entre quienes siguen apoyándolo después de un año en el cargo.
Oscar Byron Sarmiento, electricista de Houston, afirmó que aunque cree que Trump está haciendo un “gran trabajo”, también piensa que las medidas drásticas contra la inmigración “han ido algo lejos”.
“Hay mucha gente buena. Inmigrantes respetuosos de la ley”, afirmó. “Sí, están aquí ilegalmente, pero no creo que debamos perseguirlos”. Quieren estar en Estados Unidos y contribuir, añadió.
“Están cumpliendo las normas. Como las abuelas, las madres, los tíos”, dijo Sarmiento. “Dejen a esa gente en paz”.
Mike Madrid, el estratega político, señala que mitigar o revertir las preocupantes cifras de las encuestas entre los latinos probablemente resultará difícil para la Casa Blanca de Trump antes de las elecciones de mitad de mandato de este año.
“Nosotros (los latinos) tenemos la afiliación partidista más débil de cualquier grupo y podemos rechazar a ambos partidos cuando nos fallan o simplemente no son honestos con nosotros”, añade Madrid.
“Ambos partidos pueden ser culpables de eso”.
Los problemas del presidente entre los latinos son algo que incluso muchos partidarios de Trump reconocen y esperan que se solucionen con el tiempo.
“Hay una creciente preocupación”, dice Crystal, la esposa de Oscar Byron Sarmiento.
“En este momento, Trump está perdiendo popularidad, simplemente por no poder tomar la iniciativa con el mensaje”.
Información adicional de Leire Ventas de BBC Mundo y Angélica Casas
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