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La tragedia de los Andes, la historia real de “La sociedad de la nieve”
La tragedia de los Andes, la historia real de “La sociedad de la nieve”
Foto: Netflix
5 minutos de lectura
La tragedia de los Andes, la historia real de “La sociedad de la nieve”
La tragedia de los Andes, que involucró un accidente aéreo, es la historia real detrás de La Sociedad de la Nieve, película seleccionada por España para competir en los Oscar.
04 de enero, 2024
Por: Abigail Camarillo
@aabi_cm 
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Un accidente aéreo en medio de los Andes es parte de la historia real de La sociedad de la nieve, la nueva película de J.A. Bayona y que fue elegida por España para conseguir al menos una nominación en los Oscar.

Luego de un breve estreno en cines, al fin llega a plataformas y aquí te contamos lo que debes saber de la película y de la tragedia en la que se basa.

Estreno y de qué trata La sociedad de la nieve

En 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya,  llevaba a un equipo de rugby a Chile. Sin embargo, se estrelló en el corazón de los Andes.

Sólo 29 de sus 45 pasajeros sobrevivieron al accidente. Atrapados en uno de los entornos más hostiles e inaccesibles del planeta, tendrán que recurrir a medidas extremas para mantenerse con vida.

La película tuvo un estreno limitado en algunos cines en México, pero llega oficialmente a Netflix este 4 de enero.

La sociedad de la nieve es dirigida por J.A. Bayona, quien también hizo El orfanato (2007), Lo imposible (2012) y Jurassic World: el reino caído (2018).

La historia real de La sociedad de la nieve

Todo empezó el 13 de octubre de 1972, cuando el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrelló en las montañas de los Andes, en territorio argentino.

El vuelo llevaba 45 personas a bordo entre los jugadores del equipo uruguayo de rugby Old Christians, algunos familiares y la tripulación.

El avión se partió en dos y algunas personas murieron al instante. Otras en el impacto contra la parte delantera de la aeronave cuando esta tocó tierra en el Valle de las Lágrimas, a más de 3 mil metros de altura.

Los demás, fallecieron a lo largo de a lo largo de los 72 días que estuvieron en ese lugar.

Al final, solo quedaron 16 supervivientes.

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El accidente del vuelo 571

El club de rugby Old Christians viajaría hasta Santiago de Chile para jugar diversos partidos amistosos.

El avión, un Fairchild FH-227D, era pilotada por el coronel Julio César Ferradas (experimentado piloto de la Fuerza Aérea) y el copiloto, el teniente coronel Dante Héctor Lagurara.

El avión despegó de Montevideo el 12 de octubre y era un vuelo directo hasta la capital chilena. Sin embargo, por condiciones climáticas, tuvieron que detenerse antes en Mendoza, en Argentina. El 13 de octubre reanudaron el vuelo aunque las condiciones no habían mejorado.

Aunque era un vuelo corto, el clima nos les dejó ver bien los elevados picos de los Andes y al final chocaron en la cordillera.

sociedad de la nieve accidente andes
Al final solo quedaron 16 sobrevivientes. Foto: Netflix

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72 días sobreviviendo en las peores condiciones

El Servicio de Búsqueda y Salvamento Aéreo de Chile (SARS) fue notificado que el vuelo estaba perdido y comenzaron la búsqueda.

Tanto aviones de Argentina, Chile y Uruguay buscaron el avión derribado, pero no rindieron fruto. Las duras condiciones climáticas hicieron difícil la búsqueda y las esperanzas de encontrar a alguien con vida disminuían.

Después de diez días, las misiones de búsqueda fueron canceladas. Pensaban que si no habían aparecido para entonces, no los encontrarían con vida.

Mientras tanto, a más de 3 mil metros de altura, a temperaturas bajísimas y casi sin elementos para vivir, quienes quedaron con vida hicieron una hazaña de supervivencia humana.

Esos supervivientes conformaron “la sociedad de la nieve”, pues se enteraron de que las búsquedas pararon y tuvieron que poner sus propias reglas para continuar con vida.

Coco Nicolich plasmaba el horror de lo que estaban viviendo en cartas que dirigía a su padres y hermanos, y otra exclusivamente para su novia.

Describió cómo pasaron por congelación, sed y hambre e incluso cómo se vieron obligados a recurrir a la antropofagia: consumir carne humana.

Mientras explicaba cómo se les acababa la comida, detalló cómo iban a empezar a alimentarse:

“Hoy empezamos a cortar a los muertos para comerlos, no tenemos otro remedio”, decía la carta de Coco Nicolich retomada por BBC.

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El milagro de los Andes

Era ya casi Navidad cuando se dio a conocer la noticia de que había los uruguayos seguían con vida. El 23 de diciembre de 1972, solo 16 sobrevivientes fueron rescatados de la montaña después de 72 días.

Esto fue gracias al enorme esfuerzo de Fernando Parrado, Roberto Canessa y Antonio José Vizintin Brandi, quienes el 12 de diciembre partieron de su “campamento” en busca de ayuda.

“Escuchar que te decretan muerto, que ya no estás y que el mundo sigue sin ti, quita el dilema de si esperar el rescate o salir a caminar”, recordó  Canessa en una entrevista retomada por NatGeo.

Vizintin regresó al avión tres después de tres días, pues se estaban quedando sin comida. Los otros dos decidieron seguir a toda costa.

tragedia de los andes sociedad de la nieve
Foto: Netflix

Luego de 10 días de camino, en los que ascendieron picos de más de 4 mil 500 metros de altura sin casi comida, Parrado y Canessa vieron a un hombre a caballo.

Se trataba de Sergio Catalán, un arriero chileno, quien los llevó hasta su finca y transmitió la noticia de los supervivientes y de que necesitaban ayuda.

Fue la tarde del 22 de diciembre que dos helicópteros que transportaban personal de búsqueda y rescate llegaron a los supervivientes.

Todos fueron tratados por deshidratación, congelamiento, malnutrición, huesos rotos y otras condiciones.

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Esta es la tercera película basada en el accidente de los Andes

La tragedia –o milagro– de los Andes fue una historia que le dio la vuelta al mundo. No solo se han realizado documentales y libros sobre el tema, sino que el accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya ya tiene otras dos adaptaciones cinematográficas.

La primera (y la peor de todas) fue la mexicana Supervivientes de los andes (1976), de René Cardona Jr., y con actuaciones de Hugo Stiglitz, Norma Lazareno, Luz María Aguilar y Fernando Larrañaga. Está disponible en Prime Video y Tubi.

En 1993 llegó la versión estadounidense ¡Viven!, protagonizada por Ethan Hawke y dirigida por Frank Marshall, quien hizo Congo y Rescate en la Antártida. La puedes ver en Vix.

Ahora, casi 50 años después, llega La sociedad de la nieve, producción española, basada en el libro homónimo de Pablo Vierci, quien recoge los testimonios de los miembros de “la sociedad de la nieve”.

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El médico que tiene afantasía, la condición que le impide a las personas soñar
10 minutos de lectura
El médico que tiene afantasía, la condición que le impide a las personas soñar
La tragedia de los Andes, que involucró un accidente aéreo, es la historia real detrás de La Sociedad de la Nieve, película seleccionada por España para competir en los Oscar.
15 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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“Soñar no cuesta nada”.

A primera vista esta trillada expresión popular parece una verdad incontrovertible, pues quién al posar su cabeza sobre la almohada o al cerrar los ojos en su puesto de trabajo o en el bus no ha terminado transportado, como por arte de magia, a una paradisíaca playa o se ha visto anotando un gol en el Mundial de Fútbol junto a su estrella más admirada.

También puede ocurrir que en ocasiones se vean en situaciones aterradoras, como ser perseguidos por un animal salvaje; o en otras extrañas e incomprensibles.

Sin embargo, hay un porcentaje de la población para el que el mundo de los sueños; entendido como ese territorio donde la mente crea historias con imágenes, sonidos e incluso olores mientras dormimos e incluso cuando estamos despiertos, es algo desconocido. ¿El motivo? Tienen afantasía.

Una mujer usando una computadora cuya pantalla está en negro
Getty Images
Acevedo compara a su cerebro con un computador que no tiene pantalla o que no es capaz de procesar archivos de imágenes.

La mente ciega

“La afantasía es la ausencia de visión mental o a la incapacidad de visualizar”. Así definió el neurólogo británico Adam Zeman a esta condición, de la que apenas en las últimas dos décadas se ha comenzado a hablar, algo que en gran medida se debe a sus investigaciones sobre las imágenes mentales.

“Si a la mayoría de nosotros nos dicen: mesa de cocina o árbol de manzanas seremos capaces de reproducir en nuestro cerebro una imagen de ambas cosas. Sin embargo, las personas con afantasía son incapaces de hacer eso”, agregó el profesor de la Universidad de Exeter (Reino Unido).

El médico venezolano Guillermo Antonio Acevedo está entre esas últimas personas mencionadas por el experto. BBC Mundo conversó con él para conocer cómo es vivir con afantasía y él describió su situación en términos informáticos.

Mi cerebro es como una computadora que tiene el monitor apagado o que solamente puede almacenar archivos .txt (de texto) y no admite archivos .jpg, .png o ninguno de imágenes”, ilustró

El galeno, quien estudió en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y reside en España desde 2013, se enteró por casualidad de que forma parte de ese 4% de la población que, según los expertos, que no puede visualizar imágenes mentales.

“Yo trabajaba en un hospital psiquiátrico y comencé a empaparme más sobre temas de neurología y de enfermedades mentales y di con un artículo de 2005 de Zeman, el cual hablaba sobre la mente ciega”, relató en conversación telefónica desde la localidad española de San Sebastián, donde vive y trabaja desde hace seis años.

“En ese artículo se describe cómo piensan las personas que tienen afantasía y se dice esas personas que no pueden imaginarse cosas; es decir que no pueden ver imágenes en su cabeza. Y allí me dije: ¿pero es que la gente en realidad puede hacer eso?”, prosiguió.

Homero Simpons soñando con los ojos abiertos que está durmiendo y soñando con comer

Cortesía Disney
Para Acevedo los sueños eran alegorías que escritores y dibujantes utilizaban para ayudarnos a entender sus obras.

Mi shock fue que hubiera personas que dijeran que podían ver cosas en su cabeza. Recuerdo que pensé: Las alucinaciones existen en verdad, no son algo metafórico”, agregó.

Acevedo pasó 31 de años de su vida, hoy tiene 35, creyendo que cuando las personas le decían que habían soñado en realidad no habían visto lo que le estaban contando.

“Hasta que descubrí que tenía afantasía yo pensaba que en los dibujos animados le ponían la nubecita a los personajes para que entendiéramos la historia”, explicó.

Una pantalla que dice: sin señal
Getty Images
Las personas con afantasía no pueden visualizar imágenes en su cabeza, pero tampoco pueden escucharse así mismos ni recordar olores.

Ni buenos ni malos

El médico no sólo aseguró que cuando duerme no sueña, sino que afirmó que no recuerda haberlo hecho jamás. Y tampoco imagina que como lo hace el resto de las personas.

“No puedo visualizar objetos en mi cabeza como hacen otras personas”, dijo.

Acto seguido ofreció un ejemplo para entender cómo opera su cerebro.

“Si alguien te dice imagina una manzana seguramente cerrarás los ojos y podrás visualizar la manzana, porque las neuronas de tu cerebro que tienen guardada la imagen de una manzana se activan, aunque no la tengas la manzana al frente. Yo no puedo hacer eso. Yo sé lo que es una manzana, cómo es su forma y sus colores, pero no puedo verla gráficamente cuando no la tengo al frente”, explicó.

“Ahora entiendo por qué cuando era niño y en el colegio me pedían que dibujara a mi familia todo era muy esquemático, tipo figuritas de palo, sin ningún tipo de detalles”, agregó.

¿Alguien que no sueña puede tener pesadillas? “Bueno yo interpreto como pesadillas a un mal sueño; es decir un sueño donde no descansas y sientes que dormiste mal, pero no me acuerdo de haber visto imágenes que me asustaran“, dijo.

“Yo creía que yo no me acordaba de lo que soñaba, pero ahora sé que no tengo sueños”, remató.

Sin fantasías sexuales ni voz interna

¿Y una persona que no tiene sueños ni pesadillas puede tener fantasías sexuales?, según Acevedo la respuesta es no.

“Yo tengo mis fetiches, pero los he ido descubriendo por cosas que he visto o he experimentado. Pero si alguien me cuenta algo que ha hecho o le gustaría hacer yo no soy capaz de visualizar eso en mi cabeza”, relató.

Y debido a esto el médico admitió que no vivió una de las experiencias que marcan el inicio de la pubertad: Los sueños húmedos.

Eso no me ha pasado jamás en la vida. Te hablan de eso en el colegio y en la universidad y yo siempre pensé que era un mito, pero por supuesto nunca dije nada para no quedar como el bicho raro”, dijo.

Pero si lo anterior no fuera suficiente, Acevedo tampoco puede escuchar su voz interior; es decir no puede mantener una conversación inaudible consigo mismo.

“Yo puedo pensar una idea, pero no puedo hilar un discurso y por ello debo verbalizarlo. Me parece perturbadora la idea de que alguien pueda ver y escuchar cosas en su cabeza”, admitió.

Una máscara, un látigo y unas esposas
Getty Images
Acevedo asegura que jamás ha tenido fantasías sexuales, pero no sabe si le gustaría experimentar el poder ver y oír cosas en su cabeza.

Lo positivo

Acevedo no cree que la afantasía lo haga peculiar. Sin embargo, admitió que desde de supo que la tiene ha comprendido algunos de sus comportamientos.

“Desde temprano me di cuenta que mis gustos para la moda eran peculiares o no comunes, pero ahora sé que no son raros, sino que no tengo la capacidad para ver en mi cabeza cómo me quedaría determinada camisa, con ciertos pantalones y con unos zapatos tal o cual color”, dijo.

“Si me pones a elegir, elijo cosas que me gustan individualmente pero no soy capaz de ver el conjunto; y, por ello, combino colores y texturas distintas, rayas con cuadros y así me visto”, agregó.

Como asistente de vestuario o decorador de interiores no podría ganarse la vida.

Zeman, por su parte, aseguró que los estudios hasta ahora realizados indican que las personas con afantasía no ven afectado su coeficiente intelectual.

El caso de Acevedo es una prueba, pues no sólo estudió una de las carreras más difíciles (medicina), sino que además es una enciclopedia ambulante con la que se puede conversar sobre prácticamente cualquier tema: historia, política, economía, ciencias, música o cine.

“Las personas con afantasía tienden a trabajar en las ciencias y la tecnología, por lo que podríamos asumir que tienen ventajas para las cosas abstractas”, dijo el neurólogo británico.

Acevedo cree que su condición le ha ayudado al ejercicio de su carrera.

“Como no puedo visualizar gráficamente lo que me están diciendo mis pacientes entonces tiendo a hacer muchas preguntas para intentar entender lo me que me dicen que sienten”, afirmó.

“Por ejemplo un paciente llega y que tiene mareos. La gente llama mareo a muchas cosas que no son. Y, por ello, yo comienzo: ¿Sientes que tienes algo en la cabeza que te aprieta mucho? ¿Estás aturdido? ¿Tienes algo en el cuello que te molesta o sientes que las cosas se mueven a tu alrededor? Y así voy haciendo un interrogatorio casi policial. Soy muy preguntón”, agregó.

Una silueta de la cabeza de una mujer en medio de una nube de humo iluminada por una luz
Getty Images
Los estudios indican que las personas con afantasía tienen unas conexiones neuronales más débiles.

Las desventajas

Zeman indicó que entre los aspectos negativos de la afantasía está que las personas que la tienen tienden a ser peores a la hora de recordar su pasado personal, reconocer rostros e incluso ha encontrado nexos con el autismo.

Acevedo, por su parte, atribuye a su incapacidad para imaginar o visualizar el agobio que siente al planificar sus vacaciones o una cena. No obstante, para afrontar algunas de esas situaciones ya tiene un repertorio de respuestas predeterminadas.

“Si alguien me pregunta qué me provoca comer con toda seguridad le diré: McDonald´s y como vivo en España, donde las comidas son tan importantes, pues mi interlocutor dirá: ¡Estás loco! Vamos a tal restaurant y problema resuelto”, afirmó.

“Y no es porque no me guste la comida, sino que tampoco tengo memoria de los olores y sabores, entonces me cuesta decidir qué me provoca”, explicó.

El médico ofreció otro aspecto que en principio parece ser ventaja, pero que él considera como un “arma de doble filo” y es que le es fácil seguir adelante luego de una muerte o una ruptura.

El duelo lo sufro poco. Cuando dejo de ver a la persona en físico ya se me pasó el dolor y solamente cuando veo una fotografía lo recuerdo. Los recuerdos no me atan. Yo vivo en el ahora”, dijo.

¿Cuál es el problema de vivir en el presente y no en el pasado?

“Me cuesta mantener relaciones con las personas a las que no tengo cerca físicamente (…) Tiendo a hacerme un círculo de amigos muy cercano en donde estoy, pero cuando me mudo o cambio de trabajo las relaciones que allí tenía se van perdiendo”, explicó.

Ed Catmull con el personaje de Mr. Increíble
Getty Images
Ed Catmull, confundador de los estudios Pixar y ganador de varios premios Oscar, forma parte de ese 4% de la población que tiene afantasia.

Disney se equivocó

“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”. Esta era una de las máximas del empresario Walt Disney, fundador de uno de los imperios del entrenamiento más grande del mundo. Sin embargo, se equivocaba, pues hay personas que en el mundo que pese a no poder soñar consiguen sus metas.

Aunque pueda parecer una contradicción la incapacidad para imaginar no necesariamente afecta la creatividad de una persona.

“La afantasía no es una barrera para el éxito. Tampoco es un límite a nuestro potencial”, aseguran desde la Aphantasia Network, una organización internacional que busca sensibilizar e informar sobre esta condición.

Y para probar sus afirmaciones indicaron: “Ed Catmull, cofundador de Pixar y expresidente de Walt Disney Animation Studios; Craig Venter, el biólogo que secuenció por primera vez el genoma humano; Blake Ross, creador de Mozilla Firefox; o Glen Keane, animador de Disney y creador de ´La Sirenita´ tienen afantasía”.

Lo que se sabe de sus orígenes

Pero ¿qué produce la afantasía? ¿Es una enfermedad? ¿Se puede tratar?

“No es una enfermedad, una condición es un término bastante neutral, pero no quisiera que las personas creyeran que es un desorden médico. Yo prefiero llamarla como una intrigante variación de la experiencia humana”, replicó Zeman.

El neurólogo explicó que, hasta ahora, los estudios han arrojado que las personas nacen con afatansía, aunque también se han dado casos en que la desarrollan luego de infartos y lesiones cerebrales.

“Hasta ahora, la mejor explicación es que las personas con afantasía tienen conexiones cerebrales más débiles en aquellas áreas involucradas con las sensaciones”, afirmó.

Asimismo, Zeman aseveró que también han observado un componente genético. “Una persona que nace en una familia donde alguien tiene afantasía tiene diez veces más probabilidades de tenerla”, dijo.

Para detectar esta condición normalmente las personas deben responder uno de los cuestionarios sobre la intensidad de las imágenes mentales (Vividness Of Visual Imagery Questionnaire, en inglés), algo que Acevedo hizo.

Sin embargo, los escáneres cerebrales también son utilizados, lo mismo que otras pruebas como la de las pupilas.

“Si tienes capacidad para imaginar y se te pide pensar en el sol brillante, entonces tus pupilas se harán pequeñas, porque las pupilas reaccionan como si estuvieran ante el objeto real. Pero eso no ocurre con las personas que tienen afantasía”, explicó.

Y respecto a si esta condición tiene algún tratamiento, el neurólogo lo dejó en claro: “Es muy difícil desarrollar la capacidad de visualizar si jamás la tuviste. Algunas personas han tomado psicodélicos y aunque han logrado tener imágenes, las mismas no duran”.

raya gris
BBC

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