
Tras casi dos décadas de carrera, Ximena Sariñana se encuentra en un punto de reconstrucción, independencia y reafirmación artística. Su nuevo disco, Existencia Kamikaze, marca ese momento: un regreso a la libertad creativa, a los orígenes musicales y a la pasión que la ha guiado desde siempre.
La cantautora mexicana habló sobre el significado detrás del título del álbum, su proceso de independencia, los miedos que ha aprendido a soltar y la importancia de acompañarse entre mujeres dentro de la música. Te contamos más.
“Existencia kamikaze es una frase que dice un vulcanólogo en un documental que vi llamado Fire of Love, sobre una pareja de vulcanólogos y su pasión por los volcanes”, explica Sariñana.
En algún momento del documental se le pregunta a uno de ellos si no tiene miedo de morir, a lo que el responde: ‘Prefiero vivir una existencia kamikaze al lado de la belleza de un volcán’, de esta declaración Ximena toma el nombre para su último disco.
“Me pareció una metáfora hermosa para hablar de cómo transitar la vida: ser fiel a quien eres, sin pensar tanto en el miedo o en cómo te van a juzgar”, explica.
Ese espíritu atraviesa su trayectoria:
“He escogido ser el tipo de artista que no persigue tendencias, que rompe con las expectativas de lo que se espera de las mujeres, de las mamás o de alguien de mi edad. Para mí, eso es vivir una existencia kamikaze”, asegura Ximena.
Después de años bajo el sello Warner Music Ximena emprendió un nuevo camino en el que ahora prueba una carrera desde la independencia:
“Estoy en una etapa de reconstrucción. Estoy aprendiendo lo que implica llevar una carrera más independiente y ajustándome a las nuevas maneras en las que funciona el mercado”, dice.
Otra de las cosas que no podemos ignorar de ‘Experiencia Kamikaze’ es que se trata de un trabajo en el que Ximena regresa a sus orígenes desde el proceso creativo, la producción y hasta los ritmos:
“Desde el principio supe que quería volver a mis orígenes musicales: al pop alternativo, al folk, con tintes electrónicos. Trabajar con Juan Pablo, Sandy, Pato y Mike Geo fue muy natural; son personas con las que tengo una relación de muchos años y mucha confianza artística”.
“Temes” es sin duda una de las joyitas de “Experiencia Kamikaze” esta canción Ximena aborda el miedo al fracaso y la vulnerabilidad que acompaña al crecimiento y los ciclos que vivimos en la vida al igual que los volcanes. Al preguntar que ha soltado Ximena para aprender a disfrutar más comenta: “He aprendido a soltar el miedo a perder, a que algo no salga bien, a quedarte sola”.
“El mensaje de Temes es que todo pasa, nada es para siempre. Para alcanzar logros, tienes que aprender a lidiar con la frustración, con el fracaso, con que algo no funcione. No hay un alto sin un bajo, y en esos momentos difíciles aprendes cosas que te ayudan a llegar hasta donde quieres”.
“Tuve la fortuna de crecer con mujeres muy trabajadoras y apasionadas. Mi mamá fue una gran inspiración”. Para Ximena, el papel de las referentes femeninas es clave, y ahora al ser ella la inspiración para muchas chicas que quieren incursionar en la música afirma sentirse feliz de serlo, no solo para las mujeres, sino de demostrar con su carrera a sus propios hijos la confianza y la libertad:
“Ahora que soy mamá de una niña y un niño, quiero que vean que me gusta lo que hago, que persigo mis sueños sin tratar de darle gusto a nadie. Eso les da confianza para ser libres y convertirse en lo que sueñan”.
Por otro lado también celebra el panorama actual para las mujeres en la música mexicana y resalta la importancia de apoyarse mutuamente:
“Veo un momento increíble, con artistas talentosas, con propuestas y mensajes potentes. Muchas son dueñas de sus proyectos. Creo que tenemos que seguir empujando en contra de esos mensajes machistas que quieren convencernos de que no hay espacio para todas. Mientras más nos apoyamos, mejor nos va”.
En tiempos donde las tendencias y la viralidad parecen definir el éxito, Ximena apuesta por la autenticidad.
“Lo más complicado de ser una artista independiente es que el sistema te pide dedicarle menos tiempo a lo más importante: la música”, reflexiona. Pero lo esencial sigue siendo la conexión: con tu intuición, con tu arte y con tu público. Lo más importante siempre será lograr hacer sentir al otro con tu música”, agrega.
“Existencia Kamikaze” ya está disponible en todas las plataformas musicales. También puedes disfrutarlo en vivo en el Teatro Metropolitan de la CDMX el próximo 14 de noviembre.
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Los ataques de Irán a los Estados árabes del Golfo sugieren que la República Islámica no sólo tiene como objetivo al ejército estadounidense sino también la infraestructura civil.
En el cielo azul y despejado de Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos (EAU), se ven estelas blancas sobre las villas color arena y los jardines bien regados.
No se trata de Dreamliners ni Airbus transportando el siguiente contingente de turistas y trabajadores temporales. Son misiles balísticos lanzados por el gigante vecino de los Emiratos al otro lado del Golfo: Irán.
El domingo por la tarde, el Ministerio de Defensa de EAU afirmó que hasta ese momento había “lidiado” con 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes.
En Baréin, un amigo me alertó el domingo por la mañana de que el aeropuerto estaba siendo atacado.
“Me despertaron fuertes explosiones y sirenas”, escribió. “Creo que unas 20 explosiones. Al menos dos impactos”.
Estas escenas no son habituales en esta región, pero desde que comenzó el conflicto el sábado por la mañana, Irán parece haber ampliado sus objetivos, pasando de solo objetivos militares, como el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin, a aeropuertos y otras instalaciones civiles.
Ahora, hoteles de lujo, centros comerciales, rascacielos y terminales de salidas en aeropuertos de última generación son objeto de ataques esporádicos mientras aparecen brechas en las defensas aéreas de los Estados árabes en el Golfo.
Estos lugares nunca se construyeron con la perspectiva de que algún día fueran atacados por drones y misiles balísticos.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, negó haber atacado a los vecinos de su país. “No estamos atacando a nuestros vecinos en los países del Golfo Pérsico, sino a la presencia de Estados Unidos en estos países. Los vecinos deberían dirigir sus quejas a quienes toman las decisiones en esta guerra”, le dijo a la cadena Al Jazeera.
Parte de los daños a la infraestructura civil en los países del Golfo es accidental, resultado de la caída de escombros de misiles interceptados.
Pero no todos.
El número de ataques a aeropuertos en Baréin y Emiratos Árabes Unidos apunta a algo más que una coincidencia.
Irán siempre dejó en claro de antemano que, si era atacado, tomaría represalias contra cualquier país que considerara cómplice del ataque.
Los países del Golfo se esforzaron para demostrar a Irán que, a su juicio, no eran parte de este ataque estadounidense-israelí.
Sin embargo, en esencia, están siendo castigados por ser socios militares de Washington desde hace mucho tiempo.
Antes de la Revolución Islámica, en la época del sha, Irán era conocido como “el policía del Golfo”.
Desde la revolución, siempre intentó convencer a sus vecinos que debería retomar ese papel, “haciéndose cargo de la seguridad” de lo que llama Khaleej-e-Fars, el Golfo Pérsico (los árabes lo llaman Golfo Arábigo).
Los líderes iraníes han intentado, sin éxito, persuadir a los Estados árabes del Golfo para que expulsen a la Armada estadounidense y los acepten como sus guardianes.
Pero para los gobernantes de los Estados del Golfo —monarquías conservadoras y dinásticas para quienes el fervor revolucionario de la República Islámica es un anatema— aquí se ha cruzado una línea.
Es difícil imaginar cómo podrán volver a tener relaciones que se acerquen a la normalidad con el actual liderazgo iraní, es decir, si este sobrevive a esta guerra.
Arabia Saudita y Omán, dos países que desde hace tiempo han acogido a fuerzas militares estadounidenses y occidentales, salieron mucho más airosos que los otros cuatro Estados del Golfo Pérsico.
Omán, que mantiene buenas relaciones con la República Islámica y mediaba en las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, sufrió un ataque con drones en su puerto comercial de Duqm, en la costa del mar Arábigo.
La capital saudita, Riad, parece haber sido atacada el sábado, lo que provocó un enérgico comunicado de su gobierno.
“El Reino de Arabia Saudita expresa su rechazo y condena en los términos más enérgicos a los flagrantes y cobardes ataques iraníes contra la región de Riad y la Provincia Oriental, que fueron interceptados con éxito. Estos ataques no pueden justificarse bajo ningún pretexto”, afirma el comunicado.
Esta no es la primera vez que Irán ataca a sus vecinos árabes del Golfo, ya sea directa o indirectamente, pero nunca a esta escala.
En 2019, una milicia iraquí respaldada por Irán lanzó una lluvia de drones contra las instalaciones petroquímicas de Saudi Aramco en Abqaiq y Khurais, bloqueando temporalmente la mitad de su capacidad de exportación diaria.
En junio pasado, Irán disparó misiles balísticos contra la base aérea de al-Udaid en Qatar, pero esto se interpretó como una respuesta performativa al ataque aéreo estadounidense “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las instalaciones nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordo, y Teherán avisó discretamente con antelación.
Baréin, que tiene una numerosa y a veces inquieta población chiita, lleva tiempo acusando a Irán de financiar, entrenar y armar a insurgentes en su país.
Sin embargo, todo esto palidece en comparación con la situación que viven actualmente los países árabes del Golfo.
Para el presidente Trump, para Israel, para muchos gobiernos de Medio Oriente y, por supuesto, para muchos iraníes, el mejor resultado ahora sería un rápido fin del régimen de la República Islámica, seguido de una transición fluida hacia la democracia y un mundo donde Irán pueda disfrutar de relaciones normales con el resto del mundo.
Sin embargo, no es nada seguro que esto ocurra.
Estados Unidos e Israel están librando una carrera para tratar de destruir la capacidad de Irán de seguir lanzando estos misiles y drones antes de que pueda dispararlos.
Para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), el dilema es si intensificar un ataque contra un objetivo importante, como un buque de guerra estadounidense, con la esperanza de superar sus defensas, o retener gran parte de su arsenal oculto con la esperanza de superar la paciencia del presidente Trump.
Irán también sabe que, si bien cuenta con un número finito de misiles y drones, sus adversarios también están limitados por el número de defensas aéreas que les quedan.
Si estos se agotan antes de que Irán se quede sin misiles, drones o lanzadores, la vida para quienes están en el terreno en el Golfo podría volverse aún más alarmante.
El equilibrio de poder favorece claramente a Estados Unidos e Israel.
Se trata de dos de los ejércitos más poderosos y tecnológicamente avanzados del mundo.
Hay dos grupos de ataque de portaaviones estadounidenses en la región con más de 200 aviones de combate, mientras que Irán, sometido a amplias sanciones durante años, carece de fuerza aérea.
Tanto Israel como Estados Unidos gozan de una superioridad aérea absoluta.
Pero Teherán aún tiene algunas ventajas.
El régimen, aunque debilitado e impopular entre gran parte de su población, solo tiene que sobrevivir para proclamarse vencedor a largo plazo de este conflicto.
La República Islámica, con su culto al martirio, puede soportar mucho más sufrimiento que Estados Unidos, y cuanto más se prolongue este conflicto, más ansioso estará el presidente Trump por encontrar una salida.
¿Volverán Estados Unidos e Irán a las conversaciones?
Si el régimen iraní colapsa, no será necesario.
Pero si el régimen sobrevive, y eso bien podría suceder, las tres exigencias de Washington a Teherán volverán a cobrar protagonismo: la limitación del sospechoso programa nuclear iraní, incluyendo la reanudación de las inspecciones; el fin del programa de misiles balísticos iraní; y el fin del apoyo iraní a las milicias subsidiarias en la región, como Hezbolá, Hamás y los hutíes.
Omán afirma que se lograron avances reales en las conversaciones celebradas en Ginebra el mes pasado sobre el expediente nuclear.
Sin embargo, Irán descartó discutir los otros dos temas, lo que llevó a Donald Trump a declarar su “descontento con el desarrollo de las conversaciones”.
Es posible que los contactos extraoficiales conduzcan a un alto el fuego, seguido de la reanudación de las conversaciones.
Pero si las posiciones negociadoras de ambas partes no cambian, es probable que se reanuden las acciones militares.
Por lo tanto, este conflicto aún no ha llegado a su fin.
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