
Llegó el día de la toma de protesta de la nueva presidenta de México. Entre los datos curiosos de este momento, hablemos sobre el vestido de Claudia Sheinbaum, hecho por una artesana oaxaqueña.
El evento que se desarrolla en el Palacio Legislativo de San Lázaro incluirá la toma de protesta, así como la entrega de la banda presidencial.
De acuerdo con la información proporcionada por su mismo equipo, la vestimenta que marcará este momento es un vestido de color marfil que fue bordado a mano con aguja y el tejido con ganchillo, técnicas que reflejan la cultura ancestral
del país.
El vestido de Claudia Sheinbaum para la toma de protesta fue elaborado por Claudia Vásquez Aquino, artesana de Santa María Xadani, Oaxaca, que se dedica a la elaboración de textiles del Istmo de Tehuantepec y quien dibuja sus propios diseños, sus trazos y el bordado.

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La artesana pertenece al taller Lari guie’ Arte hecho moda, y en entrevista para Quadratín Oaxaca declaró que “es una bendición” que la primera mujer presidenta de México asuma su cargo portando una prenda oaxaqueña.
Igualmente, compartió que el que la nueva Presidenta de México use una de sus prendas es una muestra de respeto al trabajo artesanal pues “normalmente estamos detrás, de un diseñador o diseñadora, pero no nos dan el crédito y que ella lo diga, es un reconocimiento para el trabajo”.
De hecho, Claudia Vásquez compartió que Sheinbaum ya usó anteriormente dos piezas de este taller (dos sacos) y tú también puedes tener una. Puedes encontrar su página de Facebook para ver todos los modelos y realizar una compra en línea, ver cuándo estarán en expos o hasta agendar una entrega directa en CDMX.

Las explosiones están dañando la imagen del Golfo como un centro seguro y próspero para viajes, turismo y finanzas, y perturbando el núcleo de la industria del petróleo y el gas.
Los países del Golfo se encuentran en primera línea en la nueva guerra en Medio Oriente y están furiosos.
Irán respondió a los ataques aéreos estadounidenses e israelíes disparando cientos de misiles y drones contra sus vecinos árabes, atacando bases militares estadounidenses en su territorio, pero también infraestructuras civiles y energéticas.
Con ello, está dañando la imagen del Golfo como un centro seguro y próspero para viajes, turismo y finanzas, y perturbando el núcleo de la industria del petróleo y el gas.
Esta es una guerra que los gobiernos árabes no querían y trataron de evitar. La pregunta es si se dejarán arrastrar a ella por lo que han llamado los “traicioneros” ataques iraníes.
“Ya se han cruzado todas las líneas rojas”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al Ansari, en una rueda de prensa el martes.
“Los ataques a nuestra soberanía son constantes”, declaró a los periodistas. “Hay ataques a la infraestructura. Hay ataques a nuestras zonas residenciales. Y las consecuencias de estos ataques son muy claras. En cuanto a posibles represalias, nuestros líderes tienen todas las opciones. Pero debemos dejar muy claro que ataques como estos no quedarán sin respuesta”.
La mayoría de los misiles iraníes están siendo interceptados en toda la región, pero la caída de escombros ha provocado incendios y ha causado la muerte de personas.
Los drones, que pueden atravesar las defensas aéreas con mayor facilidad, suelen causar daños mínimos, pero aun así siembran el caos, interrumpiendo el comercio y los viajes.
Esa parece ser la estrategia iraní: aumentar la presión sobre sus vecinos árabes para que pongan fin a la guerra.
Se cree que Irán ha disparado casi tantos drones y misiles contra los Emiratos Árabes Unidos, el principal centro comercial y turístico del Golfo, como Israel, según el diario británico Financial Times.
Irán puede convertir en arma la vital industria del petróleo y el gas de la región, e interrumpirla podría tener un impacto negativo en la economía mundial.
Eso también significa que la estrategia de Teherán podría ser contraproducente. Irán corre el riesgo de acercar a los países del Golfo a Washington, incluso animándolos a unirse al esfuerzo bélico de alguna forma.
Hasta ahora, se han negado a permitir que Estados Unidos use sus cielos y territorio para lanzar ataques contra Irán.
Eso podría cambiar. En algún momento, podrían decidir participar en operaciones militares.
Aún no han llegado a ese punto; por ahora, los árabes se centran en la defensa. Pero mucho depende de cuánto dure la guerra.
Algunos se muestran reacios a dar la impresión de estar del lado de Israel en el conflicto.
La mortífera y destructiva ofensiva de Israel en Gaza en respuesta a los ataques de Hamás de octubre de 2023, así como sus intervenciones militares en países como Líbano y Siria, han tensado cada vez más las relaciones con los árabes. Estaban furiosos cuando los israelíes bombardearon Qatar el año pasado en un intento de asesinar a los líderes de Hamás.
Lo que está claro es que los ataques de Irán han fortalecido la unidad entre los estados del Golfo.
Los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Barhéin, Emiratos Árabes Unidos y Omán) se reunieron en sesión de emergencia el domingo para expresar su solidaridad y comprometerse a “tomar todas las medidas necesarias para defender su seguridad y estabilidad y proteger sus territorios, ciudadanos y residentes, incluyendo la opción de responder a la agresión”.
Un asesor diplomático de alto rango del presidente emiratí, Anwar Gargash, instó a Irán a entrar en razón.
“Suguerra no es contra sus vecinos”, escribió en una publicación en X. “Regresen a sus alrededores y traten a sus vecinos con razón y responsabilidad antes de que el círculo de aislamiento y escalada se amplíe”.
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