Los Juegos Paralímpicos de París 2024 harán historia con la inclusión de la primera atleta transgénero en su historia: Valentina Petrillo, quien participará representando a Italia en las carreras de 200 y 400 metros para mujeres con discapacidad visual.
Y aunque las críticas y ataques transfóbicos no han faltado, Valentina está decidida en hacer historia en París 2024.
Apasionada por el deporte desde una edad temprana, sus sueños parecían frustrarse cuando a los 14 años fue diagnosticada con la enfermedad de Stargardt, padecimiento ocular degenerativo que produce la pérdida de visión.
Petrillo había competido en la selección italiana de futbol sala y fue a la edad de 41 años que finalmente decidió regresar a correr, ganando 11 títulos nacionales en la categoría T12 para atletas con discapacidad visual.
En una entrevista con BBC en 2021, Valentina Petrillo comparte que recuerda perfectamente cómo a los 9 años se puso por primera vez una falda de su mamá.
“Fue una emoción increíble. Era como tocar el cielo con la punta de los dedos”, declaró.
Y aunque siguió su vida como un hombre, fue en 2017 cuando supo que ya no podía seguir con ese secreto. Con el apoyo de su esposa, la italiana inició su transición en 2018 y en 2019 empezó terapia hormonal, que la afectó física y emocionalmente.
La BBC explica que seis meses después de empezar el tratamiento, Valentina Petrillo había perdido 11 segundos en los 400m y 2.5 en su especialidad, los 200m.
Pero era un sacrificio que aceptó con gusto: “Es mejor ser una mujer lenta y feliz, que un hombre rápido e infeliz”.
El “lenta” es un decir, pues la atleta ganó dos medallas de bronce el año pasado en el Campeonato Mundial de Para Altetismo.
La respuesta corta es sí. ¿Y por qué en los Olímpicos es más complejo? Eso se debe a que actualmente no existe una posición unificada sobre la inclusión de las personas transgénero.
Y es que World Atheltics prohíbe a las mujeres transgénero participar en la categoría femenil de eventos internacionales. ¿La razón? Para “mantener la equidad para las atletas femeninas por encima de cualquier otra consideración”, según su presidente Lord Coe.
Igualmente, en muchas otras competencias tiene la enorme limitante de que para poder participar las mujeres transgénero NO debieron pasar por la “pubertad masculina”.
En cambio, el Comité Paralímpico Internacional (IPC, por sus siglas en inglés) permite a los organismos internacionales de gobierno deportivo establecer sus propias políticas.
Para World Para Athletics, las reglas son distintas, pues establecen que una persona que sea reconocida legalmente como mujer es elegible para competir en la categoría para la que califica.
El presidente del IPC, Andrew Parsons, dijo a BBC Sport que, si bien Valentina Petrillo es bienvenida en París 2024 según las políticas de World Para Athletics, quiere ver al mundo deportivo “unido” en sus políticas transgénero.
Añadió: “Creo que es justo que tratemos a atletas transgénero con respeto. Pero creo que la ciencia debería darnos la respuesta, porque también queremos ser justos con las y los demás atletas en el campo de juego. Es una pregunta muy difícil. Y espero que la ciencia pueda darnos la respuesta. Lo que me gustaría ver en el futuro es que todo el deporte tenga una posición unida al respecto”.
El crucero diseñado para dar la vuelta al mundo lleva varado en Belfast casi tres meses. Y con él muchos de sus pasajeros.
El Odyssey no es un crucero cualquiera.
Durante más de tres años estaba previsto que diera la vuelta al mundo recorriendo 147 países, 425 destinos y más de 100 islas tropicales. Un camarote en propiedad cuesta entre US$100.000 y US$900.000.
Sin embargo, desde hace tres meses está varado en Belfast, la capital de Irlanda del Norte.
Y lo que es peor, aunque a los viajeros se les permite permanecer en el barco durante el día, cuando llega la noche tienen que desembarcar y dormir en hoteles de la zona.
Cuenta con tres restaurantes, cinco bares y salones, una piscina con dos jacuzzis, un spa, un centro de fitness y una biblioteca distribuidas por sus 8 cubiertas. Tiene capacidad para 927 pasajeros que pueden incluso trabajar en remoto desde el crucero.
Según el itinerario del viaje, después de recorrer Oriente Medio, atravesar distintos destinos a los dos lados del Océano Índico y haber recorrido varias ciudades de África, a estas alturas el lujoso barco debería estar navegando por las islas griegas.
Las fotos de los pasajeros deberían ser de las paradisiacas playas de las Maldivas, Madagascar, las islas Seychelles o de Tanzania, entre otros cotizados destinos turísticos del mundo.
Sin embargo, el barco permanece en dique seco en Belfast. Llegó a los astilleros para ser reacondicionado y recibir nuevo equipamiento antes de su salida, que estaba programada para el 30 de mayo. Se esperaba que ese día estuviera todo preparado para iniciar la primera etapa.
Pero el barco aún no ha partido debido a problemas con sus timones y la caja de cambios, informó el periodico The Irish News.
“Estamos cerca de iniciar la aventura. Y aunque llegamos tarde, la visión y el sueño de nuestros residentes se convertirán en realidad”, explicó a la BBC Mike Petterson el director ejecutivo de Villa Vie Residences, la empresa propietaria del Odyssey, al hablar del tiempo que queda para que el crucero zarpe.
“No miramos a los próximos días o semanas, estamos centrados en el resto de nuestras vidas y en lo que esta compañía hará por los residentes y la industria”, dijo.
Petterson explicó que el Odyssey de Villa Vie Residences es el primer crucero residencial “asequible”.
“Cuando eres el primero en hacer algo, te encuentras con contratiempos, pero definitivamente lo estamos logrando, y aunque lleguemos tarde, lo haremos”, agregó.
Holly Hennessey, residente de Florida, Estados Unidos, se encuentra entre los que se han “atrincherado” y han hecho de la ciudad su inesperado hogar.
Viajar con su gato, Captain, ha significado que esta autoproclamada “adicta a los cruceros” no haya podido salir de Belfast mientras espera que el barco esté listo.
Los pasajeros pueden pasar tiempo en el barco durante el día y aprovechar todas sus instalaciones, pero deben desembarcar por la noche.
“Podemos pasar todo el día a bordo del barco, y nos ofrecen autobuses lanzadera para ir y venir”, dijo Hennessey.
“Podemos disfrutar de todas nuestras comidas e incluso tienen películas y juegos. Es casi como en un crucero, excepto que estamos en el muelle”.
A pesar de disfrutar de las vistas, el clima húmedo ha sido un shock para esta estadounidense.
“En mi vida he usado tanto mi paraguas, y llevo mi impermeable a todas partes”.
A los pasajeros del crucero se les dio la opción de comprar su camarote directamente en lugar de pagar una tarifa diaria por su habitación como en un hotel tradicional. Esto les permite permanecer a bordo más allá de los tres años iniciales del Odyssey.
“Soy una de las fundadoras. Eso significa que he invertido en la empresa. He comprado mi camarote. No veo la hora de vivir de esta manera. Quiero agradecer a Belfast por ser tan acogedor con todos nosotros”, afirmó.
“Quiero quedarme tanto tiempo como pueda”, dijo. “Siempre quise vivir en un barco y será un sueño hecho realidad para mí”.
El camarote de Hennessey tiene espacio para una cama doble, una pequeña sala de estar con lugar para el gato y un balcón.
La compañía dice que están tratando de hacer todo lo posible para “aliviar la ansiedad” de los pasajeros planificando viajes y otros cruceros u hospedándolos en hoteles.
Angela y Stephen Theriac vivían en Nicaragua y han aprovechado al máximo su espera.
Desde mayo han viajado en tren por España, han hecho viajes de fin de semana a Inglaterra y han visitado Groenlandia.
El barco iniciara un periodo de pruebas dentro de poco y ambos mantienen las esperanzas.
“Esperamos que las pruebas en el mar sean la próxima semana. Así que estamos muy cerca. Y unos días después de eso, podremos zarpar y comenzar la aventura. Tengo fe”, afirma Ángela
“Somos viajeros y queremos aprovechar al máximo el lugar en el que estamos”, comenta Theriac.
“Seguimos bromeando con que solicitaremos la residencia aquí en Belfast”.
Su esposo, Stephen, cuenta que ambos se han adaptado a la gente local.
“Hemos comido en todos los restaurantes y hemos tomado una Guinness en todos los pubs. Así que estamos aprovechando al máximo la situación. Tendemos a ser personas positivas, así que seguro que puede ser difícil, pero es parte de la aventura”, dice Ángela Theriac.
David Austin, de Georgia, Estados Unidos, dice que ha “dejado de contar los días” que faltan para que el barco zarpe.
“La recompensa de ver el mundo de esta manera es demasiado grande como para sentirse decepcionado con cada anuncio de retraso”, dijo.
“Estaba comprometido, ya que había vendido mi casa justo antes de mi llegada, y he seguido comprometido con esta aventura a pesar de lo que ha sucedido”.
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