
Con el 56% de los votos, Javier Milei fue electo presidente de Argentina. Sin embargo, jóvenes, científicos y organizaciones de la sociedad civil enfocadas en la agenda climática y ambiental han compartido la preocupación de este resultado.
Entre tristeza y desesperanza, las juventudes ven un periodo de retrocesos, pero también de retos; no solo en la búsqueda de nuevas políticas públicas, sino también en defender lo poco que se ha ganado.
En un artículo publicado por la revista internacional Nature, Fermín Koop y Martín de Ambrosio describen como “extremadamente preocupante” la llegada de Milei a la presidencia para la comunidad científica en Argentina.
De acuerdo con el artículo, los autores advierten que Milei y otros miembros de su partido –La Libertad Avanza– prevén eliminar los ministerios de salud, ciencia y medioambiente, que en México equivalen a instituciones como Secretaría de Medio Ambiente, Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
Koop y Ambrosio escriben que el equipo de trabajo de Milei “se han comprometido a cerrar o posiblemente privatizar la principal agencia científica del país, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)”.
¿Y eso por qué es importante? El CONICET es una de las instituciones científicas más reconocidas de América Latina.
De acuerdo con el artículo, este proporciona financiamiento a 12 mil investigadores en 300 instituciones argentinas con su presupuesto anual de aproximadamente 80 mil millones de pesos, que equivale a 400 millones de dólares.
Ante esto, Animal MX consultó con jóvenes de organizaciones de la sociedad civil en Argentina para conocer sus impresiones y el trabajo que viene cuando Javier Milei tome la presidencia de Argentina(el 10 de diciembre) por los próximos cuatro años.
Para Gastón Tenembaum, miembro de la organización Jóvenes por el clima en Argentina desde 2019, la sensación que le deja el resultado de Javier Milei es de tristeza y desesperanza, de sentir que Argentina está cada vez peor y que este presidente y su equipo en vez de solucionar las cosas, va a traer problemas.
“Es una persona y un equipo con los que no coincido en nada de lo que plantean cuando hablan de los derechos humanos, sobre machismo, de la comunidad LGBT”, dijo Gastón Tenembaum en entrevista para Animal MX.
“Todo es lo contrario a las cosas que pienso y ni qué hablar cuando habla de temas ambientales. Me preocupa que sea un retroceso en términos sociales y económicos”, añadió.
Sobre el voto de las juventudes en estas elecciones, Gastón lo ve como “un voto de enojo” y de “decepción con la clase política” de buscar un cambio ya que, actualmente, entre las prioridades está que la economía mejore en Argentina.
“Más allá de que pese mi lucha, que es la ambiental, principalmente, si los indicadores económicos no mejoran, lamentablemente, no está habiendo espacio para buscar mejoras en otras áreas de la vida. La juventud y la sociedad argentina votó buscando un cambio”, dijo.
Tenembaum también describe a Milei como un (futuro) presidente que no cree en la influencia humana sobre el cambio climático. Menciona que el ahora presidente ha hablado de contaminar los ríos y que no hay ningún problema con eso, que el Estado no tiene que intervenir.
“Yo creo que habrá retrocesos ambientales y la militancia ambiental va a tener que transicionar de una posición en la que se puede debatir políticas públicas a tener que defender las pocas cosas que conquistamos y que se hacen bien”, advirtió.
Gastón también analizó que el trabajo de la agenda ambiental y del cambio climático en Argentina tendrá como reto proteger la financiación actual a Parques Nacionales, que se mantengan las leyes de protección ambiental y, en lugar de luchar por una ley de humedales, tendrán que buscar que no se derogue la ley de bosques o, al menos, “que se financie y se cumpla”.
“Veremos qué pasará y, sinceramente, más allá de todo esto que veo , espero que sea un gobierno que le vaya bien y mejore la vida de los argentinos y el ambiente en el que vivimos, que es lo que todos deberíamos esperar. Lamentablemente, dudo que pase”, señaló.
Mariano Villares, abogado y cofundador de Sustentabilidad Sin Fronteras (SSF), la llegada de Javier Milei a la presidencia de Argentina le deja un sentimiento de decepción porque termina ganando un candidato que es abiertamente negacionista al cambio climático.
“Esperamos ver cómo va a ser su política en ese sentido. Escuchamos que por parte de otros dirigentes que lo están acompañando, que la intención es seguir dentro del Acuerdo de París, lo cual nos da tranquilidad porque también era una de las posibilidades de que eso no suceda. En ese sentido veremos cómo va a avanzar y cuál va a ser en concreto la política climática que va a desarrollar”, señaló Mariano Villares en entrevista con Animal MX.

Para conocer más: El cambio climático tiene impactos desastrosos para la salud
Ante una campaña de Milei donde hubo una serie de contradicciones en las declaraciones, para Villares será importante ver qué realizará el nuevo presidente argentino en la práctica con su equipo de trabajo y la jerarquía que se le dará a los temas de medio ambiente.
Sobre la agenda ambiental y climática en Argentina, Villares señala que en el país vienen de una gestión donde se avanzó mucho.
La ha institucionalizado, le han dado estructura, se han generado documentos y planificaciones con mucho soporte y con una cobertura legal que al final se vuelve una estrategia establecida por ley.
“Ha sido un avance significativo, pero también hay que reconocer que fue un avance que nació dentro del Ministerio de Ambiente, pero no fue acompañado por el resto de los ministerios”, aclara.
Al igual que Jóvenes por el clima Argentina, Mariano Villares concuerda que el voto a Milei se transformó en la votación de mucha gente enojada por la realidad actual y con ganas de que cambie la situación y que aparezca “una cara nueva”.

Ante la incertidumbre de la llegada de Milei el 10 de diciembre, el abogado enfatiza en lo importante que será conocer cómo armará el nuevo presidente su gabinete para los próximos cuatro años de gobierno.
Y aunque Javier Milei niega el cambio climático, Mariano Villares habló de cómo es que el calentamiento global ya tiene consecuencias en Argentina.
“Lo vemos en el día a día en cosas muy concretas como, por ejemplo, una de las sequías más importantes de nuestra historia que afectó este año y lógicamente no es solamente por el cambio climático, pero sabemos que agrava la frecuencia de este tipo de fenómenos”, menciona.
“Entonces, tuvimos medio país con sequías y medio país incendiado [donde] los incendios cada vez se vienen más fuertes e incontrolables, las olas de calor y las lluvias más fuertes”.
Además de documentar las consecuencias ambientales, en Sustentabilidad Sin Fronteras también lo vinculan con los impactos económicos que trae los efectos del cambio climático para la toma de decisiones.
“Nosotros como organizaciones civiles vamos a estar presionando. Tenemos la ventaja de que Argentina tiene muchas instituciones fuertes”, explica Villares.
Añade que los gobiernos y empresas también tendrán un rol clave. “Si se unen y entienden que la agenda climática tiene que avanzar, creo que va a ser difícil que la agenda se desacelere. Esperemos ir por ese camino”, concluye el especialista.

La gente en Teherán vive no solo con el miedo a los bombardeos, sino a los organismos estatales de seguridad que han hecho un llamado a no salir a las calles a protestar.
“El número de explosiones, la destrucción, lo que está pasando es increíble”, dice Salar, cuyo nombre hemos cambiado.
La capital de Irán, Teherán, está bajo ataque desde que comenzó la incursión coordinada entre Israel y EE.UU. el pasado 28 de febrero, en una ofensiva contra objetivos militares y políticos en el país con el fin de debilitar el régimen islámico.
Sin embargo, otras áreas de la ciudad han resultado afectadas por los ataques.
Los funcionarios iraníes señalaron que 160 personas, la mayoría de ellas niñas, murieron por un bombardeo a una escuela primaria ubicada en la ciudad Minab, el pasado sábado.
La Casa Blanca informó que está investigando el incidente, pero aclaró que no tiene como objetivo atacar a los civiles en Irán.
Sin embargo, más de 1.100 civiles han muerto desde que comenzaron las hostilidades, de acuerdo a la Agencia de Protección de Derechos Humanos (HRNA, por sus siglas en inglés)
“Lo que estamos experimentando ahora va mucho más allá de lo que experimentamos durante la guerra de los 12 días en junio pasado”, le cuenta a BBC News una persona que vive en Teherán.
Mientras que algunos iraníes dicen que los ataques actuales les hacen temer por sus familias, algunos también recuerdan la ferocidad de la represión del régimen y hablan con esperanza sobre el futuro del país.
La primera fase de los ataques terminó con la vida del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei y las siguientes fases de los bombardeos aéreos han mostrado pocas señales de tener fin a corto plazo.
“Cada día es como un mes. El volumen de los ataques es muy alto”, sostiene Salar.
Él dice que un ataque reciente hizo temblar su casa y le ha tocado dejar las ventanas abiertas para que el vidrio no se rompa.
Los medios internacionales no reciben visas para trabajar en Irán, lo que limita el trabajo de cubrir estos ataques y lo que pasa en el interior del país. Además, el bloqueo a internet conspira más contra esta situación.
La mayoría de las personas permanece dentro de sus hogares. Solo salen por alimentos y productos básicos.
El régimen ha incrementado la seguridad en las calles, lo que los iraníes ven como una respuesta a las voces disidentes que celebraron la muerte del ayatolá.
“Hay puestos de control en todas partes. Ellos están asustados de sus propias sombras”, dice un estudiante de 25 años en Teherán.
“Estamos esperando por el gran momento, el momento final, en el que saldremos a la calle victoriosos”, añade.
El precio de alimentos básicos como los huevos y las papas se han incrementado notablemente y él joven señala que las filas por la gasolina y el pan “son de no creer”.
Otro residente en la capital le dijo a la BBC que la mayoría de las tiendas están cerradas y algunos cajeros electrónicos están fuera de servicio, aunque los supermercados y las panaderías siguen abiertas.
Teherán se siente “vacío” y cualquiera que salga de su casa debe tener una “urgente razón”, señala el estudiante y añade:
“Durante el primer día, la gente estaba cantando y todos estaban felices, pero ahora hay policías rondando cada esquina”.
Por su parte, Salar describe que hay amenazas de los miembros de la fuerzas de seguridad sobre hablar en contra del régimen.
Mientras acceder a información independiente ha sido complicado, Salar explica que las fuerzas de seguridad dejan muy claras sus demandas:
“Nos envían mensajes por el teléfono en que nos dicen que si vamos a la calle, nos van a reprimir con violencia. Llegó un mensaje diciendo que si alguno de ustedes sale a protestar, ‘los consideramos colaboradores de Israel'”.
Él piensa que el tono del mensaje sugería que cualquiera que no siguiera las instrucciones sería castigado con la fuerza, o incluso sería asesinado.
La BBC también habló con Kaveh, cuyo nombre también ha sido cambiado, quien vive en Zanjan, una ciudad a unos 275 km al noreste de Teherán, que también ha sido atacada.
“En los primeros tres días, nuestra ciudad fue bombardeada intensamente. Vivimos en una zona donde los aviones de combate sobrevuelan constantemente”, dice Kaveh.
Añade que, tras el estallido de la guerra, el cielo había estado constantemente cubierto por las columnas de humo que se elevaban desde los lugares de los ataques aéreos, una imagen que describe como “hermosa y aterradora a la vez”.
Salar cuenta que envió a sus padres al norte, aunque no estaba seguro de qué ciudades serían seguras. Su casa está en el barrio Shariati de Teherán, donde hay instalaciones militares que han sido atacadas.
“Mi madre estaba muy mal; estaba muy asustada”, dice, y añade que los ataques actuales son peores que cualquiera de los que experimentó durante la guerra de ocho años entre Irán e Irak en la década de 1980.
Cada día que pasa, más gente abandona Teherán, añade, pero no es una opción para todos.
“Tengo una amiga cuya abuela está enferma y no pueden trasladarla”, informa.
El bloqueo de internet también ha dificultado enormemente que los iraníes contacten a sus familiares.
Kaveh dice que, además de sobrevivir, sus mayores preocupaciones han sido intentar mantener algún contacto con seres queridos, y acceder a noticias confiables.
Recuerda que su conexión a internet se cortó alrededor del mediodía del primer día de los ataques y no pudo volver a conectarse durante dos días.
Tanto Kaveh como Salar utilizan redes privadas virtuales (VPN), que les permiten acceder a sitios web que están bloqueados por el gobierno iraní, pero no es tarea fácil. Cuando logra conectarse, Kaveh intenta ayudar a sus amigos fuera de Irán que no tienen noticias de sus allegados, para que se pongan al día o les transmitan mensajes.
Debido a la estricta situación de seguridad en Irán, no es posible evaluar la reacción general ante la muerte del líder supremo.
Mientras algunos salieron a las calles a celebrar, otros participaron en manifestaciones públicas de duelo encabezadas por las autoridades gubernamentales.
Al principio, a Kaveh le costó creer la noticia del asesinato de Jamenei.
“Siempre imaginé que ese momento sería de felicidad, pero no fue así”, dice.
“Casi todos los años de mi vida y las vidas de millones de personas como yo fueron destruidas y miles perdieron la vida. Sin embargo, él mismo fue retirado del lugar en un instante, lo que me enfureció profundamente”, añade.
Saleh dice que no esperaba las celebraciones en la calle ante la noticia de la muerte del líder supremo.
“El ambiente en la ciudad después del ataque era de mucha tensión y de estar pendientes de la seguridad de cada uno. Y todavía lo es”, anota.
Ninguno de los dos sabe qué significa la guerra para ellos, sus familias o su país.
“Dudo que ninguno de nosotros vuelva a ser el mismo de antes”, explica Salar y añade que mucha gente está muy afectada.
“Quienes están en el extranjero, especialmente los monárquicos, realmente no saben lo que estamos viviendo”, señala refiriéndose a los partidarios del hijo de la antigua familia real iraní que han apoyado la acción militar estadounidense e israelí.
Y añade: “Espero que nunca tengan que saberlo”.
Kaveh dice que siente que la guerra “no terminará tan rápido como pensábamos”.
“Pero aun así, mi esperanza no ha disminuido. De hecho, se fortalece cada día”, aclara.
“No sé qué pasará después de esta ‘operación’, pero algo peor habría sucedido definitivamente”, indica.
“De esta manera, al menos aún hay una oportunidad para la vida y para el mañana”, concluye.
*Este artículo fue producido por el Servicio Persa de la BBC, que es utilizado por 24 millones de personas en todo el mundo (la mayoría en Irán) a pesar de estar bloqueado y ser interferido rutinariamente por las autoridades iraníes.
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