
Este miércoles 20 de marzo se informó que murió Elena Larrea, activista y defensora de los derechos de los animales y fundadora de Cuacolandia, a los 31 años de edad.
Así lo dio a conocer el colectivo Movimiento Animalista de Puebla que trabajó muy de cerca con ella y lamentaron “el fallecimiento de nuestra compañera de causa y amiga”.
“Su huella permanece en nuestros corazones y de los animales rescatados por ella”, añadieron en un comunicado.

El gobernador de Puebla, Sergio Salomón, también lamentó la muerte de Elena Larrea a través de X (Twiiter): “Lamento profundamente el deceso de Elena Larrea, una luchadora incansable por la defensa del bienestar animal. El rescate de miles de equinos en condiciones de maltrato dejan testimonio de su vida y obra”.
En redes circulan diferentes versiones sobre qué le pasó, pero según la cuenta oficial de Cuacolandia en Instagram, Elena Larrea murió como consecuencia de una trombosis pulmonar que le ocasionó un coágulo en el pulmón.
Su fallecimiento ocurrió el pasado martes 19 de marzo de 2024, a las 15.30 horas.
La mexicana destacó por ser defensora de los animales, especialmente de los caballos. En varias entrevistas habló que desde muy chica aprendió a montar y siempre fue una jinete.
Sin embargo, en algún momento se empezó a replantearse la relación jinete-caballo. En entrevista para Esto, Elena Larrea confesó que quien la acercó a la idea del rescate de caballos fue Tony Camil, quien tiene su propio refugio llamado “El Camino”.
Desde entonces se dedicó a regresarles a estas criaturas la felicidad que tanto le habían dado a ella y así decidió abrir su propio santuario.

En 2019 Elena Larrea abrió Cuacolandia, en Atlixco, Puebla, que es una “tierra para caballos”. Este es un refugio y centro de jubilación para caballos maltratados o abandonados.
Este santuario lo abrió en 2019 y desde entonces había rescatado a más de 300 caballos de situaciones de abandono y de maltrato. Aunque en este lugar también acepta yeguas, mulas, burros y cualquier equino.
Luego de la pandemia, empezó a pasar por dificultades para financiar Cuacolandia, así que Elena Larrea decidió abrir su cuenta de OnlyFans para así apoyarse de esos ingresos.
Igualmente hacía recorridos en Cuacolandia, donde la cuota de entrada también era destinada 100% al mantenimiento del lugar y sus inquilinos equinos.
Además de todo, Elena Larrea también era activista comprometida con la defensa de los derechos de los animales. Una de sus últimas proezas fue que en febrero se tipificó como delito la violencia contra animales y la zoofilia.
Luego de la muerte de Elena Larrea, el mismo Sergio Salomón (Gobernador de Puebla) informó que “a través de la Secretaría de Medio Ambiente, garantizaremos el resguardo de los ejemplares que se encuentran en @cuacolandia1, derivados de procedimientos del Instituto de Bienestar Animal del Puebla”
“Asimismo, brindaremos toda la ayuda necesaria para que otros ejemplares sean atendidos por las instancias que los rescataron así como al resto de los equinos, priorizando en todo momento su bienestar”, añadió.

BBC Mundo conversó con dos latinoamericanos que viven en Medio Oriente. Tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre del sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
Una ruidosa alarma en su teléfono celular sobresaltó a la periodista venezolana Ibis León Malave en la tarde del sábado, mientras estaba descansando en su casa en una zona residencial en el centro de Qatar.
“De inmediato es angustiante porque suena como un alarma de incendios”, le contó Ibis a BBC Mundo. “Llega a todos los celulares con indicaciones e información oficial de las autoridades”.
La alarma se lanzó en repuesta al operativo militar conjunto que Estados Unidos e Israel lanzaron este fin de semana contra Irán, en el que murió el líder supremo del país, Alí Jamenei.
Los países del Golfo Pérsico activan sus alarmas para prevenir muertes civiles en sus territorios, ya que su cercanía diplomática con EE.UU. los ha convertido en objetivos de los ataques del ejército de Irán.
Ese mismo sistema se activó también el sábado, a casi 600 km de distancia, en Emiratos Árabes Unidos. Pero cuando el guatemalteco José Basilea la recibió, ya sabía lo que estaba pasando.
“Me di cuenta cuando los misiles entran al cielo emiratí y el ejército lo intercepta”, le dijo a BBC Mundo desde Abu Dhabi, donde vive hace poco más de 5 años. “Ese golpe, ese sonido es lo que se escucha como una explosión”.
“Entonces el sábado, eso es lo que se empezó a escuchar (…) y a través de videos me di cuenta de que, en efecto, hubo una explosión y que sí que hubo unos escombros que sí cayeron cerca de donde yo vivo, en la isla de Yaz”.
Ibis y José le contaron a BBC Mundo sus experiencias viviendo un momento histórico, en países que están en alerta por los ataques de Irán.
A pesar de la distancia que los separa, tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre tuvo lugar el sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
“Después de recibir la alerta, como a los cinco minutos, empezamos a escuchar explosiones y sentimos la onda expansiva en la estructura del edificio”, le dijo Ibis a BBC Mundo.
“Muy leve porque, aunque la percepción y la sensación es que está cerca, no está ocurriendo tan cerca, pero todo sí tiembla: las puertas, las ventanas, sientes como la estructura del edificio se resiente un poco con estas explosiones”.
“De día solo se ve como una nube en el cielo, en el lugar donde interceptaron el misil”.
Ibis llegó con su esposo a Qatar buscando una nueva vida, lejos de la crisis política y económica de su país.
“Las personas me han parecido amables”, dijo, “y apenas llegué pude también contactar con una comunidad de hispanohablantes, lo que te permite no sentirte solo o tener la posibilidad de hablar también en tu idioma”
“Pero, por supuesto, con todo este conflicto, pues ahora nos queda simplemente esperar. Hay demasiada incertidumbre. Miedo también, por supuesto.”
José, por su parte, ha hecho una carrera en los países del Golfo, trabajando con el servicio diplomático de Guatemala, tanto en Dubái como en Abu Dhabi, gracias a lo cual, ya lleva 5 años viviendo en la región.
José recuerda que el sábado, las autoridades empezaron a usar los mensajes de emergencia para pedirle a la gente que se escondiera en los sótanos de los edificios.
Este tipo de experiencias son excepcionales en un país que está enfocado en convertirse en un hub internacional para el turismo y los negocios.
“Específicamente Abu Dhabi es una ciudad exageradamente tranquila, donde no pasa mucho,” explica José.
Eso es algo que hace mucho más alarmante los sonidos que atravesaron los cielos el sábado: “Son sonidos como hipersónicos o algo por el estilo donde se escucha un primer bombazo, pasa un tiempo y luego se escucha como como la ola”.
José recuerda que Emiratos Árabes Unidos no cuenta con un sistema de defensa antiaérea como el famoso Domo de Hierro de Israel -aunque las bases estadounidenses en los territorios del Golfo sí cuentan con sistemas similares-, algo que aumenta el riesgo.
Pero siente que la gente igual confía en las capacidades de las fuerzas armadas del país para defenderlos.
“Miedo, personalmente, yo no lo tengo”, cuenta José. “Sí hay preocupación, pero tanto Dubái como Abu Dhabi, como Emiratos Árabes Unidos en general, está teniendo una vida muy normal dentro de lo que cabe con la situación en la que estamos”.
Ibis ve lo mismo en los cataríes: “La sensación en general es que la gente tiene buen ánimo, confía en el sistema de defensa de Qatar y cree que va a ser algo temporal. Tienen la esperanza de que es algo que se puede resolver a corto plazo. Tratan de mantener la calma”.
Ambos concuerdan en que el sistema de alertas tempranas de ambos gobiernos ha funcionado de manera eficiente, y que los servicios, por lo menos en las zonas donde ellos están, se han mantenido activos.
“Por una parte, con las alarmas, hay como una sensación de alivio porque las autoridades están allí indicándote qué hacer,” explica Ibis. “Pero, por otro lado, es ver cómo me protejo realmente, porque estar dentro de mi casa es la única garantía de seguridad”.
Algo le queda claro a José, luego de contar su experiencia del sábado a BBC Mundo: “Si tú me preguntas dónde está mi casa, para mí es Emiratos Árabes Unidos”.
“Entonces, uno no tiene que estar con un país que le ha dado tanto solo en las buenas y en los momentos de alegrías y de fiestas y de comidas y demás, sino en los momentos donde el país necesita que exista esa estabilidad”.
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