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¿Maradona fue captado junto con Pablo Escobar? Falso, en la foto aparece un policía
¿Maradona fue captado junto con Pablo Escobar? Falso, en la foto aparece un policía
3 minutos de lectura

¿Maradona fue captado junto con Pablo Escobar? Falso, en la foto aparece un policía

La fotografía fue capturada por Rafael Wollmann en 1991, cuando Diego Armando Maradona fue arrestado por posesión de sustancias ilícitas en Argentina.
09 de diciembre, 2024
Por: Avelina Velázquez

Usuarios de la red social X aseguran que el exfutbolista argentino Diego Armando Maradona aparece en una fotografía junto con Pablo Escobar, líder del cártel de Medellín, pero la foto, difundida en un hilo de “imágenes impactantes que marcaron la historia”, está sacada de contexto.

Hasta el momento, la fotografía cuenta con 27 mil “me gusta”, ha sido compartida mil veces y alcanza 9.8 millones de visualizaciones en ‘X’, pero en ella, la leyenda del futbol no estaba acompañado el líder criminal colombiano, sino por un oficial de policía.

En una búsqueda inversa en Google Lens, El Sabueso encontró que en la fotografía original aparece el exjugador albiceleste tomado del brazo por un agente de la policía durante su arresto por posesión de cocaína en Argentina.

El autor de la imagen es el fotoperiodista Rafael Wollman, y capturó la fotografía el 26 de abril de 1991 en Buenos Aires.  

El usuario que escribió el hilo que inicia con la fotografía con desinformación, posteriormente aclaró que había sido un error en la imagen y aclara que quien aparece en la foto con Maradona no es Pablo Escobar. 

Así arrestaron a Diego Maradona 

De acuerdo con el medio deportivo TyC Sports, la escena de la fotografía corresponde a la detención del astro de la selección argentina el viernes 26 de abril de 1991, alrededor de las 3:37 de la tarde en un departamento de la calle Franklin, en el número 896 en la ciudad de Belgrano en Buenos Aires.

Testimonios de algunos reporteros refieren que fue por medio de una llamada anónima en sus redacciones que fueron convocados para cubrir el arresto con el mensaje: “Prestá atención y anota esta dirección y esta hora, Franklin 896, Caballito. A las 3 de la tarde detienen a Maradona”.  

Maradona Pablo Escobar

Captura de pantalla de la portada de Newsweek del arresto de Maradona.

El diario La Nación, refiere que “El Pelusa” fue detenido en compañía de un par de amigos personales, Ricardo Ayala y Jorge Pérez, pero en ningún momento se menciona la presencia del capo colombiano.

Diego Armando Maradona pasó esa noche en la cárcel, pero salió libre al día siguiente tras pagar una fianza de 20 mil dólares, y aunque no se le imputó ningún cargo, la orden judicial recomendó un tratamiento de rehabilitación. 

Pablo Escobar fue detenido en Colombia

Por otro lado, en ese año, Pablo Escobar era buscado por autoridades colombianas por el delito de tráfico de drogas y tras una negociación con el entonces presidente de Colombia, César Gaviria, en junio de 1991 se entregó ante las autoridades de su país a cambio de no ser extraditado a Estados Unidos. 

El líder del cártel de Medellín se internó por voluntad propia en una cárcel en la localidad colombiana de Envigado, conocida como “La Catedral”, en la que vivía con lujos y privilegios.

Si bien, medios digitales señalan que el astro del fútbol argentino aseguró en una entrevista haber conocido a Escobar durante su estancia en dicha cárcel, no hay evidencia de dicha conversación ni de que el encuentro ocurriera entre 1991 y 1992, periodo en el que Escobar estuvo recluido. 

Además, en una entrevista de 2019 para el medio TyC Sports, Maradona negó haber conocido al traficante colombiano. 

En conclusión, la fotografía que muestra a Maradona del brazo de un hombre, corresponde a un agente de la policía tras su detención por posesión de cocaína en Argentina y no de Pablo Escobar como aseguran usuarios en redes sociales. 

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Imagen BBC
Análisis: con los ataques de Irán, los países del Golfo han pagado el precio de su alianza con EU
7 minutos de lectura

Los ataques de Irán a los Estados árabes del Golfo sugieren que la República Islámica no sólo tiene como objetivo al ejército estadounidense sino también la infraestructura civil.

02 de marzo, 2026
Por: BBC News Mundo
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En el cielo azul y despejado de Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos (EAU), se ven estelas blancas sobre las villas color arena y los jardines bien regados.

No se trata de Dreamliners ni Airbus transportando el siguiente contingente de turistas y trabajadores temporales. Son misiles balísticos lanzados por el gigante vecino de los Emiratos al otro lado del Golfo: Irán.

El domingo por la tarde, el Ministerio de Defensa de EAU afirmó que hasta ese momento había “lidiado” con 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes.

En Baréin, un amigo me alertó el domingo por la mañana de que el aeropuerto estaba siendo atacado.

“Me despertaron fuertes explosiones y sirenas”, escribió. “Creo que unas 20 explosiones. Al menos dos impactos”.

Estas escenas no son habituales en esta región, pero desde que comenzó el conflicto el sábado por la mañana, Irán parece haber ampliado sus objetivos, pasando de solo objetivos militares, como el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin, a aeropuertos y otras instalaciones civiles.

Ahora, hoteles de lujo, centros comerciales, rascacielos y terminales de salidas en aeropuertos de última generación son objeto de ataques esporádicos mientras aparecen brechas en las defensas aéreas de los Estados árabes en el Golfo.

Estos lugares nunca se construyeron con la perspectiva de que algún día fueran atacados por drones y misiles balísticos.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, negó haber atacado a los vecinos de su país. “No estamos atacando a nuestros vecinos en los países del Golfo Pérsico, sino a la presencia de Estados Unidos en estos países. Los vecinos deberían dirigir sus quejas a quienes toman las decisiones en esta guerra”, le dijo a la cadena Al Jazeera.

Parte de los daños a la infraestructura civil en los países del Golfo es accidental, resultado de la caída de escombros de misiles interceptados.

Pero no todos.

El número de ataques a aeropuertos en Baréin y Emiratos Árabes Unidos apunta a algo más que una coincidencia.

Columnas de humo negro elevándose sobre un área cercana a la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin
Reuters
Columnas de humo negro elevándose sobre un área cercana a la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin

Irán siempre dejó en claro de antemano que, si era atacado, tomaría represalias contra cualquier país que considerara cómplice del ataque.

Los países del Golfo se esforzaron para demostrar a Irán que, a su juicio, no eran parte de este ataque estadounidense-israelí.

Sin embargo, en esencia, están siendo castigados por ser socios militares de Washington desde hace mucho tiempo.

Antes de la Revolución Islámica, en la época del sha, Irán era conocido como “el policía del Golfo”.

Desde la revolución, siempre intentó convencer a sus vecinos que debería retomar ese papel, “haciéndose cargo de la seguridad” de lo que llama Khaleej-e-Fars, el Golfo Pérsico (los árabes lo llaman Golfo Arábigo).

Los líderes iraníes han intentado, sin éxito, persuadir a los Estados árabes del Golfo para que expulsen a la Armada estadounidense y los acepten como sus guardianes.

Pero para los gobernantes de los Estados del Golfo —monarquías conservadoras y dinásticas para quienes el fervor revolucionario de la República Islámica es un anatema— aquí se ha cruzado una línea.

Es difícil imaginar cómo podrán volver a tener relaciones que se acerquen a la normalidad con el actual liderazgo iraní, es decir, si este sobrevive a esta guerra.

Arabia Saudita y Omán, dos países que desde hace tiempo han acogido a fuerzas militares estadounidenses y occidentales, salieron mucho más airosos que los otros cuatro Estados del Golfo Pérsico.

Omán, que mantiene buenas relaciones con la República Islámica y mediaba en las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, sufrió un ataque con drones en su puerto comercial de Duqm, en la costa del mar Arábigo.

La capital saudita, Riad, parece haber sido atacada el sábado, lo que provocó un enérgico comunicado de su gobierno.

“El Reino de Arabia Saudita expresa su rechazo y condena en los términos más enérgicos a los flagrantes y cobardes ataques iraníes contra la región de Riad y la Provincia Oriental, que fueron interceptados con éxito. Estos ataques no pueden justificarse bajo ningún pretexto”, afirma el comunicado.

Esta no es la primera vez que Irán ataca a sus vecinos árabes del Golfo, ya sea directa o indirectamente, pero nunca a esta escala.

En 2019, una milicia iraquí respaldada por Irán lanzó una lluvia de drones contra las instalaciones petroquímicas de Saudi Aramco en Abqaiq y Khurais, bloqueando temporalmente la mitad de su capacidad de exportación diaria.

En junio pasado, Irán disparó misiles balísticos contra la base aérea de al-Udaid en Qatar, pero esto se interpretó como una respuesta performativa al ataque aéreo estadounidense “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las instalaciones nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordo, y Teherán avisó discretamente con antelación.

Baréin, que tiene una numerosa y a veces inquieta población chiita, lleva tiempo acusando a Irán de financiar, entrenar y armar a insurgentes en su país.

Sin embargo, todo esto palidece en comparación con la situación que viven actualmente los países árabes del Golfo.

¿Cómo acabará esto?

Para el presidente Trump, para Israel, para muchos gobiernos de Medio Oriente y, por supuesto, para muchos iraníes, el mejor resultado ahora sería un rápido fin del régimen de la República Islámica, seguido de una transición fluida hacia la democracia y un mundo donde Irán pueda disfrutar de relaciones normales con el resto del mundo.

Sin embargo, no es nada seguro que esto ocurra.

Estados Unidos e Israel están librando una carrera para tratar de destruir la capacidad de Irán de seguir lanzando estos misiles y drones antes de que pueda dispararlos.

Para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), el dilema es si intensificar un ataque contra un objetivo importante, como un buque de guerra estadounidense, con la esperanza de superar sus defensas, o retener gran parte de su arsenal oculto con la esperanza de superar la paciencia del presidente Trump.

Irán también sabe que, si bien cuenta con un número finito de misiles y drones, sus adversarios también están limitados por el número de defensas aéreas que les quedan.

Si estos se agotan antes de que Irán se quede sin misiles, drones o lanzadores, la vida para quienes están en el terreno en el Golfo podría volverse aún más alarmante.

Filas en el aeropuerto de Delhi en medio de cancelaciones y retrasos.
Reuters
Los vuelos que tenían que sobrevolar la zona afectada fueron desviados, lo que ha provocado retrasos.

El equilibrio de poder favorece claramente a Estados Unidos e Israel.

Se trata de dos de los ejércitos más poderosos y tecnológicamente avanzados del mundo.

Hay dos grupos de ataque de portaaviones estadounidenses en la región con más de 200 aviones de combate, mientras que Irán, sometido a amplias sanciones durante años, carece de fuerza aérea.

Tanto Israel como Estados Unidos gozan de una superioridad aérea absoluta.

Pero Teherán aún tiene algunas ventajas.

El régimen, aunque debilitado e impopular entre gran parte de su población, solo tiene que sobrevivir para proclamarse vencedor a largo plazo de este conflicto.

La República Islámica, con su culto al martirio, puede soportar mucho más sufrimiento que Estados Unidos, y cuanto más se prolongue este conflicto, más ansioso estará el presidente Trump por encontrar una salida.

¿Volverán Estados Unidos e Irán a las conversaciones?

Si el régimen iraní colapsa, no será necesario.

Pero si el régimen sobrevive, y eso bien podría suceder, las tres exigencias de Washington a Teherán volverán a cobrar protagonismo: la limitación del sospechoso programa nuclear iraní, incluyendo la reanudación de las inspecciones; el fin del programa de misiles balísticos iraní; y el fin del apoyo iraní a las milicias subsidiarias en la región, como Hezbolá, Hamás y los hutíes.

Omán afirma que se lograron avances reales en las conversaciones celebradas en Ginebra el mes pasado sobre el expediente nuclear.

Sin embargo, Irán descartó discutir los otros dos temas, lo que llevó a Donald Trump a declarar su “descontento con el desarrollo de las conversaciones”.

Es posible que los contactos extraoficiales conduzcan a un alto el fuego, seguido de la reanudación de las conversaciones.

Pero si las posiciones negociadoras de ambas partes no cambian, es probable que se reanuden las acciones militares.

Por lo tanto, este conflicto aún no ha llegado a su fin.

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BBC

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