
Un “médico” se sienta frente a una cámara y con seriedad lee en italiano un mensaje. El discurso afirma que la COVID-19 es un pretexto para vacunarnos con inteligencia artificial y reducir la población en un 80% (muy a la Paty Navidad).
El video se tradujo al español e inglés y se compartió más de 12 mil veces en Facebook y otras muchas en Whatsapp. Pero todo lo que dice es mentira.
No es la primera vez que esta desinformación se viraliza, pero con el tiempo ha cambiado de formato.
El pasado 29 de junio, El Sabueso desmintió información similar para el micrositio con información verificada sobre la Covid-19.

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Pero acá la explicamos de nuevo, cómo de que no:
La desinformación asegura que COVID-19 son siglas para “Certificado de identificación de vacunación con inteligencia artificial, y 19 por el año 2019 en el que fue creado (sic)”.
Además, dice que las letras no se refieren a una enfermedad sino a un “plan internacional para el control y la reducción de las poblaciones” que supuestamente llevaba 10 años cocinándose.
Pero ño, el verdadero significado es mucho más aburrido y menos sacado de una película de ciencia ficción.
El 11 de febrero de 2020, el Comité Internacional de Taxonomía de los Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) —organismo encargado de nombrar a los virus de acuerdo a su estructura genética— anunció que el nombre del “nuevo coronavirus” sería SARS-CoV-2.
Ese mismo día, la Organización Mundial de la Salud (OMS) bautizó como COVID-19 a la enfermedad provocada por el contagio de SARS-CoV-2 y así la registró en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).
El nombre proviene de la mezcla de “corona”,”virus” y disease (enfermedad en inglés). El 19 representa el año en que se reportó el primer caso en Wuhan, China.

Aunque parezca muy claro, tampoco es la primera vez que se crea desinformación sobre el significado de la abreviación “COVID-19”.
En abril dijeron que las letras se referían al Chapo Guzmán, su hijo Ovidio y 19 por el año en que se realizó un operativo para capturar a este último.
Acá el chisme: ¿Es puro show del gobierno?: Te explicamos qué significa Covid-19 (nada que ver con el Chapo)
La desinformación alrededor de las vacunas existe desde mucho antes de la COVID-19.
Sin embargo, la pandemia trajo de vuelta a la conversación la creencia de que las vacunas nos hacen daño (spoiler: no nos hacen daño).

En junio, el verificador español Maldito Bulo identificó que el contenido de esta desinformación contiene uno de los principales argumentos de varios activistas anti-vacunas.
Esto:
“El virus es potenciado por un sistema inmune debilitado por vacunaciones (…) Una vez vacunados, todos estaremos enfermos, debilitados y rumbo a la muerte. lo que reactiva el virus es el terreno inmune debilitado de la vacunación”.
Pero con o sin pandemia, ante la desinformación sobre vacunas, la OMS tiene un portal especial donde las explica con detenimiento: una vacuna es “cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos”. Es decir, no busca dañarnos.
“Las vacunas interaccionan con el sistema inmunitario y producen una respuesta inmunitaria similar a la generada por las infecciones naturales, pero sin causar enfermedad ni poner a la persona inmunizada en riesgo de sufrir las posibles complicaciones de esta”, explica la OMS.
A estas alturas podemos decir que el video del “doctor” italiano es un remix de desinformaciones.
En su discurso, el hombre también dice que las pruebas de COVID-19 no son confiables y son una trampa para ponernos una supuesta vacuna dañina.
“Los fabricantes de la prueba lo dicen, ninguna de las pruebas puede detectar el virus SARS-COV 2, sino solo una infinidad de pequeños virus inofensivos o desechos celulares que son naturalmente parte de nuestra microbiota”, argumenta el cñor del video.
Pero esto es falso.
La desconfianza hacia las pruebas para detectar SARS-CoV-2 (especialmente las de PCR) responde a la agenda de algunos grupos como “Médicos por la verdad” que se la han pasado divulgando información no verificada en redes sociales y hasta en conferencias. Y a quienes verificamos antes.

Como dijimos entonces:
Existen diferentes tipos de pruebas, y a diferencia de lo que dice la desinformación, una de ellas sí es capaz de detectar el virus SARS-Cov-2.
De acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, “en las pruebas virales se analizan muestras de su sistema respiratorio, como hisopados del interior de la nariz, para informarle si está infectado por el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19”.
Las pruebas moleculares conocidas como PCR toman una muestra de secreción y analizan si existe ARN del virus. Precisamente por eso la OMS recomienda la prueba molecular de muestras del tracto respiratorio.
Por otro lado, en un documento publicado el 8 de abril, la OMS explicó que “un tipo de prueba de diagnóstico rápido (RDT) detecta la presencia de proteínas virales (antígenos) expresadas por el virus COVID-19 en una muestra del tracto respiratorio de una persona”.
La OMS dijo que “la mitad o más de los pacientes infectados con COVID-19 podrían pasar desapercibidos para tales pruebas”.
Entonces, aunque existen pruebas que no son del todo confiables, existen otro tipo de pruebas moleculares capaces de detectar el virus SARS-CoV-2.
Lo que es rotundamente falso es que hacerte la prueba sea un pretexto para que te vacunen.
Aunque ambas tengan que ver con la COVID-19, una no es un pase directo a la otra y ambas son necesarias.
“No se puede combatir un incendio con los ojos vendados. Y no podemos detener esta pandemia si no sabemos quién está infectado.”, dijo en marzo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sobre las pruebas para detectar COVID-19.
Mira nomás: Es falso que en México prohibieron la comida chatarra por la COVID-19
Dice el señor del video que ahora más del 90% de las personas que se hacen pruebas para detectar COVID-19 salen positivas.
Pero también se equivoca.

Para muestra basta un botón: En su conferencia de prensa del 03 de junio, por ejemplo, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum anunció que el gobierno capitalino había realizado hasta el momento 35,700 pruebas. El 40.6% fueron positivas y el 59.4% negativas.
Es decir, ni cerquita del 90%.
Y si hablamos de Italia, recientemente, el ministro de Salud italiano Roberto Speranza firmó una orden que exige que cualquier persona que llegue de Croacia, Grecia, España y Malta se haga la prueba de Covid-19 y dé negativo.
O sea, esperan que al menos algunas personas puedan ingresar después de presentar pruebas de no tener SARS-CoV-2.
***
El Sabueso es uno de los más de 91 verificadores de hechos de 40 países que forman la alianza coordinada por la Red Internacional de Verificación de Hechos para desacreditar la información falsa relacionada con el coronavirus. Encuentra las verificaciones de esta alianza internacional con los hashtag #CoronaVirusFacts y #DatosCoronaVirus , o visita esta página.
Consulta también nuestro micrositio con todas las verificaciones que hemos hecho hasta el momento sobre el Covid-19.

Los ataques de Irán a los Estados árabes del Golfo sugieren que la República Islámica no sólo tiene como objetivo al ejército estadounidense sino también la infraestructura civil.
En el cielo azul y despejado de Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos (EAU), se ven estelas blancas sobre las villas color arena y los jardines bien regados.
No se trata de Dreamliners ni Airbus transportando el siguiente contingente de turistas y trabajadores temporales. Son misiles balísticos lanzados por el gigante vecino de los Emiratos al otro lado del Golfo: Irán.
El domingo por la tarde, el Ministerio de Defensa de EAU afirmó que hasta ese momento había “lidiado” con 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes.
En Baréin, un amigo me alertó el domingo por la mañana de que el aeropuerto estaba siendo atacado.
“Me despertaron fuertes explosiones y sirenas”, escribió. “Creo que unas 20 explosiones. Al menos dos impactos”.
Estas escenas no son habituales en esta región, pero desde que comenzó el conflicto el sábado por la mañana, Irán parece haber ampliado sus objetivos, pasando de solo objetivos militares, como el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin, a aeropuertos y otras instalaciones civiles.
Ahora, hoteles de lujo, centros comerciales, rascacielos y terminales de salidas en aeropuertos de última generación son objeto de ataques esporádicos mientras aparecen brechas en las defensas aéreas de los Estados árabes en el Golfo.
Estos lugares nunca se construyeron con la perspectiva de que algún día fueran atacados por drones y misiles balísticos.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, negó haber atacado a los vecinos de su país. “No estamos atacando a nuestros vecinos en los países del Golfo Pérsico, sino a la presencia de Estados Unidos en estos países. Los vecinos deberían dirigir sus quejas a quienes toman las decisiones en esta guerra”, le dijo a la cadena Al Jazeera.
Parte de los daños a la infraestructura civil en los países del Golfo es accidental, resultado de la caída de escombros de misiles interceptados.
Pero no todos.
El número de ataques a aeropuertos en Baréin y Emiratos Árabes Unidos apunta a algo más que una coincidencia.
Irán siempre dejó en claro de antemano que, si era atacado, tomaría represalias contra cualquier país que considerara cómplice del ataque.
Los países del Golfo se esforzaron para demostrar a Irán que, a su juicio, no eran parte de este ataque estadounidense-israelí.
Sin embargo, en esencia, están siendo castigados por ser socios militares de Washington desde hace mucho tiempo.
Antes de la Revolución Islámica, en la época del sha, Irán era conocido como “el policía del Golfo”.
Desde la revolución, siempre intentó convencer a sus vecinos que debería retomar ese papel, “haciéndose cargo de la seguridad” de lo que llama Khaleej-e-Fars, el Golfo Pérsico (los árabes lo llaman Golfo Arábigo).
Los líderes iraníes han intentado, sin éxito, persuadir a los Estados árabes del Golfo para que expulsen a la Armada estadounidense y los acepten como sus guardianes.
Pero para los gobernantes de los Estados del Golfo —monarquías conservadoras y dinásticas para quienes el fervor revolucionario de la República Islámica es un anatema— aquí se ha cruzado una línea.
Es difícil imaginar cómo podrán volver a tener relaciones que se acerquen a la normalidad con el actual liderazgo iraní, es decir, si este sobrevive a esta guerra.
Arabia Saudita y Omán, dos países que desde hace tiempo han acogido a fuerzas militares estadounidenses y occidentales, salieron mucho más airosos que los otros cuatro Estados del Golfo Pérsico.
Omán, que mantiene buenas relaciones con la República Islámica y mediaba en las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, sufrió un ataque con drones en su puerto comercial de Duqm, en la costa del mar Arábigo.
La capital saudita, Riad, parece haber sido atacada el sábado, lo que provocó un enérgico comunicado de su gobierno.
“El Reino de Arabia Saudita expresa su rechazo y condena en los términos más enérgicos a los flagrantes y cobardes ataques iraníes contra la región de Riad y la Provincia Oriental, que fueron interceptados con éxito. Estos ataques no pueden justificarse bajo ningún pretexto”, afirma el comunicado.
Esta no es la primera vez que Irán ataca a sus vecinos árabes del Golfo, ya sea directa o indirectamente, pero nunca a esta escala.
En 2019, una milicia iraquí respaldada por Irán lanzó una lluvia de drones contra las instalaciones petroquímicas de Saudi Aramco en Abqaiq y Khurais, bloqueando temporalmente la mitad de su capacidad de exportación diaria.
En junio pasado, Irán disparó misiles balísticos contra la base aérea de al-Udaid en Qatar, pero esto se interpretó como una respuesta performativa al ataque aéreo estadounidense “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las instalaciones nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordo, y Teherán avisó discretamente con antelación.
Baréin, que tiene una numerosa y a veces inquieta población chiita, lleva tiempo acusando a Irán de financiar, entrenar y armar a insurgentes en su país.
Sin embargo, todo esto palidece en comparación con la situación que viven actualmente los países árabes del Golfo.
Para el presidente Trump, para Israel, para muchos gobiernos de Medio Oriente y, por supuesto, para muchos iraníes, el mejor resultado ahora sería un rápido fin del régimen de la República Islámica, seguido de una transición fluida hacia la democracia y un mundo donde Irán pueda disfrutar de relaciones normales con el resto del mundo.
Sin embargo, no es nada seguro que esto ocurra.
Estados Unidos e Israel están librando una carrera para tratar de destruir la capacidad de Irán de seguir lanzando estos misiles y drones antes de que pueda dispararlos.
Para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), el dilema es si intensificar un ataque contra un objetivo importante, como un buque de guerra estadounidense, con la esperanza de superar sus defensas, o retener gran parte de su arsenal oculto con la esperanza de superar la paciencia del presidente Trump.
Irán también sabe que, si bien cuenta con un número finito de misiles y drones, sus adversarios también están limitados por el número de defensas aéreas que les quedan.
Si estos se agotan antes de que Irán se quede sin misiles, drones o lanzadores, la vida para quienes están en el terreno en el Golfo podría volverse aún más alarmante.
El equilibrio de poder favorece claramente a Estados Unidos e Israel.
Se trata de dos de los ejércitos más poderosos y tecnológicamente avanzados del mundo.
Hay dos grupos de ataque de portaaviones estadounidenses en la región con más de 200 aviones de combate, mientras que Irán, sometido a amplias sanciones durante años, carece de fuerza aérea.
Tanto Israel como Estados Unidos gozan de una superioridad aérea absoluta.
Pero Teherán aún tiene algunas ventajas.
El régimen, aunque debilitado e impopular entre gran parte de su población, solo tiene que sobrevivir para proclamarse vencedor a largo plazo de este conflicto.
La República Islámica, con su culto al martirio, puede soportar mucho más sufrimiento que Estados Unidos, y cuanto más se prolongue este conflicto, más ansioso estará el presidente Trump por encontrar una salida.
¿Volverán Estados Unidos e Irán a las conversaciones?
Si el régimen iraní colapsa, no será necesario.
Pero si el régimen sobrevive, y eso bien podría suceder, las tres exigencias de Washington a Teherán volverán a cobrar protagonismo: la limitación del sospechoso programa nuclear iraní, incluyendo la reanudación de las inspecciones; el fin del programa de misiles balísticos iraní; y el fin del apoyo iraní a las milicias subsidiarias en la región, como Hezbolá, Hamás y los hutíes.
Omán afirma que se lograron avances reales en las conversaciones celebradas en Ginebra el mes pasado sobre el expediente nuclear.
Sin embargo, Irán descartó discutir los otros dos temas, lo que llevó a Donald Trump a declarar su “descontento con el desarrollo de las conversaciones”.
Es posible que los contactos extraoficiales conduzcan a un alto el fuego, seguido de la reanudación de las conversaciones.
Pero si las posiciones negociadoras de ambas partes no cambian, es probable que se reanuden las acciones militares.
Por lo tanto, este conflicto aún no ha llegado a su fin.
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