
Cuántas veces hemos visto mensajes de: «sé tu propio jefe» o hemos visto que amistades, familiares o personas cercanas dejan sus trabajos para volverse freelance.
El término freelance, aunque no es nuevo, poco a poco se ha convertido en uno de los más populares y la pandemia aceleró el crecimiento de esta modalidad de trabajo donde una persona ofrece de manera independiente sus servicios laborales.
¿No nos crees? Pues según datos de la Coparmex, el desempleo ocasionado por la pandemia de covid-19 ocasionó que el 60% de los profesionistas en México encontraran trabajo como freelance.
Además, en América Latina, esta actividad incrementó 42% durante este periodo, mientras que en 2020, de acuerdo con el Inegi, México tenía 15 millones de freelancers, cifra que probablemente ha incrementado en los últimos años (¡necesitamos datos renovados, Inegi, plis!).
“Las nuevas generaciones, por la manera en que visualizan su presente y su futuro, difícilmente se ven trabajando por décadas en una empresa, y al ser prestadores de servicios independientes encuentran una alternativa ágil, que les permite administrar su tiempo, tener diferentes clientes y contar con una independencia que en el caso de un trabajo subordinado será imposible tener”, explica a Animal MX Víctor González, abogado especialista en derecho laboral.
González, quien es socio y director consultivo del despacho Legal Laboral, agrega que otra razón por la que cada vez más jóvenes eligen el camino del freelance es porque su remuneración no estará limitada a lo que la empresa decida.
Si tú estás pensando en independizarte laboralmente o ya lo haces, pero quieres mejorar algunos aspectos, seguro estos tips te pueden ayudar.
Liliana Olivares, experta financiera y cofundadora del pódcast Maldita Pobreza, cuenta a Animal MX que volverse freelance es “el sueño dorado de cada millennial”, pero tiene su chiste.
“Lo primero es identificar qué estarías haciendo afuera por tu cuenta, porque de repente la utopía de que tú lo podrías hacer igual o mejor, y ganar el doble o el triple está padrísimo, pero para eso debes iniciar con una lista de posibles clientes”, detalla la también cofundadora de la consultora financiera Adulting.
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Entonces, antes de salir corriendo de tu trabajo godín y despedirte de todos, Olivares enfatiza que es importante que tengas una lista de clientes potenciales que sí estén interesados en contratarte.
“Es necesario poner un porcentaje de viabilidad de cuánto crees que estos clientes potenciales sí te vayan a contratar, ya sea como un 10%, un 50%, 80%… hacer esa lista también te da las posibilidades de ver cuánto podría a ser tu ingreso”, explica la especialista.
Dependiendo tus posibilidades, deberás tomar la decisión de si sí te vuelves freelance o si mejor esperas a tener más clientes potenciales, ya que si no es muy seguro que te contraten entonces es mejor esperar un poquito más.
Luego de tener tus clientes potenciales y ver la probabilidad de que te contraten, sigue el paso más importante, según Liliana: hacer un ensayo de si podrías vivir con lo que ganarías de freelance.
Ella pone de ejemplo que tal vez en un inicio ganarías 60% de lo que ganas en tu trabajo actual, por lo que si ganas 10 mil pesos al mes, estarías cobrando 6 mil pesos de freelance.
La experta recomienda hacer un ejercicio que consiste en vivir durante seis meses con ese sueldo reducido antes de renunciar a tu trabajo, para que te prepares y vayas acomodando tus gastos.
Menciona que iniciar tu carrera freelance con estrés generado por la falta de dinero no es nada recomendable y este ensayo te puede preparar para el momento en el que decidas dar el salto.
Además, cuando busques independizarte, ella resalta que es importante tener un fondo de emergencia, el cual para los freelancers debe ser de seis meses de tus ingresos para que estés tranquilo al buscar chambas.
Si llegaste a este punto de la nota, significa que ya tomaste la decisión de volverte freelance y ahora tal vez te preguntes cuánto debes cobrar por tu trabajo.
La respuesta no es taaaan sencilla, ya que según Olivares, depende de varios factores: de lo que te dedicas, la necesidad del mercado, tu experiencia laboral y qué tan conocido eres.
Sin embargo, para ella al ser freelancer “el cielo es el límite”, ya que cuando te independizas puedes ganar más, pero debes foguearte en el mercado.
Para sacar tu tarifa, Liliana recomienda sacar un promedio de cuánto cobrar por tu trabajo basándote en tres puntos:
Una vez que tienes todo lo demás resuelto, es importante fijarte en diversos puntos legales que no puedes pasar por alto.
Víctor González resalta que antes que nada un prestador de servicios independientes o freelance no adquiere derecho laboral alguno.
“Los únicos derechos que adquiere el freelancer son los que haya pactado en su contratación y naturalmente el pago de la contraprestación es el derecho más importante. Cada contratante determina los términos en que desea ser parte de este tipo de contratos, de allí su versatilidad y facilidad de utilización”, explica González.
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Y aunque parezca obvio, cuanto te contratan mediante freelance esto no se trata de un trabajo subordinado, sino que debe estar limitado a un periodo específico o proyecto.
El especialista legal señala que mediante un contrato de freelance no pueden exigirte una jornada de trabajo, no debe existir el elemento de subordinación (estar bajo las órdenes de alguien), no hay prestaciones o condiciones laborales contenidas en la Ley Federal del Trabajo y tampoco hay aguinaldo, vacaciones y/o prima vacacional.
“Si existen condiciones de trabajo y se impone la firma de un contrato freelance por parte del empleador, no debería aceptarse la contratación pues se trata de una clara simulación en perjuicio del trabajador, porque no se le otorga derechos laborales, y de las autoridades en materia de seguridad social porque se dejan de pagar impuestos y cuotas obrero patronales”, explica el abogado de Legal Laboral.
En cuanto al contrato, el cual debe ser por prestación de servicios profesionales, González señala que hay muchísimos modelos en internet de los cuales te puedes basar, sin embargo, recomienda que te acerques a un profesional de derecho laboral que te ayude a ajustarlo.
“Esta parte de la especificidad de los servicios y de tú como profesional como independiente es lo que hace a veces la diferencia entre un buen y un mal contrato, y más que verlo como un gasto, creo que lo debes ver como una inversión”, enfatiza el abogado.
González agrega que cada actividad puede tener características especiales que pueden ir acompañadas de ajustes específicos, por lo que un especialista te ayuda a elaborar tu contrato a tu medida para hacer un documento único que modificarás cada vez que te prestes tus servicios.
Liliana Olivares enfatiza en que si tienes la opción de volverte freelancer, recomienda siempre tomarla porque no hay límites de hasta dónde puede llegar tu trabajo.
“Como emprendedor no hay nada seguro, pero el cielo es el límite. En cambio, cuando eres godín sí hay seguridades, pero el límite será tu recibo de nómina”, menciona la cofundadora de Maldita Pobreza.
Por último, Olivares dice que una vez que le entres al freelance es importante ponerte metas para que sepas si te está yendo bien o mal y cómo mejorar.
“No importa la métrica que elijas, el trabajo que haces se siente mucho más profesional cuando te pones parámetros a que si nunca te los pones, porque nunca vas a saber si te está yendo bien o te está yendo mal”, finaliza.
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Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta iraní han reabierto el debate sobre el uso legítimo de la fuerza en la escena internacional.
Los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta iraní ya han causado víctimas civiles. También provocaron la condena del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien instó a todas las partes a respetar el derecho internacional.
Ambos bandos afirman que sus acciones armadas están justificadas, pero para verificar si los ataques iniciales contra Irán fueron legales debemos remontarnos a los estándares del derecho internacional que la mayoría de países acordaron, después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.
Poco después de que Estados Unidos e Israel comenzaran a bombardear Irán el 28 de febrero, el presidente Donald Trump acusó a Teherán de construir armas nucleares que amenazan a los aliados de Washington y podrían “pronto alcanzar territorio estadounidense”.
Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo el 2 de marzo que Estados Unidos tuvo que “atacar preventivamente” ya que la administración sabía que iba a producirse “una acción israelí” contra Irán.
Por su parte, el presidente israelí, Isaac Herzog, dijo a la BBC que los presuntos planes de Irán para “desarrollar una bomba” son, por sí solos, motivo suficiente para los ataques.
Irán ha respondido bombardeando Israel y países de Oriente Medio que albergan bases militares estadounidenses, alegando la legítima defensa.
Las cifras de víctimas siguen aumentando. De acuerdo con organizaciones humanitarias, más de 1.000 personas han muerto en Irán desde el inicio de los ataques. Mientras, en Líbano, decenas de personas han perdido la vida a causa de los bombardeos israelíes.
Por otro lado, decenas más, incluidos seis soldados estadounidenses, han muerto en Israel y en los países del golfo Pérsico.
Los expertos legales con los que ha hablado la BBC sostienen que las condiciones jurídicas necesarias para el ataque inicial de Estados Unidos e Israel no parecen haberse cumplido, aunque la represalia de Irán también podría haber violado el derecho internacional.
Según la Carta de la ONU, el documento fundacional de la organización, los países, por regla general, no pueden recurrir a la fuerza militar contra otro Estado, salvo que exista una excepción específica.
Dos disposiciones son fundamentales:
La cuestión jurídica clave es, por tanto, si Irán representaba una amenaza inminente.
Susan Breau, experta en derecho internacional del Instituto de Estudios Legales Avanzados, un centro de análisis británico, señaló que una defensa legítima requeriría “pruebas irrefutables de un ataque inminente”, y añadió que no ha visto ninguna evidencia de ese tipo.
Coincide con ella el destacado abogado de derechos humanos Geoffrey Nice, quien entre 1998 y 2006 dirigió la acusación contra el expresidente yugoslavo Slobodan Milošević en el Tribunal Penal Internacional.
“No se ha presentado ninguna prueba”, dijo Nice. “Existe una buena posibilidad de que el inicio de la guerra no haya sido legal”.
En Estados Unidos, muchos demócratas sostienen que la operación contra Irán es ilegal, al argumentar que solo el Congreso tiene la facultad de declarar la guerra.
Sin embargo, como comandante en jefe, un presidente estadounidense puede llevar a cabo ciertas operaciones militares sin una declaración formal de guerra.
El presidente Trump ha dicho que Estados Unidos intentó negociar con Irán después de bombardear tres instalaciones nucleares en junio de 2025, pero que Teherán “rechazó cada oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares”.
Ha sostenido que Irán estaba intentando reconstruir su programa nuclear y desarrollar misiles de largo alcance capaces de amenazar a aliados de Estados Unidos, a tropas estadounidenses desplegadas en el extranjero y, al final, de alcanzar territorio estadounidense.
“Hay más que suficiente información que muestra que… los iraníes estaban preparando sus fuerzas de misiles para atacar antes de que Estados Unidos o Israel tomaran la decisión de seguir adelante”, dijo a la BBC Ezra Cohen, quien formó parte del equipo de inteligencia y seguridad del presidente Trump durante su primera administración.
Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, afirmó en una rueda de prensa el lunes que Irán tenía “un programa nuclear muy grande y ambicioso”, pero que él no había visto pruebas que sugirieran “un programa estructurado para fabricar armas nucleares”.
Un informe de mayo de 2025 de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos (DIA) concluyó que Irán seguía a años de producir misiles de largo alcance.
Los expertos también señalan que la afirmación de Trump de que el programa nuclear iraní había quedado “aniquilado” después de la guerra de 12 días del año pasado parece incompatible con la idea de que Teherán representara una amenaza inminente.
Uno de los debates centrales en derecho internacional gira en torno a cuán estrictamente debe interpretarse el concepto de “inminencia”.
Tradicionalmente, inminencia significa “el último momento posible en que puedes interrumpir un ataque que, de otro modo, llegaría de forma inevitable a tu territorio”, explica Marc Weller, académico de derecho internacional de la Universidad de Cambridge.
También existe un debate de larga data sobre cuándo un Estado puede emplear la fuerza de forma legítima en defensa propia anticipada, señala Breau: algunos sostienen que el ataque debe haber comenzado ya; otros afirman que la defensa anticipada ya estaría justificada si existen pruebas creíbles de que un ataque ocurrirá muy pronto.
“Pero no dentro de diez años”, remarca.
Breau añade que la defensa propia legítima exige dos condiciones: la necesidad —”sin otra opción posible”— y la proporcionalidad.
Weller y Breau consideran que el ataque israelí contra Egipto en 1967, durante la Guerra de los Seis Días, es uno de los ejemplos más citados de defensa propia anticipada en la historia moderna.
En ese momento, muchos creían que las tropas egipcias concentradas en la frontera estaban listas para lanzar un ataque, afirma Breau.
Sin embargo, sostiene que, incluso entonces, el ataque israelí se consideró “controvertido”.
Muchos expertos consideran que la respuesta de Irán también podría haber vulnerado el derecho internacional.
Weller afirma que Teherán ha infringido el derecho internacional al llevar a cabo “ataques indiscriminados” contra países del Golfo.
Geoffrey Nice subraya que, aunque Irán pueda invocar la legítima defensa, su respuesta debe ser “proporcionada”. La proporcionalidad, explica, exige valorar el objetivo militar frente al daño colateral que se puede prever.
“En el caso de Irán, el uso de misiles que quizá no estén dirigidos de manera precisa y estricta puede considerarse con facilidad como desproporcionado y, por tanto, ilegal”.
Breau coincide y menciona el célebre hotel Fairmont del centro de Dubái, que ha sido impactado por fuerzas iraníes. “Ese no era un objetivo militar, sino un objetivo civil”.
Los expertos advierten que no identificar con claridad los casos de usos ilícitos de la fuerza podría acabar debilitando el sistema jurídico internacional.
Breau alerta de que otros países podrían invocar razonamientos similares y recurrir al uso de la fuerza, como China, que podría recurrir al uso unilateral de la fuerza contra Taiwán, a la que considera una provincia separatista.
“No hay nada más peligroso para el sistema internacional que aceptar usos ilícitos de la fuerza”, señala.
En un artículo para Chatham House, Weller advierte que será difícil oponerse a “más agresiones rusas o a un posible expansionismo chino” sin “desatar acusaciones de doble rasero e hipocresía”, y que Estados Unidos y otros Estados podrían lamentar “la pérdida de autoridad legal y moral que esto implicaría”.
Si los países poderosos violan repetidamente el derecho internacional sin consecuencias, muchos temen que el orden posterior a la Segunda Guerra Mundial colapse y dé paso a la ley del más fuerte.
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