
¿Estás listo para soltar el tarjetazo? Ya que seremos uno de los países anfitriones, junto a Estados Unidos y Canadá, la emoción por los boletos del Mundial 2026 incrementa minuto a minuto.
La primera de cuatro fases para acceder a la venta de boletos empieza este 10 de septiembre con una sorteo exclusivo para tarjetahabientes Visa, con previo registro en FIFA ID.
Todo el proceso está diseñado para asegurar una distribución de entradas; sin embargo, no es sencillo entenderlo a la primera, por lo que aficionados podrían caer desesperados ante canales no oficiales y fraudes de boletos del Mundial 2026.
“Los ciberdelincuentes aprovechan la expectativa que generan los eventos masivos como la Copa del Mundo para poner en marcha diferentes tipos de fraudes. La demanda sigue siendo alta y eso los convierte en un blanco perfecto para el robo de información“, advierte Fabio Assolini, director del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky, empresa de ciberseguridad.
El especialista menciona que ciberdelincuentes no atacan directamente, pero las formas de crear sus fraudes pueden ser difíciles de detectar pues diseñan páginas falsas que imitan a los portales oficiales o incluso crean perfiles engañosos en redes sociales para ofrecer supuestas preventas o reventas.
Sabemos que la emoción de vivir este evento está a tope, pero no por eso ingreses tus datos personales en cualquier sitio y sin precaución. Así que ahí te van algunos consejos sencillos que puedes seguir a la hora de hacer tu compra.
No entregues tus datos ni pagues por boletos antes de la fase correspondiente. Los únicos canales válidos son los indicados por los organizadores y sus socios oficiales; cualquier oferta anticipada que ellos no comuniquen directamente puede ser un intento de fraude.
Sabemos que puede parecer complicado, pero recuerda:
A partir del 29 de septiembre, los ganadores del sorteo serán notificados sobre la fecha y hora específica en la que podrán acceder a comprar boletos en octubre de 2025.
Quienes resulten ganadores recibirán un correo electrónico con instrucciones y un horario específico para acceder a la venta, que tendrá lugar entre mediados de noviembre y principios de diciembre.
Podríamos decir que las dos primeras fases para comprar boletos del Mundial 2026 son a ciegas, pues es hasta el 5 de diciembre que se realizará el sorteo para los enfrentamientos de la fase de grupos y las sedes donde se presentarán las 48 selecciones clasificadas.
Es así como en esta fase, a realizarse a mediados de diciembre, los aficionados podrán solicitar boletos para partidos específicos. Es probable que durante esta etapa los precios de los boletos individuales alcancen su precio más alto.
Sin dar una fecha exacta, la FIFA reveló que habilitará una cuarta fase en “la etapa más cercana al torneo” para comprar los boletos restantes.
Considera que para comprar en cualquiera de estas fases, debes registrarte en el sitio oficial y generar tu FIFA ID.
Aunque parezca más práctico, dejar los datos registrados puede ponerte en riesgo si el sitio llega a ser vulnerado. Lo más seguro es introducirlos cada vez que realices una compra. En caso de querer agilidad, los gestores de contraseñas ofrecen una alternativa segura para guardar y completar la información automáticamente.
Por eso mismo, también es de utilidad las tarjetas virtuales, pues ofrecen mayor seguridad. Este tipo de tarjeta genera un código de seguridad temporal que cambia con cada transacción, lo que reduce considerablemente la posibilidad de que los delincuentes utilicen tu información en otros fraudes.
Recibir notificaciones inmediatas por SMS o correo electrónico te permite tener control sobre cada movimiento realizado con tu tarjeta. De esta forma, cualquier cargo no autorizado puede detectarse de manera rápida.
Correos electrónicos, mensajes de texto o chats en WhatsApp que prometen descuentos especiales suelen ser intentos de fraude. Nunca entregues datos personales o bancarios sin confirmar previamente la información en los canales oficiales del torneo.

Como madre, Ellie Leonard sintió que no había misión más importante que encontrar justicia para las víctimas de Jeffrey Epstein.
Mientras los archivos del caso Epstein acaparan titulares en todo el mundo, no son solo los principales medios de comunicación los que examinan los millones de documentos: también han despertado un amplio interés del público en línea.
Entre los periodistas ciudadanos independientes que se han unido al esfuerzo de examinar los archivos está la escritora estadounidense Ellie Leonard, quien trabaja con otros para revisar el último lote de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
“Tengo que hacerme a la idea de que no puedo revisar las 3,5 millones de páginas”, dijo Leonard a la BBC.
Leonard asegura que al principio no sabía nada sobre Jeffrey Epstein, pero comenzó por investigar sus vínculos con Donald Trump, inspirada por su interés en la justicia social y su oposición a las políticas económicas y de inmigración del presidente.
La última entrega de material publicada el 30 de enero incluye tres millones de páginas, 180.000 imágenes, 2.000 videos y varios nombres conocidos como Richard Branson, Bill Gates y Elon Musk.
Nada indica que aparecer en los documentos implique algún delito. Muchas personas que han aparecido en publicaciones anteriores han negado cualquier ilícito en relación con Epstein.
Leonard dice que renunció a su trabajo en la escuela de su hijo a finales de diciembre de 2025 para dedicarse a la tarea de examinar los documentos, pero con las entregas de archivos más grandes pronto se dio cuenta de que necesitaría ayuda.
La última publicación llegó semanas después de la fecha límite establecida por la Ley de Transparencia de Archivos de Epstein, que el presidente estadounidense Donald Trump firmó en noviembre. Esta exigía la publicación completa de todos los documentos relacionados con Epstein.
Leonard invitó a personas de todo el mundo a ayudarle a examinar los archivos y, como ella dice, “la gente respondió a mi llamado”.
Estima que más de 1.000 periodistas ciudadanos de países que van desde Corea del Sur hasta Noruega se han unido a su proyecto en la plataforma en línea Substack. Tienen intereses y especializaciones tan diversas como el psicoanálisis, las métricas de datos y el derecho.
Leonard tiene experiencia en simplificar documentos políticos complejos para ayudar a los votantes a estar más informados, y sintió que podía ayudar de manera similar con los archivos de Epstein.
Sin embargo, su motivación radica principalmente en obtener justicia para las víctimas cuyos relatos a menudo no han recibido credibilidad.
“Cuando las mujeres se presentan o las sobrevivientes se presentan y cuentan su historia, voy a creerles. Voy a darles el beneficio de la duda”, dice.
“Luego voy a comenzar a buscar las cosas que dicen e ir a encontrar estas cosas. Creo que es realmente importante validar sus historias de esa manera”.
Una clave es que el enfoque del grupo difiere del de muchas organizaciones de medios más grandes.
En lugar de comenzar por el principio de cada nuevo lote de documentos publicados, donde generalmente se encuentran los clips, capturas de pantalla y citas más ampliamente difundidos y comentados, ella aconseja a su grupo comenzar en otro lugar.
“Cuando sale un nuevo lote de archivos, hay muchos momentos destacados de los que la gente hablará una y otra vez… y tienden a venir del principio de los archivos”, explica.
“Así que siempre recomiendo que las personas se distribuyan y comiencen en el medio, comiencen cerca del final, trabajen hacia atrás, porque todo está desordenado”.
Al dividir los documentos de esta manera, dice que el grupo puede comparar notas más fácilmente, identificar vacíos y evitar duplicar el trabajo de los demás.
“Todos buscan con su propia habilidad en su propia sección de los archivos, y todos aunamos nuestras mentes”, dice.
Leonard argumenta que la conversación pública a menudo gravita hacia las figuras más reconocibles mencionadas en los documentos, las “grandes personalidades” que dominan los titulares cuando se publica nuevo material.
Pero ella dice que ese enfoque puede oscurecer otras partes de los archivos que son igualmente significativas.
“Creo que hay cosas más pequeñas que contienen más detalles en este caso”, dice Leonard.
Los intercambios de correos electrónicos, las comunicaciones internas y los pequeños fragmentos de evidencia, dice, “actúan como recibos para las historias de los sobrevivientes”.
Señala el ejemplo de una mujer que dio el nombre de Epstein a las autoridades en una etapa temprana del caso.
“Maria Farmer habló con el FBI en 1996. Bueno, ahora podemos ver realmente su informe del FBI. Y prueba que lo que ella decía era verdad, corrobora lo que ha dicho durante décadas”.
Farmer, una artista que trabajó para Epstein, había dicho al FBI que Epstein había robado fotos personales que ella tomó de sus hermanas de 12 y 16 años.
Denunció que creía que Epstein vendió las fotos a posibles compradores, y dijo que la amenazó con quemar su casa si le contaba a alguien lo sucedido.
Farmer también afirmó que Epstein le había pedido que tomara fotos para él de niñas en piscinas.
Tras la publicación de los archivos, Farmer dijo que se sentía “reivindicada” después de casi 30 años.
Leonard dice que es el efecto acumulativo de los indicios lo que encuentra más sorprendente, la forma en que llenan los vacíos y confirman las líneas de tiempo.
“Puedo ver qué pensaba la gente, con quién hablaban, quiénes eran sus amigos, dónde bajaron la guardia, y luego qué información nos daban en esas conversaciones”.
“Realmente creo que la sustancia de este caso vendrá de esas conversaciones, porque nunca pensaron que serían públicas”.
Leonard dice que aborda los documentos sin la experiencia y el enfoque de un reportero de noticias tradicional, pero con las habilidades analíticas que moldeó durante sus estudios unviersitarios de Historia Clásica.
“El periodismo tradicional se trata de tener estándares, tener guardianes”, dice.
“Creo que yo realmente me enfoco en las citas y la búsqueda de hechos”.
Aún así, aún consulta a periodistas capacitados que conoce y comparte borradores antes de publicar.
“Recibo mucho ánimo de ellos. Y creo que eso me permite avanzar y saber que he contado la historia con el mejor de mis conocimientos”.
Como madre, Leonard dice que para ella este trabajo es una cuestión de “responsabilidad”.
“Soy madre, y haré lo que sea necesario para hacer del mundo un lugar mejor para mis hijos y un lugar más seguro”.
Espera que su trabajo de investigación llegue a una conclusión.
“Necesita tener un final para estas sobrevivientes, y necesitan encontrar justicia”, dice.
“Creo que el objetivo, la razón por la que todos trabajamos tan duro, es encontrarla”.
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