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*Alejandra Orozco, la clavadista mexicana que comenzó su carrera ‘al revés’*: ganando medallas olímpicas
*Alejandra Orozco, la clavadista mexicana que comenzó su carrera ‘al revés’*: ganando medallas olímpicas
Foto: IG @aleorozcoloza
6 minutos de lectura

*Alejandra Orozco, la clavadista mexicana que comenzó su carrera ‘al revés’*: ganando medallas olímpicas

27 de agosto, 2021
Por: Siboney Flores
@animalmx 

Hace justo un mes, la clavadista mexicana Alejandra Orozco -de 24 años de edad- ganó medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 junto a su compañera Gabriela Agúndez en clavados sincronizados en plataforma de 10 metros.

Para llegar a esta medalla, la Ale Orozco que hoy conocemos tuvo que vivir dos procesos olímpicos –Londres 2012 y Río de Janeiro 2016– y una etapa en la que se preguntaba si sería buena idea tirar la toalla como clavadista. 

Alejandra Orozco es la medallista olímpica más joven en la historia del deporte mexicano. Cuando tenía 15 años ganó medalla de plata junto a Paola Espinosa en Londres 2012. 

Haber ganado su primera medalla olímpica tan joven ha significado mucha presión para ella porque “¿cómo quedarte con una imagen de la niña de 15 años que logra una medalla y querer que sea así toda la vida?”, se pregunta la atleta tapatía. 

Te interesa: ¿Por qué México gana pocas medallas? Sí hay talento, pero falta planeación y apoyo a atletas

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Alejandra Orozco ganó medalla de plata en Londres 2012 cuando tenía 15 años.
Foto: Cuartoscuro.

“Me tocó ver muy chica la otra cara de la moneda. Mi historia fue al revés, empezó con esa medalla olímpica, cuando muchos dicen que es el final o cuando llevas muchos años en esto. Yo con esto empecé. Fue una etapa complicada tener el compromiso y responsabilidad, pero también tener la exigencia personal de decir quiero más, puedo más, tengo 15 años, éste no puede ser mi fin. No tengo que dudar de mí misma. Dejé de disfrutarlo por presionarme a mí misma”. 

La clavadista mexicana cuenta que para llegar a Tokio tuvo que mezclar sus dos experiencias pasadas. El debut en Londres -donde obtuvo una medalla de plata con su dupla- y la participación en Río de Janeiro -cuando, también en dupla, quedó en sexto lugar-.

“Ya tenía las dos partes, ya había vivido las dos etapas. Entonces podía sumarlas. Agarrar lo mejor de ambas. De estar arriba y de no estar tan arriba, de esos dos procesos distintos, sumarlos y complementarlos para hacer un tercero todavía mejor. Una Ale más completa, más madura”.

Ahora, Alejandra Orozco asegura que le siguen gustando los clavados y que en esta ocasión disfrutó el proceso. “Con lo bueno, con lo malo también, pude crecer como persona tanto dentro, como fuera de la alberca”. 

Una dupla que soñaba desde 2017 

Después del sexto lugar en Río de Janeiro, Alejandra se cuestionaba si seguir en el deporte. Al convencerse de ir por otro ciclo olímpico comenzó a trabajar en 2017 para cumplir su sueño de Tokio 2020. 

“En 2017, Gaby y yo platicamos y decidimos que queríamos juntarnos, hacer esta mancuerna para llegar a Tokio. En ese momento fue un sueño, luego un compromiso de una con la otra. Al principio estábamos a distancia, ella en Baja California Sur, yo en Guadalajara”, cuenta Orozco a Animal MX.

Por ello, la dupla tenía que ir y venir a las sedes de los entrenamientos de la otra y esto implicaba mucho tiempo, dinero y esfuerzo. 

En 2018, la dupla comenzó a competir internacionalmente. Para 2019 participó en la Copa del Mundo de Gwuangju, en Corea del Sur, donde se posicionó en noveno lugar. 

Checa: Las medallas de Tokio 2020 fueron históricas y te contamos por qué

En mayo de este año, Ale Orozco y Gaby Agúndez compitieron en la Copa Mundial de Tokio, donde obtuvieron una de las cuatro plazas para los Juegos Olímpicos.

Finalmente, en junio, la Federación Mexicana de Natación les confirmó que serían la dupla elegida para competir en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

“Una vez que completamos ese sueño de ya estar en Tokio, ahora sí fue: vamos a dar el extra para poder regresar con algo más, no queríamos conformarnos con solo una participación, sabíamos que habíamos entrenado”, cuenta Ale. 

E insiste: “Después de tantos, de miles de entrenamientos de clavados, de volumen, de todo, decíamos que faltan 5 clavados más. Hay que ir uno por uno”. Y así fue. 

Ahora, Alejandra Orozco es parte del selecto grupo de nueve deportistas mexicanos que han sido multimedallistas en la historia de los Juegos Olímpicos.

Checa la historia de México en las Olimpiadas:

El momento de la final en Tokio 2020

Ese 27 de julio de 2020, Alejandra Orozco no había mirado el tablero en toda la competencia para saber en qué posición iban.

Clavado tras clavado, salían de la alberca, Ale leía el rostro de Gaby y escuchaba algunas palabras “clave” de su compañera para darse una idea de cómo iban.

“No sé, es un tema de concentración. Yo no llevo la tabla. Me gusta pensar más en mi técnica, en mis clavados y al final ver cómo va la competencia”, cuenta la clavadista tapatía.

Las clavadistas mexicanas cargaban presión para dar resultados, pues sus compañeros de femenil y varonil que compitieron en sincronizados de 3 metros habían quedado relegados del medallero.

Y se podía sentir la presión. En la historia de México, el deporte de clavados ha otorgado 15 medallas en las Olimpiadas -una de oro, siete de plata y siete de bronce-, lo que lo convierte en el deporte con más medallas olímpicas.

Ale Orozco y Gaby Agúndez competían contra las otras 7 mejores parejas en la final: Canadá, Gran Bretaña, Estados Unidos, Malasia, Japón, Alemania y China. 

Quédate a leer: La historia de las medallas que México ha ganado en Juegos Olímpicos

Tras una hora de competencia, Ale Orozco y Gaby Agúndez tiraron su quinto y último clavado. Les dieron sietes de calificación. Ale salió escuchando por los micrófonos los sevens y, mientras, miraba a su compañera como preguntándose si era bueno o malo. 

Salimos del último clavado y sentimos que lo habíamos hecho muy bien. Entonces en ese momento le pregunto a Gaby ‘¿como vamos?’ y ella fue la que me dijo ‘vamos un punto abajo de Japón’. Entonces le dije ‘¿hay posibilidad?’ y me respondió ‘sí, sí hay posibilidad'”, cuenta la clavadista.

Después vino el momento que todo mundo vio en internet, cuando las niponas tiran su último clavado, pero no es tan bueno. Entonces las mexicanas se abrazan, se ríen y disfrutan el momento. 

La dupla conformada por una sudcaliforniana y una tapatía se había ganado la medalla de bronce, por detrás de las chinas -una de ellas, Quan Hongchan, que en la prueba individual de 10 metros obtuvo en dos ocasiones una calificación perfecta- y de las estadounidenses. 

“Nos adelantamos (con la celebración), pero también era el no poder aguantar la emoción porque lo habíamos buscado tanto, trabajado tanto, que sentirlo tan cerca fue como un todo vale la pena. Fue toda esa parte emotiva. Esa parte de risa y también nunca nos dimos cuenta (que nos estaban grabando), no pensamos en la cámara, la verdad, entonces fue muy natural, muy espontáneo, lo vamos a recordar con mucho cariño” dice Orozco.  

¡La fiebre olímpica sigue! No te vayas, mejor ve este video sobre los Juegos Paralímpicos y la delegación mexicana:

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Imagen BBC
Quién es Friedrich Merz, el conservador que ganó las elecciones en Alemania y que rechaza el legado de Angela Merkel
9 minutos de lectura

Friedrich Merz, líder de la CDU, vencedora de las elecciones, representa un giro conservador en la línea de su partido y, mientras que sus defensores consideran que servirá de revulsivo ante la crisis que atraviesa Alemania, sus críticos temen que podría abrir la puerta a que la ultraderecha entre al poder.

23 de febrero, 2025
Por: BBC News Mundo
0

Sus partidarios aseguran que es el antídoto que Alemania necesita ante la crisis de confianza en Europa, y una mayoría de alemanes lo respaldaron este domingo para ser el próximo canciller.

El democristiano Friedrich Merz ha logrado que su partido, la conservadora CDU, vuelva a ser la fuerza más votada en Alemania en las elecciones celebradas este domingo, según las proyecciones de resultados que lo sitúan con entorno a un 30 % de los votos.

Alejado del Bundestag durante años para dedicarse a las finanzas y amasar una fortuna, Merz regresó a la política después de que su gran rival en el partido, la excanciller Angela Merkel se retirara de la política.

Merz lidera la Unión Demócrata Cristiana desde el pasado septiembre, y ni sus propuestas ni su estilo podrían estar más alejados de los de la mujer que gobernó Alemania durante 16 años.

El líder democristiano ha prometido bajar los impuestos y recortar el gasto social para relanzar la estancada economía alemana.

Pero también mano dura contra la inmigración ilegal, un mantra del que la ultraderecha de Alternativa por Alemania (AfD, según sus siglas en alemán), segunda fuerza política del país tras obtener su mejor resultado histórico.

A finales de enero Merz ya se valió de los votos de la extrema derecha para intentar endurecer las normas migratorias, lo que reveló hasta dónde estaba dispuesto a arriesgar el nuevo líder de la CDU rompiendo los tabúes que hasta ahora habían dominado la política alemana.

Pero aunque Merz no lograra finalmente cambiar la ley, su maniobra supuso un terremoto en la campaña electoral que precipitó el colapso del gobierno del socialista Olaf Scholz a finales del año pasado.

Sin embargo, el vencedor de los comicios de este domingo ha dicho, en repetidas ocasiones, que no pactará con AfD para formar gobierno, y que importantes cuestiones ideológicas alejan a ambas formaciones como, por ejemplo, la cercanía a Rusia de los ultras.

Merz ha hecho hincapié en su defensa de Ucrania. “No somos neutrales”, dijo en uno de los últimos debates antes de los comicios, donde reafirmó que “también por eso haré todo lo posible por que la AfD no entre en el gobierno”.

Descartada la AfD, ahora la pregunta es con quién formará gobierno.

Merz dijo este domingo en la noche que la líder de AfD, Alice Weidel, no quiere solucionar los problemas de Alemania porque “están felices de que los problemas vayan cada vez a peor”.

Entonces, ¿con quién puede gobernar? Los socialdemócratas son la elección obvia, aunque deberán encontrar puntos de acuerdo en economía y migración.

Si Merz necesita a los Verdes, deberá superar la animosidad entre ambos partidos. En las últimas semanas Merz criticó al líder de los Verdes, Robert Habeck, mientras que Markus Söder, dirigente de los democristianos del estado de Baviera, descartó cualquier pacto con los ambientalistas, cuarta fuerza en el Parlamento.

“Un gobierno sin los Verdes sería un mejor gobierno”, dijo Söder, mientras que Merz también prefiere un único socio en lugar de dos.

Merz abraza a su mujer Charlotte.
TOBIAS SCHWARZ/AFP
Merz lleva más de 40 años casado con Charlotte, que es jueza.

Alto (mide 1.98 m), delgado, siempre con traje impecable y gafas, Merz ofrece una imagen tranquila, convencional, de hombre de negocios dispuesto a ejercer el poder.

En un país donde los políticos no suelen hacer alarde de riqueza y donde la ostentación se mira con recelo, Merz, que tiene licencia de piloto, protagonizó en 2022 una anécdota que revela que no es un político conservador al uso.

Invitado a la boda del también político Christian Lindner en la isla de Sylt, en el norte de Alemania, Merz se presentó en el casamiento pilotando su propio avión, un Diamond DA62, lo que levantó numerosas críticas.

En lugar de amilanarse, el hoy líder de la CDU se defendió asegurando que cualquier vehículo oficial gastaba más combustible que su “pequeño avión”.

Puede que su actitud refleje un cambio en la política alemana, que hasta hace no tanto consideraba a Merz como una figura del pasado.

Su camino hasta la cancillería no ha sido fácil.

Conservador y “rebelde”

Merz nació en la ciudad alemana de Brilon en 1955, en el seno de una familia católica conservadora.

Su padre fue juez de la localidad, al igual que lo es su esposa Charlotte, con quien lleva casado 40 años.

Sintió una inclinación política desde muy joven, ya que se afilió a la CDU cuando aún estaba en la escuela.

Pese a su educación conservadora, Merz ha ofrecido en el pasado pinceladas de una juventud más rebelde de lo que se habría podido suponer.

En una entrevista concedida hace 25 años al diario alemán Tagesspiegel, Merz contó que hacía carreras en moto por las calles, que pasaba el rato con sus amigos junto a un puesto de papas fritas y que se dedicaba a jugar a las cartas al fondo de la clase.

En una fiesta de adolescentes de la que habló, un grupo de alumnos acabó orinando en el acuario de la escuela, según la revista Der Spiegel.

Pero existe cierto escepticismo sobre si el Merz adolescente fue realmente un gamberro o si se trata de una forma de suavizar su imagen.

Personas que lo conocen y han tratado de cerca contaron a la corresponsal en Berlín de la BBC, Jessica Parker, que le gusta salir a tomarse una cerveza y que puede ser divertido, aunque pocos pudieron ofrecerle una anécdota que lo ilustrara.

Tras la escuela, Merz hizo el servicio militar antes de estudiar Derecho y casarse con su compañera Charlotte Gass en 1981.

La pareja tiene tres hijos.

Trabajó como abogado durante unos años, pero siempre estuvo interesado en la política, y en 1989, a los 33 años, fue elegido diputado al Parlamento Europeo.

“Los dos éramos bastante jóvenes y podríamos decir que poco contaminados”, aseguró Dagmar Roth-Behrendt, que se convirtió en eurodiputada al mismo tiempo por el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), de centro-izquierda.

El joven Merz le parecía serio, fiable, honesto y educado.

Incluso gracioso, una cualidad que ahora le parece menos evidente: “Supongo que la cantidad de golpes sufridos con el tiempo le habrán endurecido un poco”.

Pero, ¿se le veía al principio de su carrera como un canciller en potencia?

“Probablemente habría dicho que no, de ninguna manera”, dijo Roth-Behrendt a Jessica Parker.

Sin embargo, todo el mundo lo veía como alguien muy ambicioso y Merz no tardó en pasar de la política de la UE al Parlamento nacional alemán, el Bundestag, en 1994.

Friedrich Merz y Helmut Kohl.
Getty Images
Un joven diputado Merz en el Bundestag con el excanciller Helmut Kohl.

Ascendió en las filas de la CDU, donde era considerado un valor en alza en la facción tradicionalista más a la derecha del partido.

“Es un orador espléndido y un pensador profundo”, asegura Klaus-Peter Willsch, diputado de la CDU en el Bundestag y que lo conoce desde hace más de 30 años.

“Un luchador”, afirma Willsch, como demuestra el hecho de que Merz haya protagonizado tres intentos de liderar su partido.

Sus dos primeros fracasos, en 2018 y enero de 2021, podrían leerse también como una señal de su dificultad para ganarse a las bases.

Encontronazo con Merkel

Pero fue a principios de los años noventa que sus ambiciones se descarrilaron por primera vez, cuando perdió frente a Angela Merkel en una lucha por el poder del partido.

Entre Merkel, la discreta química cuántica del antiguo Este comunista, y Merz, el abogado abiertamente seguro del Oeste, nunca hubo mucha coincidencia.

Merz en 2003 hablando con Angela Merkel.
Sean Gallup/Getty Images
Friedrich Merz acabó dejando la política en 2009, varios años después de que su rival política Angela Merkel se hiciera con las riendas de la CDU.

Merz minimiza este amargo episodio en una breve entrada autobiográfica en el sitio web de la CDU, en la que afirma que en 2009 decidió abandonar el Parlamento para “dejar espacio a la reflexión”.

Sus años de reflexión consistieron en forjarse una carrera en las finanzas y el derecho empresarial, convirtiéndose en directivo de varias empresas internacionales y, según se dice, en millonario.

Entre otros, Merz llegó a dirigir la filial alemana de BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo.

Tuvo que pasar más de una década antes de que regresara al Parlamento, donde ha intentado desde entonces romper la doctrina más centrista de Merkel en el conservadurismo de la CDU.

Merz criticó en numerosas ocasiones las políticas de Merkel, en particular, su decisión de acoger a un millón de refugiados en 2015.

Aquel año, ante las oleadas de personas que huían de la guerra en Siria e Irak y llegaban en precarias embarcaciones a las costas europeas, la canciller pronunció su famoso “wir schaffen das“, “podemos hacerlo”.

Merz planteó sus dudas sobre la capacidad de integrar a esta cantidad de refugiados, un asunto que ha sido capital durante la campaña electoral, donde ha propuesto que Alemania pueda rechazar en su frontera a solicitantes de asilo procedentes de otros países de la Unión Europea.

Merz delante de un montón de cámaras.
Getty Images
Merz intentó arrebatarle el liderazgo de la CDU a Merkel en 2018 pero no lo consiguió.

Esta ruptura política se escenificó a finales del mes pasado, cuando Merz impulsó una proposición de ley sobre el endurecimiento de las normas de inmigración, apoyándose en los votos de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Insistió en que no hubo colaboración directa con la AfD, pero su maniobra provocó protestas masivas en el país, y ha sido condenada en dos ocasiones por la propia Merkel.

Sus detractores dicen que fue una táctica electoral imperdonable que solo beneficiará a la AfD, pero sus partidarios insisten en que Merz está, de hecho, tratando astutamente de captar el voto de la extrema derecha.

Un cartel con Friedrich Merz subido al símbolo de la Afd, que es una flecha roja.
Reuters
Su maniobra en el Parlamento para endurecer las normas migratorias desataron grandes manifestaciones en Alemania.

No es la primera vez, sin embargo, que se arriesga a distanciarse de los sectores más moderados del electorado. En los años 90, Merz votó en contra de un proyecto de ley que incluía castigar la violación dentro del matrimonio.

Según explicó después, el entonces diputado consideraba que la violación conyugal ya era un delito, y a lo que se oponía era a otras cuestiones del proyecto de ley.

Las encuestas sugieren que no es especialmente popular entre los jóvenes y las mujeres, pero Klaus-Peter Willsch cree que la imagen que dan de él los medios de comunicación alemanes es injusta.

“Lo he visto varias veces en mi circunscripción”, señaló a la corresponsal de la BBC en Berlín. “Las mujeres se acercan y dicen que es un buen tipo”.

Charlotte Merz, su esposa, también ha salido en su defensa, declarando al diario Westfalenpost: “Lo que algunos escriben sobre la imagen que mi marido tiene de las mujeres es sencillamente falso”.

Según ella, su matrimonio ha sido de apoyo mutuo: “Ambos nos ocupábamos del trabajo del otro y nos repartíamos el cuidado de los niños de forma que fuera compatible con nuestras obligaciones profesionales”.

*Con reportería de la corresponsal de la BBC en Berlín, Jessica Parker.

Línea gris.
BBC

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