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Sedena compró software espía en 2019; desde ese año, teléfonos de al menos 3 periodistas y defensores de DH fueron infectados
Sedena compró software espía en 2019; desde ese año, teléfonos de al menos 3 periodistas y defensores de DH fueron infectados
ILUSTRACIÓN: Andrea Paredes, @driu.paredes
14 minutos de lectura
Sedena compró software espía en 2019; desde ese año, teléfonos de al menos 3 periodistas y defensores de DH fueron infectados
En 2019, la Sedena compró un sistema de monitoreo a Comercializadora Antsua, representante en México de NSO Group, dueña del software Pegasus. En este sexenio, al menos tres personas han tenido infecciones espía, según lo documenta una investigación de R3D, Animal Político, Proceso y Aristegui Noticias.
04 de octubre, 2022
Por: Nayeli Roldán
@nayaroldan 
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El Ejército mexicano compró, en 2019, un programa para el “servicio de monitoreo remoto de información” que se usa para intervenir los teléfonos celulares, a pesar de las declaraciones presidenciales en sentido contrario. Documentos oficiales confirman que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) hizo esa contratación con la empresa Comercializadora Antsua, SA de CV, representante en México de la empresa NSO Group, dueña del software de espionaje Pegasus

Ese mismo año, los teléfonos de al menos tres personas fueron intervenidos con Pegasus para monitorear llamadas y mensajes: un periodista de Animal Político; Raymundo Ramos, defensor de derechos humanos en Tamaulipas, y el periodista y escritor Ricardo Raphael, como pudo comprobar Citizen Lab, de la Universidad de Toronto, luego de hacer un análisis forense a sus equipos. 

En los tres casos, la intervención ilegal a los teléfonos ocurrió cuando los afectados investigaban temas relacionados con presuntas violaciones a derechos humanos cometidas por las Fuerzas Armadas

Quien los espió pudo acceder a todo el contenido en el equipo: contraseñas, archivos, fotografías, correo electrónico, contactos, aplicaciones de mensajería, incluso encriptadas. También, activar el micrófono y la cámara para monitorear toda la actividad cerca del teléfono, así como acceder a conversaciones de mensajería realizadas previamente al ataque. 

Esta investigación periodística realizada en conjunto por Animal Político, la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), Proceso y Aristegui Noticias comprueba, por primera vez, que el espionaje a través de la infección del sistema Pegasus ha continuado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En 2017, durante la administración de Enrique Peña Nieto, la investigación Gobierno Espía hizo público el espionaje en contra de activistas y personas defensoras de derechos humanos sin que hasta el momento la Fiscalía General de la República (FGR) haya encontrado a los responsables. 

John Scott, experto de Citizen Lab, advierte que actualmente “existe al menos un operador de Pegasus en México, y podría haber otros, pero la pregunta es ¿quién es este cliente?”. Explica, además, que el sistema es mucho más sofisticado porque ya no requiere que el usuario interactúe con un link, sino que puede usarse de forma remota y aprovechando las vulnerabilidades de aplicaciones de mensajería —como ocurrió con WhatsApp— o del sistema Apple para realizar la infección. 

Shalev Hulio, director de NSO Group, ha hecho declaraciones bajo juramento ante cortes de Estados Unidos en las que ha asegurado que su empresa solo vende el software Pegasus a gobiernos para que realicen investigación sobre delitos graves o terrorismo. 

Incluso, la exportación y el otorgamiento de licencias del sistema se encuentran bajo el control del gobierno israelí a través de la Agencia de Control de las Exportaciones de Defensa (DECA, por sus siglas en inglés). Y para la venta del software en cada país, NSO Group designa a empresas como sus representantes para que los gobiernos puedan comprar el sistema a través de ellas. 

Sobre este caso, este lunes 3 de octubre las víctimas del espionaje presentarán ante la FGR una denuncia penal contra quien resulte responsable, con el apoyo legal de las organizaciones R3D y Artículo 19.

El grupo de medios que hizo esta investigación envió cuestionarios para solicitar posturas respecto del tema a la Presidencia, la Sedena, NSO Group y la empresa Comercializadora Antsua, pero en ningún caso hubo respuesta. 

Las pruebas

Los periodistas y defensores de derechos humanos espiados durante el sexenio pasado interpusieron una denuncia penal ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle) en 2017, y aunque la investigación prácticamente no avanzó durante dos años, Artículo 19 presentó en 2019 una segunda denuncia con base en un testigo protegido que rindió declaración ante la fiscalía y aportó información que dio pie a nuevas diligencias. 

Entre ellas, el cateo a KBH Tracken, la empresa que encabeza la red de compañías que vendieron el software Pegasus a instancias del gobierno mexicano. Ahí se localizaron computadoras, dispositivos y documentación con logos de la Sedena, como se aprecia en el registro fotográfico del cateo. 

Entre la documentación estaba la carta firmada por el director de NSO Group, Shalev Hulio, en enero de 2018. En ella, informó que la empresa Air Cap, SA de CV —mediante la cual la Procuraduría General de la República (PGR) había hecho un contrato de renovación de licencia de Pegasus—, dejaría de ser representante de su empresa y a partir de marzo de ese año. Ya lo sería Comercializadora Antsua. 

En otro documento, la compañía israelí notificó que Comercializadora Anstua era la “autorizada para representar de forma exclusiva a NSO Group ante la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) hasta el 31 de diciembre de 2019”, es decir, la dependencia podría realizar la compra con dicha empresa, dice la carta firmada por Niv Ovadia Leibovitch y Evan Forte, ejecutivos de la compañía. 

La información de ambos documentos fue obtenida por fuentes que tuvieron acceso a la carpeta de investigación y que la entregaron para esta investigación a condición de reservar sus nombres. 

Ahora también se sabe que la Sedena concretó la compra del software con Comercializadora Antsua el 12 de abril de 2019, como consta en el oficio número SGE-3335, enviado por la sección “Guerra Electrónica” de la Dirección General de Transmisiones de la Sedena, en la que informa del pago y cumplimiento del servicio. 

El oficio —clasificado como “secreto”— se refiere al contrato DN-10 SAIT-1075/P/2019 para el “servicio de monitoreo remoto de información fincado a la empresa ‘Comercializadora Antsua, SA de CV’”, cuyo servicio tuvo una vigencia del 1 al 30 de junio de 2019.

El documento se encuentra en un mail con el asunto “oficios mortales”, que forma parte de los millones de archivos de la Sedena obtenidos por el grupo de hacktivistas Guacamaya, que otorgó acceso a dicha información a los medios participantes en esta investigación. 

Lee: AMLO confirma que hubo hackeo a la Sedena; minimiza importancia de la información revelada: “Es de dominio público”

La comunicación daba cuenta de la realización del servicio, pues estaban enlistados los documentos derivados del procedimiento “factura original No. 197 debidamente legalizada (segundo pago); oficio de aceptación No. 1910-4950 de fecha 15  de julio de 2019, en original emitido por el usuario final, en el cual se informa que el servicio fue recibido del 1 al 30 de junio del 2019”.

Entre los documentos obtenidos por Guacamaya también está la información referente a la garantía por 12 millones de pesos que la empresa Fianzas y Cauciones Atlas, SA, otorgó a Comercializadora Antsua por dicho contrato, requisito solicitado en la administración pública para concretar la contratación.  

Ocho meses después de que la Sedena firmara este contrato, el presidente López Obrador aseguró en su conferencia del 6 de noviembre de 2019 que su gobierno ya no destinaba recursos para adquirir software de espionaje: “Nosotros no hemos comprado equipos para escuchas, entre otras cosas por la corrupción que significaba comprar todos estos equipos a precios elevadísimos a empresas extranjeras, sistemas de espionaje, se gastaba muchísimo dinero”. 

En reiteradas ocasiones también ha declarado que ya no había espionaje: “En el caso nuestro decidimos no espiar a nadie, había esa práctica de espiar a opositores, y hemos dado instrucciones de que no haya espionaje, porque era muy vergonzoso eso, además de que son prácticas ilegales, inmorales. Nosotros la padecimos, padecimos mucho de eso”.

La Sedena mantuvo oculto este contrato pese a peticiones por distintos medios. 

Los periodistas participantes en esta investigación solicitaron vía transparencia los contratos que hubiesen hecho con Comercializadora Antsua la Sedena, la Marina, la Guardia Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Policía Federal y la PGR (hoy FGR), pero en todos los casos respondieron que no habían realizado ninguno. 

Incluso, la Sedena también negó información a la Auditoría Superior de la Federación (ASF), como da cuenta un correo enviado por la institución —localizado también en la información del grupo Guacamaya—, en la que reitera la solicitud para que la dependencia le entregara los contratos y pagos realizados a Comercializadora Antsua en 2019 y 2020, y que le había hecho previamente como parte del proceso de auditoría aplicada a la secretaría. 

“Cabe señalar que en las 3 reuniones realizadas con el personal de la se indicó la forma en la que se requería la información y se precisó que en caso de no poder enviarla, se tenía opción de ponerla a disposición para que el equipo auditor la revisara en el sitio”, dice el correo del 1 de septiembre de 2021. 

El caso Animal Político

El periodista de Animal Político, cuyo nombre se mantiene a reserva por motivos de seguridad, realizaba una investigación periodística sobre violaciones a derechos humanos presuntamente cometidas por militares en una zona conflictiva del país en 2021, cuando su teléfono fue infectado.  

Daniel Moreno, director de Animal Político, advierte que, con la infección en el teléfono de uno de sus periodistas, quien realizó el espionaje tuvo acceso no solo a esa información, sino a todo el medio, porque durante la pandemia la comunicación entre todo el equipo se concentró a través del teléfono. Además, en las reuniones entre periodistas todos hablan de los reportajes que estén trabajando: “Esto hace que espiar un solo teléfono vulnere a toda la redacción”

“Primero: no hay ninguna razón legal para que este periodista hubiera sido espiado. Segundo: el trabajo periodístico implica establecer conversaciones con fuentes de información que se ven en automático amenazadas cuando un teléfono está intervenido. Y además, siempre abre la posibilidad de amenazas o de presiones a medios y al propio periodista, de limitar derecho a la información y libertad de prensa por los riesgos que conlleva investigar. Se trata de un atentado a muchas cosas”. 

El espionaje es aún más preocupante en un país considerado mortífero para la prensa, pues, solo en los primeros ocho meses de este año, 15 periodistas han sido asesinados, y que suman a los 150 contabilizados desde el 2000. También se tiene evidencia de que Cecilio Pineda, reportero de Guerrero asesinado en 2017, había sido espiado con Pegasus.   

Por eso, Moreno insiste: “Este espionaje lo que hace es vulnerar aún más la inseguridad en la que vivimos periodistas y defensores (…) Los periodistas necesitamos tener la tranquilidad de que podemos ejercer nuestra labor sin la presión de que nos estén espiando ilegalmente y que nos estén espiando en un país donde las garantías para ejercer el periodismo son francamente limitadas. Porque al atentar contra el derecho a la información y contra la libertad de expresión, no se afecta al periodista y al medio, nos afecta a todos”. 

Tras la denuncia penal que interpondrán las víctimas, la FGR tiene de nuevo en su responsabilidad encontrar a los responsables. “Ellos son quienes nos deben de decir quién fue. Lo que al menos tenemos que exigir es que la investigación se concluya y nos digan quién espió, qué dependencia lo hizo, bajo qué criterio, cuánto costó, por qué lo hizo de manera ilegal, a quiénes más está espiando”, asegura Moreno. 

Culpan al Ejército

Raymundo Ramos ha sido defensor de derechos humanos desde hace 25 años y víctima de espionaje desde el sexenio pasado. De acuerdo con el análisis forense de Citizen Lab, su celular fue infectado en tres fechas: alrededor del 28 de agosto, el 2 y el 3 de septiembre de 2020. 

Apenas cuatro días antes del primer ataque, el periódico El Universal reveló que, tras un enfrentamiento con presuntos integrantes del crimen organizado el 3 de julio de 2020, militares ordenaron matar a un sobreviviente, y puso en evidencia que en el actual gobierno las Fuerzas Armadas continuaban cometiendo violaciones a derechos humanos, pese al discurso contrario del presidente López Obrador. 

El Comité Estatal de Derechos Humanos de Nuevo Laredo (CEDHNL) continuó documentando ese caso a raíz de las quejas interpuestas en contra de los militares por parte de familiares de los civiles asesinados, quienes se presume eran víctimas de secuestro. Por ello es que Ramos participó en las denuncias públicas en medios de comunicación y tuvo reuniones con funcionarios de la Secretaría de Gobernación, en la Oficina del Alto Comisionado de la ONU. 

En esas fechas, también realizaba actividades relacionadas con otros casos de violaciones a derechos humanos ocurridas previamente: la desaparición de 47 personas durante un operativo especial realizado entre enero y junio de 2018 por parte de la Marina y la ejecución extrajudicial de ocho personas en Nuevo Laredo durante un operativo de la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas, el grupo de inteligencia y el Ejército, en 2019. 

Por eso, dice, “no me queda ninguna duda de que no solamente la inteligencia militar y la inteligencia naval están atentas a mi trabajo y a la defensa que hacemos de las víctimas”. Incluso, también ha sido víctima de campañas de desprestigio en publicaciones que lo acusan de vínculos con grupos criminales.

Si bien ha “aprendido” a vivir con los riesgos, en este momento dice tener elementos para sospechar de la existencia de una relación entre las Fuerzas Armadas y grupos criminales, que podrían aprovechar para hacerle daño. “Puedo ser víctima de un atentado por parte del crimen organizado, pero actuando bajo órdenes del Ejército o la Marina para ellos quedar libres de toda sospecha”. 

Hago responsable al Ejército, a la Marina, de lo que pueda pasarle a mi familia, a mis colaboradores, a mí, en estos momentos de crisis, de fortalecimiento de las Fuerzas Armadas por encima de las instituciones y de debilidad presidencial (…) De ser el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente ha quedado evidenciado como defensor de oficio de las Fuerzas Armadas ”, advierte Ramos.   

El periodista y escritor Ricardo Raphael fue espiado a través de la infección de su teléfono celular en tres fechas de 2019 y una en 2020, además de que tuvo otros ataques detectados en 2016 en el análisis forense de Citizen Lab. Sus columnas publicadas en 2020 incluyeron la cobertura de la violencia y desapariciones forzadas en Tamaulipas, el proceso judicial del exsecretario de la Defensa Salvador Cienfuegos y el caso Ayotzinapa

La fecha de infección del 7 de noviembre de 2019 coincide casi exactamente con el inicio de la ronda de entrevistas por su libro Hijo de la guerra, en el que aborda el origen de Los Zetas, un grupo conformado por desertores del Ejército y que nació prácticamente como fuerza paramilitar. Ahí incluye la entrevista que hizo a Galdino Mellado Cruz, quien se presenta como uno de los fundadores de la organización. 

“El libro es una crítica a las decisiones que se han tomado a posterior, donde el Ejército ha tratado de ocultar esta historia y, algo peor, presentarse como la solución frente a un problema que el propio Ejército echó a andar”, explica el escritor. 

Por eso, “sí alcanzo a entender por qué se me habría espiado con este malware. Tiene coherencia la hipótesis de que la única instancia que en este momento tiene en su poder Pegasus es el Ejército o alguna de las instancias dirigidas por militares (…) Ubico y señalo directamente como responsables de este espionaje a esas autoridades y quiero suponer que el presidente ha sido engañado y que no se le ha informado de que nos están espiando”. 

Poco después de esa infección, su hijo menor de edad recibió un mensaje en teléfono preguntando por su padre y por su abuelo. Luego se publicó en Twitter un audio manipulado derivado de una llamada telefónica que había tenido con Salvador Leyva Morelos Zaragoza, funcionario del Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP), en la que hablaron de los casos de Israel Vallarta Cisneros y de Juana Hilda González Lomelí, condenada a 78 años de prisión por el secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda.

Dicho audio fue utilizado por Isabel Miranda de Wallace para demandar a Ricardo Raphael, acusándolo de pertenecer a una organización criminal y de sobornar al presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar. 

Esto, dice Raphael, demuestra que Miranda de Wallace “utilizó contactos dentro del Ejército, le facilitaron esta grabación (…) Y si se la entregan a esta señora, ¿a quién más no se lo habrán entregado? ¿En manos de quién más estarán mis cuentas bancarias, mis operaciones, mis hábitos de consumo, los datos de mis redes familiares y amistosas, los datos de mis fuentes? ¿Quiénes son los verdaderos clientes de la agenda militar que ordenó estas intercepciones y luego las repartió?”. 

Con todas estas pruebas, Ricardo Raphael considera que “el presidente tiene que llamar a cuentas a la cúpula militar que nos ha venido propinando estas limitantes propias de un Estado autoritario, militarizado, de control militar”. 

En casos previos se ha confirmado que la Sedena es una de las instituciones que han utilizado Pegasus. 

Apenas este 29 de septiembre, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que investiga la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, informó que la Sedena operaba el Comando Regional de Inteligencia Zona Norte Iguala, dentro del 27 Batallón de Infantería —pese a que la institución había negado su existencia— y donde utilizaba el software Pegasus para seguimiento e interceptación telefónica. 

Te puede interesar: El GIEI señala al Ejército y la FGR por frenar las investigaciones del caso Ayotzinapa; respalda el trabajo de Unidad Especial

Mientras tanto, la investigación periodística Pegasus Proyect documentó que gobiernos de 10 países utilizaron Pegasus para espiar a periodistas, defensores de derechos humanos y opositores políticos. En México, la Sedena, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen, hoy CNI) y la extinta Agencia de Investigación Criminal usaron el software durante el sexenio de Enrique Peña Nieto —entre 2016 y 2017—, y las primeras dos lo hicieron sin orden judicial de por medio.

En dicha investigación se hizo el análisis de miles de datos de potenciales víctimas a espiar en cada país. En el caso de México, estaban personas relacionadas con la investigación de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa como Vidulfo Rosales, abogado de madres y padres, y el entonces fiscal de Guerrero, Miguel Ángel Godínez Muñoz.

También estaban opositores como Alejandro Moreno, entonces gobernador de Campeche y ahora dirigente del PRI, cuyas conversaciones presuntamente obtenidas por espionaje han sido publicadas por la actual gobernadora de Campeche, Layda Sansores, de Morena. Igualmente, otros gobernadores de aquel momento, como Jaime Rodríguez, de Nuevo León; Javier Corral, de Chihuahua; Graco Ramírez, de Morelos, y Omar Fayad, de Hidalgo, entre otros. 

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Australia realiza un ‘Swiftposio’; académicos analizan por qué Taylor Swift es un fenómeno global
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Australia realiza un ‘Swiftposio’; académicos analizan por qué Taylor Swift es un fenómeno global
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14 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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Desde el momento en que puso el disco Fearless en su reproductor de CD cuando tenía 14 años, Georgia Carroll ha estado fascinada por Taylor Swift.

Una década y media después, ahora se la promociona como la única persona en el mundo con un doctorado sobre la superestrella.

¿Su valoración? “Por el momento, no sería exagerado decir que es una de las personas más poderosas del mundo”, afirmó.

Es por eso que Carroll se encontraba entre los numerosos expertos que llegaron a Melbourne esta semana para un simposio académico internacional que intenta explicar cómo Swift se ha vuelto tan influyente.

El evento, el primero de su tipo, abrió el telón del Eras Tour de la cantante estadounidense en Australia y contó con más de 400 presentaciones de decenas de disciplinas de estudio e instituciones académicas de todo el mundo, lo que generó una oleada de entusiasmo y titulares a nivel mundial.

“Comenzó como una broma”

La idea del Swiftposio nació en julio como un tuit medio en broma con apenas unas decenas de “me gusta”. Pero cuando los organizadores anunciaron silenciosamente el evento meses después, se volvió viral internacionalmente de la noche a la mañana.

Los organizadores se despertaron con la cobertura de la BBC, la revista Rolling Stone y la CNN.

“Pensé: tengo que enviarle un correo electrónico a mi jefe”, dijo Eloise Faichney, doctora en cultura y comunicación, con una sonrisa.

“Nuestra pequeña conferencia de repente se convirtió en un gigante”, agregó.

Los fanáticos también estaban desesperados por participar, y el domingo, cientos de personas (anuncios ambulantes de pedrería, botas de vaquero y el labio rojo característico de Swift) acudieron en masa al icónico teatro Capitol de Melbourne solo para escuchar conferencias sobre la megaestrella.

En un taller de fabricación de pulseras de la amistad con entradas agotadas, Soumil, de 19 años, afirmó que el evento, dirigido por la el Royal Melbourne Institute of Technology, está ayudando a sanar las heridas dejadas el escándalo por la venta de entradas para el Eras Tour.

“Es divertido seguir siendo parte de todo esto”, le dijo a la BBC.

Fans posan con una gigantografía de Taylor Swift.
Las entradas para eventos de fans se agotaron a velocidad de rayo. Foto: RMIT University/T J Garvie

Pero los organizadores se apresuran a aclarar que la conferencia, respaldada por siete universidades de Australia y Nueva Zelanda, no es una convención de fans.

“Aunque algunos de nosotros somos fanáticos, para nosotros ciertamente se trata de intentar tomar en serio a alguien como ella en el mundo académico”, aseguró Emma Whatman, doctora en feminismo.

“Esta no es una celebración acrítica”, señaló.

Influencia “divina”

No se puede negar que la Taylormanía se extendió por el mundo el año pasado (la cantante fue nombrada Persona del año 2023 por la revista Time) y no está claro cuándo podría desaparecer.

El pasado domingo, Swift, de 34 años, volvió a dominar los titulares con fotografías de ella y su novio futbolista Travis Kelce tras ganar este el Super Bowl.

La semana pasada en los Grammy se llevó a casa el cuarto premio al álbum del año de su carrera.

Incluso sus gatos, su publicista y sus amigos de la infancia gozan de reconocimiento y seguidores leales.

“De alguna manera se ha convertido en la superestrella más divina del planeta, más grande de lo que pensé que era posible”, dijo en la conferencia Brittany Spanos, una de las oradoras principales y reportera de Rolling Stone que en 2020 impartió el primer curso universitario sobre la cantante.

Pero Taylor Swift se ha encontrado durante mucho tiempo en el centro de grandes momentos y debates culturales, desde que saltó al estrellato cuando era adolescente.

Kanye West interrumpe a Taylor Swift en el escenario de los VMA de 2009.
Su infame encuentro con Kanye West en 2009 fue uno de esos momentos. Foto: Getty Images

Se ha convertido en una de las artistas más famosas y con mayores ingresos de todos los tiempos, a la vez que genera conversaciones sobre todo, desde regalías de streaming y propiedad de la música hasta misoginia y cultura de la cancelación.

Obviamente, la conferencia tuvo un panel completo dedicado a la Swiftonomía, un término acuñado para explicar el gigantesco impacto de la artista en las economías de las ciudades donde canta.

Pero también hubo expertos que detallaron cómo se utilizan sus hits para entrenar a los jóvenes en reanimación cardiopulmonar y debates apasionados sobre la forma en que su romance con Kelce está ayudando a las niñas a sentirse como en casa en eventos deportivos tradicionalmente dominados por hombres.

Taylor Swift y Travis Kelce se besan después del Super Bowl.
La atención hacia Swift también ha resultado en un aumento masivo en los ingresos de la NFL, la liga estadounidense de fútbol americano. Foto: Reuters

Incluso hubo un análisis lírico de sus actitudes hacia el transporte público (irónicamente, a medida que ha aumentado su uso de aviones privados en la vida real, también lo han hecho las canciones que hacen referencia a trenes y autobuses).

Y cuando el público de la conferencia se había cansado de escuchar los discursos, se les ofreció un dueto entre la artista y un clon de inteligencia artificial incómodamente preciso de la voz de una Swift más joven, para contrastar cómo ha cambiado su sonido en los últimos 17 años.

Para aficionados a la literatura, en la conferencia un dúo de madre e hija leyó poesía sobre el desprecio que la sociedad muestra hacia los intereses de las mujeres jóvenes, un tema que provocó la adoración en la multitud.

Y para los nerds de la política, una académica presentó cómo los parlamentarios australianos usan a Taylor Swift para parecer identificables.

Madeline Pentland, de 27 años, encontró más de 30 intervenciones de políticos que citaban sus letras más icónicas.

Descubrió que los hombres eran más propensos a citar a la cantante, pero tendían a usar las letras como ataque político o burla, mientras que las mujeres eran mucho más propensas a usarlas para apoyar temas de debate.

Madeline Pentland
La popularidad de Swift entre los políticos sorprendió a la historiadora Madeline Pentland. Foto: BBC.

Sin embargo, lamentó lo que cree que son algunas oportunidades perdidas: “Pensé que habría algo de Bad Blood aquí y allá, ¡pero no encontré ninguna referencia!”.

En los últimos días solamente, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, bromeó con las conjeturas de que la vida amorosa de Swift es parte de un complot para amañar el Super Bowl y ayudarlo a ser reelegido, mientras que los fanáticos de la cantante hicieron correr por internet que la regrabación del álbum Reputation era inminente.

Clare Southerton, doctora en sociología, dijo estar interesada en todo lo que esto puede enseñarnos sobre las crecientes comunidades conspirativas.

También hubo debates incómodos sobre lo terriblemente implacable que puede ser la base de fans de Swift o sobre cómo su música refleja el colonialismo.

La académica Aimee-Sophia Lim, quien estudia cómo la artista está inspirando el activismo político en el sudeste asiático, dijo ser una gran admiradora, pero a menudo se siente decepcionada por el “feminismo blanco y centrado en Estados Unidos” de Swift.

“Quizás las personas negras y las del Sur Global deberían ser las que defiendan sus intereses y sus comunidades (…), pero el alcance de Taylor es innegable”, le aseguró a la BBC.

“Sería fantástico si lograra ampliar su activismo, así tal vez podría dar una plataforma a otras personas para que puedan hablar en nombre de sí mismas”.

El tema central del Switposio: ¿Cómo se volvió tan poderosa?

No todo el mundo está subido al tren de Taylor Swift.

Sabrina, quien pensaba salir de Melbourne antes del Eras Tour, no puede comprender los niveles demenciales del atractivo o la influencia de Swift.

“No entiendo todo este alboroto… realmente no entiendo lo que está pasando aquí”, le dijo a la BBC.

Pero Carroll afirmó que todo se reduce a la marca ampliamente identificable que Swift ha construido y a la “intensa conexión” que ha logrado cultivar con sus fans, muchas de las cuales sienten que han crecido con ella.

“Taylor ha pasado toda su carrera haciendo creer a sus fans que podían ser sus amigas”, añadió.

“Y ella ha hecho toda una serie de cosas que hacen que los fanáticos quieran actuar de una manera que guste” a la cantante, señaló.

Agregó que eso a veces puede conducir a comportamientos preocupantes, como ir a acosar en la boda de una amiga de Swift, gastar decenas de miles en mercadería y boletos, y obsesionarse con cada uno de sus movimientos.

Georgia Carroll
Carroll conoce de primera mano el poder de Swift. Getty Images

A lo largo del ‘Swiftposio’, organizado por la Universidad de Melbourne, asistentes compararon a Swift con Elvis, Michael Jackson, Madonna y Beyoncé.

Aunque para Spanos es difícil compararla con artistas de una época diferente, cree sin dudarlo que ella es la artista más popular del planeta en este momento.

“Será considerada la mejor compositora de su generación (…) y también una de las mejores compositoras de todos los tiempos”, opinó.

Carroll sostiene que Taylor Swift ha podido llevar su fama a otro nivel gracias a esa amplia e increíblemente motivada base de fans.

“[Para otros artistas], su esfera de influencia no se extiende demasiado fuera de su base de fans. Pero eso ya no es así para Taylor”, dijo.

Y es bueno (y debería haber ocurrido hace mucho tiempo) que la gente se esté interesando en eso, añadió.

Hace un año, cuando recibió su doctorado, la gente se reía del tema de sus estudios. Ahora dio un discurso de apertura en una de las conferencias académicas más publicitadas del mundo.

“Es como, ¡Dios mío, todo el mundo lo entiende!”, exclamó.

“No vamos a estar simplemente sentados en esta conferencia siendo fans –eso ocurrirá– pero hay muchas cosas que estudiar a Swift puede decirnos sobre el mundo”.

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BBC

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