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Cuidadoras sacrifican salud mental y física, mientras el Sistema Nacional sigue siendo una promesa
Cuidadoras sacrifican salud mental y física, mientras el Sistema Nacional sigue siendo una promesa
Margarita Sousa @yue.ms
11 minutos de lectura

Cuidadoras sacrifican salud mental y física, mientras el Sistema Nacional sigue siendo una promesa

Mujeres como Eva dedican su vida entera a cuidar, mientras las iniciativas legislativas para un Sistema Nacional de Cuidados permanecen en el olvido. Las acciones específicas resultan insuficientes, mientras iniciativas ciudadanas profesionalizan el cuidado.
05 de marzo, 2025
Por: Marcela Nochebuena y Eréndira Aquino

Eva Cruz es mamá de José Alberto, un joven de 20 años que vive con discapacidad intelectual. Es jueves por la mañana, y como lo hace cada semana, la mujer de 49 años instala su puesto de tianguis a las afueras de su domicilio en la colonia San Miguel Teotongo, de la alcaldía Iztapalapa. En este momento puede hablar de su vida cotidiana, porque su hijo sigue dormido, pero en breve comenzará la triple jornada que implica todos los días su cuidado.

La condición de José Alberto fue diagnosticada desde que tenía tres meses de nacido, cuando llegó a convulsionar hasta 90 veces por día: tiene esclerosis tuberosa, una enfermedad catalogada como rara, y cierto grado de epilepsia. Es funcional en un 60%: puede hacer de comer o bañarse solo, por ejemplo, pero debe estar supervisado todo el tiempo. Eva Cruz es su cuidadora primaria –así lo dice–, y la apoya su mamá y su esposo. 

Aunque su esposo sostiene en buena medida la economía del hogar, “no hay ingreso que alcance”, dice ella. Por eso los jueves vende a las puertas de su casa ropa de segunda mano, zapatos y productos de catálogo. Eso le permite pagar el diplomado de floristería que cursa José Alberto los viernes. Lo que sale de la venta del tianguis va directo a su clase y al material que necesita.

De lunes a jueves el hijo de Eva hace diferentes actividades de bisutería y pintura que después venden en el puesto, además de ayudarle con las tareas del hogar. Luego, los viernes deben salir a las 5 de la mañana para llegar al diplomado a las 8, casi hasta la salida a Cuernavaca. 

Durante un tiempo, años atrás, Eva fue servidora pública y tenía ayuda para el cuidado de su hijo mayor, que ya no vive con ella. Sin embargo, cuando sus empleadores cambiaron, no fueron flexibles con sus necesidades de tiempo. Ahora, trata de involucrar a su hijo en la mayor parte de sus actividades para que en el futuro sea un adulto independiente en la medida de lo posible.

Aunque ya han tenido más voz, Eva considera que las cuidadoras primarias no son suficientemente visibilizadas. Para muchas, precisa, es imposible tener un trabajo base de ocho horas porque la mayoría de los empleadores no dan permisos para terapias, consultas o emergencias en caso de crisis. Desde su perspectiva hace falta un programa económico, pero también enfoques en la salud emocional de las cuidadoras.

“A veces estás tan enfocada en el cuidado de tu paciente, ya sea adulto mayor o persona con discapacidad, que te olvidas de tu salud, de ti como persona, como mujer; a veces te enfocas tanto en el cuidado que ya te olvidas de tus metas y de tus sueños, y creo que eso hay que retomarlo”, sostiene.

Eva está enfocada, como dice, en el cuidado. Este jueves es su cumpleaños, pero su rutina no cambia: ya instalado el tianguis, José Alberto se despierta. Mientras la abuela se queda un rato en el puesto, ella se desplaza a la cocina para preparar el desayuno, muestra su trabajo de bisutería, toma su presión, cuenta cómo en el pasado también cuidó la enfermedad de su papá; aparece una clienta, le resuelve dudas de precios y vuelve a José Alberto. Al mismo tiempo, entre ella y su madre atienden una pequeña tienda de abarrotes que forma parte de su casa. 

Leer: “No hay tiempo ni presupuesto que alcance”: Citlalli Hernández reconoce retos para un Sistema Nacional de Cuidados

Mientras resuelve sus tareas, Eva recuerda que hace cinco años le diagnosticaron un cuadro de pancreatitis que nunca se atendió porque no tenía tiempo de ir al doctor. Además es diabética y asmática. No iba a consultas, no tomaba los medicamentos y no atendía su dieta. Estuvo internada casi 20 días y lo platica ahora “de puro milagro”, dice.

“Alberto estaba muy enojado conmigo porque pensó que lo había dejado, entonces sí me costó trabajo que él viera que yo estaba enferma, que no podía hacer muchas cosas, que tenía reposo, que necesitaba que me apoyara. Fue en ese entonces cuando yo regresé del hospital que él hacía de comer, o sea, bajo mi supervisión”, cuenta conmovida.

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La crisis más fuerte de José Alberto fue cuando tenía ocho meses de nacido. Pasaron cerca de un mes en el hospital con dificultades para saber qué medicamento le correspondía y pronóstico de que no sobreviviera. Salió de ahí tomando 25 medicamentos atendidos por seis especialistas diferentes. Ahora ya solo lo ve neurología y cardiología. “Ahí vamos”, se convence Eva.   

Cuidado para las cuidadoras, así resume lo que pide. Para ello, las personas que viven con discapacidad requerirían casas de día o espacios donde se les capacite para la inclusión laboral. Si los cuidadores no existieran o se dedicaran al 100%, remarca, niños, adultos mayores y personas con discapacidad no tendrían una buena calidad de vida, y eso tiene que notarlo el Estado para apoyarles y darles beneficios.

La cultura y la población, añade, dan por hecho que “como eres mujer, te toca cuidar”. Tiene razón: las mujeres conforman el grueso de población joven que no estudia ni trabaja, la mayoría por razones de cuidado; las jóvenes madres –mucho más las adolescentes– son quienes mayor probabilidad presentan de dejar los estudios y menor oportunidad de tener un trabajo formal, y para las mujeres, a más hijos, mayor es la brecha salarial que las separa de los hombres y de las mujeres sin hijos. 

El Sistema Nacional de Cuidados: iniciativas olvidadas y esfuerzos a medias

Ante realidades como la de Eva, si bien ha sido una demanda largamente señalada por grupos feministas y desde hace cuatro años propuesta a nivel legislativo, el Sistema Nacional de Cuidados sigue siendo un pendiente sin resolver, pese a que potenciaría la participación económica de las mujeres y sería un paso fundamental para nivelar las brechas que enfrentan. El 18 de noviembre de 2020, la Cámara de Diputados aprobó una reforma para elevar a rango constitucional el derecho al cuidado digno, pero quedó congelada en el Senado.

Contemplaba garantizar el derecho y promover la corresponsabilidad en tareas de cuidado. Una iniciativa legislativa, presentada en 2021 por la senadora Malú Micher, propuso una Ley General del Sistema Nacional de Cuidados para la distribución de estos entre el Estado, el sector empresarial, la sociedad civil, las comunidades y las familias.

Como Eva, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2019, las mujeres dedican en promedio 39.7 horas al trabajo doméstico y de cuidados, casi una jornada laboral completa y más del doble que los hombres.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados reportó un monto de 8.4 billones de pesos en 2023, lo que equivale a una participación respecto del Producto Interno Bruto (PIB) nacional del 26.3%. 

La concepción de una obligatoriedad y exclusividad de los trabajos domésticos y de cuidado para las mujeres, así como la devaluación de esas labores –plantea la iniciativa–, redundan en su invisibilización, lo que contribuye de manera negativa al agravamiento de vulnerabilidades para mujeres y niñas.  

Por ello es vital generar una oferta de servicios de cuidados. La reforma constitucional es necesaria no solo por el reconocimiento del derecho al cuidado, sino como base para una ley general en la materia. Otro tipo de leyes podrían obligar a dependencias específicas, pero no al Estado en su conjunto, coinciden la diputada Patricia Mercado y Martha Tagle, integrante de la Coalición por el derecho al cuidado digno y el tiempo propio de las mujeres. 

 Sistema Nacional de Cuidados sigue siendo una promesa

Una nueva iniciativa, a la que también se sumó cuando era senadora la ahora secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández, plantea que el sistema DIF sea el punto de partida. Paralelamente, la Coalición generó una Ley Modelo del Sistema de Cuidados, cuyo ánimo es establecer estándares de legislación en todo el país, y que se puedan retomar de ella los elementos principales incluso para legislaciones estatales, como ocurrió en Jalisco.  

Ese modelo reconoce el derecho al cuidado como universal y no establece poblaciones objetivo para evitar asistencialismos. Por otro lado, plantea un sistema amplio, que abarque políticas públicas, legislación y mecanismos de gobernanza. Desde la perspectiva de activistas y organizaciones, debe ser un sistema que esté ligado a la Presidencia de la República porque es realmente quien tiene posibilidades de instrumentarlo hacia abajo.

Entérate: Sistema integral de cuidados: programas sociales que propone Sheinbaum no bastan para consolidarlo, advierten especialistas

Mercado señala que en el ámbito legislativo no hay novedad, existen procesos que tendrán que volverse a empezar desde cero y algunas conversaciones entre comisiones, pero ningún avance concreto. La idea de construir el Sistema a partir del DIF requeriría necesariamente una reforma legislativa, puntualiza.  

“Si el sistema DIF se convierte en el Sistema Nacional de Cuidados, con otra misión, con otra visión, alejada del asistencialismo y en el sentido de generar las condiciones y todo lo necesario para que los gobiernos estatales y locales le entren a hacer inversiones para políticas de cuidados, está bien; es un sistema que ya existe y es totalmente obsoleto”, sostiene Mercado.

Para Tagle, los dos grandes obstáculos que detienen el avance legislativo son el presupuestal y la falta de comprensión de lo que implican los cuidados. Esa es la importancia de legislar, pues se corre el riesgo de que cualquier acción acotada se haga pasar como una solución. “Por ejemplo, lo que la presidenta anunció en Chihuahua son los centros de educación y cuidado infantil que tienen ese nombre y se ven muy bien, pero cuando revisas qué implican, son las guarderías del IMSS, no es nada nuevo”, reclama. 

Mercado destaca que las reformas constitucionales sobre la brecha salarial y la igualdad sustantiva no pueden quedarse solo en palabras. Hacer de los cuidados una política nacional, de inversión presupuestal y de políticas públicas para que el cuidado esté en manos de todos los actores y del Estado, incidiría directamente en el cierre de brechas. Las mujeres no acceden al trabajo formal porque necesitan autonomía de tiempo; la brecha no se cierra solo en el centro de trabajo, remarca.

Tampoco se trata de una política asistencialista de salarios rosas, aclara. Por supuesto, habrá quien decida dedicarse al cuidado –como Eva, que tiene un hijo con discapacidad y quizá prefiera asistirlo siempre–, pero requeriría ser remunerada. “Esto ahora es un empleo con jornada, ya no es una cuestión cultural; si lo consideramos ya como responsabilidad del Estado social, es un tema de empleos”, añade. Iniciativas ciudadanas dan constancia de ello.   

 

Profesionalización de los cuidados: un diplomado especializado en Cuajimalpa

En la colonia El Molinito, alcaldía Cuajimalpa, existe un proyecto ciudadano preocupado por la profesionalización en labores de cuidado. Se trata de un diplomado de especialización donde se enseña desde cómo tender una cama hasta cómo poner un pañal, sin pasar por alto los derechos de cuidadores y personas dependientes.

Fue desarrollado hace veinte años por Yolanda Burgos, psicóloga con maestría en orientación familiar, un máster en gerontología y otro en psicología clínica, con el fin de apoyar a familiares de personas dependientes de cuidados y a quienes buscan profesionalizarse para hacer de esta actividad su empleo.

“Yo tuve papás grandes, mi mamá me tuvo a los 37 años y mi papá a los 40. Entonces, por ahí de cuando tenía 38 años, ellos ya eran mayores, y coincidió con que estaba estudiando la maestría en orientación familiar, entonces enfoqué mi tesis al tema del envejecimiento, con un enfoque de gerontología y cuidados”, recuerda Yolanda.

La especialista cuenta que desde que decidió dedicarse a eso, se dio cuenta de que para cuidar no sólo basta la buena voluntad, pues se cometen errores por ignorancia y las personas cuidadoras se desgastan brutalmente. De ahí le surgió el interés por crear un diplomado que abarcara la integralidad del cuidado, que se ha ido puliendo y adaptando a temáticas actuales.

Ahora se imparte en modalidad híbrida en el Patronato de Cuajimalpa I.A.P., en la Ciudad de México. De acuerdo con Rosi Nava, coordinadora de proyectos sociales, al diplomado acuden personas que, en la mayoría de los casos, ya realizan labores de cuidados tiempo atrás, “pero no se encuentran preparados, por lo que buscan profesionalizarse desde lo teórico hasta lo práctico, y también abordamos el desgaste del cuidador, para que sepan identificar factores de riesgo”.

Además, destaca que “casi de inmediato, saliendo del diplomado pueden integrarse a un trabajo, entonces es una buena capacitación incluso para quienes a lo mejor no continuaron con una trayectoria de educación formal o solamente tienen la preparatoria”.

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Irma Fuentes, de 65 años, es una de las asistentes al diplomado, al que decidió inscribirse para continuar con su formación de cuidadora. Menciona que desde hace tiempo se ha dedicado, con y sin paga, a cuidar y a acompañar a personas adultas mayores y enfermas. “Me ha gustado mucho, cuando ha sido con familiares, pero también cuando me han pagado por ello”, dice.

Además, había tomado un curso de cuidados paliativos. Al acudir a un taller de Tanatología en el Patronato de Cuajimalpa, se encontró con el diplomado y decidió inscribirse. Nunca imaginó todo lo que implica ser cuidadora, sus derechos y obligaciones, pero ha reafirmado conocimientos y se siente cada vez más capaz de seguir cuidando. El proyecto abre una posibilidad laboral para después de su jubilación. 

“Va a llegar el momento en el que también necesite que me cuiden, y espero encontrar a una persona que me dé un trato digno, porque para ser cuidador se necesita conocimiento, paciencia, tiempo de calidad y dar amor”, afirma enfatizando la importancia de este tipo de iniciativas.

Para entender: Presupuesto para cuidados prevé recortes en 2025, pese a promesa de Sheinbaum de priorizar la creación de un sistema nacional

Luis, de 52 años, otro de los asistentes al taller, indica que él se inscribió al diplomado para apoyar con el cuidado de sus padres, “y me he dado cuenta de la necesidad de ser profesional y prepararse ante ciertas eventualidades”.

Fernanda Silis, directora del patronato, explica que el diplomado busca contribuir en dos vertientes: la necesidad de cuidados de las personas en estado de dependencia y la profesionalización de quienes ya cuidan a alguna persona o quieran desarrollar el oficio. Atribuye al factor cultural que el 95% de quienes han tomado la capacitación son mujeres.

“Empezamos con este diplomado de forma presencial, y con la pandemia nos vimos obligados a continuar de manera virtual, lo que ha sido un reto, pero también nos ha permitido ampliar nuestro alcance a otros estados del país”, detalla.

Sin embargo, para Yolanda Burgos es necesario que más allá de este tipo de proyectos, se cree un Sistema Nacional de Cuidados, “porque nos va a agarrar con los dedos en la puerta el envejecimiento, y cada vez hacen más falta personas dedicadas al cuidado para que las familias puedan seguir saliendo de casa para buscar ingresos, que las mujeres no tengan que quedarse en casa cuidando y tengamos un círculo virtuoso en el que las personas estén bien cuidadas, y que quienes realizan este trabajo tengan ingresos por él”. 

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Europa y EU “existimos juntos”, dice Marco Rubio en Múnich; pide fortalecer al continente porque no quieren “aliados débiles”
4 minutos de lectura

La conferencia, que reúne a líderes gubernamentales, expertos en seguridad y ministros de defensa, se celebra en un momento en que la tradicional alianza política y militar de Estados Unidos y Europa enfrenta tensiones.

14 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Europa y Estados Unidos “existimos juntos”, declaró el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, el sábado, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en un discurso en el que destacó que el destino del continente europeo “nunca será irrelevante” para EE.UU.

Pero Rubio criticó las políticas energéticas y migratorias de sus predecesores y de algunos líderes occidentales, que, según él, han empobrecido a la gente y “amenazan nuestro futuro”.

También criticó a Naciones Unidas, afirmando que la organización no ha desempeñado ningún papel en la resolución de conflictos.

La conferencia, que reúne a líderes gubernamentales, expertos en seguridad y ministros de defensa, se celebra en un momento en que la tradicional alianza política y militar de Estados Unidos y Europa enfrenta tensiones por las políticas del presidente estadounidense Donald Trump.

Además, el duro discurso del vicepresidente estadounidense, JD Vance, en la Conferencia de Seguridad hace un año, marcó el inicio de un período de enfriamiento en la relación transatlántica.

Pero ahora, el discurso de Rubio mostró que al parecer hay un esfuerzo de desescalada, en particular por la parte estadounidense.

El jefe de la diplomacia estadounidense dijo que su país espera contar con el apoyo de sus aliados europeos: “EE.UU. y Europa existimos juntos”, dijo. “Nuestro destino siempre estará entrelazado con el de ustedes”, agregó Rubio entre aplausos.

Y reiteró a sus aliados europeos que Estados Unidos tiene la intención de colaborar con ellos, pero sostuvo que esa alianza necesita ser reforzada: “No queremos aliados débiles”, dijo, y agregó que a su país no le interesa ser “un cuidador educado y ordenado del declive controlado de Occidente”.

“Cometimos estos errores juntos”

Rubio comenzó su discurso hablando de la “alianza histórica” entre Estados Unidos y Europa y de cómo se creó un mundo sin fronteras tras la caída del Muro de Berlín en 1989.

Pero afirmó que esa fue una “ilusión peligrosa” y una “idea absurda” que ignoraba tanto la naturaleza humana como la historia.

Nos ha “costado muy caro”, agregó.

Posteriormente Rubio analizó el libre comercio, afirmando que mientras otros países han invertido en sus propias economías, “nosotros, Occidente, hemos externalizado cada vez más nuestra soberanía”.

Afirmó que, al invertir en políticas que buscaban apaciguar un “culto al cambio climático”, también “hemos invertido en políticas que empobrecen a nuestra gente, mientras que nuestros competidores invierten en petróleo”.

Rubio también declaró que Occidente “se ha abierto a una ola de migración masiva sin precedentes”, que, según él, “amenaza nuestro futuro”.

“Cometimos estos errores juntos”, dijo y agregó que “juntos, Estados Unidos y Europa ahora tienen la obligación con nuestros pueblos de avanzar y reconstruir”.

Con Trump, afirmó, “Estados Unidos planea asumir la tarea de renovación y restauración”.

El canciller alemán, Friedrich Merz (der.), y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la 62.ª Conferencia de Seguridad de Múnich, el 13 de febrero de 2026
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El canciller alemán, Friedrich Merz (der.), y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Múnich

“Si bien estamos preparados para hacerlo solos, si es necesario, preferimos hacerlo junto con ustedes”, declaró dirigiéndose a los líderes europeos presentes en la sala.

“Somos parte de una sola civilización: la civilización occidental”, indicó y agregó que Europa y Estados Unidos están conectados tanto económica como culturalmente. “Europa debe sobrevivir”.

Posteriormente Rubio abordó el tema de la migración y la seguridad fronteriza y dijo que Occidente puede prosperar, pero solo si controla sus fronteras.

“Esto no es una expresión de xenofobia”, afirmó, sino un “acto fundamental” de soberanía nacional.

Agregó que la seguridad fronteriza constituye una “amenaza urgente” para el tejido social y la “supervivencia de nuestra civilización”.

Sobre los sistemas de cooperación internacional, como la ONU, el secretario de Estado señaló que no era necesario abandonarlos ni desmantelar las instituciones globales del viejo orden.

Pero, dijo, “deben reformarse y reconstruirse”. La ONU, indicó “aún tiene el poder de ser una herramienta para el bien en el mundo, pero no han respondido a algunos de los problemas más urgentes de la actualidad”.

Un cordón de seguridad reforzado alrededor del Bayerischer Hof, donde se realiza la conferencia de seguridad
BBC
Un cordón de seguridad reforzado alrededor del Bayerischer Hof, donde se realiza la conferencia de seguridad

Para concluir su discurso Rubio se refirió a la alianza entre Europa y Estados Unidos.

“No queremos aliados débiles”, declaró. “EE.UU. quiere una Europa que pueda defenderse “para que ningún adversario se vea tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva”.

Continúa diciendo que la administración Trump no quiere aliados que busquen “racionalizar el statu quo roto”, sino que quiere a aquellos que estén dispuestos a arreglarlo.

No tenemos ningún interés en ser “guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente”.

Análisis de Frank Gardner, corresponsal de seguridad de la BBC

Una ovación de pie para Marco Rubio con una sala repleta aquí en Múnich que respiró aliviada.

El mensaje principal del discurso inaugural de Rubio es que Estados Unidos sigue queriendo ser aliado de Europa.

Pero existen claras diferencias. Atacó las medidas adoptadas para abordar el cambio climático, la migración y el libre comercio.

Claramente, todavía hay muchas diferencias entre Europa y Estados Unidos, pero creo que, en el fondo, Rubio intentó sanar algunas de las heridas causadas aquí el año pasado por J. D. Vance.

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BBC

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