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Responsabilidad con la naturaleza: Un manifiesto por la Tierra
Responsabilidad con la naturaleza: Un manifiesto por la Tierra
Penguin Random House
6 minutos de lectura
Responsabilidad con la naturaleza: Un manifiesto por la Tierra
Hace 50 años se publicaba un texto que hace referencia a la salud de la Tierra, desde la bioética, término que para el medioambiente analiza cómo las personas tienen cierta responsabilidad a los sucesos donde la huella humana ha arremetido en contra de la naturaleza.
01 de enero, 2023
Por: Verónica Santamaría
@VeroSantamariaC 
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Ante las constantes amenazas a la biodiversidad en el mundo durante las últimas cinco décadas, una serie de personas dedicadas a la ciencia y las artes en México se reúnen para analizar el actual estado de salud del planeta, desde el punto de vista de la bioética y sus retos en el siglo XXI, en el libro Bioética: Manifiesto por la Tierra (editorial Debate, 2022).

Manifiesto por la Tierra, cuenta con una serie de ensayos escritos por 13 especialistas en medicina, música, economía, política y religión que forman parte del Seminario de Cultura Mexicana a excepción del doctor José Sarukhán, quien en el prólogo, hace hincapié en la necesidad de crear puentes hacia el futuro donde los seres humanos, en su necesidad evolutiva, conecten más con la naturaleza y el respeto a ella.

Arnoldo Kraus, médico y escritor, quien se encargó de coordinar los 13 textos que conforman este Manifiesto por la Tierra, explica que esta publicación es también un recordatorio del primer artículo dedicado a hablar de la salud del planeta desde la bioética.

Hace 51 años  —recuerda Kraus— el bioquímico estadounidense Van Rensselaer Potter publicó Bioethics: Bridge to the future (Prentice-Hall, Nueva Jersey, Estados Unidos). Se trata de un artículo donde se plantea cómo estaba la salud de la Tierra. En él, el también profesor de Oncología en la Universidad de Wisconsin-Madison, retomó el término ‘bioética’ para hacer este análisis.

“Preocupado por la contaminación del agua y del aire por el incremento poblacional y por los daños ecológicos, Potter consideró que la bioética, apoyada en saberes de la biología, filosofía, tecnología y ciencia, debería ser el instrumento para alertar a la humanidad sobre los peligros que acechaban a la Tierra”, escribe Arnoldo Kraus en el libro.

La Tierra enfermó más

Sin embargo, 51 años después, la salud de la Tierra ha empeorado a pesar de las alertas que científicos y especialistas han hecho a la humanidad para cambiar sus hábitos por actividades que ayuden en la restauración de la naturaleza.

“Si no apostamos a que todos estamos bien concatenados con esa supervivencia, pues al enfermarnos nosotros enfermamos a nuestro círculo íntimo y acabamos con la Tierra”, explica Arnoldo Kraus en entrevista para Animal Político.

Para entender por qué es importante prestar atención a la salud de la Tierra, el médico Kraus puntualizó en entrevista, al menos, cuatro ejes esenciales a este tema a partir de la bioética y que se encuentran dentro del libro Manifiesto por la Tierra.

1. ¿Qué es la bioética?

Arnoldo Kraus explica que Bioethics: Bridge to the future es también una publicación dedicada a Aldo Leopold, quien fuera un ecólogo y ambientalista estadounidense que se dedicaba a cuidar el medioambiente en su país. Él, en algún momento señaló hace 70 años, que el ser humano es el cáncer de la tierra. “Él lo dijo así, tú lo sabes y yo lo sé. Lo constatamos todos los días”, relata.

“La bioética es algo que es connatural a nosotros. La bioética es la filosofía del siglo XXI y la resumo en forma breve robándome palabras del doctor Potter: la bioética es la ciencia de la supervivencia y aquí amplio el concepto de la supervivencia mía —como persona— la de mi familia entorno a mí, la del mi vecindad, de la sociedad, del país y, de ahí, a la Tierra”, añade Kraus.

2. Escuchar a los científicos

Explica Kraus que tan solo en 2022 hubo incontables tragedias naturales, de las cuales todas y todos los que habitan el planeta son responsables. Por ello, el libro Manifiesto por la Tierra, pretende contagiar un poco la responsabilidad que las personas tienen con el planeta.

“La naturaleza no nos pertenece. Nosotros somos un fragmentito de ella y la humanidad es un fragmentito en la historia de la Tierra y del Universo. Entonces, hemos hecho muy mal pensando que la Tierra es nuestra. No escuchamos a la gente que sabe”, añade.

Al menos, desde hace 70 años, científicos y especialistas en cambio climático y medioambiente han advertido sobre las consecuencias de la huella humana en la naturaleza que ha derivado en una paulatina destrucción de la Tierra.

3. Preocuparse por asistir a las personas

En una mirada a las consecuencias que han derivado de la constante explotación a la naturaleza, los recursos naturales, la flora y fauna en la Tierra, Kraus hace énfasis en los textos que componen Manifiesto por la Tierra donde 13 especialistas analizan cómo ha sido la salud del planeta en las últimas tres décadas.

“No me acuerdo tanto (de cómo era la Tierra hace 50 años) porque no tenía tanta conciencia en esa época, pero conforme he ido aumentando años en mi vida, diría que cuando tenía 20 o 30 años no me preocupaban estos temas. No eran unos temas de los cuales uno discutía por la razón sencilla de que la Tierra no se encontraba amenazada, como hoy”, señala.

Kraus hace un llamado a las y los lectores de esta obra y llama a la acción comunitaria a no permitir que el mundo continúe con este mal rumbo y alienta a “preocupamos por asistir a la gente que no tiene (suficientes) recursos”.

4. Detener la plastificación

El especialista también habla de la plastificación y cómo la falta de regulación a la producción y uso excesivo de plásticos en el planeta suma a su estado crítico que pone en crisis la salud de la Tierra y donde los países que más contaminan y más destruyen, son las naciones que más recursos tienen o países emergentes con una capacidad brutal, como China, Estados Unidos, Rusia —desde el punto de vista bioético—.  En tanto, quienes resultan ser los más afectados es la gente de países pobres.

En un texto titulado ‘La plastificación del mundo’, escrito recientemente por Arnoldo Kraus, habla de la cantidad de plásticos que invaden, hoy día, a las personas y el mal uso que se les da en una economía —aún— lineal. “Nos venden la idea de que se reciclan y que se vuelven a utilizar. Es falsa”.

Leer más |#EnvíoSinPlástico: una ONG urge a la CDMX a regular el uso de plásticos en el comercio electrónico

“Es una idea completamente falsa. Se recicla muy poco porque la gente que quiere y que hace plásticos de cualquier tipo les es más fácil hacer que reciclar y ahí, nos convertimos en cómplices de estar aceptando eso. Nos convertimos en seres inconscientes cuando estamos comprando botellas plásticas”, advierte el especialista en salud.

En el informe De la contaminación a la solución: una evaluación global de la basura marina y la contaminación por plásticos del Programa para el medio ambiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), advierte que, hasta 2021, el plástico representaba el 85% de los residuos que llegan a los océanos y, para 2040, los volúmenes de este material que fluirán hacia el mar casi se triplicarán con una cantidad anual de entre 23 y 37 millones de toneladas, es decir, casi 50 kg de plástico por metro de costa en todo el mundo.

Tales plásticos, “acaban en los vertederos de los países pobres o acaban en el mar. Cuántas fotos y videos hemos visto de tortugas que se mueren porque están enrolladas en plásticos, cuántos pájaros o peces se mueren porque se tragan las cápsulas de café. En fin, lo vemos todo el tiempo y prevalece el descuido, prevalece el consumismo, prevalece el no darse cuenta de que no somos los dueños del mundo, pero que actuamos como si fuésemos y nos la pasamos agrediendo a la tierra”, enfatiza.

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El médico que tiene afantasía, la condición que le impide a las personas soñar
10 minutos de lectura
El médico que tiene afantasía, la condición que le impide a las personas soñar
Hace 50 años se publicaba un texto que hace referencia a la salud de la Tierra, desde la bioética, término que para el medioambiente analiza cómo las personas tienen cierta responsabilidad a los sucesos donde la huella humana ha arremetido en contra de la naturaleza.
15 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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“Soñar no cuesta nada”.

A primera vista esta trillada expresión popular parece una verdad incontrovertible, pues quién al posar su cabeza sobre la almohada o al cerrar los ojos en su puesto de trabajo o en el bus no ha terminado transportado, como por arte de magia, a una paradisíaca playa o se ha visto anotando un gol en el Mundial de Fútbol junto a su estrella más admirada.

También puede ocurrir que en ocasiones se vean en situaciones aterradoras, como ser perseguidos por un animal salvaje; o en otras extrañas e incomprensibles.

Sin embargo, hay un porcentaje de la población para el que el mundo de los sueños; entendido como ese territorio donde la mente crea historias con imágenes, sonidos e incluso olores mientras dormimos e incluso cuando estamos despiertos, es algo desconocido. ¿El motivo? Tienen afantasía.

Una mujer usando una computadora cuya pantalla está en negro
Getty Images
Acevedo compara a su cerebro con un computador que no tiene pantalla o que no es capaz de procesar archivos de imágenes.

La mente ciega

“La afantasía es la ausencia de visión mental o a la incapacidad de visualizar”. Así definió el neurólogo británico Adam Zeman a esta condición, de la que apenas en las últimas dos décadas se ha comenzado a hablar, algo que en gran medida se debe a sus investigaciones sobre las imágenes mentales.

“Si a la mayoría de nosotros nos dicen: mesa de cocina o árbol de manzanas seremos capaces de reproducir en nuestro cerebro una imagen de ambas cosas. Sin embargo, las personas con afantasía son incapaces de hacer eso”, agregó el profesor de la Universidad de Exeter (Reino Unido).

El médico venezolano Guillermo Antonio Acevedo está entre esas últimas personas mencionadas por el experto. BBC Mundo conversó con él para conocer cómo es vivir con afantasía y él describió su situación en términos informáticos.

Mi cerebro es como una computadora que tiene el monitor apagado o que solamente puede almacenar archivos .txt (de texto) y no admite archivos .jpg, .png o ninguno de imágenes”, ilustró

El galeno, quien estudió en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y reside en España desde 2013, se enteró por casualidad de que forma parte de ese 4% de la población que, según los expertos, que no puede visualizar imágenes mentales.

“Yo trabajaba en un hospital psiquiátrico y comencé a empaparme más sobre temas de neurología y de enfermedades mentales y di con un artículo de 2005 de Zeman, el cual hablaba sobre la mente ciega”, relató en conversación telefónica desde la localidad española de San Sebastián, donde vive y trabaja desde hace seis años.

“En ese artículo se describe cómo piensan las personas que tienen afantasía y se dice esas personas que no pueden imaginarse cosas; es decir que no pueden ver imágenes en su cabeza. Y allí me dije: ¿pero es que la gente en realidad puede hacer eso?”, prosiguió.

Homero Simpons soñando con los ojos abiertos que está durmiendo y soñando con comer

Cortesía Disney
Para Acevedo los sueños eran alegorías que escritores y dibujantes utilizaban para ayudarnos a entender sus obras.

Mi shock fue que hubiera personas que dijeran que podían ver cosas en su cabeza. Recuerdo que pensé: Las alucinaciones existen en verdad, no son algo metafórico”, agregó.

Acevedo pasó 31 de años de su vida, hoy tiene 35, creyendo que cuando las personas le decían que habían soñado en realidad no habían visto lo que le estaban contando.

“Hasta que descubrí que tenía afantasía yo pensaba que en los dibujos animados le ponían la nubecita a los personajes para que entendiéramos la historia”, explicó.

Una pantalla que dice: sin señal
Getty Images
Las personas con afantasía no pueden visualizar imágenes en su cabeza, pero tampoco pueden escucharse así mismos ni recordar olores.

Ni buenos ni malos

El médico no sólo aseguró que cuando duerme no sueña, sino que afirmó que no recuerda haberlo hecho jamás. Y tampoco imagina que como lo hace el resto de las personas.

“No puedo visualizar objetos en mi cabeza como hacen otras personas”, dijo.

Acto seguido ofreció un ejemplo para entender cómo opera su cerebro.

“Si alguien te dice imagina una manzana seguramente cerrarás los ojos y podrás visualizar la manzana, porque las neuronas de tu cerebro que tienen guardada la imagen de una manzana se activan, aunque no la tengas la manzana al frente. Yo no puedo hacer eso. Yo sé lo que es una manzana, cómo es su forma y sus colores, pero no puedo verla gráficamente cuando no la tengo al frente”, explicó.

“Ahora entiendo por qué cuando era niño y en el colegio me pedían que dibujara a mi familia todo era muy esquemático, tipo figuritas de palo, sin ningún tipo de detalles”, agregó.

¿Alguien que no sueña puede tener pesadillas? “Bueno yo interpreto como pesadillas a un mal sueño; es decir un sueño donde no descansas y sientes que dormiste mal, pero no me acuerdo de haber visto imágenes que me asustaran“, dijo.

“Yo creía que yo no me acordaba de lo que soñaba, pero ahora sé que no tengo sueños”, remató.

Sin fantasías sexuales ni voz interna

¿Y una persona que no tiene sueños ni pesadillas puede tener fantasías sexuales?, según Acevedo la respuesta es no.

“Yo tengo mis fetiches, pero los he ido descubriendo por cosas que he visto o he experimentado. Pero si alguien me cuenta algo que ha hecho o le gustaría hacer yo no soy capaz de visualizar eso en mi cabeza”, relató.

Y debido a esto el médico admitió que no vivió una de las experiencias que marcan el inicio de la pubertad: Los sueños húmedos.

Eso no me ha pasado jamás en la vida. Te hablan de eso en el colegio y en la universidad y yo siempre pensé que era un mito, pero por supuesto nunca dije nada para no quedar como el bicho raro”, dijo.

Pero si lo anterior no fuera suficiente, Acevedo tampoco puede escuchar su voz interior; es decir no puede mantener una conversación inaudible consigo mismo.

“Yo puedo pensar una idea, pero no puedo hilar un discurso y por ello debo verbalizarlo. Me parece perturbadora la idea de que alguien pueda ver y escuchar cosas en su cabeza”, admitió.

Una máscara, un látigo y unas esposas
Getty Images
Acevedo asegura que jamás ha tenido fantasías sexuales, pero no sabe si le gustaría experimentar el poder ver y oír cosas en su cabeza.

Lo positivo

Acevedo no cree que la afantasía lo haga peculiar. Sin embargo, admitió que desde de supo que la tiene ha comprendido algunos de sus comportamientos.

“Desde temprano me di cuenta que mis gustos para la moda eran peculiares o no comunes, pero ahora sé que no son raros, sino que no tengo la capacidad para ver en mi cabeza cómo me quedaría determinada camisa, con ciertos pantalones y con unos zapatos tal o cual color”, dijo.

“Si me pones a elegir, elijo cosas que me gustan individualmente pero no soy capaz de ver el conjunto; y, por ello, combino colores y texturas distintas, rayas con cuadros y así me visto”, agregó.

Como asistente de vestuario o decorador de interiores no podría ganarse la vida.

Zeman, por su parte, aseguró que los estudios hasta ahora realizados indican que las personas con afantasía no ven afectado su coeficiente intelectual.

El caso de Acevedo es una prueba, pues no sólo estudió una de las carreras más difíciles (medicina), sino que además es una enciclopedia ambulante con la que se puede conversar sobre prácticamente cualquier tema: historia, política, economía, ciencias, música o cine.

“Las personas con afantasía tienden a trabajar en las ciencias y la tecnología, por lo que podríamos asumir que tienen ventajas para las cosas abstractas”, dijo el neurólogo británico.

Acevedo cree que su condición le ha ayudado al ejercicio de su carrera.

“Como no puedo visualizar gráficamente lo que me están diciendo mis pacientes entonces tiendo a hacer muchas preguntas para intentar entender lo me que me dicen que sienten”, afirmó.

“Por ejemplo un paciente llega y que tiene mareos. La gente llama mareo a muchas cosas que no son. Y, por ello, yo comienzo: ¿Sientes que tienes algo en la cabeza que te aprieta mucho? ¿Estás aturdido? ¿Tienes algo en el cuello que te molesta o sientes que las cosas se mueven a tu alrededor? Y así voy haciendo un interrogatorio casi policial. Soy muy preguntón”, agregó.

Una silueta de la cabeza de una mujer en medio de una nube de humo iluminada por una luz
Getty Images
Los estudios indican que las personas con afantasía tienen unas conexiones neuronales más débiles.

Las desventajas

Zeman indicó que entre los aspectos negativos de la afantasía está que las personas que la tienen tienden a ser peores a la hora de recordar su pasado personal, reconocer rostros e incluso ha encontrado nexos con el autismo.

Acevedo, por su parte, atribuye a su incapacidad para imaginar o visualizar el agobio que siente al planificar sus vacaciones o una cena. No obstante, para afrontar algunas de esas situaciones ya tiene un repertorio de respuestas predeterminadas.

“Si alguien me pregunta qué me provoca comer con toda seguridad le diré: McDonald´s y como vivo en España, donde las comidas son tan importantes, pues mi interlocutor dirá: ¡Estás loco! Vamos a tal restaurant y problema resuelto”, afirmó.

“Y no es porque no me guste la comida, sino que tampoco tengo memoria de los olores y sabores, entonces me cuesta decidir qué me provoca”, explicó.

El médico ofreció otro aspecto que en principio parece ser ventaja, pero que él considera como un “arma de doble filo” y es que le es fácil seguir adelante luego de una muerte o una ruptura.

El duelo lo sufro poco. Cuando dejo de ver a la persona en físico ya se me pasó el dolor y solamente cuando veo una fotografía lo recuerdo. Los recuerdos no me atan. Yo vivo en el ahora”, dijo.

¿Cuál es el problema de vivir en el presente y no en el pasado?

“Me cuesta mantener relaciones con las personas a las que no tengo cerca físicamente (…) Tiendo a hacerme un círculo de amigos muy cercano en donde estoy, pero cuando me mudo o cambio de trabajo las relaciones que allí tenía se van perdiendo”, explicó.

Ed Catmull con el personaje de Mr. Increíble
Getty Images
Ed Catmull, confundador de los estudios Pixar y ganador de varios premios Oscar, forma parte de ese 4% de la población que tiene afantasia.

Disney se equivocó

“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”. Esta era una de las máximas del empresario Walt Disney, fundador de uno de los imperios del entrenamiento más grande del mundo. Sin embargo, se equivocaba, pues hay personas que en el mundo que pese a no poder soñar consiguen sus metas.

Aunque pueda parecer una contradicción la incapacidad para imaginar no necesariamente afecta la creatividad de una persona.

“La afantasía no es una barrera para el éxito. Tampoco es un límite a nuestro potencial”, aseguran desde la Aphantasia Network, una organización internacional que busca sensibilizar e informar sobre esta condición.

Y para probar sus afirmaciones indicaron: “Ed Catmull, cofundador de Pixar y expresidente de Walt Disney Animation Studios; Craig Venter, el biólogo que secuenció por primera vez el genoma humano; Blake Ross, creador de Mozilla Firefox; o Glen Keane, animador de Disney y creador de ´La Sirenita´ tienen afantasía”.

Lo que se sabe de sus orígenes

Pero ¿qué produce la afantasía? ¿Es una enfermedad? ¿Se puede tratar?

“No es una enfermedad, una condición es un término bastante neutral, pero no quisiera que las personas creyeran que es un desorden médico. Yo prefiero llamarla como una intrigante variación de la experiencia humana”, replicó Zeman.

El neurólogo explicó que, hasta ahora, los estudios han arrojado que las personas nacen con afatansía, aunque también se han dado casos en que la desarrollan luego de infartos y lesiones cerebrales.

“Hasta ahora, la mejor explicación es que las personas con afantasía tienen conexiones cerebrales más débiles en aquellas áreas involucradas con las sensaciones”, afirmó.

Asimismo, Zeman aseveró que también han observado un componente genético. “Una persona que nace en una familia donde alguien tiene afantasía tiene diez veces más probabilidades de tenerla”, dijo.

Para detectar esta condición normalmente las personas deben responder uno de los cuestionarios sobre la intensidad de las imágenes mentales (Vividness Of Visual Imagery Questionnaire, en inglés), algo que Acevedo hizo.

Sin embargo, los escáneres cerebrales también son utilizados, lo mismo que otras pruebas como la de las pupilas.

“Si tienes capacidad para imaginar y se te pide pensar en el sol brillante, entonces tus pupilas se harán pequeñas, porque las pupilas reaccionan como si estuvieran ante el objeto real. Pero eso no ocurre con las personas que tienen afantasía”, explicó.

Y respecto a si esta condición tiene algún tratamiento, el neurólogo lo dejó en claro: “Es muy difícil desarrollar la capacidad de visualizar si jamás la tuviste. Algunas personas han tomado psicodélicos y aunque han logrado tener imágenes, las mismas no duran”.

raya gris
BBC

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