
La sección “Quién es quién mentiras de la semana“, presentada en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, aumenta la violencia y estigmatización contra la prensa, advierte la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
A través del Informe Anual de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, se menciona que dicha sección se hace uso de un “discurso estigmatizante de funcionarios públicos contra la prensa, lo que dificulta los esfuerzos para combatir la violencia hacia periodistas, incrementa la hostilidad y fomenta un contexto de autocensura para reportar asuntos de relevancia pública”.
De acuerdo con el informe, parar con la violencia contra la prensa es fundamental ya que tan solo en 2022, México registró una de las cifras de homicidios de periodistas más altas de los últimos años. “Al menos 15 comunicadores fueron asesinados por motivos que podrían estar relacionados con la labor”.
La @RELE_CIDH presenta su #InformeAnual2022, en el que aborda las principales tendencias en #LibertadExpresión en las Américas, los desafíos que persisten y los avances presentados en los 35 Estados Miembro de la OEA que monitorea.
➡️Conozca el informe: https://t.co/xBuIAvVSoV pic.twitter.com/uh75Gp1mwY
— Relatoría Especial p/la Libertad Expresión (CIDH) (@RELE_CIDH) May 3, 2023
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En el texto, la Relatoría destaca que la sección implementada por el Gobierno Federal para “informar” a la ciudadanía y desmentir las supuestas noticias falsas difundidas por los medios de comunicación, es un espacio utilizado por el Ejecutivo para estigmatizar y descalificar el trabajo de la prensa.
Aunque el organismo reconoce que es legítimo que las autoridades se pronuncien sobre cuestiones de interés público y se defiendan ante cuestionamientos de la prensa, destaca que al hacerlo, no deben desacreditar a quien lo cuestiona, sino que deben evitar discursos que puedan alentar violencias contra periodistas.
Para la Relatoría, el discurso que califica el trabajo de la prensa como “mentiras” o “noticias falsas”, o los etiqueta como “conservadores” o “del régimen”, no sólo contribuye al deterioro del debate público sino que tiene el potencial de incrementar los riesgos a la labor periodística.
“En esa sección se enfoca en contrarrestar la información publicada por determinadas personas o medios que cuestionan la gestión gubernamental, por lo que tiene el potencial de convertirse en propaganda que verificación de información y pone en riesgo las garantías para la libertad de expresión y la institucionalidad democrática en México”, sentencia el documento.

Además, la Relatoría detalla que los mensajes oficiales de rechazo a la violencia son escasos con respecto a los señalamientos estigmatizantes contra la prensa.
Ante ello, la CIDH enfatiza la importancia que las autoridades reconozcan de manera constante y pública, la legitimidad y valor de la labor periodística para la democracia, “aun cuando la información difundida pueda resultar crítica a los intereses gubernamentales”.

Pese a contar con un alto el fuego desde octubre. la tensión entre Pakistán y Afganistán se ha recrudecido en los últimos días.
Pakistán lanzó ataques contra la capital de Afganistán, Kabul, y la ciudad de Kandahar en la madrugada de este viernes, según funcionarios del gobierno pakistaní.
Un portavoz del Talibán en Afganistán escribió en la red social X que fuerzas afganas respondieron con nuevos ataques contra las tropas pakistaníes a lo largo de su frontera común, aunque la publicación ya ha sido eliminada.
Representantes de ambos países se culpan mutuamente de haber elevado la tensión desde el pasado domingo.
Las autoridades de Pakistán defienden que su ofensiva contra las ciudades afganas es una respuesta a “ataques afganos no provocados”, pero los talibanes alegan que aquellos ataques eran, a su vez, una respuesta a ataques pakistaníes anteriores.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, dijo este viernes que su país tiene “plena capacidad para aplastar cualquier ambición agresiva” y el ministro de Defensa, Khwaja Asif, advirtió que estaban en una “guerra abierta” con Afganistán.
Un portavoz del gobierno del Talibán, Zabiullah Mujahid, dijo a la BBC que las fuerzas afganas habían destruido 19 puestos fronterizos paquistaníes y detenido a varios soldados de ese país.
También afirmó que más de 50 soldados paquistaníes habían muerto. La BBC no ha podido confirmar de manera independiente esas cifras.
Mientras tanto, Pakistán aseguró haber destruido 27 puestos fronterizos pertenecientes a los talibanes e insistió que había infligido muchas bajas a las fuerzas talibanes.
Ambos países acordaron un frágil alto al fuego en octubre tras mortales enfrentamientos transfronterizos, pero los combates se han recrudecido en los últimos días.
Los funcionarios de la ONU han pedido una desescalada inmediata de los combates, mientras que Irán se ha ofrecido a mediar.
Residentes de Kabul oyeron fuertes explosiones en toda la ciudad este viernes, informó AFP, en tanto habitantes de las regiones fronterizas de Pakistán declararon a la BBC que sintieron estruendos y se les pidió que se pusieran a salvo.
Ambas partes afirman haberse infligido grandes pérdidas durante los choques recientes.
Pakistán informó antes que dos de sus soldados murieron después de que fuerzas afganas lanzaran una operación contra posiciones militares a lo largo de su frontera común a última hora de este jueves.
Tres personas más resultaron heridas cuando las fuerzas pakistaníes respondieron al fuego no provocado, declaró el ministro de Información, Attaullah Tarar.
Los talibanes en Afganistán afirmaron haber lanzado la operación a gran escala en respuesta a los ataques de principios de esta semana, que, según afirmaron, causaron la muerte de al menos 18 personas.
Islamabad indicó que el objetivo eran presuntos campamentos y escondites de milicianos.
La operación de represalia de Afganistán se lanzó alrededor de las 20:00 hora local (15:30 GMT) de este jueves y llevó a la muerte de numerosos soldados pakistaníes y la captura de otros, informó el gobierno.
Pakistán lo negó, refutó que los talibanes capturaran 15 puestos militares y dijo que toda agresión recibiría una respuesta inmediata y efectiva.
El portavoz talibán Zabihullah Mujahid escribió en X que, “en respuesta a las reiteradas violaciones fronterizas y a la insurgencia de círculos militares paquistaníes, se lanzaron operaciones preventivas a gran escala contra centros e instalaciones militares del ejército paquistaní” a lo largo de la frontera.
Islamabad afirmó que los talibanes “calcularon mal y abrieron fuego sin provocación contra múltiples puntos” al otro lado de la frontera, en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa, lo que recibió una “respuesta inmediata y efectiva” por parte de sus fuerzas de seguridad.
“Los primeros informes confirman numerosas bajas en el lado afgano, con múltiples puestos y equipos destruidos”, según un comunicado del Ministerio de Información y Radiodifusión pakistaní compartido en X.
“Pakistán tomará todas las medidas necesarias para garantizar su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos”, agregó.
Funcionarios locales del Talibán en Afganistán han denunciado que se atacó un campo de refugiados en Nangarhar, que alberga a ciudadanos afganos que habían llegado al país desde Pakistán.
El servicio afgano de la BBC citó a los funcionarios diciendo que al menos 9 personas resultaron heridas: siete mujeres y dos hombres.
El estado de uno de los heridos es crítico, añadieron las autoridades.
Los residentes cercanos a la ciudad fronteriza paquistaní de Torkham fueron urgidos a desalojar la zona.
Además, las autoridades suspendieron la repatriación de ciudadanos afganos deportados a través de la frontera.
El cruce también se cerró para los refugiados afganos.
Kabul había advertido de represalias “en el momento oportuno” tras los ataques ocurridos el pasado domingo.
Mientras que Pakistán declaró que ese día atacó siete presuntos campamentos y escondites de milicianos cerca de la frontera luego de atentados suicidas en territorio pakistaní, Afganistán afirmó que atacaron viviendas civiles y una escuela religiosa, con mujeres y niños entre los muertos.
Pakistán y Afganistán comparten una frontera montañosa de 2.574 kilómetros.
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