
Para entender mejor
La posible reducción y establecimiento de un tope salarial en las pensiones de extrabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la extinta Luz y Fuerza del Centro (LyFC) lleva a que miles de jubilados se organicen para presentar amparos colectivos e individuales para proteger los ingresos que representan el sustento de sus familias. La movilización tiene como contexto el análisis gubernamental sobre cambios legales que afectan derechos constitucionales y la estabilidad económica de cientos de miles de pensionados del sector energético de México.
Los extrabajadores temen que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reduzca los montos y establezca un tope equivalente al salario presidencial, estimado en unos 133 mil pesos mensuales, sueldo neto tras deducciones por impuestos y otras retenciones.
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La organización cobró fuerza luego de que el gobierno federal exhibiera casos de trabajadores que presumiblemente reciben “pensiones exorbitantes” y advirtiera que se analiza modificar el esquema de pensiones en las empresas del sector energético.

La revisión podría afectar a casi 214 mil pensionados de Pemex, CFE y LyFC, si considera a empleados de confianza y sindicalizados. Al no quedar claro el alcance de la propuesta presidencial, los jubilados de Pemex han comenzado a mantener reuniones con firmas de abogados en busca de una estrategia para defender sus pensiones.
Animal Político tuvo acceso a una reunión en la que, vía Zoom, participaron más de 100 extrabajadores de Pemex. A petición de los propios pensionados, se reservan los nombres de quienes intervinieron.
“Ya sabíamos que venía algo así, porque desde dentro de la empresa nos han alertado sobre los cambios que quieren hacer”, dijo uno de los asistentes en el encuentro del viernes 29 de agosto con el abogado Rodolfo Martínez, socio de la firma Trusan & Roma Abogados y catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM.

Los pensionados tomaron la palabra para expresar sus inquietudes en la reunión. Uno de ellos advirtió: “el movimiento adquiere cada vez más peso. Somos cientos, miles, quienes vamos a defender nuestros ingresos, si es necesario saliendo a las calles a protestar.”
Otro aseguró que ya existen acciones legales en curso: “a mí me han informado que ya hay muchas demandas de distintos despachos.”
Las preocupaciones personales también estuvieron presentes. “Mi esposa y yo salimos por problemas con la empresa y con un porcentaje de jubilación inferior al 100 %. Nuestra preocupación es que, además de tener una pensión incompleta, nos la van a recortar más.”

El temor al recorte se repitió en varias intervenciones. “Se empezó a manejar la idea de que solo afectaría a directores de Pemex, pero la respuesta es no, aunque no sabemos la magnitud del golpe.”
Algunos expresaron inquietud ante posibles cambios legales: “preocupa que, si es necesario, puedan cambiar la Constitución”. Hubo cuestionamientos a la independencia del Poder Judicial: “ahora tenemos el problema de que el sistema judicial está en sus manos. No nos van a salvar los jueces del Bienestar.”
El proyecto de paquete económico para el ejercicio fiscal 2026, entregado por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Édgar Amador Zamora al Congreso de la Unión, indica que el esquema de pensiones que rige a Pemex y la CFE, no será ajustado a la baja en el corto plazo.
El gobierno federal propone un aumento de 10.1 % en Pemex y 5.4 % en la CFE. En el caso de la petrolera el monto destinado a extrabajadores, tanto de confianza como sindicalizados pasará de 83 mil 827.6 millones de pesos contemplados en 2025 a 92 mil 333.4 millones en 2026. Se trata de un aumento de 8 mil 505.8 millones de pesos en el gasto de pensiones.
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En la CFE, los recursos etiquetados para el pago de pensiones y jubilaciones de 54 mil 217 extrabajadores aumentará de 64 mil 337.8 millones de pesos a 67 mil 841.7 millones. Es decir, se propone canalizar 3 mil 503.9 millones más para este concepto.
Ahora corresponde al Poder Legislativo revisar y enriquecer el paquete económico de 2026 que incluye la iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, y es aquí donde podrían registrarse cambios a la propuesta de aumento en el gasto a pensiones de Pemex y CFE.

El abogado Rodolfo Martínez dijo que, aunque Morena tiene mayoría en el Congreso de la Unión, no puede modificar las jubilaciones mediante una reforma constitucional de manera retroactiva.
Aclaró que un eventual decreto solo aplicaría para quienes se retiren después de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, ya que la ley no puede ser retroactiva y “si lo hacen, tendremos que recurrir a instancias internacionales”, advirtió.
Agregó que se debe esperar a conocer en qué términos se presentará el decreto o la reforma constitucional, pues podría entrar en vigor de inmediato o aplicarse hasta el ejercicio fiscal de 2026, dado que las pensiones de este año ya están garantizadas en el Presupuesto de Egresos de la Federación.
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El abogado advirtió que lo que pretende el gobierno es anticonstitucional y subrayó que el fondo de la discusión es serio: “aquí se juegan su patrimonio, su economía y su libertad, porque es el derecho de todos los servidores públicos a un retiro digno. Es el derecho a descansar y a reconstruir sus vidas.”
También consideró “irónico que quieran recortar un derecho garantizado por la Constitución, que permite pagar hipotecas, tener un respaldo sólido, acceso a la salud, algo que nunca se había visto en el país”.
Ramses Pech, analista del sector energético y socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects, firma especializada en temas de energía, sostuvo que no es correcto homologar la pensión de extrabajadores que dedicaron 30 o 40 años de su vida a las empresas estatales con el salario de alguien que apenas lleva un año en el cargo y cuyo tope, además, fue fijado por decreto o por criterios de austeridad financiera.
Es necesario recordar que la pensión es un derecho garantizado por la Constitución, concebido para asegurar un retiro digno tras años de servicio. Se trata de un principio constitucional que representa un respaldo económico tanto para los trabajadores como para sus familias.
Incluso si la reforma busca ajustar las pensiones solo de ex empleados de confianza, no debe perderse de vista que muchos no ocuparon cargos directivos, sino que estuvieron expuestos a riesgos o accidentes. Es importante dejar claro que hay jubilados tanto de oficina como de campo, señaló el especialista.

Por eso, dijo, debe cuidarse a todos por igual, pues haber entregado más de 60 % de su vida a estas empresas —en especial a la industria petrolera— merece ser reconocido con una pensión justa.
Pech recordó que los funcionarios de alto nivel de Pemex van del nivel 36 al 48, este último correspondiente al director general, quien percibe un salario neto de 134 mil 347 pesos, de acuerdo con el tabulador de sueldos y salarios que la empresa reporta en la Plataforma Nacional de Transparencia.
De acuerdo con el Informe de Sostenibilidad 2024 de Pemex, 12 mil 637 funcionarios de alto nivel se encuentran en ese rango de categorías en el tabulador general.
En contraste, los restantes 117 mil trabajadores petroleros se ubican en las categorías 8 a 35, con salarios ordinarios diarios que van de 316.24 a 827.22 pesos, según el Contrato Colectivo de Trabajo vigente 2023-2025.

Aunque algunos extrabajadores de la CFE y de Pemex tienen pensiones por arriba de los 300 mil o 200 mil pesos mensuales, también hay quienes ganan más de 100 mil pesos sin que hayan sido funcionarios de alto nivel.
El socio de la firma Trusan & Roma Abogados mencionó los nombres y los montos de la pensión que reciben algunos ex trabajadores tanto de Pemex como de la CFE.
Víctor Manuel Fernández, coordinador Regional del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) con 502 mil pesos; Raúl López García, también coordinador Regional del SUTERM, 365 mil pesos; José Domingo Vázquez Hernández, coordinador Regional del SUTERM con 362 mil pesos; y José Benjamín Cárdenas, subgerente de la planta nuclear de Laguna Verde, 343 mil pesos.
En Pemex, añadió el abogado, están Roberto Ramírez Soberón, que fue director de Gas y Petroquímica con 273 mil pesos mensuales; Marcos Ramírez Silva, también director de Gas y Petroquímica, con 273 mil pesos; José Antonio Escalera, director de Exploración de Pemex Exploración y Producción, con 262 mil pesos; Juan Javier Hinojosa, director de Pemex Exploración y Producción, 262 mil pesos; y, Gustavo Hernández García con 262 mil pesos mensuales.

Pensiones exorbitantes: Raquel Buenrostro
El pasado 29 de agosto la titular de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro, afirmó que las pensiones en Pemex y la extinta LyFC “son exorbitantes comparadas con la actual situación del Gobierno y derivan de administraciones anteriores”.
Refirió que el padrón de jubilados de la extinta Luz y Fuerza del Centro es de 14 mil 73 personas, por las cuales se pagan 28 mil 74 millones de pesos anuales.
La funcionaria federal explicó que 9 mil 457 extrabajadores, el 67 % del total, reciben una pensión que va de 100 mil a un millón de pesos mensuales, de los cuales 3 mil 504 tienen una jubilación superior al sueldo neto mensual de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
A los jubilados el gobierno les subsidia el Impuesto Sobre la Renta (ISR) con recursos públicos que ascienden a 2 mil 367 millones de pesos, añadió Buenrostro, luego de precisar que los jubilados de LyFC reciben hasta 140 veces más que el promedio nacional.

En Pemex, sostuvo, el padrón de jubilados pertenecientes al régimen de confianza es de 22 mil 316 personas, por las cuales se paga un monto anualizado de 24 mil 844 millones de pesos. Aproximadamente 15 de esas personas obtienen más de 340 mil pesos mensuales.
De acuerdo con los datos recabados por la funcionaria, un total de 544 personas pensionadas de Pemex reciben montos superiores a lo que gana la presidenta de la República. En 618 casos la pensión supera la percepción del director de Pemex y en mil 96 el monto anual bruto máximo establecido en el tabulador salarial vigente de Pemex. Esos pensionados reciben hasta 39 veces más que el promedio nacional.
Animal Político revisó de manera aleatoria el listado oficial de jubilados y pensionados de Pemex y la CFE reportados al primer semestre de 2025 en la Plataforma Nacional de Transparencia, y confirmó que sí existen extrabajadores que perciben más que la presidenta de México.
En Pemex se identificaron al menos tres empleados con pensión mensual de 195 mil 885 pesos; uno con 188 mil 119 pesos; y 23 cuyos montos van de 184 mil 17 a 170 mil 221 pesos mensuales.
También se registraron casos de pensiones equivalentes a 3.8 y 9.3 veces el salario mínimo vigente: mil 062.86 pesos por invalidez de riesgo no profesional y 2 mil 604.69 por convenio especial, respectivamente.
Según la Plataforma Nacional de Transparencia, Pemex tiene 145 mil 660 jubilados al primer semestre de 2025, cuya cobertura de salarios y prestaciones costará 83 mil 827 millones de pesos en el año, un promedio de 575 mil 502 pesos por pensionado.
En la CFE, al menos dos jubilados perciben 315 mil 232.68 y 259 mil 521.36 pesos mensuales. La empresa reporta una plantilla de 93 mil 79 trabajadores activos: 74 mil 140 permanentes, 15 mil 233 temporales y 3 mil 273 eventuales.
Además, tiene 54 mil 217 jubilados, lo que representa el 58.2 % de todos sus trabajadores. Para cubrir salarios y prestaciones de estos ex empleados, la CFE tiene comprometidos 64 mil 338 millones de pesos en 2025.

El fondo del problema no son las pensiones que superan el salario de la Presidenta, sino el pasivo laboral que arrastra Pemex, es decir, la proyección de sueldos y prestaciones a futuro. Año tras año, algunos trabajadores cumplen con las condiciones para acogerse a la jubilación, apuntó Pech.
Explicó que además de los 145 mil 660 pensionados que reporta la petrolera, al cierre del año pasado 28.7 % de su plantilla laboral tenía más de 50 años de edad, lo que los convierte en potenciales jubilados: 31 mil 786 hombres y 11 mil 437 mujeres, un total de 43 mil 223, según datos del Informe de Sostenibilidad de Pemex 2024.
La Cláusula 134 del Contrato Colectivo de Trabajo de Pemex estipula que para alcanzar el beneficio de la jubilación se deben cumplir algunos requisitos, como tener una antigüedad de 15 años; acreditar 25 años de servicio y 55 de edad; una edad mínima de 60 años por vejez; y 65 años por incapacidad.
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Aunque las pensiones están garantizadas en los paquetes presupuestales anuales, en el caso de Pemex ese pasivo laboral asciende a un billón 232 mil millones de pesos, hasta el primer semestre de este año.
Otro problema es que el número de jubilados supera en 15 mil 649 a los trabajadores activos: por cada trabajador que mantiene operando a la empresa hay 1.1 pensionados.

En la CFE el pasivo laboral asciende a 442 mil 224 millones de pesos. Es decir, entre Pemex y CFE tienen compromisos futuros con pensionados que superan un billón 674 mil millones de pesos, una suma de dinero que tiene que irse comprometiendo anualmente en los presupuestos aprobados por el Congreso de la Unión y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Frente a esta situación, los pensionados de Pemex, CFE y Luz y Fuerza del Centro refuerzan su organización y buscan asesoría legal para defender el sustento que les garantiza una vida digna tras años de servicio, así como para “tomar decisiones correctas, porque de otro modo, amigas y amigos…”, como expresaron en su reunión vía Zoom.
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En una extensa entrevista con la BBC, la mujer en el centro del mayor juicio por violación de Francia habla sobre la traición, la sanación y la elección del camino correcto.
Gisèle Pelicot, la mujer en el centro del juicio por violación más grande de Francia, le dijo al programa BBC Newsnight que se sintió “destrozada por el horror” al descubrir que, durante años, su esposo la había drogado repetidamente hasta dejarla inconsciente y había invitado a docenas de hombres para violarla.
“Algo explotó dentro de mí”, dice Pelicot, de 73 años, sobre el momento en el que se dio cuenta de la magnitud de los crímenes de su marido. “Fue como un tsunami”.
En una extensa entrevista antes de la publicación de sus memorias, tituladas “Un himno a la vida”, cuenta que llamar a sus tres hijos para darles la noticia de lo que había descubierto sobre su padre fue posiblemente la experiencia más dura de su vida.
Pelicot recuerda el momento en el que decidió renunciar a su derecho legal al anonimato y cómo nunca se arrepintió de esa decisión.
También revela que todavía tiene preguntas sin respuesta que quiere hacerle a su ahora exesposo, el hombre al que se refiere como “señor Pelicot”, quien está en la cárcel, donde cumple una condena de 20 años.
Advertencia: Este artículo contiene relatos de violación y agresión sexual.
El Hôtel de Ville en el centro de París, con sus frescos en el techo y su rica madera, es un lugar muy diferente a las sombrías salas de tribunal en las que Gisèle Pelicot fue vista públicamente por última vez, durante el juicio de cuatro meses que conmocionó a Francia.
Ella describe el momento que marcó el comienzo de lo que ella llama su “descenso al infierno”.
Acompañó a su esposo, Dominique Pelicot, a una comisaría cerca de su residencia en Mazan, en el sur de Francia. Había sido citado por filmar secretamente debajo de las faldas de las mujeres en un supermercado.
La señora Pelicot fue llevada aparte por un policía, quien comenzó a hacerle una serie de preguntas cada vez más incisivas. ¿Qué tipo de hombre era su esposo? “Un gran tipo”, respondió. ¿Alguna vez habían participado en intercambios de parejas? “No, por supuesto que no”, protestó.
“Él me dijo: ‘Estoy a punto de mostrarle algo que no le gustará’. No lo entendí de inmediato”.
El agente le mostró dos fotos de una mujer inerte tumbada en una cama. Eran parte de miles de fotos y videos que su esposo había tomado de ella mientras estaba drogada.
“No me reconocía”, dice. “Esta mujer yacía en la cama como si estuviera muerta. Hay hombres junto a ella. No entendía quiénes eran. No los conocía. Nunca los había visto”.
Hace una pausa, jugando con sus gafas de lectura de marco rojo. Mientras narra el shock que la envolvió, su voz se vuelve más suave pero nunca titubea.
La policía le dijo que había sido violada repetidamente por docenas de hombres. Aunque su esposo había grabado, etiquetado y catalogado cuidadosamente los videos de las violaciones en un disco duro, muchos de los hombres no pudieron ser identificados.
La policía le aconsejó no estar sola después de recibir esta noticia. Regresó a casa aturdida y llamó a una amiga. “Le dije: ‘Dominique está detenido porque me violó y me hizo violar.’ Fue entonces cuando usé la palabra violación. Fue después de cinco horas de interrogatorio que di palabras al crimen del señor Pelicot”.
Sus tres hijos adultos, David, Caroline y Florian, también tuvieron que ser informados de lo que había hecho su padre.
“Era muy consciente de que para mis hijos iba a ser inmensamente difícil”, dice Pelicot. Ahora cree que esas tres llamadas telefónicas fueron lo más duro que ha tenido que hacer.
“Escuché a mi hija gritar”, dice al recordar la reacción de Caroline. “Era casi inhumano, ese grito”.
Recuerda a David, su hijo mayor, en estado de shock, y a Florian, el más joven, preguntándole de inmediato cómo estaba. “Se dieron cuenta de que estaba sola y que podría hacer algo estúpido. Para ellos también fue como una explosión”.
Sus hijos viajaron para estar con ella en Mazan al día siguiente. Los tres recuerdan haber destruido o tirado las pertenencias de la familia, desde muebles hasta álbumes de fotos, en un intento de cancelar la existencia de su padre.
Su madre se mantuvo al margen y observó.
“Me dije a mí misma que mi vida estaba en ruinas, que no me quedaba nada aparte de mis hijos”.
Desde el nacimiento de David, cuando Gisèle Pelicot tenía poco más de 20 años, sus hijos habían sido el centro de su vida. La maternidad se convirtió en una forma de dejar atrás una infancia marcada por la tristeza.
“Perdí a mi madre a una edad muy temprana, a mi hermano y a mi padre también”, recuerda. “Así que necesitaba reconstruir todo lo que había perdido”.
En la entrevista, Pelicot habla de sus queridos padres, cuyo matrimonio moldeó profundamente su propia comprensión del amor.
Tenía 9 años cuando su madre murió de cáncer, sumiendo a su padre y a la familia en un duelo del que nunca se recuperaron realmente.
Conocer a Dominique Pelicot, de 19 años, guapo y también marcado por una infancia dura, le había brindado la oportunidad de comenzar de nuevo. Se casaron en 1973.
“Estábamos muy enamorados y nos lanzamos a la vida. Y comenzamos una familia, porque ese era el objetivo principal para mí”, recuerda con una voz serena.
Para 2011, Gisèle Pelicot comenzó a perder la memoria. Lo atribuyó a problemas neurológicos, pero también sufría de problemas ginecológicos persistentes.
Más tarde se demostró que los síntomas habían sido causados por los sedantes que le administraron y por los extraños que venían a violarla múltiples veces a la semana.
Consultó a varios médicos. Su esposo estuvo a su lado durante todos los exámenes inconclusos. También estaba allí cada mañana después de los asaltos nocturnos.
“Era inconcebible que este hombre con el que compartía mi vida pudiera haber cometido estas atrocidades”, dice Pelicot. “Me levantaba y desayunaba, y él me miraba a los ojos. Y no sé cómo pudo traicionarme durante tantos años”.
Más tarde se enteraría de que, además de las drogas, su esposo le había dado potentes relajantes musculares, de modo que al día siguiente no sintiera ningún dolor por lo que su cuerpo había sufrido.
Ahora cree que su cuerpo abusado estaba a punto de rendirse y que su supervivencia estaba en riesgo.
“Me cuesta reconocer que no tuvo piedad”, dice.
Las revelaciones pasaron factura a toda la familia, dice Pelicot. “Es un error pensar que tal tragedia une a una familia. Nos llevó mucho tiempo reconstruirnos”.
Dice que su hija Caroline, en particular, fue condenada a un “tormento perpetuo”, ya que se encontraron fotos de ella durmiendo en ropa interior en la computadora portátil de su padre.
“La mirada incestuosa que lanzó sobre su hija, eso me pareció absolutamente insoportable”.
El exmarido de Pelicot ha dado explicaciones contradictorias sobre esas fotos. Caroline está convencida de que él también la drogó y la violó, pero la falta de evidencia adicional implica que no ha sido procesado por ello.
Las relaciones entre madre e hija se tensaron durante el juicio y Caroline dijo que se sentía como una “víctima olvidada”. En varios momentos, tanto antes como después del caso, la señora Pelicot perdió contacto con algunos de sus hijos.
“Le tomó tiempo a Caroline, porque está llena de odio y rencor, sentimientos que yo no tengo”, dice. “No tengo ni odio ni rabia. Me sentí traicionada y ofendida por el señor Pelicot, pero así soy yo”.
Pelicot dice que ella y su hija están reparando su relación.
“Cada una de nosotras necesitaba tiempo para encontrar su propio camino. Hoy estamos tratando de darnos paz mutuamente y espero que estemos en el camino correcto hacia la sanación”.
Una revelación siguió a otra. En 2022, la policía le informó a Gisèle Pelicot que su esposo admitió haber intentado violar a una joven.
También estaba siendo investigado por el asesinato de una agente inmobiliaria de 23 años en París en 1991, una acusación que él niega. Que su esposo pudiera ser un asesino, además de un violador en serie, es casi demasiado para la señora Pelicot.
“Me atrevo a esperar que no sea el autor de este crimen atroz, porque de lo contrario sería nuevamente un descenso al infierno, tanto para mí como para sus hijos”.
Mientras se llevaba a cabo la investigación, se trasladó a la tranquila Île de Ré, una pequeña isla en la costa atlántica de Francia.
“Realmente quería permanecer en las sombras”, dice. “No quería que nadie supiera quién era”.
Como se trata de un caso de víctima de violación en Francia, la señora Pelicot tenía derecho a un juicio a puerta cerrada, con total anonimato y sin medios de comunicación. Se opuso a las sugerencias de su hija de tener una audiencia abierta, preocupada por cimentar su estatus como víctima de un crimen atroz. Luego, caminando por la playa, cuatro meses antes de que comenzara el caso, algo dentro de ella cambió.
Se dio cuenta de que una audiencia cerrada supondría que los hombres en el juicio también se beneficiarían del anonimato.
Además, la dejaría en desventaja numérica: 51 hombres y 40 abogados contra ella, su pequeño equipo legal y sus hijos.
“Durante más de cuatro años, cargué con esta vergüenza”, dice. “Y sentí que era como un doble castigo para las víctimas y un sufrimiento que nos imponíamos a nosotras mismas”.
Sus abogados le dieron una semana para decidir si realmente quería abrir el juicio al público y a los medios. Solo necesitó una noche.
“A la mañana siguiente, lo supe”, dice.
Fue una elección extraordinaria.
“Nunca me he arrepentido de mi decisión, ni una sola vez”, asegura. “También fue un mensaje para todas las víctimas que no se atreven a hacer lo mismo… Podría darles un poco de la fuerza que encontré en mí”.
“Porque dentro de nosotros tenemos recursos que ni siquiera sospechamos”, dice sin dudar. “Y si yo pude hacer esto, todas las víctimas también pueden. Estoy convencida de ello”.
En 2024, el juicio Pelicot estalló a la vista de Francia y del mundo.
La capacidad de dejar que la luz brillara a través de la depravación a la que fue sometida Pelicot, la “suciedad”, como ella la llama repetidamente, es un testimonio de su resiliencia.
Todos los días mantuvo la cabeza en alto al entrar en el tribunal de Avignon. Una multitud de mujeres se reunió afuera para mostrar su apoyo y ella las reconoció con un ligero asentimiento y una mano en su corazón.
Dice que las decenas de cámaras que la rodeaban le dieron “una fuerza increíble”. “Para mí, suavizaron lo que estaba sucediendo dentro de la sala del tribunal”, afirma. “Por mi cuenta, creo que habría sido difícil”.
Incluso la reina Camila se comunicó desde el Reino Unido para expresar su admiración con una carta personal que la sorprendió.
“Me sentí conmovida y muy honrada… Estoy agradecida con ella”, dice. “Gracias por ser tan valiente”, dice una mujer. “¡Estamos aquí para apoyarte! ¡La vida es hermosa, señora!”, dice otra.
A medida que un rostro radiante sigue al siguiente, Pelicot, por primera vez, se seca una lágrima.
“Me toca enormemente porque estas son las caras que conocí durante el juicio”, dice. “Las vi poner carteles, vi sus collages, vi las pancartas”. “Eran verdaderamente excepcionales”, sonríe.
En la sala del tribunal, Pelicot y su familia soportaron casi cuatro meses de insinuaciones veladas y acusaciones abiertas de complicidad, tanto de los acusados como de sus abogados.
“Pasas por el infierno en un tribunal. Realmente eres humillada”, dice. Esto la llevó a calificar lo que estaba sucediendo como el “juicio de la cobardía”. Ahora su voz se eleva ligeramente al recordar esos momentos.
“No querían asumir lo que habían hecho”, dice sobre los 50 hombres a los que su esposo había permitido abusar de ella.
Siente que actuaron como si hubieran cometido un delito menor y se negaron a aceptar que ella no podría haber dado consentimiento.
“Luego, se mostraría el video que atestiguaba la verdad”, señala. “Podíamos ver a ese hombre violándome. Se le harían esas preguntas nuevamente y respondería: ‘No, no la violé, no tenía intención de violarla'”.
“¿Entonces a dónde se supone que debemos ir desde allí?”, se pregunta en voz alta, exasperada.
“Creo que, en lo que a ellos respecta, no podrían haberme violado porque el señor Pelicot estaba allí y había dado su consentimiento. Por lo tanto, no lo consideraron violación”, concluye.
El argumento fue rechazado por los siete jueces que supervisaron el caso. Todos los acusados fueron declarados culpables.
Su exmarido (su divorcio se finalizó poco antes de su juicio) recibió una condena máxima de 20 años. Los otros 50 hombres fueron encarcelados por períodos de entre 5 y 15 años.
Mientras Gisèle Pelicot habla, un viudo alto y con gafas llamado Jean-Loup observa discretamente. Lo conoció en la Île de Ré en 2023.
“Tuvimos esta suerte”, dice con la voz comedida y cálida. “Nos enamoramos como adolescentes, cuando ninguno de nosotros lo esperaba”.
Han sido pareja desde entonces. “La vida puso en mi camino a un hombre que tiene los mismos valores, los mismos principios que yo y que también ha pasado por muchas pruebas en su vida”.
“Así que ves,” continúa, inclinando la cabeza hacia un lado, “la vida siempre guarda hermosas sorpresas. Ha traído mucho color a nuestras vidas”.
Han pasado casi seis años desde que Pelicot vio las fotos de una mujer que parecía “muerta”.
La pregunta de por qué su exmarido la sometió a años de abuso sigue siendo grande. Dominique Pelicot admitió en el tribunal que quería “someter a una mujer inquebrantable”.
“Le hubiera gustado que participara en sesiones de intercambio de parejas y siempre me negué porque tengo un sentido de modestia”, dice. “Creo que encontró una manera de hacerlo al someterme”.
Pero cómo se decidió a hacer lo que hizo es una pregunta diferente. “Puede que me pregunte esto por el resto de mi vida”.
Pelicot dice que tiene la intención de visitarlo en la cárcel para preguntarle qué pudo haberle hecho a su hija Caroline y sobre el caso de asesinato al que ha estado vinculado.
“Necesito encontrarme con él para obtener respuestas. No sé si lo haré, pero necesito mirarlo a los ojos”.
Mientras tanto, la reconstrucción de su vida continúa. “Estoy sanando”, dice.
Se resiste a la idea de repudiar completamente la vida que llevó con su exmarido.
“Para vivir, he necesitado pensar que los 50 años que pasé con el señor Pelicot no fueron solo una mentira. Porque de lo contrario, es como si hubiera estado muerta. Como si ya no existiera”.
Durante una de las raras veces que tomó el estrado en el tribunal, la señora Pelicot le dijo a su exmarido que su traición había sido “inmensurable”.
“Siempre traté de llevarte hacia la luz, pero elegiste las profundidades del alma humana”, dijo. Es un sentimiento que repite ahora.
En la vida, dice, “siempre tienes que elegir, decidir qué camino seguir. Hay uno correcto y uno incorrecto”.
“En cuanto a mí, siempre he elegido caminar hacia lo mejor”, concluye con su voz serena.
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