
La inflación general anual en México comenzó el 2026 con una aceleración al ubicarse en 3.77 % durante la primera quincena de enero, luego de cerrar el 2025 en 3.69 %, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En el informe publicado este jueves 22 de enero, el instituto señaló que durante los primeros 15 días de enero, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) – una medida del cambio promedio en los precios de los productos que conforman una canasta de bienes y servicios – registró un incremento de 0.31 % respecto a la quincena anterior.
Este nivel es superior al registrado en el mismo periodo de 2025, cuando la inflación anual se ubicó en 3.69 %, según indicó el Inegi.
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Respecto al índice de precios subyacentes, los cuales no responden a condiciones de mercado, este tuvo un incremento de 0.43 % a tasa quincenal. “A su interior, los precios de las mercancías subieron 0.69 % y los de servicios, 0.19 %”, señaló.
Por otro lado, el índice no subyacente —que incluye agropecuarios y energéticos— retrocedió 0.12% quincenal, colocándose en 1.43 % anual.
El inicio de año estuvo marcado por ajustes significativos en diversos productos. De acuerdo con el Inegi, los genéricos con mayor incidencia al alza en la inflación fueron los cigarros, con un incremento del 12.22 % quincenal, y los refrescos envasados, que subieron 3.97 %.
Asimismo, el limón registró un aumento del 15.21 %, mientras que el jitomate tuvo un encarecimiento del 3.45 %, y comer en loncherías, fondas, torterías y taquerías costó un 0.75 % más.
En contraste, el final de la temporada vacacional decembrina se reflejó en una disminución de precios en el sector turístico.

El transporte aéreo cayó un 27.30 % y los servicios turísticos en paquete bajaron un 7.52 %. Otros productos que dieron un respiro al bolsillo fueron el chile serrano (-10.56 %), el huevo (-3.95 %) y el gas doméstico LP (-1.83 %).
La inflación tuvo un impacto diferente en las entidades del país. En ese sentido, los estados que reportaron las variaciones más altas por encima del promedio nacional fueron Yucatán (1.10 %), Campeche (0.84 %) y Quintana Roo (0.80 %).
En el extremo opuesto, algunos estados registraron deflación quincenal, es decir, una bajada de precios generalizada. Durango tuvo una variación de -0.19 %, seguido por Baja California Sur con -0.14 % y Querétaro con -0.10 %.

Por último, el Inegi señaló que el índice de precios de la canasta de consumo mínimo tuvo un aumento quincenal del 0.34 % y anual del 3.59 %.
Desde diciembre pasado se dio a conocer que a partir del 1 de enero de 2026, el precio de los cigarros y refrescos registraría un aumento debido a la entrada en vigor del incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), como parte del ajuste inflacionario anual previsto en la ley.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informó en el Diario Oficial de la Federación que a partir del primer día del 2026, el IEPS para los refrescos sería de 3.08 pesos por litro cuando contengan cualquier tipo de azúcares añadidos y de 1.50 por litro cuando contengan cualquier tipo de edulcorantes añadidos.
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En productos con nicotina, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda, la cuota por cigarro sería de 0.8516 pesos, con incrementos anuales programados hasta llegar a 1.15 en el año 2030: para el ejercicio fiscal 2026 será de 0.85 pesos; en 2027 será de 0.91 pesos; en 2028, será de 0.99 y de 1.07 en 2029.

Sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia en España cuentan cómo sucedió el peor accidente de tren del país en más de una década.
Ana viajaba con su hermana y con su perro en uno de los trenes accidentados el domingo por la noche en el peor accidente ferroviario de España en más de una década.
“Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada”, le dice a la agencia de noticias Reuters con una herida visible en la cara, mientras cojea en la entrada al hospital.
Ensangrentada y sin saber muy bien cómo, la sacaron del tren otros pasajeros que rompieron las ventanas. A su hermana, que quedó atrapada, la rescataron los servicios de urgencia y está ingresada en observación un hospital de la zona. Del perro, aún no se sabe nada.
Un tren de la compañía Iryo en el viajaban unas 300 personas con destino a Madrid desde Málaga descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua, chocando con otro convoy que cubría la línea Madrid-Huelva y que también descarriló con 184 pasajeros a bordo.
Al menos 39 personas han muerto y decenas más han resultado heridas. La mayoría eran españoles que regresaban a la capital después del fin de semana.
La colisión ocurrió a las 19.45 horas del domingo cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 km al sur de la capital, Madrid. Dejó 122 heridos, 48 de ellos siguen aún hospitalizados y 12 en cuidados intensivos, según los servicios de emergencia.
Momentos antes del accidente, Ana se dio cuenta de que algo pasaba: “Pensé que no era normal, viajo mucho en tren. Ahí fue donde miré a mi hermana, la busqué y es el último momento que recuerdo antes de que todo se oscureciera. De repente, solo oí gritos”.
Sentados en una silla de plástico verde de la sala de espera del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Ahmed y Karina Tagedi esperan noticias de su hermano.
“Mi hermano se encuentra bien, dadas las circunstancias, con una fractura en la rodilla izquierda, a la espera de ser trasladado a Huelva”, le dice Ahmed a Reuters.
“Había gente muriendo cerca de él. Me contó que una niña le pedía ayuda. No pudo ayudarla porque tenía una rodilla rota y no podía moverse. Ella pedía ayuda. Se siente mal por no haber podido ayudarla”.
Lucas Meriako, describió la experiencia como una “película de terror”.
“Estábamos en el vagón cinco y empezamos a sentir unos golpes en la vía, nada raro, pero de repente los golpes eran más”, relató al noticiero La Sexta Noticias.
“Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar mucho más, se sintió un golpe atrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer… romper”, describió.
Meriako añadió que el impacto del choque rompió los cristales del tren, desplazó las maletas que les cayeron encima a los pasajeros y se empezaron a escuchar los gemidos de los heridos.
En ese momento, según su testimonio, la gente se empezó a mover ya consciente de la situación y a romper los cristales para salir.
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