
Para entender mejor
Las y los legisladores federales avalaron en lo general el proyecto que expide la Ley General de Aguas y la reforma a la Ley de Aguas Nacionales, en medio de protestas tanto del sector agrícola como del minero sobre el destino del agua para ambas actividades.
Pese a las discusiones que surgieron en torno del acceso y el uso del agua, coaliciones y organizaciones —como la Colectiva Cambiémosla Ya y la Alianza Mexicana Contra el Fracking— alertaron sobre la nula mención que diputados y senadores hicieron del uso del agua para fracking y la extracción de materiales pétreos de los ríos.

En un comunicado conjunto las organizaciones recordaron que la Ley de Aguas Nacionales (LAN), previa a la actual reforma, prohíbe a las empresas mineras realizar descargas de aguas residuales altamente tóxicas en los cuerpos de agua, aunque hayan sido tratadas.
Organizaciones y colectivos se mostraban preocupadas de que durante las discusiones en la Cámara de Diputados, el sector minero pretendiera eliminar esa restricción que se encuentra estipulada en el artículo 118 de la LAN.
Beatriz Olivera, integrante de la Alianza Mexicana Contra el Fracking y la Colectiva Cambiémosla Ya, así como directora de la organización Energía, Género y Ambiente (Engenera) afirmó que es “muy preocupante” que en la discusión sobre garantizar el derecho humano al agua no haya una sola mención de la palabra fracking y de la amenaza que hay al agua con esta técnica.
Olivera recordó los 100 compromisos de campaña que hizo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al pueblo de México, entre ellos, prohibir el fracking.

“Esperamos que, al menos, en esta Ley de Aguas Nacionales se prohibiera el uso de agua para fracking, pero no hay una sola mención. Nos preocupa porque se pretende mantener el tema en la oscuridad: decir que no habrá fracking, pero no hay nada que lo garantice”, condenó Beatriz Olivera en entrevista con Animal Político.
Ante la falta de una prohibición oficial y legal de esta técnica que requiere de entre 9 a 29 millones de litros de líquido por pozo y la amenaza latente para contaminar cuerpos subterráneos de agua, Olivera señaló otra de las preocupaciones en torno de la reforma de la Ley de Aguas Nacionales: el Plan Estratégico de Petróleos Mexicanos (Pemex).
“Nos preocupa también porque en agosto pasado se dio a conocer el Plan Estratégico de Pemex que contempla la extracción de hidrocarburos de lo que ahora llaman ‘yacimientos de geología compleja’. En realidad, son yacimientos de origen no convencional de los que tradicionalmente se han extraído hidrocarburos mediante fracking. La forma en la que ahora los llaman simula el término fracking”, explicó.

El fracking se refiere a la fracturación de rocas mediante la inyección de agua, arena y aditivos químicos con el propósito de extraer principalmente gas y petróleo de los yacimientos de hidrocarburos.
Olivera explicó que esa perforación se realiza mediante la inyección de una mezcla de poco más de 700 sustancias con agua en el subsuelo para perforar la lutita y romperla hasta obtener el gas que se encuentra atrapado en la roca.
En un artículo, la Alianza Mexicana Contra el Fracking explica que los hidrocarburos de lutitas o shale se refieren al petróleo y gas natural que se encuentran atrapados en los poros de formaciones rocosas poco permeables denominadas lutitas bituminosas.
Esas formaciones rocosas se sitúan en el subsuelo y suelen encontrarse a profundidades de entre mil y cinco mil metros.
El uso de la fracturación hidráulica para obtener combustibles fósiles genera una serie de problemas relacionados con el agua, la salud de las personas e impacta en la generación de Gases de Efecto Invernadero (GEI) contribuyendo al calentamiento global.
La alianza menciona que en el proceso de obtención del gas el 90 % de las emisiones de GEI es metano (CH4). También emite dióxido de azufre (SO2), óxido de nitrógeno (NO) y compuestos orgánicos volátiles.

Respecto del agua, el fracking amenaza con una disminución severa en la disponibilidad de agua y contaminación inminente del líquido.
De los 750 tipos diferentes de productos químicos identificados en los fluidos de fracturación analizados, según la Alianza Mexicana Contra el Fracking, se encontraron sustancias de gran toxicidad, como metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno.
“Nos preocupa porque el agua sigue siendo la base para el fracking, por más que nos digan que ahora se hace con geles u otras sustancias. Son técnicas que todavía no están en el mercado. Eso no se hace a nivel comercial, se hará a nivel prototipo, pero a nivel comercial se sigue usando agua”, explicó.
Olivera enfatizó en la preocupación que eso representa para México ya que, en la discusión sobre la Ley de Aguas Nacionales, no hubo un candado para el uso de agua y su prohibición para el fracking, en el sentido de que se tiene que garantizar el derecho humano.
La extracción de minerales pétreos de los ríos fue otro de los temas que no discutieron las y los legisladores sobre la reforma a la Ley de Aguas Nacionales.
“Ese tema ni siquiera se tocó, no se le movió una coma. Toda la parte de los materiales para construcción, como la grava y la arena, se extraen de los ríos y hay un impacto local”, denunció Beatriz Olivera.
La también directora de la organización Energía, Género y Ambiente (Engenera), recordó que existen muchos ríos en una situación de crisis porque se ha extraído arena y grava de su cauce.

“En virtud de eso es que no se le da al problema su verdadera dimensión. Tampoco se menciona, ni se establece una prohibición o una restricción. No hay absolutamente nada en el Artículo 113 de la Ley de Aguas, al que no se le movió una sola coma y también nos preocupa”, añade.
Olivera subrayó que es sustancial tanto la extracción de minerales pétreos como el tema del fracking para garantizar el derecho humano al agua. La experta mencionó el caso del Río San Rodrigo ubicado en Piedras Negras, Coahuila. La situación de ese caudal les permitió conocer la problemática en torno de la extracción de minerales pétreos y el impacto socioambiental que ocasiona.
Este caso, comentó, ejemplifica lo que pasa con otros ríos en México en los que caciques y empresas locales se dedican a fabricar productos con los minerales pétreos para tener productos destinados a la construcción: ante una débil vigilancia en el sitio extraen, a diestra y siniestra, materiales de los ríos.
“Eso repercute en que los ríos se secan, se dañan severamente, se dañan sus cauces. El río queda erosionado y comienza a faltar agua a nivel local en comunidades que viven de ellos. Y no solamente va a faltar agua, también afecta toda la dinámica local”, añadió.

Olivera señaló que tanto las actividades turísticas como la pesca y el comercio en temporada vacacional o días festivos ya no tienen lugar porque secaron a los ríos.
“Es una problemática local replicada en muchos ríos del país para abastecer inmobiliarias. Hay que tocar los temas escabrosos y es lo que está haciendo falta en esta discusión”, advirtió.
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La directora de la organización Engenera adelantó que de no lograrse una prohibición de los usos de agua para fracking se mantendrán vigilantes para empujar una nueva discusión sobre esta práctica.
Actualmente, se tiene una iniciativa para prohibir el fracking que presentaron en la Cámara de Diputados cuatro legisladores. “No se ha discutido, pero yo invitaría a la población a que nos ayude para que sea discutida y la presidenta [Claudia Sheinbaum] cumpla su compromiso”, invitó.

Se trata de la declaración más contundente de un líder del territorio autónomo danés desde que el presidente estadounidense Donald Trump reactivara los planes para anexionarlo.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, dijo que su pueblo elegiría a Dinamarca antes que a Estados Unidos si se le pidiera que tomara esa decisión “aquí y ahora”.
Las declaraciones de Jens-Frederik Nielsen en una rueda de prensa conjunta con la primera ministra de Dinamarca son las más contundentes de un representante del territorio danés semiautónomo desde que el presidente de EU., Donald Trump, retomara su plan de apropiarse de la isla.
Trump afirma que Estados Unidos necesita “poseer” Groenlandia para defenderse de Rusia y China. La Casa Blanca ha sugerido comprar la isla, pero no ha descartado el uso de la fuerza para anexionarla.
Dinamarca es miembro de la OTAN y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha advertido que el uso de la fuerza militar supondría el fin de la alianza de defensa transatlántica.
A pesar de ser el territorio con menor densidad de población, la ubicación de Groenlandia entre América del Norte y el Ártico convierte a la isla en un lugar estratégico para los sistemas de alerta temprana en caso de ataques con misiles y para la vigilancia de embarcaciones en la región.
Trump ha afirmado repetidamente que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, alegando sin pruebas que está “llena de barcos rusos y chinos por todas partes”.
Estados Unidos ya cuenta con más de 100 militares permanentemente estacionados en su base de Pituffik, en el extremo noroeste de Groenlandia, una instalación que está activa desde la Segunda Guerra Mundial.
Según los acuerdos existentes con Dinamarca, Estados Unidos tiene la potestad de desplegar tantas tropas como desee en Groenlandia.
Pero Trump declaró a los periodistas en Washington la semana pasada que un acuerdo de arrendamiento no es suficiente: Estados Unidos “tiene que ser propietario” y “la OTAN tiene que entenderlo”.
En la rueda de prensa de este martes en Copenhague, la capital danesa, Frederiksen no se anduvo con rodeos al condenar la “presión completamente inaceptable de nuestro aliado más cercano”.
Advirtió que “hay muchos indicios de que la parte más difícil está por venir”.
El primer ministro groenlandés admitió que se enfrentan a una posible “crisis geopolítica”, pero subrayó que la postura de la isla es clara:
“Si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos a Dinamarca”.
Y añadió: “Una cosa debe quedar clara para todos: Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada por Estados Unidos. Groenlandia no quiere formar parte de Estados Unidos”.
La rueda de prensa en Copenhague se celebró un día antes de que el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, viajen a Washington DC para reunirse con el vicepresidente de EE.UU., JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Los aliados de Dinamarca en la OTAN, tanto los principales países europeos como Canadá, han mostrado su apoyo estos días con declaraciones que reafirman que “solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre los asuntos relativos a sus relaciones”.
Subrayando que comparten el mismo interés que Estados Unidos en la seguridad del Ártico, han afirmado que esta debe lograrse de forma colectiva entre los aliados, incluido EE.UU.
También hicieron un llamamiento a “respetar los principios de la Carta de Naciones Unidas, que incluyen la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”.
Las preocupaciones sobre el futuro del territorio resurgieron tras el uso de la fuerza militar por parte de Trump contra Venezuela el pasado 3 de enero, para derrocar a su presidente, Nicolás Maduro.
Trump ya ofreció comprar la isla en 2019, durante su primer mandato presidencial, pero le respondieron que no estaba en venta.
En los últimos años, ha aumentado el interés por los recursos naturales de Groenlandia, incluidos los minerales de tierras raras, el uranio y el hierro, cuyo acceso se facilita a medida que el hielo se derrite debido al cambio climático.
Los científicos creen que también podría albergar importantes reservas de petróleo y gas.
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