
Eran las 9 de la noche del pasado 27 de enero, pero por la oscuridad densa que habita en el cerro parecía de madrugada. Ángela Almeras León, que llevaba desde 2018 en una búsqueda incansable de su hermano José Juan desaparecido, se puso frente a la cámara de su celular con el gesto visiblemente exhausto. A su lado, alguien la enfocaba con una lamparita para tratar de poner algo de luz en mitad del monte en un punto remoto de Tecate, Baja California.
“Aquí estoy, aquí sigo, y aquí voy a estar hasta que vengan las autoridades por el cuerpo de esta persona que, de alguna forma, va a volver con su familia”, dijo firme y con el ceño fruncido ante la cámara en un ‘en vivo’ para los seguidores del colectivo que dirigía, el Unión y Fuerza Por Nuestros Desaparecidos Tecate.
“Hay una enorme falta de personal en las fiscalías de Baja California y en todas las dependencias del gobierno”, agregó. “Es demasiado. Están rebasados y no estamos preparados para esto. Y por eso lo que pasa es que nos dicen que sí van a venir (a levantar el cadáver), pero que antes tienen que atender otros cuatro incidentes. Le pido a la gobernadora que ponga atención a esta situación porque no se están dando abasto”.
Apenas unas horas antes, Almeras, madre de dos hijos, había subido otro video en el que, con un tono mucho más combativo, denunciaba que luego de que llamaran al 911 tras el hallazgo del cuerpo en el cerro durante una de las jornadas de búsqueda del Colectivo, las autoridades no estaban respondiendo.
“Este cuerpo tiene 12 días aproximadamente aquí. Han venido policías municipales. Vinieron el 17, el 19 y el día de hoy (27 de enero), pero como el cuerpo está a una cierta altura en el cerro, pues no han subido a por él porque dicen que se fatigan. Y esto es algo que nos entristece y que nos da mucho coraje”, lamentó.
Tan solo 12 días después de la denuncia pública, Ángela, o Angelita, como la conocían en el Colectivo, estaba en su negocio que acababa de reabrir, una estética ubicada en la colonia Loma Alta de Tecate, cuando un hombre bajó de un carro negro frente a su puerta, entró al local, y la asesinó a disparos.
Después, el tipo volvió a subir en el coche y partió.
Un kilómetro y medio más adelante, el vehículo apareció envuelto en llamas hasta calcinarse.

La mañana de este viernes, el presidente López Obrador lamentó el asesinato y detalló que el agresor ya se encuentra identificado, aunque se apresuró a decir que “todo indica que no hay relación con lo que ella hacía de buscar a una hermana (es un hermano) desaparecida en 2018”.
Sin embargo, activistas y madres buscadoras que conocían a Angelita critican que se descarte tan rápido la hipótesis de que haya sido asesinada por su activismo y la búsqueda de su hermano.
“Ella ya había recibido amenazas de que dejara de buscar porque estaba destapando cosas que alguien no quería que se destaparan”, subrayó en entrevista Paula Sandoval, presidenta del Colectivo Familiares Unidos Buscando a Nuestros Desaparecidos, el cual está integrado por otras 27 personas que hacen labores de búsqueda en Tijuana, Tecate, Ensenada y en Rosarito.
Paula, de hecho, conoció a Angelita en esas búsquedas, pues ella también busca a un hermano desaparecido desde enero de 2020, Jesús Daniel Sandoval León.
“La palabra que más define a Angelita es guerrera”, agregó la activista. “Siempre tenía una mano para ayudar a las familias víctimas y siempre procuró estar ahí para cada persona que solicitaba su apoyo. Era una mujer muy activa, con una sonrisa muy característica, con mucha alegría por vivir. Tenía mucha luz y no merecía lo que le pasó. No es justo. Y es lamentable que nosotras hacemos el trabajo que deberían hacer las autoridades y nos están matando por eso”.
De acuerdo con datos públicos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas de la Secretaría de Gobernación, en Baja California hay 2 mil 06 personas desaparecidas entre diciembre de 2006 y septiembre de 2023.
Sin embargo, de acuerdo con una investigación publicada en el micrositio Desaparecer en Baja California por la organización Elementa DDHH, la fiscalía estatal reporta un total de 17 mil 306 carpetas de investigación abiertas por desaparición en ese mismo periodo de tiempo; hasta 8 veces más.

De hecho, en 2022 la fiscalía abrió 2 mil 720 carpetas por desaparición en la entidad, hasta un 184% más que cuatro años atrás, en 2018.
Y esto se da en un contexto donde, si bien los homicidios han ido a la baja en Baja California (en 2018 sumaron 2 mil 798 denuncias, por las 2 mil 116 de 2023, un 32% menos), el estado continúa entre las 10 entidades con más asesinatos en el país, con un promedio anual en los últimos 6 años de casi 2 mil 500 casos, según datos públicos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Ante esta situación de violencia, y luego de las amenazas recibidas, Angelita había solicitado hasta en tres ocasiones la protección del mecanismo federal, pero no le fue concedido, denunciaron hasta organizaciones y activistas.
“Cada vez es más grave la situación que estamos viviendo las personas que buscamos a nuestros seres queridos. Por eso estamos en la incertidumbre total. Queremos seguir buscando, pero tememos por nuestras vida y por la seguridad de nuestras familias”, planteó la activista Paula Sandoval.
Tras el asesinato de Angelita, que se suma al de otras madres buscadoras, como las 6 asesinadas en Guanajuato entre 2020 y mayo de 2023, o al de Aranza Ramos, de 27 años, quien fue asesinada el 15 de julio de 2021 en Guayamas, Sonora, sin que llegara a encontrar a su esposo desaparecido, el Colectivo Familiares Unidos Buscando a Nuestros Desaparecidos está analizando si continuar con las salidas a terreno para buscar, o si la suspenden temporalmente.
“La incertidumbre que sufrimos es total”, recalcó Paula Sandoval, que finalizó diciendo que Angelita, su amiga, si bien perdió la vida en la lucha por encontrar a su hermano José Juan, “nunca se dio por vencida y lo buscó hasta el final. Era una guerrera”.

Casi siete años después de la imposición de sanciones por parte de EU la exportación petrolera de Venezuela parece haberse recuperado de forma significativa gracias a la contribución de la llamada flota fantasma. BBC Mundo te cuenta de qué se trata.
Cuando en 2019 el presidente de EE.UU., Donald Trump, impuso sanciones a la industria petrolera de Venezuela para presionar al gobierno de Nicolás Maduro, las exportaciones de crudo venezolano cayeron hasta unos 495.000 barriles diarios. Seis años más tarde, las sanciones siguen en pie, pero las exportaciones petroleras de Venezuela han vuelto a crecer hasta ubicarse en torno al millón de barriles diarios.
Aunque se trata de una cantidad pequeña para un país que en 1998 -antes de la llegada al poder de Hugo Chávez- producía tres millones de barriles diarios, esta recuperación de parte de la exportación de crudo es un indicativo de que las sanciones contra Venezuela no están funcionando como EE.UU. esperaba.
Y es que el gobierno de Maduro ha ido encontrando la manera de ir reactivando la producción y de crear nuevas vías para vender el crudo venezolano esquivando las sanciones.
En esa tarea de comercialización ha jugado un rol central la llamada “flota fantasma”: una serie de tanqueros petroleros que por medio de distintas estratagemas logran ocultar su labor como barcos de transporte de petróleo sancionado por las autoridades estadounidenses.
Una de estas embarcaciones fue interceptada e incautada este miércoles por las fuerzas militares de EE.UU. cuando se encontraba en aguas frente a las costas de Venezuela.
“Acabamos de incautar un petrolero frente a la costa de Venezuela, un petrolero grande, muy grande; de hecho, el más grande que se haya incautado jamás”, dijo Trump al anunciar la operación ante la prensa en la Casa Blanca.
El gobierno de Maduro reaccionó calificando la incautación como “un robo descarado y un acto de piratería” y dijo que acudirá ante instancias internacionales existentes para denunciar lo ocurrido.
Esta acción estadounidense aumenta las tensiones con Caracas que se han ido intensificando desde que en agosto de este año el gobierno de Trump inició un gran despliegue militar en aguas del Caribe con el objetivo oficial de combatir el narcotráfico, pero que muchos analistas creen que tiene como objetivo final forzar un cambio de régimen en Venezuela.
Más allá de su posible objetivo político, la medida tiene un impacto económico pues dificulta aún más las exportaciones petroleras venezolanas al meter presión sobre la flota fantasma.
Pero, ¿qué sabemos sobre cómo operan estas embarcaciones?
La utilización de flotas fantasmas es un fenómeno en aumento que ocurre no solamente en el caso venezolano, sino también de otros dos países petroleros sometidos a sanciones por parte de EE.UU. y de potencias occidentales: Rusia e Irán.
La empresa de inteligencia financiera S&P Global estima que uno de cada cinco petroleros en el mundo son usados para vender de contrabando petróleo procedente de países bajo sanciones.
De estos, el 10% transportarían solamente crudo venezolano, un 20% haría lo mismo con el iraní, mientras que 50% se dedica en exclusiva al petróleo ruso. El 20% restante no estaría atado a ningún país en particular y puede transportar petróleo de más de uno de estos países.
Según estimaciones de la firma de análisis marítimo Windward, la flota clandestina cuenta con unas 1.300 embarcaciones.
Las sanciones petroleras buscan desincentivar a países o empresas a adquirir o involucrarse en cualquier operación relacionada con crudo procedente de los países castigados.
Ante ello, los países sancionados optan por ofrecer su petróleo con grandes descuentos para que haya operadores, empresas o países que estén dispuestos a correr el riesgo de comprarlo, aplicando -eso sí- algunos trucos para disimular su origen.
Una de las estrategias más frecuentes que aplican estos tanqueros para evadir las sanciones es cambiar con frecuencia -a veces varias veces en un mes- de nombre o de bandera.
En el caso, por ejemplo, del petrolero incautado este miércoles, se trata de un barco llamado The Skipper, según informó CBS News, socia en EE.UU. de la BBC.
Esa misma cadena dijo que se trata de un barco sancionado por el departamento del Tesoro de EE.UU. desde 2022 debido a su supuesto rol en una red de contrabando de petróleo que ayuda a financiar a la Guardia Revolucionaria de Irán, así como a la milicia chiita libanesa Hezbolá.
CBS indicó que al momento de ser sancionado el petrolero tenía por nombre Adisa (inicialmente se llamaba The Tokyo) y era una de las embarcaciones vinculadas con el magnate petrolero ruso Viktor Artemov, quien también se encuentra bajo sanciones.
Al referirse a ese tanquero este miércoles, la fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, dijo en la red social X que esa nave era usada para transportar petróleo procedente de Venezuela e Irán, dos países bajo sanciones.
Un elemento interesante sobre The Skipper es que es un barco con 20 años de antigüedad y ese es otro elemento usual entre los tanqueros de las flotas fantasma: muchos son barcos viejos, pues las grandes navieras suelen deshacerse de estos barcos cuando tienen 15 años de servicio y luego de 25 años suelen ser enviados al desguace.
Justamente otro truco aplicado por estos barcos es usurpar la identidad de alguno de esos barcos enviados a desguace, emitiendo los números de registro únicos que la Organización Marítima Internacional le otorgó a esas embarcaciones. Así se convierten en lo que se conoce como barcos zombis, pues lo que hacen es similar a alguien que usa la identidad de una persona muerta.
Un caso de este tipo relacionado con Venezuela ocurrió en abril pasado cuando un barco llamado Varada llegó a aguas de Malasia, tras un viaje que había iniciado dos meses antes en Venezuela.
La embarcación juntaba dos elementos sospechosos: tenía 32 años y la bandera de las Comoras, popular entre barcos que no quieren ser detectados.
Una investigación de la agencia Bloomberg descubrió que se trataba de un barco zombi, pues el verdadero Varada había sido desguazado en 2017 en Bangladesh.
Otras formas habituales de operar de los barcos de flotas fantasmas consiste en “disfrazar” el origen del crudo transfiriéndolo en aguas internacionales a petroleros sin problemas legales con otras banderas, que son los que se encargan de llevar el crudo hasta su destino, presentándolo como procedente de un país no sancionado.
Ese fenómeno se produjo, por ejemplo, en el caso de las exportaciones petroleras venezolanas hacia China durante el primer gobierno de Trump. Según expertos consultados por BBC Mundo hubo un momento en el que en las estadísticas oficiales de comercio de China aparecía como si ese país no estaba adquiriendo crudo venezolano cuando, en realidad, sí lo estaba haciendo.
Esto era posible porque ciertas refinerías compraban el petróleo a estos barcos que habían adquirido la carga en aguas internacionales y que la presentaban como procedente de países no sancionados.
Un último truco usual entre este tipo de tanqueros consiste de desactivar el sistema de identificación automática, a través del cual se transmiten datos como el nombre, la bandera, la posición, la velocidad o el rumbo de la embarcación. La manipulación de estos datos permite ocultar la identidad, ubicación y rumbo de las naves.
La investigación de Bloomberg en abril detectó el caso de cuatro barcos zombis que transportaban crudo venezolano.
La agencia de noticias recurrió al análisis de imágenes satelitales y las comparó con fotos históricas de los cuatro barcos cuyos nombres y números de identificación estaban usando.
Más recientemente, la ONG Transparencia Venezuela emitió un informe basado en la observación de lo que ocurrió en los puertos petroleros de ese país en octubre de este año.
Según ese reporte, hubo 71 tanqueros extranjeros en modo visible en los puertos de la petrolera venezolana Pdvsa, de los cuales 15 están bajo sanciones y nueve se relacionan con flotas fantasmas.
Transparencia encontró que en promedio hubo 24 petroleros que estaban ubicados cerca de tres puertos en el occidente y oriente de Venezuela y que estaban operando en modo furtivo, pues no tenían activas sus señales reglamentarias de posicionamiento.
De igual modo, Transparencia afirma haber detectado seis operaciones de transferencia de carga de un buque a otro, cerca de la bahía de Amuay, en el occidente del país.
De igual modo, hubo una mayoría de barcos con banderas de países considerados como paraísos regulatorios, por tener normas de supervisión laxas, lo que termina facilitando las operaciones de este tipo de embarcaciones.
Así, de los 71 barcos, 29 tenían la bandera de Panamá, seis de las islas Comoras y cinco de Malta.
En su informe, Transparencia indica que 38 de estos petroleros pasaron más de 20 días sin tocar puerto, algo que contrasta con los barcos de la petrolera estadounidense Chevron (autorizada por Washington para operar en Venezuela) que al llegar toman su carga y se marchan en un plazo máximo de seis días.
“La permanencia extendida en las áreas portuarias del país, sin llegar directamente a las terminales petroleras, arroja serias dudas sobre el tipo de operaciones que esos buques realizan”, señaló Transparencia en relación con los barcos que tardaban muchos días sin tocar puerto.
En todo caso, dado que la operación de intercepción e incautación realizada este miércoles se originó en el portaviones Gerald Ford -el más grande del mundo-, que ahora forma parte del masivo despliegue de fuerzas realizado por EE.UU. en aguas del Caribe frente a Venezuela, es probable que la posibilidad del gobierno de Maduro de recurrir a la flota fantasma se vea limitada de una forma importante.
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