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Presión de transportistas compromete al gobierno a resolver crisis de inseguridad: 25 robos diarios en promedio
Presión de transportistas compromete al gobierno a resolver crisis de inseguridad: 25 robos diarios en promedio
Foto: Cuartoscuro/Archivo
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Presión de transportistas compromete al gobierno a resolver crisis de inseguridad: 25 robos diarios en promedio
Gobierno y transportistas acordaron tres mesas para tratar la inseguridad en las carreteras del país; en 2023 hubo un promedio de 25 denuncias diarias por robo contra este sector, de acuerdo con cifras oficiales.
05 de febrero, 2024
Por: Manu Ureste
@ManuVPC 
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Luego de que la Coalición de Organizaciones Unidas de Autotransporte anunciara para este lunes bloqueos en diferentes partes del país como protesta por los asaltos, robos, y la violencia contra el sector, el Gobierno de México anunció que tras una mesa de diálogo, en la que se comprometió a mejorar la seguridad en las carreteras, el paro nacional ha quedado suspendido.

Sin embargo, grupos de transportistas desconocieron el acuerdo y decidieron continuar con las manifestaciones y bloqueos en diversos puntos del país, como en la autopista México-Querétaro, que fue cerrada con dirección a Querétaro, a la altura de la caseta de cobro de Tepotzotlán, además de movilizaciones en Guanajuato, Veracruz, Michoacán y Chihuahua.

De acuerdo con un comunicado publicado por la Secretaría de Gobernación (Segob) el domingo 4 de febrero, previo a los bloqueos de este lunes, el acuerdo con las diferentes organizaciones de autotransporte, entre las que están la Federación Mexicoamericana de Transportistas (Fematrac) o la Alianza Mexicana de Transportistas (Amtac), consiste en tres puntos.

Lee: Transportistas de Tizayuca, Hidalgo, pagaban más de 2 mdp al mes a presuntos extorsionadores

Tres acuerdos entre transportistas y gobierno federal ante inseguridad

Primero, la creación de una mesa de seguridad en carreteras por parte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Guardia Nacional; segundo, una mesa de trabajo para la atención administrativa por parte de la Segob y la Secretaría de Comunicaciones y Transporte; y tercero, la instalación de una mesa que sirva de enlace entre los transportistas y las autoridades estatales y municipales de la Segob.

transportistas paro nacional
Foto: Cuartoscuro/Archivo

Con estos acuerdos, el gobierno mexicano se compromete a atender la situación de violencia en las carreteras del país que ha incrementado notablemente en los últimos años, y por la que organizaciones de transportistas llevan meses realizando protestas.

De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante 2023 se denunciaron, a nivel estatal en todo el país, 9 mil 181 robos a transportistas; un promedio de 765 al mes y de 25 diarios.

Este dato supone un 4% al alza de los registrados en 2022 y un 5% más que los denunciados en 2021, aunque es ligeramente inferior a la de 2020, cuando se denunciaron 9 mil 527 robos al transporte, un 4% menos, y un 21% más baja que la de 2019, al inicio del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lee más: Detienen a ocho presuntos extorsionadores de transportistas de la ruta México-Tizayuca

“Pagar extorsión es la única forma de que no te quemen el camión”

José Luis López Hernández, vicepresidente de la zona II de la Conatram, puntualizó en entrevista con Animal Político que, al margen de lo que expresen las cifras estatales, “la mayor parte de los robos al transporte se producen en los tramos federales”, como en la carretera federal 57 que va desde Nuevo León hasta Veracruz, o la federal que viene desde el centro de la República, en San Luis Potosí, pasando por Querétaro y Puebla.

Por ejemplo, detalló Hernández, recientemente tuvieron una situación en otra carretera que pasa por la zona de Calera, en Michoacán, donde tuvieron al menos cinco días varios camiones detenidos por la población del lugar, que están protestando por la inseguridad en la zona “y porque están secuestrando a la gente”.

taxco transportistas paro nacional
Foto: Cuartoscuro/Archivo

“Y nosotros somos los que estamos pagando los platos rotos de la inseguridad. Tienen retenidos a los transportistas con la amenaza de quemar los camiones”, señaló Hernández, que agregó que para ir a Reynosa o Matamoros, en el estado de Tamaulipas, “hay que pagar cuota para atravesar las carreteras y para poder descargar en esas zonas”.

“Son cuotas por camión de al menos 8 mil pesos mensuales. Si tienes una flotilla de 10 camiones, pues ya son 80 mil pesos que tienes que entregar a la delincuencia. Y esa es la única manera de que podemos trabajar con certeza de que no le vayan a hacer nada al chofer. Porque si no das ese dinero, lo matan, te queman el camión, o te lo quitan. Ahora, imaginen lo que es estar siempre con la preocupación de que si no pagan la cuota (al crimen organizado), el camión ya no regresa y el chofer de la unidad tampoco”, lamentó.

Hernández expuso más ejemplos de la inseguridad que están viviendo en las carreteras: el jueves pasado integrantes de un grupo del crimen organizado a bordo de una camioneta orillaron al chofer de un camión, subieron a la cabina, y con armas largas y golpes se lo llevaron junto a la unidad.

“La Guardia Nacional es como si no existiera”, critican transportistas

Y ese mismo día, quedó registrado en video cómo en una carretera federal de Sonoyta, en Sonora, se produjo un enfrentamiento a tiros entre las autoridades y miembros del crimen organizado que querían aprovechar una larga retención en la vía para asaltar a los transportistas y conductores de vehículos.

“En todos lados hay una problemática tremenda con la inseguridad en las carreteras. Y es más grave aún porque nos están matando a los operadores de los vehículos. Los paran a balazos en plena circulación. Y ya lo hacen a plena luz del día y a todas horas. Los delincuentes ya no se preocupan en esconderse porque no hay ningún castigo para ellos”, denunció el transportista, que también criticó que “la Guardia Nacional es como si no existiera”.

“Tienen muchos elementos, pero no tienen la capacidad ni saben cómo reaccionar ni siquiera ante un accidente de tránsito, y mucho menos ante la delincuencia”.

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Ante este contexto, el pasado 1 de febrero transportistas que integran la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) solicitaron un encuentro con el presidente López Obrador para buscar una solución al problema de inseguridad en las carreteras del país.

segob transportistas paro nacional
Foto: Cuartoscuro/Archivo

Por medio de una carta dirigida al mandatario, a los secretarios de Infraestructura y Comunicaciones, Gobernación, y de Seguridad, así como al comandante de la Guardia Nacional, los transportistas hicieron hincapié en que los robos, las extorsiones y las agresiones los “lastima a diario” con un gran nivel de violencia.

Dicha inseguridad que vive el gremio, señalaron, afecta directamente a la integridad de los operadores y choferes de las unidades, y a la cadena de suministro que traslada más de 600 millones de toneladas de bienes y mercancías al año en todo el país.

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La nueva modalidad de los carteles mexicanos para extorsionar a los migrantes en la frontera
12 minutos de lectura
La nueva modalidad de los carteles mexicanos para extorsionar a los migrantes en la frontera
Gobierno y transportistas acordaron tres mesas para tratar la inseguridad en las carreteras del país; en 2023 hubo un promedio de 25 denuncias diarias por robo contra este sector, de acuerdo con cifras oficiales.
19 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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A Laura le pareció extraño que hombres vestidos de policía y de paisano los apuntaran con sus teléfonos al salir del avión, como si estuvieran haciendo videos de ella, su esposo, su hija de 3 años y el resto de los pasajeros.

Pero no era el momento de distraerse con temores. Por fin habían logrado llegar a la frontera norte de México y llevaban lo más importante: su cita programada con las autoridades migratorias de Estados Unidos impresa en un papel.

La familia venezolana aterrizó en el Aeropuerto Internacional Quetzalcóatl en Nuevo Laredo a la 1:00 de la tarde de un día que prefiere no revelar. La cita estaba prevista para la jornada siguiente, a las 8:30 de la mañana, en el puesto migratorio del Puente Internacional de Las Américas, que conecta a la ciudad de Nuevo Laredo, en el estado de Tamaulipas, con la ciudad de Laredo en Texas.

Laura, su esposo y su hija estaban a escasos 13 kilómetros y a menos de 24 horas de cruzar legalmente a Estados Unidos.

BBC
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Laura se sentía orgullosa. A diferencia de miles de compatriotas venezolanos que intentaban cruzar la frontera entre México y Estados Unidos de forma irregular, ella y su esposo habían logrado seguir las reglas y concertar una cita por medio de la aplicación CBP One.

En octubre de 2020, el gobierno estadounidense habilitó este mecanismo para gestionar el ingreso de los migrantes por la frontera sur a través de los estados de Arizona, California y Texas.

Dos años después, la afluencia de venezolanos era tan masiva que el gobierno del presidente Joe Biden prohibió su ingreso irregular por la frontera con México y creó un mecanismo para recibir a 24.000 venezolanos patrocinados por familiares en Estados Unidos.

El cierre de la frontera se extendió luego a cubanos, nicaragüenses y haitianos. Todos debían tramitar la cita a través de CBP One, aunque muchos se quejaban de que el sistema estaba tan congestionado que tardaban semanas en lograr una entrevista con un agente migratorio.

Estados Unidos registró casi 2,5 millones de detenciones en la frontera sur durante el año fiscal de 2023, una cifra inédita para un flujo de migrantes que acumuló estadísticas récord durante los dos años anteriores.

Gráfico
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La emboscada

La pareja intentó tomar un taxi dentro del aeropuerto de Nuevo Laredo, pero los conductores se negaron a llevarlos porque eran extranjeros. Laura pidió una carrera por la aplicación de taxi Didi, siguiendo la recomendación de otros conocidos venezolanos que tuvieron la cita en Nuevo Laredo y advertían que era una ciudad peligrosa.

Aunque no les gustaba la idea, los venezolanos caminaron fuera de los predios de la terminal aérea para abordar el auto. El ingreso al aeropuerto de taxis ajenos a las líneas internas está prohibido.

Cuando ya en el auto se detuvieron en un semáforo, poco antes de llegar a un puente, un auto gris los bloqueó desde el carril derecho y se bajaron dos hombres jóvenes, con tatuajes en el cuello y las manos.

“¿Para dónde van? ¿De dónde son ustedes?”, preguntó uno de los hombres, mientras el otro vigilaba la luz del semáforo. “Venimos de Ciudad México, venimos de visita”, recuerda Laura que respondió mientras abrazaba a su hija.

“Mi acento venezolano nos delató, de inmediato se dieron cuenta de que no éramos de allí”, cuenta a BBC Mundo la mujer de 33 años desde un refugio de migrantes en el norte de México, donde pidió el resguardo de su verdadera identidad y la de su familia por temor a represalias.

La luz del semáforo cambió a verde. Los vehículos comenzaron a moverse mientras ellos permanecían detenidos. Nadie tocó la bocina, nadie intervino. Uno de los hombres le ordenó al taxista que cruzara a la izquierda en la siguiente esquina.

“¡Por favor, no se pare! Sáquenos de aquí”, recuerda Laura que le dijo al conductor, mientras su esposo miraba hacia atrás para confirmar que los seguían.

“Discúlpenme, no puedo hacer nada. Después arremeten contra mí”, contestó el chofer.

Ella comenzó a llorar, recordó a los hombres que les hicieron videos al abandonar el avión en el aeropuerto. “Me dio una crisis. Empecé a gritar, pensé en tirarme del carro con la niña, pero no quería lastimarla”.

Su esposo cuenta que tuvo la misma idea, pero el auto gris los alcanzó antes de que la pareja tuviera tiempo de acordar una estrategia para salir de aquella trampa.

Un sueño forzado

Estados Unidos se convirtió en un sueño forzado por las circunstancias.

Laura y su esposo cuentan que eran empleados públicos en Maracaibo, la ciudad más poblada del occidente de Venezuela. Cuando sus sueldos dejaron de alcanzarles para vivir, juntaron sus ahorros y abrieron un negocio de venta de accesorios para teléfonos móviles.

La pareja comenzó a recibir amenazas de extorsión. Hombres que decían llamar desde “la cárcel” pedían una “vacuna” (extorsión) de US$200 semanales. Inicialmente el negocio no generaba ni la mitad en ganancias, así que la pareja dejó de contestar las llamadas e ignoró los mensajes de texto.

Todos los días les advertían que si no pagaban, se iban a arrepentir.

Un lunes por la mañana, Laura llegó a la tienda y descubrió orificios de disparos en la puerta. “Aunque no era nuestro plan, ese día decidimos irnos a Estados Unidos”.

BBC
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Más de 7,7 millones de personas han emigrado de Venezuela desde 2015, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, con el fin de escapar de la crisis económica, la falta de servicios básicos, la violencia y la persecución política.

“Viajamos durante un mes, nos fuimos por tierra desde Venezuela hasta México”, cuenta Laura desde un salón apartado en el refugio de migrantes donde la familia se aloja temporalmente, el único lugar donde la pareja accedió a contar su testimonio para evitar el riesgo de ser escuchados.

Vimos muertos boca abajo en los ríos del Darién, mientras se los comían los zamuros (aves de rapiña)”, afirma Laura bajando la voz frente a su hija, que da brincos mientras juega por la sala. “Cuando estábamos en la selva, unos hombres armados nos detuvieron y nos pidieron ‘colaboración’, pero no teníamos el dinero que pedían”.

“Nos apuntaron con armas y registraron nuestras mochilas. No nos hicieron más nada porque logramos huir en un momento en el que estaban distraídos revisando a otros migrantes”, explica el esposo de Laura.

El gobierno panameño reportó que más de 520.000 migrantes cruzaron la espesa selva del Tapón del Darién durante 2023 en su tránsito hacia Estados Unidos, la mayor cifra registrada en los últimos años. 63% eran venezolanos.

La revisión

Cumpliendo la orden dada, el taxista de Nuevo Laredo giró a la izquierda y se detuvo en una calle más solitaria que la avenida principal. Los hombres volvieron a bajarse del auto gris y llamaron a las ventanas.

“Bájense que les vamos a hacer una revisión”, dijo uno de ellos. Laura se negó y le ordenó al taxista que mantuviera las puertas cerradas.

“Nosotros estamos sin armas, pero los que van a venir sí tienen armas y van a tomar cartas en el asunto”, amenazó uno de los hombres, según recuerda Laura. “Nos dijeron que era mejor que nos montáramos por las buenas para que los otros no vinieran porque se iban a molestar”.

La familia abordó el auto gris y los hombres pidieron los celulares y las claves de acceso. Laura entregó el suyo, era el único teléfono que tenían. Los hombres armados del Darién se habían quedado con el de su esposo.

Los venezolanos fueron trasladados a un hotel abandonado. Al entrar, Laura vio un revólver 38 sobre un mueble que alguna vez fue la recepción.

Luego los condujeron a una habitación donde había más de 15 personas. Laura y su esposo los reconocieron a todos: eran pasajeros del avión en el que llegaron a Nuevo Laredo desde Ciudad de México.

Dinero o cita

Los hombres les pidieron el papel de la cita para verificar que aquel era el verdadero motivo de su presencia en Nuevo Laredo. A Laura y a su esposo les preguntaron sus nombres y apellidos y les tomaron fotos con la niña.

Mientras esperaban instrucciones de sus captores, la pareja descubrió que en aquella habitación había colombianos, cubanos, ecuatorianos, hondureños y mexicanos.

“Al rato apareció un hombre que nos dijo: ‘Tienen que buscar US$800 por persona para que puedan salir. Si no nos dan el dinero, no van a su cita’”, cuenta Laura.

Los sacaron a todos de aquella habitación y los hicieron abordar varios vehículos y camionetas a toda prisa. La pareja asegura que ningún auto tenía placa. En el camino vieron hombres con radiotransmisores en las calles.

“El muchacho que conducía la camioneta en la que íbamos se detuvo en un sitio y le dijo a un tipo que le diera dos. Miré disimuladamente y vi que el hombre estaba armado y le entregó dos bolsitas de droga”.

Los venezolanos fueron trasladados a una casa humilde y estrecha, donde había un pozo séptico cerca de la sala donde estaban los secuestrados. “El hedor del pozo se filtraba por todas partes. Había unas 15 personas, entre cubanos, mexicanos, hondureños y guatemaltecos”, detalla Laura.

La pareja recuerda que separaron a las mujeres de los hombres. Mantenían a los mexicanos apartados de otras nacionalidades. Laura dice que un hombre mayor que los custodios, vestido con una chaqueta y una gorra, tomó la palabra y se dirigió a ellos como si fuera el jefe:

“Nosotros somos del Cartel de los Zetas. Tengan cita o no tengan cita, ustedes no tienen derecho a estar aquí. Por eso tienen que pagar por el suelo que están pisando. El suelo de Nuevo Laredo cuesta US$20.000 pesos’”.

BBC
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El Cartel de los Zetas surgió a finales de los 90 como un grupo élite que desertó del Ejército mexicano y se convirtió en un brazo armado del Cartel del Golfo. Sus hombres eran sicarios, guardaespaldas y transportistas, explica Insight Crime, una organización dedicada a la investigación del crimen organizado y la seguridad ciudadana en América Latina.

Con el tiempo, el grupo se separó del Cartel del Golfo y se convirtió en “el grupo paramilitar más tecnológicamente avanzado, sofisticado y violento” de México, según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés), conocido por usar el miedo en lugar de la corrupción como mecanismo de dominación en sus territorios, precisa Insight Crime.

En el año 2010, hombres del Cartel de los Zetas asesinaron a tiros a 72 migrantes, en su mayoría centroamericanos, que viajaban en un autobús por una carretera de Tamaulipas, en una de las peores masacres de migrantes registradas en la historia de México.

Laura y su esposo hicieron cuentas: 20.000 pesos equivalían a cerca de US$1.200 dólares por persona, US$400 más que el monto que les dieron inicialmente por cada uno.

“Para las personas que tengan su chingada cita: si no nos pagan, lamentablemente van a perderla y los vamos a devolver”, cuenta Laura que dijo el hombre.

La extorsión

Les entregaron sus teléfonos para que contactaran a familiares y amigos que pudieran hacer transferencias para ayudarlos. Pero antes, el hombre les advirtió que no intentaran enviar la localización del lugar donde estaban.

“No pierdan el tiempo, aquí nadie los va a ayudar. En Nuevo Laredo mandamos nosotros”.

Aunque sabía que no tenía dinero, Laura le contó a su madre lo que estaba pasando. “Nos secuestraron y nos están extorsionando con la cita de Migración”.

Su madre se puso muy nerviosa, ofreció empeñar el único bien que tenía: su casa en Maracaibo. Laura agradeció el gesto, pero no había tiempo para eso. La pareja le escribió a otros parientes, pero nadie tenía dinero para hacerles un préstamo.

Esa noche no pudieron dormir. Les ofrecieron comida, pero no probaron bocado. Laura se alegró de que los hombres no mostraran armas mientras los custodiaban. Aunque su hija parecía ser muy pequeña para entender lo que estaba pasando, no quería que sintiera miedo.

En ese punto ya no importaba la cita. Lo que más nos preocupaba era que no le hicieran daño a la niña y que pudiéramos salir con vida”, dice el esposo de Laura.

Escucharon que a los mexicanos que intentaban cruzar la frontera por Nuevo Laredo les pedían entre US$10.000 y US$20.000 dólares. Y que no los soltaban hasta que pagaran. Uno de los mexicanos secuestrados les contó que llevaba más de un mes en aquella casa.

Una oportunidad perdida

Al día siguiente, impregnada por el hedor del pozo séptico, Laura miró en la pantalla de su teléfono móvil cómo avanzaba el tiempo: 7:30, 8:00, 8:30 de la mañana. Pasó la hora de la cita, habían perdido la oportunidad de entrar legalmente en Estados Unidos.

BBC
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Gracias a transferencias de parientes que tenían en Estados Unidos, una familia cubana logró pagar US$9.600 en menos de 24 horas: US$1.200 por cada uno de los ocho miembros. Los hombres que los secuestraron ofrecieron llevarlos hasta el Puente Internacional de Las Américas para garantizar que llegaran a tiempo a la cita.

Después del mediodía, uno de los hombres le pidió a Laura el teléfono para revisarlo. “Leyó todos los chats y comprobó que no teníamos a nadie que nos apoyara económicamente”.

Antes de desalojarlos de la casa bajo el argumento de que necesitaban el espacio para otras personas, los hombres le hicieron un video a la pareja, con la niña en brazos, y les obligaron a decir que estaban bien y que no les habían hecho daño.

“En ese momento pensamos que estaban buscando una prueba para eliminar su responsabilidad y que luego nos iban a matar”, recuerda Laura.

A la familia venezolana y a otros migrantes que no pagaron y perdieron su cita aquel día los llevaron a un terminal de autobuses. Mientras los obligaban a abordar uno con destino a la ciudad de Monterrey, en el vecino estado de Nuevo León, volvieron a tomarles fotos y les dijeron que no se molestaran en denunciar a la policía.

“No vuelvan a pisar Nuevo Laredo. Recuerden: aquí mandamos nosotros”.

Los coordinadores de varios albergues de migrantes en el norte de México confirmaron haber escuchado la misma historia en boca de otros migrantes que también fueron secuestrados en Tamaulipas por el Cartel de los Zetas.

En un informe sobre delitos perpetrados contra migrantes, la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación de México reportó que 540 personas denunciaron haber sido víctimas de algún delito en su tránsito por México hacia Estados Unidos durante 2023. Casi la mitad eran centroamericanos.

La mayoría dijo haber sido víctima de tráfico ilícito de personas y robo. Un 10% denunció secuestros. El estado de Tamaulipas, donde Laura y su familia fueron capturados, no figura en la estadística oficial del último año y el documento no ofrece detalles sobre la responsabilidad de los carteles en estos crímenes.

A principios de enero, 31 migrantes fueron secuestrados en Tamaulipas. “Los tenían en un sitio y como se dio un despliegue importante en la zona, pues había mucho gobierno, decidieron dejarlos libres”, contó el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

Consultado en rueda de prensa sobre el grupo que los capturó, el mandatario dijo que era “una investigación que continúa”. “Por lo pronto, celebremos que aparecieron con vida”.

La mayoría de los secuestrados eran venezolanos.

BBC Mundo consultó con varias instancias del Estado mexicano sobre el papel del Cartel de los Zetas en las denuncias de secuestros y extorsiones contra migrantes en el estado de Tamaulipas, pero no obtuvo respuesta hasta la fecha de publicación de esta historia.

Desde un refugio de migrantes en el norte de México, cada día Laura y su esposo intentan concertar una nueva cita en la aplicación CBP One, en cualquier lugar que no sea Nuevo Laredo. Hasta el momento no lo han conseguido.

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