
Isidro Cortés Jiménez ganaba 9 mil 200 pesos al mes, como jefe de la Policía municipal de Texcaltitlán, Estado de México, y los agentes que coordinaba ganan 5 mil 300 pesos al mes, cada uno, de acuerdo con documentos obtenidos vía transparencia. El pasado 22 de noviembre el jefe de la policía se quitó la vida durante su detención por el delito de secuestro en la llamada Operación Enjambre.
Su caso muestra la crisis por la que atraviesan las policías municipales en todo el país, por los malos sueldos, la inexistencia de prestaciones y sus nulas capacidades frente a amenazas como el crimen organizado, con el que lidian cotidianamente.
El 8 de diciembre de 2023, pobladores de la comunidad de Texcapilla, en ese municipio, se enfrentaron con extorsionadores de La Familia Michoacana. Isidro Cortés ya era el jefe de la policía municipal con 26 plazas para cuidar a 17 mil 390 habitantes, según el Inegi.
De acuerdo con documentos de finanzas del Estado de México, Texcaltitlán nunca recibió recursos del Programa para el Fortalecimiento para la Seguridad (Fortaseg), que se entregaba a municipios hasta 2020, cuando el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador lo desapareció del Presupuesto de Egresos de la Federación.
Es la pregunta que René Gerez, investigador de Causa en Común, se hace para explicar el estado decadente en el que se encuentran las policías municipales del país.
En entrevista con Animal Político, el investigador afirma que “para nadie es ajeno que las policías municipales se encuentran en situaciones muy carentes y no se le puede atribuir a un partido político o a un sexenio”.

“Pero sí que en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se exacerbaron las condiciones. Quedaron relegadas las policías como unidades de apoyo, sin embargo, los presupuestos de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas crecían, mientras los de las policías bajaban”, explicó.
Pese a que el Fortaseg desapareció en 2020, hay otros instrumentos financieros que se destinan para mantener los esfuerzos de las policías municipales, pero estos se fueron reduciendo en los presupuestos.
Por ejemplo, entre el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP) y el Fondo para el Fortalecimiento de las Instituciones de Seguridad Pública (FOFISP) se destinó en promedio 9 mil millones de pesos, cuando a la Guardia Nacional se le destinaron 70 mil millones de pesos.
“Tenemos una fuerza federal con muchísimo presupuesto que no está realmente afuera, donde suceden los crímenes. Y los policías locales, que son personas que viven en esos municipios, que son civiles que viven entre nosotros, cada vez reciben menos dinero y están a merced del crimen organizado”, dijo Gerez.
Animal Político consultó la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) del INAI para obtener los salarios de los policías que cuidan Texcaltitlán. Hasta 2022, el presupuesto del municipio para el sueldo bruto de 26 plazas de policía era de 1 millón 673 mil pesos; un promedio de 5 mil 363 pesos al mes por cada elemento.
Además, el salario de Isidro Cortés Jiménez como jefe de la policía municipal era de 9 mil 287 pesos al mes, hasta 2021. Esos son los años en los que el municipio cumplió con sus obligaciones de transparencia en ese rubro.
De acuerdo con Causa en Común, el salario mínimo para un policía municipal en México debería ser de 16 mil 668 pesos mensuales.
“Situación que casi ninguna institución de seguridad pública del país puede lograr pagar, por muy buena recaudación que tengan”, señaló Gerez.
“Definitivamente esta estimación incluso no está ni cerca de ser algo digno para pagarle a personas que todos los días arriesgan sus vidas a manos del crimen organizado”, añadió.
En noviembre, Animal Político publicó una entrevista con el padre Jorge Atilano, director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz, quien advirtió que la Iglesia católica ha documentado cómo el crimen organizado está interesado en controlar los municipios y así obtener recursos e impunidad para sus delitos.
“Anteriormente, el gran negocio era la siembra de la mariguana; después lo fue el tráfico de cocaína y drogas sintéticas; luego floreció la extorsión y el secuestro; pero ahora encontraron en las alcaldías un modo de acceder a recursos económicos para financiar proyectos criminales”, alertó el religioso.

Cuestionado al respecto del papel que en ese sentido tienen las policías municipales, René Gerez, de Causa en Común, comenta que, aunque no se tienen pruebas documentales, hay indicadores que dan sustento a que el crimen organizado acecha los territorios municipales sus finanzas y su policía.
“No tenemos pruebas, pero hay suficientes elementos para permitirnos presumir que eso es una realidad, que tengan cooptada o amedrentada a toda la institución de seguridad pública de ciertos municipios, para que puedan delinquir”, señaló.
Como ejemplo puso el municipio de Celaya, en Guanajuato, donde se tiene registrado el mayor número de policías asesinados, de acuerdo con cifras de Causa en Común, durante los últimos años.
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“Elementos de tránsito, ministeriales (de la Fiscalía), de centros penitenciarios, auxiliares, en fin, de todos los niveles eran asesinados. No solo en el ejercicio de su trabajo, sino, a veces, dentro de sus domicilios, en sus días francos, con violencia. Era realmente violenta la forma en cómo quitaban la vida a los elementos de la policía de Celaya”, relató.
Gerez alertó que los municipios con un territorio poco poblado y en zonas rurales suelen ser los más asediados por el crimen, pues es donde más fácilmente pueden comprar con recursos o amedrentar con violencia a sus policías y autoridades municipales, además, es donde menos los buscan.

El encuentro entre Trump y Petro rebajó tensiones y reabrió el diálogo tras una etapa conflictiva, aunque sin que hubiera nuevos compromisos formales.
La reunión era muy esperada y llegó precedida de episodios de tensión.
Tras meses de cruces verbales, advertencias públicas y desconfianza mutua, Gustavo Petro y Donald Trump se encontraron finalmente en la Casa Blanca este martes.
Semanas atrás, Trump llamó a Petro narcotraficante, le advirtió de que “debía cuidarse” y llegó a afirmar que le “sonaba bien” una acción militar en Colombia similar a la emprendida en Venezuela.
El presidente colombiano, por su parte, acusó a Estados Unidos de violar la soberanía colombiana y matar a gente inocente en sus operaciones antidroga.
Previamente, Estados Unidos había revocado el visado de Petro después de que este pidiera a los soldados estadounidenses que desobedecieran a Trump en un mitin propalestino en Nueva York.
En ese contexto, el encuentro de este martes -que se prolongó cerca de dos horas a puerta cerrada- acercó a los dos mandatarios, que intercambiaron gestos de cordialidad.
Petro salió de Washington con su imagen reforzada y una relación aparentemente más fluida con Trump, aunque sin avances concretos.
El primer logro tangible para Petro fue acabar con la tensión de una relación que, hasta hace poco, parecía al borde de la ruptura.
Las imágenes difundidas por la Casa Blanca y la presidencia colombiana mostraron a ambos mandatarios sonrientes, sentados juntos en el Despacho Oval y acompañados de sus principales colaboradores.
“Nos entendimos muy bien”, afirmó Trump en unas breves declaraciones tras la reunión, en las que admitió que él y Petro “no eran los mejores amigos” pero afirmó que el encuentro fue cordial y no se sintió insultado.
También mencionó que debatieron sobre un acuerdo relativo al narcotráfico, aunque no dio detalles.
“Estamos trabajando en ello”, indicó, y agregó que ambos hablaron sobre “sanciones” sin especificar en qué sentido.
Petro, por su parte, afirmó tras el encuentro que le “gustan los gringos francos” y calificó como “positiva” su impresión tras citarse con Trump.
“La impresión que tengo de una reciente reunión de hace unas horas es positiva, en primerísimo lugar. Esa es la realidad”, declaró al iniciar su conferencia de prensa en la embajada de Colombia.
En una reflexión más política, reconoció que ni él ni Trump habían cambiado de postura en muchos temas, pero defendió el diálogo como vía para recomponer la relación.
“Un pacto no es entre hermanos gemelos. Un pacto es entre contradictores que pueden encontrar los caminos de una hermandad humana”, aseveró.
Este cambio de tono se considera un punto de inflexión en una relación que vivió meses de fuertes choques, especialmente después de que Petro denunciara lo que llamó un “genocidio” en Gaza durante una visita a Nueva York.
Petro indicó, sin embargo, que no se puede dialogar bajo amenazas, en referencia a las sanciones que ha recibido de Washington.
“Yo estoy en la lista OFAC (de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense), en mi opinión, por lo que dije en Nueva York”.
Uno de los objetivos centrales de Petro era confrontar la visión de Washington sobre el narcotráfico en Colombia y defender la estrategia de su gobierno.
En 2025, por primera vez en tres décadas, Estados Unidos retiró a Colombia la certificación como socio estratégico en la lucha contra las drogas, alegando un aumento récord de cultivos de hoja de coca.
El presidente colombiano también sugirió que este martes hubo un entendimiento con el mandatario estadounidense en esta materia.
“Lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones. Y que él no las ve en este caso en particular. No las ve racionales. Y yo creo que tiene razón, es lo mismo que yo pienso”, declaró.
No detalló, sin embargo, si Washington volverá a certificar a Colombia en el futuro próximo.
Insistió en que su país no es responsable del consumo global de drogas: “Colombia no consume cocaína, los porcentajes son mínimos. Ni fentanilo, ni produce fentanilo”.
Por otra parte, Petro aseguró haber entregado a Trump una lista con los nombres de quienes considera los verdaderos líderes del narcotráfico.
“La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas”, sostuvo.
Aseguró que esos capos no operan en zonas rurales ni portan fusiles, sino que “viven en Dubái, en Madrid, en Miami” y manejan sus capitales fuera de Colombia.
Aunque no reveló nombres, afirmó que “los conocen las agencias de los Estados Unidos” y que deben ser perseguidos mediante una articulación internacional de inteligencia.
Para reforzar su argumento, citó operaciones recientes realizadas junto a la DEA y la inteligencia naval colombiana, que permitieron incautar 15 toneladas de cocaína en apenas dos días, incluyendo un submarino interceptado cerca de las Azores.
El viaje a Washington también deparó una lectura clave en la política interna colombiana.
Petro se juega la continuidad de su proyecto con la candidatura de Iván Cepeda en las elecciones presidenciales programadas para mayo frente a una oposición que lo acusa de haber puesto en riesgo la histórica alianza con Estados Unidos.
Durante meses, sectores opositores advirtieron que un gobierno de izquierda podía aislar a Colombia de su principal socio estratégico en seguridad y economía.
Sin embargo, el tono cordial del encuentro con Trump ofrece a Petro un buen argumento para desactivar ese relato.
Las imágenes de la reunión con ambos mandatarios sonrientes, las dedicatorias personales de Trump (“Un gran honor. Amo a Colombia” y “Eres genial”, escribió el mandatario estadounidense en sendas notas para Petro) y la ausencia de reproches públicos refuerzan la idea de que la relación bilateral sigue en pie pese a las diferencias ideológicas.
Analistas consultados por BBC Mundo señalaron que la relación entre Petro y Trump, así como el resultado de la reunión de este martes, podrían tener una influencia notable de cara a los comicios.
Pese a los numerosos gestos simbólicos, la reunión dejó más interrogantes que certezas.
No hubo anuncios de acuerdos concretos ni comunicados conjuntos, y varios de los temas más sensibles siguen pendientes.
Las sanciones personales contra Petro continúan vigentes y tampoco se aclaró si Estados Unidos reconsiderará su decisión de “descertificar” a Colombia en la lucha antidrogas.
En materia regional, Petro confirmó que hablaron sobre Venezuela y la posibilidad de una reactivación económica con apoyo de Colombia.
“Vimos cómo podría ser una reactivación de Venezuela con ayuda de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál es el papel de EE.UU.”, explicó.
Sin embargo, no se anunciaron pasos concretos ni cambios inmediatos en la política estadounidense hacia Caracas, o nuevas iniciativas de cooperación con Colombia en relación a Venezuela.
Tampoco se revelaron avances específicos sobre integración energética, seguridad fronteriza y cooperación contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
Petro insistió en que el cierre de fronteras con Venezuela fue contraproducente: “Cuando se cerró la frontera, lo que más se comerció entre los dos países fue cocaína”, afirmó, defendiendo la apertura y el comercio legal como herramientas de estabilidad.
Al cierre de su conferencia de prensa, el mandatario colombiano aseguró haber pedido a Trump que desclasifique informes de la CIA sobre dos episodios clave de la historia de Colombia: el asesinato del precandidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985.
Petro concluyó asegurando que en su país persiste un “genocidio” que continúa hasta hoy.
Así, el encuentro no sirvió para producir acuerdos tangibles pero sí rebajó tensiones y normalizó el diálogo entre los líderes de los dos países aliados.
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