
Desde el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, autoridades del Gabinete de Seguridad del Gobierno Federal han detenido a ocho objetivos prioritarios relacionados a los Chapitos, y sólo a uno de la facción de Ismael “El Mayo” Zambada.
Además, entre los golpes a los grupos criminales de Sinaloa figura la detención de un integrante del grupo de Aureliano “El Guano” Guzmán Loera.
Hasta el momento, no ha habido detenciones del entorno de Rafael Caro Quintero, la cuarta organización criminal que integra el llamado Cártel de Sinaloa.
De las ocho detenciones relacionadas al grupo los Chapitos, tres ocurrieron tras las negociaciones que la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo con su homólogo de los Estados Unidos, Donald Trump, por el tema de la imposición de aranceles a México, capturas que han acorralado en particular a Iván Archivaldo Guzmán Salazar, “El Chapito”, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Incluso, las detenciones de José Ángel “N”, alias “Güerito”, operador financiero y hombre de confianza de Iván Archivaldo, y Kevin Alonso “N”, alias “200”, ocurrieron luego de que Estados Unidos informara su decisión oficial de designar a seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, cumpliendo así con la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump a inicios de su administración, medida que entró en vigor este 20 de febrero.
La última detención provocó que la embajada de los Estados Unidos en México felicitara al Gobierno de México por “los golpes contra el crimen organizado”, asegurando incluso que “cuando las instituciones colaboran entre sí, se fortalece la seguridad de ambos países”, según una publicación realizada en su cuenta de X, antes Twitter.
“Son detenciones importantes que se hacen en el contexto de cumplir con una meta de 30 días de cumplimiento de responsabilidades en materia de seguridad por parte de México con Estados Unidos. También atendiendo a la directriz de Washington, de que “Los Chapitos” son, dentro del Cártel Sinaloa, la principal organización introductora de fentanilo. Y por supuesto, avanzar en este intento o búsqueda de pacificación de Sinaloa”, señaló David Saucedo, especialista en seguridad pública, consultado al respecto por Animal Político.
Precisamente, en su último informe sobre México, la agencia de Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, aseguró que “Los Chapitos” son quienes dirigen la producción de fentanilo ilícito en México, convirtiéndolos en los “pioneros de la amenaza de drogas más letal que Estados Unidos haya enfrentado jamás”, razón por la cual son -en su conjunto- uno de los objetivos prioritarios para el gobierno de los Estados Unidos.
La primera detención de un objetivo prioritario del Cártel de Sinaloa durante la administración de Claudia Sheinbaum se dio a conocer el pasado 15 de noviembre de 2024, cuando a través de un comunicado conjunto el gabinete de seguridad informó sobre la detención de Omar Félix “L”, alias “El Pelón” o “El 8”, líder del grupo delictivo denominado “La Chapiza”, facción del Cártel del Pacifico “Los Chapitos”, en Sonora.
Autoridades federales informaron que desde el 19 de septiembre de 2024, Félix coordinaba la ofensiva de “Los Chapitos” contra “Los Mayos” en Sinaloa, enfrentamientos que iniciaron luego de la detención de Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, detenido por autoridades estadounidenses el 25 de julio de 2024 junto a Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo”.
Días después, el 6 de diciembre, el gabinete de Seguridad informó sobre la detención de Horacio Félix “L”, hermano de Omar Félix “L”, quien coordinaba el pago de nóminas de Culiacán y Sonora, y que fue detenido junto con otras cuatro personas.

El 10 de diciembre de 2024, las autoridades informaron sobre la detención de Paul Alexander “M” y Karla Alejandra “A”, integrantes de la célula de “Los Chapitos”. Mientras que del primero se informó que planeaba realizar agresiones en contra de inmuebles públicos con artefactos explosivos improvisados en la zona de El Dorado, sobre la segunda se señaló que era una persona de confianza de operadores del Cártel del Pacifico.
Finalmente, el 17 de diciembre se dio a conocer la detención de Miguel Ángel “C”, alias “El Tigre”, integrante del Cártel de Sinaloa y principal operador de extorsiones y homicidios en el municipio de Benito Juárez, Quintana Roo.
Miguel Ángel a su vez fungió como exdirector general de la Policía de Investigación de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, por lo que al convertirse en líder de una fracción del Cártel en la región el Gobierno Federal lo señaló como uno de sus “objetivos prioritarios”.
Durante los primeros días de 2025 fue cuando las autoridades dieron a conocer las únicas dos detenciones realizadas a personajes cercanos a las fracciones de Ismael “El Mayo” Zambada y de Aureliano “El Guano” Guzmán Loera, hermano de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
La primera ocurrió el 8 de enero de 2025, cuando autoridades federales detuvieron a Juan Carlos “F”, alias “Chivo Félix”, integrante del Cártel del Pacifico de la fracción de “Los Mayos”, señalado como operador financiero y hombre de confianza de Ismael Zambada Sicairos, alias “Mayito Flaco”, heredero de “El Mayo” Zambada.
Juan Carlos “F” a su vez está casado con Teresa Zambada Ortiz, hija de “El Mayo” Zambada, quien mantenía el control en la zona sureste del municipio de Culiacán, Sinaloa.
Por su parte, el 28 de enero de 2025 se informó sobre la detención de Joel “M”, alias “La Morsa”, quien es identificado como generador de violencia en el estado de Sinaloa y colaborador cercano de Aureliano Guzmán Loera, alias “El Guano”, líder de una fracción del Cártel de Sinaloa.
Joel “M” también es señalado como responsable de laboratorios clandestinos utilizados para la fabricación de fentanilo y drogas sintéticas en el municipio de Elota, Sinaloa, quien opera bajo la presunta protección de exfuncionarios estatales, entre ellos su hermana María Eugenia “M”, alias “La Maru”, exdiputada local del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Sinaloa.
Desde que asumió la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump aseguró que impondría aranceles en contra de México, Canadá y China por la falta de acciones contra el tráfico de drogas y por no poner freno a la migración irregular que entra a su país.
Después de días de alta tensión política, el 1 de febrero de 2025 el presidente Donald Trump formalizó la imposición de aranceles del 25 % a los productos de México, mismo día en que el gobierno estadounidense acusó que el gobierno mexicano protege a grupos delictivos y ha facilitado los procesos de fabricación y transporte de narcóticos.
“Los cárteles mexicanos son los principales traficantes de fentanilo, metanfetamina y otras drogas del mundo. Estos cárteles tienen una alianza con el gobierno de México y ponen en peligro la seguridad nacional y la salud pública de los Estados Unidos”, señaló mediante un comunicado.
Pese a lo anterior, días después la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el aumento de aranceles a productos mexicanos por parte del gobierno de los Estados Unidos se pausaría durante un mes, tras llegar a una serie de acuerdos con Trump, entre ellos, el despliegue de 10 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte, para evitar el tráfico de drogas de México a Estados Unidos, en particular del fentanilo.
Por su parte, Estados Unidos se comprometió a trabajar para evitar el tráfico de armas de alto poder hacia México, de acuerdo con la mandataria.
Así, tan solo cinco días después, el 8 de febrero de 2025, tras un enfrentamiento ocurrido en Culiacán, con personas del Ejército y la Guardia Nacional, se informó sobre la detención de Mauro “N”, alias “Jando”, considerado un importante operador de la célula delictiva de “Los Chapitos” y hombre de confianza de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, alias “El Chapito”.
El día de su detención, incluso autoridades federales informaron que se presume que el 5 de enero de 2023, durante la detención de Ovidio Guzmán, alias “El Ratón”, otro de los hijos de “El Chapo Guzmán”, envió a grupos armados a Jesús María para intentar rescatarlo.
Pese a esta detención, el 19 de febrero de 2025 el gobierno de los Estados Unidos informó sobre la designación oficial de seis cárteles mexicanos, entre ellos el Cártel de Sinaloa, como organizaciones terroristas.

La medida se adoptó luego de que el presidente Trump firmó una orden ejecutiva en su primer día de mandato para declarar como organizaciones terroristas a los carteles de la droga mexicanos, medida que intentó evitar a toda costa la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador por todas las implicaciones económicas y políticas que esta medida traerá a ambas naciones.
Así, ese mismo día, autoridades mexicanas informaron sobre la detención de José Ángel “N”, alias “Güerito”, identificado como uno de los principales operadores del Cártel del Pacifico, de la fracción conocida como “Los Menores”.
José Ángel “N” a su vez es identificado como operador financiero y hombre de confianza de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, “El Chapito”, quien, además, se encarga de las operaciones de seguridad, planeación de rutas de narcotráfico y redes de distribución de fentanilo, cocaína y metanfetaminas a nivel internacional.
Además, cuenta con una orden de aprehensión por tráfico y distribución de drogas en los Estados Unidos y es considerado el operador financiero más relevante de “Los Chapitos” por el Departamento de Justicia de ese país.
Al día siguiente de su detención, el gobierno de Estados Unidos designó oficialmente a seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, medida que entró en vigor este 20 de febrero al ser publicada en el Registro Federal (diario oficial).
Mientras que en México se informó sobre la detención de Kevin Alonso “N”, alias “200”, quien fungía como responsable de la seguridad de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, “El Chapito”, quien coordinaba la compra de armamento y municiones para las células delictivas de la fracción de “Los Chapitos”.
Para David Saucedo, especialista en seguridad pública, si bien estas últimas detenciones sí pegan en la línea principal de mando del Cártel de Sinaloa, señala que estas no van a minar las capacidades operativas del Cártel, aunque en efecto el grupo que está siendo mayormente erosionado sea el grupo de “Los Chapitos”.
“Esto obedece, por supuesto, a presiones en su momento de Washington, en la propia Anne Milgram (exdirectora de la DEA), en la época de Joe Biden, identificó a Los Chapitos como los principales introductores de fentanilo a los Estados Unidos. Ya con Donald Trump se mantiene esta presión, esta percepción y hay por parte del gobierno federal, operativos y despliegues táctico-policiales para desmantelar la estructura del Cártel, el grupo de “Los Chapitos””.
De acuerdo con un informe presentado por la DEA en mayo de 2024, el Cártel de Sinaloa no tiene un líder único, sino que se trata de una organización criminal que funciona con una especie de “modelo paraguas”; es decir, cuatro organizaciones criminales separadas, pero que cooperan entre sí.
Sin embargo, las luchas internas por el poder y las alianzas fluctuantes dentro de esta han dejado en entredicho desde hace algunos años la viabilidad del “modelo paraguas”, según lo reconoce la propia agencia antidrogas estadounidense.
Las cuatro organizaciones están dirigidas por:
Ovidio Guzmán López fue el primer hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán en ser arrestado por autoridades mexicanas. La primera detención ocurrió el 17 de octubre de 2019, durante la administración del presidente López Obrador, misma que culminó en su liberación bajo el argumento de que “lo prioritario era salvar vidas”.
Aquel día es conocido como el “culiacanazo”, debido a que precisamente integrantes del crimen organizado bloquearon calles y desataron balaceras en represalia por la detención de Ovidio Guzmán, alías ‘El Ratón’, hijo del famoso narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán.
La segunda detención ocurrió en enero de 2023, cuando las autoridades mexicanas lo localizaron en Culiacán, Sinaloa. En reacción, “Los Chapitos” y sus aliados nuevamente iniciaron un ataque violento contra miembros del Ejército y las fuerzas del orden mexicanos utilizando armamento de grado militar, provocando incendios y bloqueando calles y carreteras.
Pese a lo anterior, Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón”, fue trasladado a una prisión de máxima seguridad para más tarde ser extraditado a los Estados Unidos en septiembre de 2023.
Esto endureció la batalla interna que “Los Chapitos” tenían contra el exsocio de su padre, Ismael “El Mayo” Zambada García, quien ha estado involucrado en el tráfico de drogas desde la década de 1970, y cuyo hijo Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, fue uno de los testigos protegidos que declaró en contra de Joaquín “El Chapo” Guzmán durante su juicio en Estados Unidos.
El 25 de julio de 2024, el “Mayo” Zambada fue detenido por autoridades estadounidenses junto con Joaquín Guzmán López, luego de lo cual el exlider del Cártel de Sinaloa aseguró que fue traicionado y secuestrado por el hijo de “El Chapo”.
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Esta detención no solo provocó que la violencia en Sinaloa reputara debido a los enfrentamientos entre la fracción de “Los Chapitos” y de “El Mayo” Zambada, sino que además provocó una crisis entre el gobierno de México y en de los Estados Unidos por supuestamente rehusarse a entregar información oficial sobre la detención.
Luego de la detención de Rafael Caro Quintero, “Los Chapitos” también iniciaron una lucha contra su organización, conocida como el Cártel de Caborca, por el control de la región del desierto de Sonora, una ruta de tráfico crucial a través del estado hasta la frontera con Arizona.
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Precisamente, en su último informe, la DEA aseguró que los Chapitos son quienes dirigen la producción de fentanilo ilícito en México, en laboratorios escondidos en las montañas de Sinaloa, entre otros bastiones del Cártel de Sinaloa, un modus operandi que “desarrollaron a lo largo de más de 25 años de historia de fabricación de metanfetaminas”.
“Los Chapitos y el Cártel de Sinaloa obtienen miles de millones de dólares en ganancias del comercio del fentanilo […] El Cártel de Sinaloa ha estado produciendo grandes cantidades de fentanilo al menos desde 2012, pero la facción de Los Chapitos es responsable de impulsar la importancia del fentanilo […] Ahora, controlan la adquisición de productos químicos precursores en gran parte de China”.
Y aunque en su informe indicó que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no puede igualar la capacidad de producción de fentanilo del Cártel de Sinaloa señaló que sí “ha inundado las calles estadounidenses con fentanilo, a menudo mezclado con otras drogas”.
“Los carteles de Sinaloa y Jalisco fabrican fentanilo en laboratorios clandestinos que supervisan en México, tanto en forma de polvo como en pastillas falsas, y lo trafican hacia Estados Unidos a través de cualquiera de los muchos puntos de entrada que controlan”, señala el informe.
“Por eso el gran ganador hasta el momento sigue siendo el Cártel Jalisco Nueva Generación. La presión que hay sobre “Los Chapitos” le permite al Cártel Jalisco avanzar en la captura de territorios, tratar de apoderarse de algunas rutas del Cártel de Sinaloa y aprovechar esta circunstancia de guerra civil al interior del Cártel de Sinaloa para avanzar posiciones”, señala David Saucedo.
Durante todo su sexenio, el expresidente Andrés Manuel López Obrador negó que México produjera fentanilo, hasta que en una entrevista para el programa 60 minutos, cadena estadounidense de la CBS, aceptó por primera vez que en México sí se produce fentanilo.
“El fentanilo se produce en Estados Unidos, Canadá y México. Y los precursores químicos proceden de Asia”, dijo el mandatario federal, declaración que matizó después en una conferencia de prensa al asegurar que sí se produce, pero “muy poco”.
“A mí me queda claro que el gobierno mexicano -señala David Saucedo- decidió dirigir sus baterías en contra de los Chapitos, no solo en el tema de las capturas, sino también en el tema de los decomisos de droga. Los principales cargamentos de los cuales las autoridades dieron información copiosa, eran cargamentos de Los Chapitos. Entonces creo que esa fue la apuesta del Gobierno Federal, que ya se ha hecho en otras coyunturas, golpear a un grupo y permitir que el otro imponga una especie de pax narca, permitir que haya un solo grupo y que ese solo grupo sea el que finalmente imponga la paz”.

Durante el esperado encuentro entre María Corina Machado, la líder opositora venezolana y el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, Machado le “presentó a Trump su premio Nobel de la Paz. ¿Puede realmente ofrecérselo?
Para un presidente que le encanta pararse frente a las cámaras, la visita de la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz María Corina Machado fue, como mínimo, atípica.
Fue un encuentro breve y a puertas cerradas, que se desarrolló lejos de la presencia de los periodistas.
“Sepan que contamos con el presidente Donald Trump para la libertad de Venezuela”, comentó Machado poco después de la reunión.
“Me impresionó mucho lo claro que está. Cómo conoce la situación de Venezuela, cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela”, añadió más tarde, al salir de una reunión con un grupo de legisladores en el Capitolio.
Pero no fue solo generosa en elogios con el presidente Donald Trump: durante el encuentro le osbsequió la medalla del Nobel de la Paz que recibió en diciembre como “un reconocimiento por su compromiso único con nuestra libertad”.
“Le dije: ‘Hace 200 años, el general Lafayette le entregó al presidente una medalla con la cara de George Washington a Simón Bolívar, que siempre atesoró. Justo 200 años después, la gente de Bolívar le está devolviendo a Washington una medalla en reconocimiento”, explicó la opositora.
“El hecho de que este gesto tenga lugar dos siglos después, casi como un espejo histórico, le otorga un poder simbólico excepcional”, agregó Machado en un comunicado publicado tras el encuentro.
Horas después, Trump confirmó en un mensaje en su red social Truth Social que había recibido el galardón de manos de Machado.
Y para acallar cualquier tipo de especulación la Casa Blanca publicó más tarde una foto de Machado de pie junto a Trump en la Oficina Oval mientras sostiene la medalla en un marco grande.
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Si bien el gesto suscitó muchas preguntas, no fue una sorpresa para nadie.
Machado había anunciado la semana pasada su intención de compartir el premio más prestigioso del mundo que recompensa los esfuerzos diplomáticos en pos de la paz con el presidente estadounidense.
¿Pero puede realmente hacerlo?
La respuesta del Instituto Noruego de los Nobel es clara como el agua.
“Una vez anunciado el premio Nobel, no puede ser revocado, compartido ni transferido a otras personas”, afirmó en un comunicado.
“La decisión es definitiva y válida para siempre”, dijeron.
La organización también señala que los comités que otorgan los premios Nobel nunca han considerado revocar un premio.
También, por principio, no comenta lo que dicen o hacen los ganadores del premio Nobel de la Paz tras recibirlo.
Hasta el momento, fiel a lo que dice en su sitio web, la organización no ha hecho comentarios específicos sobre el gesto de Machado.
No obstante, los medios noruegos, así como numerosos expertos no dan crédito a la noticia.
“Es completamente inaudito”, comentó Janne Haaland Matlary, profesora de la Universidad de Oslo y expolítica, a la emisora pública NRK, y añadió “es una total falta de respeto por el premio”.
“Esto es increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de los premios más reconocidos del mundo”, escribió en sus redes sociales Raymond Johansen, secretario de la ONG Ayuda Popular Noruega y exconcejal de Oslo.
Independientemente de lo que establecen las bases del premio Nobel, en el pasado ha habido medallas que han cambiado de manos, una nominación retirada y otras que han sido rechazadas.
El diplomático vietnamita Lê Đức Thọ, por ejemplo, fue galardonado junto con el entonces secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger en 1973, por haber negociado el alto el fuego en la Guerra de Vietnam.
Sin embargo, se negó a aceptarlo argumentando que el otro bando había violado la tregua.
En 2014, el desacreditado científico estadounidense James Watson subastó la medalla que recibió en 1962 junto con Maurice Wilkins y Francis Crick por descubrir la estructura del ADN, convirtiéndose en el primer galardonado que vende en su premio.
Watson argumentó que se había desecho de la medalla porque había sido condenado al ostracismo por la comunidad científica tras hacer comentarios racistas en una entrevista en 2007.
Leon Lederman, un físico experimental de EE.UU. que ganó el Nobel de Física en 1988 junto con dos colegas, decidió en 2015 subastar su medalla, ganada tras el descubrimiento de una partícula subatómica llamada neutrino muónico.
El dinero obtenido fue utilizado para comprar una cabaña de madera cerca del pequeño pueblo de Driggs, en el este de Idaho, para irse de vacaciones.
Más recientemente, en 2022, el periodista ruso Dmitry Muratov subastó su Nobel de la Paz por US$103.5 millones para recaudar fondos para los niños refugiados de Ucrania.
El “regalo” de María Corina Machado a Trump no fue la primera ocasión en que un premio nobel se convirtió en obsequio.
En 1954, el escritor estadounidense Ernest Hemingway obtuvo el Nobel de Literatura por obras como “El viejo y el mar”, que narra la historia de un pescador cubano que capturó un pez gigante.
Debido a problemas de salud, el escritor y periodista no viajó a Suecia para la ceremonia y fue el embajador sueco en Cuba quien le entregó la medalla y el diploma en su casa cerca de La Habana.
Años después, Hemingway donó la medalla y el diploma al pueblo de Cuba, poniéndolos al cuidado de la Iglesia Católica de El Cobre.
La medalla fue robada y recuperada rápidamente en 1986. Hoy solo permanece el diploma en exposición.
Mientras que el premio no puede ser transferido o revocado, existe la posibilidad de retirar una nominación.
Los archivos del Instituto Nobel Noruego guardan una historia curiosa de 1939, en la que un malentendido llevó a sus organizadores a esta situación.
Ese año, 12 parlamentarios suecos nominaron al primer ministro británico Neville Charmberlain al Nobel de la Paz
Argumentaban que Chamberlain había salvado la paz mundial mediante el Acuerdo de Múnich con Adolf Hitler en septiembre de 1938, cuando la región checoslovaca de los Sudetes fue entregada a Alemania.
Tres días más tarde, el parlamentario sueco y líder socialdemócrata Erik Brandt envió una carta al Comité del Nobel explicando que quien debía ser nominado era Hitler.
La nominación generó indignación y una ola de protestas en el país.
Brand fue calificado de “loco, torpe y traidor a los valores de la clase trabajadora”, según explica el sitio web de los Nobel.
Su nominación tenía la intención de ser irónica, explicó Brandt en una entrevista.
El parlamentario escribió que al nominar a Hitler buscaba, mediante el uso de la ironía, “clavarlo en el muro de la vergüenza como enemigo número uno de la paz en el mundo”.
Pero al observar que las reacciones a su propuesta habían sido tan violentas y que la mayoría no había captado su intención, decidió enviar una carta al comité para retirar su nominación.
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