
El gobierno de Estados Unidos designará a seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, cumpliendo así con la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el pasado 20 de enero.
El documento sobre la designación se encuentra en el Registro Federal, pero entrará en vigor hasta su publicación oficial prevista para el jueves 20 de febrero.
La orden firmada por el titular del Departamento de Estado, Marco Rubio, sostiene que existe una base fáctica suficiente para determinar que estos cárteles cumplen con las características descritas en la sección 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA, por sus siglas en inglés).
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Esta norma faculta al secretario de Estado para designar organizaciones extranjeras como terroristas si considera que estas tienen la intención o participan directamente en actividades de este tipo que amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos.
La lista incluye ocho organizaciones criminales entre las que se encuentran seis mexicanas: el Cártel de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación, Carteles Unidos, Cártel del Noreste, Cártel del Golfo y La Nueva Familia Michoacana.
A estas se suman la banda criminal de Venezuela conocida como Tren de Aragua y la Mara Salvatrucha de El Salvador. Cabe aclarar que el listado no incluye al Clan del Golfo de Colombia como había dado a conocer en días pasados el New York Times.
La medida se adoptó luego de que Trump firmó una orden ejecutiva en su primer día de mandato para declarar como organizaciones terroristas a los cárteles de la droga mexicanos, a los que acusa, entre otras cosas, de fabricar el fentanilo, un opioide sintético, que causa estragos en Estados Unidos.
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Trump amenazó a su vecino, así como a Canadá, con aranceles del 25 % a sus productos si no redoblaban la lucha contra la migración irregular y el tráfico de fentanilo.
Desde entonces las autoridades mexicanas han multiplicado los anuncios sobre detenciones de narcos y decomisos de estupefacientes.
El mandatario aplazó la entrada en vigor de las tarifas aduaneras por un mes, hasta inicios de marzo, mientras negocia una salida con sus dos socios en el tratado de libre comercio T-MEC.
A cambio de la pausa, México desplegó a 10 mil militares a lo largo de los 3 mil 100 km de frontera con Estados Unidos con el objetivo de detener el tráfico de drogas, en especial, del fentanilo, así como la migración irregular.
Sobre la designación, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo esta mañana que “ellos le pueden llamar como quieran, pero nosotros defendemos la soberanía”. Aunque advirtió que si el decreto de Estados Unidos prevé realizar operaciones extraterritoriales, el gobierno de México no lo aceptará.
“Si ese decreto tiene que ver con acciones extraterritoriales, esas no las aceptamos”, subrayó.
“Si ellos hacen este decreto para investigar todavía más en los Estados Unidos el lavado de dinero y los propios grupos delictivos que se mueven en Estados Unidos que hacen que haya esta venta de la droga, está muy bien, lo que no aceptamos es la violación a nuestra soberanía”, agregó.
La mandataria señaló que entre ambas naciones debe mantenerse la cooperación, pero con base en cuatro principios básicos: responsabilidad compartida, confianza mutua, cooperación y no subordinación.

El anuncio de estas acciones desde la campaña electoral del republicano han despertado alertas sobre una posible intervención de fuerzas armadas estadounidenses en contra de la soberanía de México.
Cuestionado sobre si la orden para designar a los cárteles podría significar el envío de tropas, Trump mencionó en días pasados que “podría pasar, cosas extrañas pueden pasar”.
Especialistas consultados por El Sabueso consideraron poco probable que la declaratoria implique ataques directos contra ciertos grupos criminales en México, aunque sí observan que puede ser una medida de presión para renegociar puntos del T-MEC, exigir mayores acciones de las propias autoridades mexicanas contra cárteles y para frenar la migración.
También implicaría mayor control y vigilancia sobre los movimientos financieros que pudieran estar relacionados con los cárteles.
Si bien, actualmente ya hay acciones para congelar las cuentas de personas relacionadas o sospechosas de pertenecer a los grupos criminales, la regulación contra el financiamiento de grupos terroristas es más estricta.
Esto contempla incluso bloquear las cuentas de gobiernos, como ocurrió con el congelamiento de los bienes de Venezuela en Estados Unidos en 2019.
En tanto, el embajador de Canadá en México, Cameron MacKay, aseguró que también designarán a cárteles de la droga como terroristas, pues hay una crisis de salud pública por el consumo de fentanilo en su país.
“Vamos a designar también unos grupos narcos también como terroristas, pero solamente para la herramienta para la policía canadiense que podemos usar en nuestro territorio para enfrentar esos grupos y tenemos respeto absoluto completo para la soberanía mexicana”, indicó el funcionario canadiense.
Durante su visita al Senado de la República, MacKay añadió que se debe priorizar la asociación económica más cercana del mundo negociando directamente en un acuerdo de libre comercio bilateral entre EU y su nación.
“Somos socios entre México y Canadá y hay miles y miles de empleos en nuestros países que dependen del Tratado que tenemos juntos con los Estados Unidos. Entonces hay que trabajar juntos para proteger estos empleos. Somos aliados y en ese sentido, ahora más que nunca tenemos retos y desafíos comunes y hay que trabajar juntos, pero finalmente somos amigos más que nunca”, añadió.

Como madre, Ellie Leonard sintió que no había misión más importante que encontrar justicia para las víctimas de Jeffrey Epstein.
Mientras los archivos del caso Epstein acaparan titulares en todo el mundo, no son solo los principales medios de comunicación los que examinan los millones de documentos: también han despertado un amplio interés del público en línea.
Entre los periodistas ciudadanos independientes que se han unido al esfuerzo de examinar los archivos está la escritora estadounidense Ellie Leonard, quien trabaja con otros para revisar el último lote de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
“Tengo que hacerme a la idea de que no puedo revisar las 3,5 millones de páginas”, dijo Leonard a la BBC.
Leonard asegura que al principio no sabía nada sobre Jeffrey Epstein, pero comenzó por investigar sus vínculos con Donald Trump, inspirada por su interés en la justicia social y su oposición a las políticas económicas y de inmigración del presidente.
La última entrega de material publicada el 30 de enero incluye tres millones de páginas, 180.000 imágenes, 2.000 videos y varios nombres conocidos como Richard Branson, Bill Gates y Elon Musk.
Nada indica que aparecer en los documentos implique algún delito. Muchas personas que han aparecido en publicaciones anteriores han negado cualquier ilícito en relación con Epstein.
Leonard dice que renunció a su trabajo en la escuela de su hijo a finales de diciembre de 2025 para dedicarse a la tarea de examinar los documentos, pero con las entregas de archivos más grandes pronto se dio cuenta de que necesitaría ayuda.
La última publicación llegó semanas después de la fecha límite establecida por la Ley de Transparencia de Archivos de Epstein, que el presidente estadounidense Donald Trump firmó en noviembre. Esta exigía la publicación completa de todos los documentos relacionados con Epstein.
Leonard invitó a personas de todo el mundo a ayudarle a examinar los archivos y, como ella dice, “la gente respondió a mi llamado”.
Estima que más de 1.000 periodistas ciudadanos de países que van desde Corea del Sur hasta Noruega se han unido a su proyecto en la plataforma en línea Substack. Tienen intereses y especializaciones tan diversas como el psicoanálisis, las métricas de datos y el derecho.
Leonard tiene experiencia en simplificar documentos políticos complejos para ayudar a los votantes a estar más informados, y sintió que podía ayudar de manera similar con los archivos de Epstein.
Sin embargo, su motivación radica principalmente en obtener justicia para las víctimas cuyos relatos a menudo no han recibido credibilidad.
“Cuando las mujeres se presentan o las sobrevivientes se presentan y cuentan su historia, voy a creerles. Voy a darles el beneficio de la duda”, dice.
“Luego voy a comenzar a buscar las cosas que dicen e ir a encontrar estas cosas. Creo que es realmente importante validar sus historias de esa manera”.
Una clave es que el enfoque del grupo difiere del de muchas organizaciones de medios más grandes.
En lugar de comenzar por el principio de cada nuevo lote de documentos publicados, donde generalmente se encuentran los clips, capturas de pantalla y citas más ampliamente difundidos y comentados, ella aconseja a su grupo comenzar en otro lugar.
“Cuando sale un nuevo lote de archivos, hay muchos momentos destacados de los que la gente hablará una y otra vez… y tienden a venir del principio de los archivos”, explica.
“Así que siempre recomiendo que las personas se distribuyan y comiencen en el medio, comiencen cerca del final, trabajen hacia atrás, porque todo está desordenado”.
Al dividir los documentos de esta manera, dice que el grupo puede comparar notas más fácilmente, identificar vacíos y evitar duplicar el trabajo de los demás.
“Todos buscan con su propia habilidad en su propia sección de los archivos, y todos aunamos nuestras mentes”, dice.
Leonard argumenta que la conversación pública a menudo gravita hacia las figuras más reconocibles mencionadas en los documentos, las “grandes personalidades” que dominan los titulares cuando se publica nuevo material.
Pero ella dice que ese enfoque puede oscurecer otras partes de los archivos que son igualmente significativas.
“Creo que hay cosas más pequeñas que contienen más detalles en este caso”, dice Leonard.
Los intercambios de correos electrónicos, las comunicaciones internas y los pequeños fragmentos de evidencia, dice, “actúan como recibos para las historias de los sobrevivientes”.
Señala el ejemplo de una mujer que dio el nombre de Epstein a las autoridades en una etapa temprana del caso.
“Maria Farmer habló con el FBI en 1996. Bueno, ahora podemos ver realmente su informe del FBI. Y prueba que lo que ella decía era verdad, corrobora lo que ha dicho durante décadas”.
Farmer, una artista que trabajó para Epstein, había dicho al FBI que Epstein había robado fotos personales que ella tomó de sus hermanas de 12 y 16 años.
Denunció que creía que Epstein vendió las fotos a posibles compradores, y dijo que la amenazó con quemar su casa si le contaba a alguien lo sucedido.
Farmer también afirmó que Epstein le había pedido que tomara fotos para él de niñas en piscinas.
Tras la publicación de los archivos, Farmer dijo que se sentía “reivindicada” después de casi 30 años.
Leonard dice que es el efecto acumulativo de los indicios lo que encuentra más sorprendente, la forma en que llenan los vacíos y confirman las líneas de tiempo.
“Puedo ver qué pensaba la gente, con quién hablaban, quiénes eran sus amigos, dónde bajaron la guardia, y luego qué información nos daban en esas conversaciones”.
“Realmente creo que la sustancia de este caso vendrá de esas conversaciones, porque nunca pensaron que serían públicas”.
Leonard dice que aborda los documentos sin la experiencia y el enfoque de un reportero de noticias tradicional, pero con las habilidades analíticas que moldeó durante sus estudios unviersitarios de Historia Clásica.
“El periodismo tradicional se trata de tener estándares, tener guardianes”, dice.
“Creo que yo realmente me enfoco en las citas y la búsqueda de hechos”.
Aún así, aún consulta a periodistas capacitados que conoce y comparte borradores antes de publicar.
“Recibo mucho ánimo de ellos. Y creo que eso me permite avanzar y saber que he contado la historia con el mejor de mis conocimientos”.
Como madre, Leonard dice que para ella este trabajo es una cuestión de “responsabilidad”.
“Soy madre, y haré lo que sea necesario para hacer del mundo un lugar mejor para mis hijos y un lugar más seguro”.
Espera que su trabajo de investigación llegue a una conclusión.
“Necesita tener un final para estas sobrevivientes, y necesitan encontrar justicia”, dice.
“Creo que el objetivo, la razón por la que todos trabajamos tan duro, es encontrarla”.
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