El nuevo hospital general regional número 2 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la ciudad arrastra un gasto sin aclarar por más de 11 millones de pesos, revela la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en informe de los resultados de la revisión de la cuenta pública 2023.
De acuerdo con los resultados de la auditoría, el nuevo hospital, ubicado en la avenida Vicente Guerrero, registra irregularidades en su construcción, por pagos en exceso y por la contratación de obra pública sin contar con el proyecto ejecutivo definido.
El monto del gasto sin solventar por el IMSS en este hospital suma un total de 11 millones 365 mil 058 pesos, se informó en el documento presentado el pasado 20 de febrero a la Cámara de Diputados.
En el desglose de las anomalías señaladas en este proyecto, denominado “HGR de 260 camas Juárez, Chih.”, destaca un “pago en exceso” por 3 millones 695 mil pesos, en la partida de Salud e Higiene; pagos demás en obra pública por más de 300 mil pesos bajo dos contratos, y pago en exceso de más de 7 millones de pesos detectado en entre las cantidades estimadas y pagadas contra las realmente ejecutadas, entre otras anomalías.
Por ello, el órgano revisor de la federación emitió dos promociones de responsabilidad administrativa y 4 pliegos de observaciones para solventar anomalías.
Este hospital fue inaugurado oficialmente el pasado 21 de diciembre durante una gira de trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, aunque inició operaciones durante los últimos días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador
El edificio de este hospital se mantuvo prácticamente como un ‘elefante blanco’ durante años. Fue iniciado en diciembre del 2014, por el ahora exgobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, y dos años después se detuvo el proyecto, aunque fue inaugurado en obra negra y así permaneció durante la gestión del presidente Enrique Peña Nieto.
En diciembre del 2021, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador retomó un plan de rehabilitación y terminación del Hospital de Especialidades para entregarlo a finales del 2023, pero la obra se rezagó y no estuvo listo para recibir a pacientes durante su última visita a la ciudad como presidente en agosto del 2024.
En su revisión de la Cuenta Pública 2023, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó supuestas inconsistencias por 51 mil 979 millones de pesos, correspondiente al quinto año de gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Al entregar el tercer informe de la Cuenta Pública de 2023, David Colmenares, titular de la ASF, informó a los integrantes de la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados que esta última entrega de fiscalización incluye mil 623 auditorías; en ellas se identificaron inconsistencias por más de 43 mil 206 millones de pesos.
De las auditorias que se entregaron, se recuperaron en favor de la Federación más de 930 millones de pesos.
Colmenares Páramo dio a conocer que en las auditorias al sector público federal se detectó un monto por aclarar por 8 mil 599 millones de pesos.
De ese total, más del 80 % corresponde a entes como Birmex, encargado de la compra consolidada de medicamentos y vacunas, el IMSS, y Fonatur, entre otros, mientras que el 16 % corresponde a empresas productivas y de control directo del Estado, como Pemex.
El próximo gobierno de Alemania que saldrá de las urnas este domingo tendrá el difícil reto de relanzar su economía y robustecer su defensa.
Alemania elige este domingo a su nuevo gobierno en un momento crítico.
Con una economía estancada, un contexto internacional cada vez más hostil por el giro de la política exterior de Estados Unidos con Donald Trump y una ultraderecha en auge que cuestiona algunos de los consensos que han sustentado su modelo en las últimas décadas, los alemanes acuden a las urnas este domingo con la extendida sensación de que su país necesita cambios profundos y urgentes.
Las encuestas pronostican que la fuerza más votada serán los democristianos de la CDU, con Friedrich Merz como candidato, seguidos de la ultraderechista Alternativa por Alemania (AFD), que obtendría los mejores resultados de su historia.
El Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz caería a la tercera plaza y pagaría el desgaste de los enfrentamientos y la división que ha sufrido su gobierno de coalición con liberales y ecologistas.
La gran incógnita que se perfila en los sondeos es si Merz será capaz de formar un gobierno lo bastante estable para acometer las reformas que requiere un país que fue durante décadas ejemplo de éxito y liderazgo europeo y cuyo modelo económico y papel global parecen ahora agrietarse.
¿Cómo llegó Alemania a la encrucijada actual?
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca le ha dado un giro radical a la política exterior de Estados Unidos que ha obligado a Alemania, como a los otros miembros europeos de la OTAN, a replantear rápidamente la suya.
Trump es muy crítico con sus aliados europeos, a los que acusa de no gastar lo suficiente en defensa y abusar del paraguas militar de Estados Unidos desde hace décadas.
En menos de un mes en el poder, el presidente ha hecho temblar el suelo que pisaba Alemania con su decisión de iniciar una negociación sobre Ucrania con la Rusia de Vladímir Putin al margen de los europeos y ha dejado claro que ni Alemania ni el resto de los países de la UE pueden dar por sentado que Estados Unidos acudirá en su ayuda en caso de ataque a su territorio.
El discurso pronunciado por su vicepresidente, J. D. Vance, en Múnich el 14 de febrero, en el que lanzó duros ataques contra los líderes europeos causó perplejidad en Alemania y fue rechazado como “inaceptable” por su ministro de Defensa, Boris Pistorius.
Karl-Heinz Kamp, de la Academia Federal Alemana para Políticas de Seguridad, le dijo a BBC Mundo que “el modelo por el que los estadounidenses daban la seguridad y Alemania podía dedicarse a crecer y prosperar se ha acabado” con la segunda presidencia de Trump.
En un país en el que los gobiernos fueron durante décadas muy reticentes a invertir en su ejército por el traumático recuerdo de la Segunda Guerra Mundial y el militarismo nazi, la invasión rusa de Ucrania de 2022 ha obligado a replantearse las cosas a los políticos y la población.
Alemania ha incrementado en los últimos años su gasto en defensa y el gobierno de Scholz rompió en 2022 con décadas de tradición pacifista al aprobar el envío de armamento letal a Ucrania para repeler la invasión rusa, un cambio histórico que, según las encuestas fue bien acogido por la ciudadanía.
Merz señaló que “fue un cambio fundamental en la política de Alemania, pero luego se detuvo”.
“El próximo canciller tendrá que profundizar en él y llevarlo al siguiente nivel”, indica el experto.
El gran problema estriba en que Alemania se ve obligada a invertir más en defensa en un momento malo para su economía.
El gasto social y la financiación de sus generosos servicios públicos han sido tradicionalmente la prioridad, pero las amenazas de un mundo en que las garantías de seguridad de Estados Unidos y la OTAN están en duda podrían obligar a los alemanes a tomar decisiones presupuestarias dolorosas si el próximo gobierno no logra reactivar el crecimiento económico.
Alemania lució muchos años con orgullo el título de “locomotora europea”, una etiqueta que a menudo le colgaba la prensa internacional para reflejar que lideraba e impulsaba el crecimiento económico en la Unión Europea.
Impulsada por su industria y la energía barata que llegaba de Rusia, Alemania crecía dinámicamente y generaba empleo principalmente gracias a la exportación de autos y otros productos de alto valor añadido a sus socios europeos y a los mercados masivos de Estados Unidos y China.
Pero ese crecimiento se ha detenido en los últimos años.
El Producto Interno Bruto de Alemania se redujo un 0,3% interanual en 2023 y se estima que un 0,1% en 2024. Según las previsiones de la Comisión Europea, el crecimiento se recuperará lentamente y este año no superará el 0,7%.
Wolfgang Münchau, economista y director del medio especializado Eurointelligence, le dijo a BBC Mundo que “el milagro económico alemán se ha terminado” debido a decisiones tomadas en la época de bonanza de la canciller Angela Merkel.
“En la década de 2010, Alemania aumentó su dependencia del gas ruso, invirtió menos en fibra óptica e infraestructura digital, e incrementó su dependencia de las exportaciones”, dijo Münchau, que cree que su país no ha sabido adaptarse a tiempo a la era digital y ahora ve cómo su hasta hace poco prestigiosa industria del motor se ve superada en la carrera hacia los autos eléctricos por una mejorada competencia china.
La guerra de Ucrania y la rivalidad abierta de la UE con Putin llevaron a un encarecimiento del gas y el petróleo rusos que alimentaban los hogares y fábricas del país, contribuyendo a la inflación, uno de los problemas que más mella han hecho en los alemanes.
Hoy España un país mucho menos dependiente de los gasoductos que conectan Rusia con la Europa occidental, ha desplazado a Alemania como líder del crecimiento de la UE.
Diana Luna, asesora de la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, le dijo a BBC Mundo que “Alemania es uno de los países donde quienes quieren generar riqueza tienen que enfrentar más impuestos y burocracia”, lo que se suma a los costes de la energía como uno de los lastres de la actividad.
Sin embargo, Kamp recuerda que Alemania conserva fortalezas fundamentales que deberían ayudar al nuevo gobierno en la búsqueda de una nueva senda de prosperidad.
“Tenemos una mano de obra muy bien formada y una deuda pública muy por debajo de la de la de otros países, lo que nos da margen de maniobra”.
Merz ha abogado en la campaña por reducir la burocracia, las regulaciones ambientales y los impuestos para relanzar la economía.
Pero antes que nada Merz tendrá que lograr formar un gobierno estable. Las encuestas pronostican que tendrá que formar una coalición con socialdemócratas o liberales para tener suficiente apoyo parlamentario.
También tendrá que evitar las desavenencias y contradicciones que acabaron tumbando la liderada por Scholz.
En 2015 la entonces canciller Merkel decidió abrir las puertas de Alemania a los refugiados que huían de la guerra en Siria, mientras otros vecinos europeos llenaban sus fronteras de alambradas y tropas.
Inmigrantes de otros países también se instalaron en Alemania y más de 2 millones de personas llegaron al país aquel año.
La población no ha dejado de crecer en los últimos años como resultado de la inmigración, lo que ha contribuido a compensar la caída de la natalidad y el envejecimiento entre los autóctonos.
Sin embargo, la inmigración masiva ha traído consigo también problemas de integración y algunos ataques masivos cometidos por solicitantes de asilo musulmanes han causado consternación en el país, el último hace solo unos días en Múnich.
La actitud favorable de los alemanes hacia la inmigración parece haber variado en los últimos años.
Si en 2016 Alemania resultaba con un 7,1 en el índice de Aceptación de la Inmigración de la encuestadora Gallup, había caído a un 6,4 en 2023. Según Gallup, Alemania es la única de las principales economías europeas en las que la aceptación de los inmigrantes es significativamente inferior a la de 2016.
Diana Luna cree que “fue un error abrir totalmente las fronteras en 2015 sin haber logrado un consenso europeo sobre cómo hacer frente a la crisis de refugiados provocada por la guerra en Siria”.
“Hay pueblos que están sobrepasados y sus servicios colapsados”, indica.
Esto ha engordado a la ultraderecha de la Alternativa por Alemania (AFD), que concurre a estas elecciones con las mejores perspectivas de su historia y con el apoyo del millonario estadounidense Elon Musk, estrecho aliado de Trump.
Después de haber alcanzado varias esferas de poder local y regional en comicios recientes, la AFD se ha convertido ya en una fuerza de referencia nacional y su discurso antiinmigración ha obligado a otros partidos a adoptar también un tono más duro.
El resto de partidos siguen aplicando el veto a la ultraderecha que ha sido uno de los consensos de la política alemana durante décadas por la aversión a todo atisbo de reedición del trauma del nazismo, por lo que parece improbable que la AFD vaya a ser parte de la futura coalición de gobierno.
Sin embargo, cree Luna, “la ultraderecha es especialmente fuerte en la antigua Alemania oriental y tras estas elecciones va a tener una voz cada vez más fuerte”.
“Si el nuevo gobierno logra ser estable, generar empleos y ordenar la inmigración, le quitará a la ultraderecha el capital político que ha acumulado y volverá demostrarles a los alemanes que su democracia es un sistema que sigue dando resultados”, sostiene la experta.
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