
La presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo Donald Trump sostuvieron una llamada telefónica este jueves, calificada por ambos como “muy productiva”, en la que abordaron la relación entre México y Estados Unidos en materia comercial y de seguridad, aspecto en el que la mandataria aseguró que “vamos muy bien”, mientras el republicano anunció que tienen previsto programar reuniones bilaterales.
En una publicación de redes sociales, Sheinbaum se refirió al diálogo con Trump como una “cordial conversación”. Además, dijo que acordaron seguir trabajando de manera conjunta.

En conferencia matutina, la mandataria compartió detalles sobre la llamada y señaló que abordaron varios temas de los cuales derivaron avances, pero aclaró que “no podemos comunicar mucho más”.
En materia económica, Sheinbaum se refirió a la visita que realizó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, a Washington para afinar reformas ante la revisión del tratado comercial. En ese sentido, mencionó que aunque aún “no hay nada concreto” sobre el T-MEC, se sigue avanzando “muy bien” e incluso dijo que Estados Unidos reconoce que “México tiene el mejor acuerdo de todo el mundo”.
“Seguimos avanzando tanto en las tarifas que tenemos ahora como en lo que ellos llaman las barreras no tarifarias, como, pues en lo que ellos tienen interés para la revisión del tratado. Pero hasta ahí no hay nada concreto en particular”, dijo al afirmar que se mantiene los trabajos sobre el T-MEC.
Respecto a seguridad, la presidenta dijo que en la llamada “no hubo nada adicional”, salvo una coincidencia mutua sobre los avances de ambos países en el marco de su entendimiento.
“En la conversación no hubo nada adicional, estuvo de acuerdo conmigo en que vamos avanzando, pues en el entendimiento general que tenemos, no hubo más que eso”, expresó.
El presidente Donald Trump se pronunció sobre la llamada con su homóloga mexicana, calificando también el diálogo como “muy productivo” y positivo para los dos países y enfatizó que la conversación se centró en el tema de la frontera, la lucha contra el narcotráfico y el comercio.
En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, el republicano adelantó, sin precisar fechas, que hablará nuevamente con Sheinbaum. Además, abrió la posibilidad de realizar encuentros en México y Estados Unidos.
“Volveremos a hablar pronto y, en última instancia, organizaremos reuniones en nuestros respectivos países”, sentenció.

La presidenta reiteró que México no acepta realizar operaciones conjuntas con instituciones de seguridad estadounidense, luego de que la cuestionaran sobre una noticia en el medio Wall Street Jornal en la que se aseguró que el FBI tuvo una operación secreta en el interior del país.
“Tiene que quedar muy claro que nosotros no aceptamos operaciones conjuntas, se lo decimos siempre al presidente Trump y ellos han visto, pues que vamos avanzando muy bien”, dijo.
La mandataria explicó que se colabora con el gobierno de Estados Unidos a través del intercambio de información, pero remarcó que las operaciones en el territorio mexicano se hacen por fuerzas nacionales.
“Una cosa es lo que dice el encabezado, pero en la primera línea, si ustedes lo leen, dice claramente en la nota lo que venimos diciendo nosotros”, agregó.
Sheinbaum declaró que no entrará “en mayor discusión con el titular del FBI” y remarcó que no acepta operaciones conjuntas con Estados Unidos.
La conversación entre Sheinbaum y Trump de este jueves llegó 17 días después de haber sostenido una llamada el pasado 12 de enero en la que hablaron de distintos temas, entre ellos la seguridad y reducción del tráfico de drogas, comercio e inversiones.
Ambas llamadas de este mes se registran en el marco de las presiones y exigencias de Estados Unidos a la administración de Sheinbaum por el combate a los cárteles de las drogas, así como las insistentes declaraciones de Trump sobre realizar ataques contra el narco en cualquier lugar, incluyendo a México.
Asimismo, ocurre a poco más de una semana de la entrega de México a Estados Unidos de 37 operadores del crimen organizado. La cual, según refirió Sheinbaum, obedeció a una “decisión soberana” y por seguridad del país y negó que dichas acciones fueran producto de un pacto con el mandatario republicano.
El lunes 12 de enero, previo a su conferencia matutina, Sheinbaum y el republicano hablaron por teléfono para abordar temas como seguridad, tráfico de droga y economía. La mandataria calificó el diálogo como una “muy buena conversación”.
“Hablamos de distintos temas, incluyendo la seguridad con respeto a nuestras soberanías, la disminución del tráfico de drogas, el comercio y las inversiones. La colaboración y la cooperación en un marco de respeto mutuo siempre dan resultados”, publicó en redes sociales.
Durante esa conversación, la mandataria federal estuvo acompañada por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch; el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y por el subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco. Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, también acudió a Palacio Nacional.

Posteriormente, en conferencia, Sheinbaum descartó la intervención militar de Estados Unidos en México para combatir al narcotráfico, sin embargo, dijo que podría buscar una nueva llamada con el magnate republicano si ellos “declaran alguna otra cosa en algún momento”.
La mandataria también dijo que en el diálogo telefónico con Trump destacó la disminución al 50 % del cruce de fentanilo de México a Estados Unidos y aseguró que su homólogo habría entendido que “no es necesaria” una intervención en México.
Tras la llamada del 12 de enero, especialistas en seguridad, geopolítica y relaciones internacionales advirtieron que México no debe bajar la guardia, aunque Sheinbaum haya descartado acciones militares de Estados Unidos en el país.
Los escenarios que se abrieron desde ese momento sugieren una relación marcada por la incertidumbre, la exigencia de demandas de seguridad “difíciles de cumplir” y el uso de la soberanía como un discurso de consumo interno frente al gobierno de Estados Unidos.
A esto, se suma un dato que no hay que pasar por alto: desde que Donald Trump inició su segundo mandato presidencial, Estados Unidos ha emitido 11 alertas de seguridad en México, ubicando como “focos rojos” a Tamaulipas, Nuevo León y Baja California, según informes de seguridad de la Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado consultados por Animal Político.
Tras el reporte de un “ataque a gran escala” cometido en Venezuela la madrugada del sábado 3 de enero, el mundo entero despertó con la noticia de que el gobierno del presidente Donald Trump había capturado al presidente Nicolás Maduro y a su esposa por cargos de narcotráfico y terrorismo.
Días después de la captura de Maduro, el presidente Trump intensificó su discurso nacionalista y lanzó advertencias de intervención a diversos países y territorios como Groenlandia, que forma parte de Dinamarca; Colombia, Irán, Cuba y México, bajo el pretexto de cuidar los intereses de los Estados Unidos.
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El jueves 8 de enero, cinco días después de la captura de Maduro, Trump aseguró que su país atacaría a los cárteles de droga vía terrestre y aunque no ofreció más detalles e insistió en que estos “gobiernan México”.

En ese contexto fue que el domingo 11 de enero, Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos, sostuvo una conversación telefónica con Juan Ramón de la Fuente, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en la que el representante estadounidense pidió “resultados tangibles” en el combate contra los cárteles de la droga en México. Esa misma noche, la presidenta informó sobre el cambio de horario de su conferencia, como ha hecho en todas las ocasiones que ha hablado con Trump.
Aunque Sheinbaum ha sido enfática con su postura de respeto a la soberanía y cooperación, el republicano ha insistido en su amenaza sobre atacar a los cárteles. El pasado 24 de enero la repitió nuevamente, cuando aseguró que su plan de combate vía terrestre podría ser “en cualquier lugar, incluido México, Centroamérica y Sudamérica.
“Conocemos sus rutas. Lo sabemos todo sobre ellos. Conocemos sus hogares. Lo sabemos todo sobre ellos. Vamos a atacar a los cárteles”, dijo en entrevista para New York Post. Al ser cuestionado sobre si podrían atacar en México, Venezuela o Colombia, el mandatario respondió: “Podría ser en cualquier lugar”.