
El presidente estadounidense Donald Trump alentó este martes a los manifestantes en Irán a continuar con su movimiento y a derrocar a las autoridades de la República Islámica, cuya represión de las protestas dejó al menos 648 muertos, según una oenegé.
Las autoridades iraníes insisten en que están retomando el control tras las sucesivas manifestaciones, que empezaron hace dos semanas.
Al principio, las marchas iban dirigidas contra el costo de vida, pero se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático que ha gobernado desde la revolución de 1979 y que desde 1989 está dirigido por el guía supremo Alí Jamenei.
En el plano internacional, el tono se endureció.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró “horrorizado” por la represión y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que se propondrán sanciones “rápidamente” en respuesta al “aterrador” número de muertos.
España, Francia, Reino Unido, Finlandia, Dinamarca y Alemania convocaron este martes a diplomáticos iraníes para expresar su “condena” por la represión en las protestas.
“Patriotas iraníes, MANTENGAN LAS MANIFESTACIONES”, escribió Donald Trump en su plataforma Truth Social. “He cancelado todas las reuniones con los funcionarios iraníes hasta que CESE esta matanza sin sentido de manifestantes. LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO”, lanzó.
Trump ha amenazado en múltiples ocasiones con intervenir militarmente y ahora, en un intento de redoblar la presión, el republicano anunció que impondrá “inmediatamente” aranceles del 25% a los socios comerciales de la República Islámica.
Y aunque este martes se restableció la conexión telefónica internacional, los iraníes siguen sin poder acceder a internet desde el 8 de enero, en un intento, denuncian organizaciones de derechos humanos, de ocultar la magnitud del derramamiento de sangre.

En videos publicados en redes sociales y geolocalizados por AFP, aparecen cuerpos alineados en una mezquita al sur de la capital.
“La violencia aumenta, las detenciones también. Los opresores disparan indiscriminadamente”, contó en Estambul Kian Tahsildari, dando cuenta del testimonio de sus amigos en Mashhad, en el noreste de Irán.
La ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, indicó el lunes que pudo verificar 648 muertes, entre ellas las de nueve menores, pero advirtió que la cifra real de víctimas podría superar las seis mil. Además, reportó que hay más de 10 mil detenidos.
Human Rights Watch (HRW) abundó diciendo que existen “informes fiables de que las fuerzas de seguridad están llevando a cabo matanzas a gran escala”.
Según la prensa estatal, decenas de miembros de las fuerzas de seguridad murieron en las protestas. Sus funerales se acabaron convirtiendo en grandes concentraciones a favor del gobierno, que declaró tres días de luto oficial.
El martes, el canciller iraní, Abás Araqchi, declaró a Al Jazeera que el gobierno ordenó que se cortara internet tras verse “confrontado a operaciones terroristas y darse cuenta de que las órdenes venían de fuera del país”.
Respecto a las amenazas de Trump, añadió: “Estamos preparados para cualquier eventualidad y esperamos que Washington elija una opción sensata. No importa qué opción elijan, estamos preparados para ello”.
En tanto, la Fiscalía afirmó que las autoridades presentarán cargos por delitos capitales de “moharebeh” (“guerra contra Dios”) contra algunos de los sospechosos detenidos en las protestas. En el pasado, ha habido casos en que esos cargos han acarreado la pena de muerte.
A sus 86 años, el ayatolá Jamenei se ha visto confrontado a multitud de retos, como la guerra de 12 días con Israel en junio, desencadenada por un ataque masivo contra las instalaciones militares y nucleares de la República Islámica.
Sin embargo, estas protestas “representan el desafío más grave a la República Islámica en años, tanto por su alcance como por sus reclamos políticos cada vez más explícitos”, declaró a AFP Nicole Grajewski, profesora en el Centro de Estudios Internacionales Sciences Po, en París.
Aun así, varios analistas advirtieron que es demasiado pronto para predecir una caída inmediata del sistema teocrático, subrayando que Irán cuenta con un aparato represivo sólido, empezando por el cuerpo de los Guardianes de la Revolución, encargado de proteger la República Islámica.
Reza Pahlavi, hijo del sah depuesto en 1979 y figura opositora exiliada en Estados Unidos, instó a las fuerzas de seguridad a “ponerse del lado del pueblo”.
En la misma línea, su madre, Farah Pahlavi, también en el exilio, las llamó a “escuchar los gritos de angustia y de rabia de los manifestantes” y a “unirse a [sus] hermanos y hermanas antes de que sea demasiado tarde”.

La estimulación cerebral se ha utilizado durante mucho tiempo para tratar enfermedades como el párkinson y ahora se está probando para otras afecciones como la pérdida de memoria.
¿Tienes una larga lista de la compra que necesitas recordar? ¿O los nombres de los invitados a una reunión importante?
Existen trucos de memoria que se usan para entrenar el cerebro y que funcione mejor: el llamado método “software” para mejorar la capacidad mental.
Pero ¿podríamos también usar hardware, es decir, dispositivos que le dan un impulso eléctrico al cerebro?
Hasta ahora, esta tecnología se ha desarrollado para ayudar a restaurar la función cerebral en ciertas afecciones neurológicas.
La estimulación cerebral profunda (ECP) es un ejemplo: una técnica compleja que se ha utilizado durante muchos años para tratar a personas con trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson.
La profesora Francesca Morgante, de la Universidad City St George’s de Londres, ha observado el impacto de la estimulación cerebral profunda (ECP) en sus pacientes.
“[La ECP] se considera para aquellas personas cuya medicación no logra controlar los síntomas”, le dijo al programa CrowdScience del Servicio Mundial de la BBC.
En la enfermedad de Parkinson, las células que producen dopamina, el mensajero químico, se mueren.
La dopamina es necesaria para la señalización en las partes del cerebro que controlan los movimientos corporales. Sin suficiente dopamina, quienes padecen Parkinson pueden experimentar síntomas como temblores, rigidez y lentitud en los movimientos.
La enfermedad empeora con el tiempo y actualmente no tiene cura.
La ECP consiste en implantar quirúrgicamente un generador de pulsos bajo la piel, por lo general justo debajo de la clavícula. Este se conecta a cables o electrodos que se insertan en las áreas cerebrales afectadas para estimularlas con una pequeña corriente eléctrica.
El dispositivo actúa como un marcapasos cerebral, explica Morgante, ayudando a restablecer la señalización cerebral normal.
Si bien la estimulación cerebral profunda puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas del párkinson, no siempre es eficaz.
Las formas en que la vasta red de neuronas se envían señales eléctricas entre sí son complejas y, hasta el momento, no se comprenden del todo.
“Hay muchos más síntomas que solo temblores y problemas de movilidad”, afirma la Dra. Lucia Ricciard, también de la Universidad City St George de Londres. “Incluyen síntomas como depresión, ansiedad, falta de motivación, problemas de memoria y dificultades para dormir”.
Y añade que los estudios sugieren que la estimulación cerebral profunda también puede ayudar a aliviar algunos de estos síntomas, como la depresión y la ansiedad, pero se necesita más investigación.
Además, existen consideraciones individuales. Cada cerebro es altamente complejo y único, por lo que no existe un enfoque que sirva para todos.
Los cables implantados que se utilizan en la ECP constan de múltiples segmentos independientes que se conectan a diferentes neuronas.
Los expertos deben determinar qué segmentos estimular para lograr el mayor impacto en los síntomas del paciente.
“La decisión de cuál activar y con qué parámetro en términos de frecuencia, amplitud y pulso: hay muchos aspectos que debemos considerar”, afirma Ricciard.
Este proceso de calibración personalizado, tradicionalmente realizado mediante ensayo y error, está mejorando constantemente, especialmente ahora que la IA puede sugerir qué combinaciones son las mejores para cada cerebro.
No está muy claro aún si la estimulación cerebral sirve para mejorar otras funciones como la memoria. Sin embargo, eso es actualmente objeto de investigación.
La memoria humana se centra en una región cerebral llamada hipocampo.
Este recibe información de otras partes del cerebro, como el olor, el sonido y la imagen de una experiencia, y la convierte en un código que se almacena a corto o largo plazo, según explicó el Dr. Robert Hampson, experto en memoria de la Universidad Wake Forest, en Estados Unidos.
Hace varios años, su equipo realizó experimentos con pequeños roedores, a los que les dio una tarea que requería el uso de la memoria, y observó la aparición de patrones eléctricos específicos antes de que el animal decidiera qué hacer.
“Si la rata de laboratorio va a girar a la izquierda, obtengo un patrón que llamo ‘izquierda’, y si va a girar a la derecha, obtengo un patrón que llamo ‘derecha'”, explicó Hampson.
“Descubrimos que existen patrones asociados con el correcto funcionamiento de la memoria y con su posible fallo”, afirmó.
Hampson empezó a preguntarse si sería posible influir en estos patrones y “reparar la memoria cuando falla”.
Su equipo fue pionero en las primeras pruebas en humanos de un dispositivo llamado prótesis neural hipocampal, aunque Hampson lo describió como “más como una muleta o un yeso” que como una prótesis.
Similar a la ECP, implica la implantación quirúrgica de numerosos electrodos, esta vez dirigidos al hipocampo.
La tecnología aún no está completamente desarrollada. Por lo tanto, en lugar de un marcapasos, los electrodos están conectados a una gran computadora externa que puede enviar y recibir señales del cerebro.
“Intentamos restaurar la función cuando esta se debilita o se pierde”, afirmó.
Los primeros indicios son prometedores al probarse en personas con epilepsia.
“Observamos una mejora del 25% al 35% en la capacidad de retener información durante este tiempo, de aproximadamente una hora a 24 horas”, comentó Hampson. “Esto se observó en los sujetos que presentaban mayores problemas de memoria al inicio de la prueba”.
Esta tecnología podría algún día ayudar a quienes padecen problemas de memoria como el alzheimer, según Hampson.
Pero, ¿se podría mejorar el cerebro de cualquier persona, no solo de quienes padecen enfermedades degenerativas?
Hampson cree que aún tenemos mucho que aprender sobre por qué la memoria de algunas personas funciona mejor que la de otras.
“No necesariamente tenemos suficiente información para decir: ‘¿Podemos mejorar (el cerebro) más allá de lo normal?'”, afirmó.
Y, por supuesto, existen obstáculos éticos que considerar, además de los riesgos de la propia cirugía cerebral.
“La memoria es la esencia que nos define, y lo único que no queremos es cambiarla”, comentó Dr. Hampson.
*Este artículo está basado en un episodio de CrowdScience del Servicio Mundial de la BBC.
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