
Un enfrentamiento entre militares guatemaltecos y un presunto grupo armado mexicano que incursionó en territorio del país centroamericano dejó ese lunes un soldado herido y un civil muerto, informó el Ejército.
“Presuntos grupos armados ilegales ingresaron al territorio nacional, específicamente en la línea divisoria Guatemala-México”, en poblados de los departamentos de Huehuetenango y San Marcos (ambos al suroeste), dijo a periodistas la vocera del Ejército, Pamela Figueroa.
Explicó que los delincuentes realizaron disparos en contra de diferentes comunidades del área, pero soldados guatemaltecos que realizaban recorridos de rutina respondieron lo que “suscitó el enfrentamiento”.
Un oficial resultó herido en una de sus extremidades inferiores y está fuera de peligro, precisó.

“Soldados del Ejército de Guatemala se encontraban realizando patrullajes de rutina en la Aldea Agua Zarca, Huehuetenango; en el momento que fue detectado uno de estos grupos, se produjo un enfrentamiento, respondiendo de inmediato al ataque, un Oficial Subalterno resultó herido en una de las extremidades inferiores, encontrándose fuera de peligro; asimismo, una persona civil fallecida”, informó en un comunicado el Ministerio de la Defensa Nacional (Mindef).
Las fuerzas armadas reforzaron las operaciones en esa zona, lo cual permitió la localización de “armamento, explosivos y accesorios, así como equipo de vigilancia, conocido como drones. Además, se logró la detención de una persona, agregó.
La frontera entre los dos países se ha visto sacudida por acciones de delincuentes mexicanos, e incluso en junio pasado las fuerzas armadas mexicanas incursionaron en Guatemala durante un operativo contra el crimen organizado.
El 8 de junio, agentes del estado mexicano de Chiapas cruzaron la frontera hacia Guatemala, en un hecho que culminó con cuatro presuntos criminales muertos.
La acción provocó una protesta de Guatemala y un pedido de disculpa de México.

El Gobierno de Guatemala entregó una nota de protesta dirigida a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, luego de que fuerzas federales y estatales mexicanas ingresaron a territorio guatemalteco durante una persecución en la que fueron abatidos cuatro presuntos criminales.
Tras la nota de protesta, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México “ofreció una disculpa al gobierno de Guatemala por los hechos ocurridos en el límite internacional a la altura del puerto fronterizo Cuauhtémoc-La Mesilla”.
Los Pakales y presuntos miembros del crimen organizado se enfrentaron a tiros ante la presencia de policías y militares de Guatemala, hecho por lo cual el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez, acusó complicidad.
Ambos países comparten una frontera de casi mil kilómetros donde abundan los pasos ilegales y la inseguridad. En algunas zonas operan grupos de narcotraficantes de las dos naciones.
En agosto de 2024, tras una inédita huida de campesinos mexicanos a Guatemala para protegerse de la violencia entre grupos narcos rivales, los dos países acordaron realizar operaciones conjuntas de seguridad en la frontera común.
En la actualidad, unos 100 mexicanos que huyeron en agosto pasado de la violencia del narcotráfico en su país están refugiados en una aldea de Guatemala, cerca de la frontera bilateral.
Con información de AFP.

Los seres humanos hemos intentado de muchas formas acercarnos al centro de la Tierra, pero ¿ hasta dónde hemos llegado y qué hay realmente allí abajo?
Muchas películas, libros y programas de televisión han elaborado teorías sobre lo que podría encontrarse en el centro de nuestro planeta.
Desde mundos subterráneos habitados por criaturas prehistóricas hasta civilizaciones humanas alternativas, las historias de ficción son tan fascinantes como aterradoras.
Pero la realidad es muy diferente a la ficción, y de hecho, aunque no hayamos llegado hasta el centro de la tierra, los seres humanos sí sabemos mucho sobre lo que hay bajo nuestros pies.
Entonces, ¿hasta qué profundidad hemos logrado llegar? ¿Y cómo sabemos lo que hay ahí abajo?
La Tierra está formada por cuatro capas principales.
Cada una de ellas es distinta, según la profesora Ana Ferreira, sismóloga de la University College de Londres.
“Tenemos la corteza, que es esta capa delgada y muy frágil donde todos vivimos”, explicó en el programa The Infinite Monkey Cage de BBC Radio 4.
La corteza terrestre es más delgada bajo el océano, pero puede alcanzar hasta 70 km de grosor bajo los continentes.
Debajo se encuentra el manto, de unos 3.000 km de espesor y compuesto por una roca llamada magma, que parece sólida a escala humana.
“Pero en realidad, a lo largo de millones de años, fluye”, explicó Ferreira.
Luego está el núcleo externo, formado principalmente por hierro y níquel líquidos, que genera el campo magnético terrestre.
El núcleo interno está compuesto de hierro y níquel sólidos, y es la parte más caliente de la Tierra, con temperaturas de hasta 5.500 °C.
El punto más profundo de la corteza terrestre al que ha llegado una persona es la mina de oro Mponeng, en Sudáfrica, a unos 75 km al suroeste de Johannesburgo. Se extiende hasta unos 4 km bajo la superficie.
Aunque ningún ser humano haya llegado físicamente más profundo, sí hemos utilizado perforadoras para ir aún más lejos.
El agujero hecho por el hombre más profundo del mundo es el pozo superprofundo de Kola, excavado por los soviéticos en el norte de Rusia y completado en 1992 tras casi 20 años de trabajo. Se adentra 12,2 km en el subsuelo.
Eso equivale a 27 edificios Empire State de Nueva York apilados uno sobre otro.
Aun así, representa apenas un tercio del grosor de la corteza terrestre en ese punto.
Excavar profundamente en la corteza terrestre es muy difícil por varias razones.
Cuanto más te adentras en la Tierra, más aumenta la temperatura.
La velocidad a la que se incrementa ese calor se conoce como gradiente geotérmico, y el promedio en la corteza continental es de 25 a 32 grados centígrados por kilómetro, según el geocientífico británico Chris Jackson.
La inmensa presión en las profundidades de la Tierra representa otro desafío.
Contrarrestar esa presión para mantener un pozo abierto es “algo increíblemente difícil de hacer”, afirmó Jackson.
Entonces, si no podemos avanzar mucho más allá de la superficie, ¿cómo estudiamos el resto del interior de la Tierra?
La respuesta es intrigante: las ondas sísmicas, vibraciones generadas por los terremotos que viajan a través de la Tierra.
Estas ondas adquieren propiedades distintas al atravesar diferentes materiales, lo cual puede medirse con sismómetros.
“Realizamos muchos análisis avanzados de datos y los modelamos para convertir esos registros en imágenes del interior de la Tierra”, explicó Ferreira.
Jackson describió esas imágenes como una especie de “tomografías computarizadas de la Tierra”.
Ambos expertos coincidieron en que estudiar las capas de la Tierra puede ayudarnos a comprender una gran variedad de aspectos de nuestro mundo, como los procesos detrás de los terremotos, los volcanes y la formación de montañas.
“En últimas, realmente necesitamos entender cómo funciona el manto”, dijo Ferreira.
Aprender sobre esto podría tener además aplicaciones indirectas, como ayudarnos a evaluar el potencial de la energía geotérmica, una forma de energía renovable que utiliza el calor del interior de la Tierra.
Ferreira también señaló que esta área de investigación podría ayudarnos a entender cómo ha evolucionado la Tierra a lo largo del tiempo e incluso quizá trasladar ese conocimiento a mundos más lejanos.
*Esta nota está basada en un episodio del programa The Infinite Monkey Cage, de BBC Radio 4.
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